Magdalenas, PRESENTES!


EL RINCÓN DE LA FREIRE


Diciembre de 2018

Tenemos el enorme honor y placer de abrir una nueva sección en nuestra revista/blog MAGDA:

EL RINCÓN DE LA FREIRE

en donde Susana Freire escribe para nosotras rescatando del olvido -o del intempestivo presente- a mujeres del teatro, ya sea reales o personajes, o a hechos relevantes de la historia de nuestro oficio.

En esta oportunidad nos regala cuatro artículos sustanciosos que podrán leer en nuestra página EL RINCÓN DE LA FREIRE. Uno sobre los primeros teatros en Buenos Aires y los demás sobre tres mujeres: Trinidad Guevara, Filomena Marturano y Eva Halac.




Ana Woolf. LA FORMA DE UNA SILLA



Mi hijo solo camina un poco más lento, 
de Ivor Martinic

1er recuerdo: la película ganadora del Oscar a la mejor película extranjera 2018: La forma del agua, de Guillermo del Toro.
1ª lectura de Mi hijo solo camina más lento: ¿cómo escapar al facilismo de “es la historia de una persona con discapacidad”? Y no es esta la historia que voy a contar/les.
Así comenzó mi camino junto a Teatro Grito, una vez seducidos por la obra del autor contemporáneo croata, Ivor Martinic. Y siguió con preguntas, muchas. Y con una obsesión: la silla de ruedas.

¿Si el joven Branco, uno de los personajes de la obra estuviera sentado en una silla de 4 patas sin ruedas, cómo lo vería yo, y cada unx de nosotrxs, y el espectador-la sociedad?
La forma de una silla me digo, determina entonces la visión, la lectura y la interpretación y el pre-concepto que tendremos de quien la ocupa.
¿Es la silla entonces el centro del universo de la obra? ¿Es la silla de ruedas la protagonista de la obra, más allá de quién se siente en ella? Avanzo sobre esto: será ella quien guiará y condicionará la lectura que hagamos del texto, escrito y escénico. Y desde ahí comienzo a dialogar con el texto de Ivor Martinic. Seducida por la idea de cómo un simple objeto me sumerge en mis “prejuicios”, me sacude el condicionamiento social del cual formo parte y me hace comprender que la obra finalmente no es sobre un joven en una silla de ruedas, a quien llamaríamos de manera fácil, rápida y superficial “discapacitado”. La obra es sobre la silla de ruedas. Y al decir esto digo también: la obra es sobre la diferencia, sobre las ideas preconcebidas y los preconceptos sobre la diferencia. La obra me habla sobre lo otro. Sobre el ser “extranjera” en su propia casa, en su propia tierra. Sobre la condición de exilio que se puede sentir sin haber salido del 1er seno que nos acoge: el seno familiar.
La silla de ruedas se vuelve así, para mí, el objeto más importante de la escena. El único, absoluto, reinante y necesario. No importa quién esté en la silla, se trata de cómo los demás, la sociedad lo ve, percibe, diagnostica, juzga, trata a la persona por estar en ese lugar. ¿Qué nos pasa por la cabeza como personas cuando vemos a alguien en una silla de ruedas?
Cada unx ve a su modo es cierto, pero también es cierto que los conceptos de “discapacidad” y los sentimientos de “piedad” siguen primando como primera reacción. Si hay alguien sentado en una silla de ruedas, ese alguien no camina, es un discapacitado. Pero en la medida en que la obra avanza vamos descubriendo a cada miembro de la familia con sus propias “discapacidades”, “socialmente aceptables”, y/o bien ‘comprensibles’: imposibilidad afectiva, pérdida de memoria, compulsión al habla, ceguera y negación… Descubrimos como cada unx va ‘leyendo’ a Branco - y a lxs otrxs – desde su propia ‘discapacidad’, desde su propio lugar “aceptado socialmente” en el mundo. Vergüenza, amor, piedad, frialdad, invisibilización…
¿Cuántos Brancos hay en el texto? Tantos como miradas “extranjeras” caerán sobre él y tratarán de definirlo desde su propia extranjería, desde la frontera de la expulsión de ese país llamado “normalidad”. Branco se vuelve entonces un abanico abierto a muchos rostros.

Ser o no ser, existir como se ‘debe’ socialmente existir o no existir. La cuestión no es el joven sentado en una silla de ruedas que caminó alguna vez solo más lento y que ahora ya no camina, la cuestión es la silla y su forma. Y aquí la silla tiene forma de silla de ruedas.
Pregunta abierta: ¿Cómo leeremos como espectadores la 1ª aparición de la protagonista de la obra?
¿Qué nos diremos al verla allí ocupando el espacio vacío? ¿De qué se tratará la obra? ¿De la historia de una discapacidad? O ¿de la historia de la historia de cómo nos fueron construyendo nuestra mirada sobre la diferencia?
Buena caminata y que empiece nuestro andar conjunto.

Ana Woolf
La Paz, Bolivia, julio 2018

Natalia Marcet. MI VIDA MUSICAL



Episodio 1

La Música del silencio.
“A mí el cuerpo me pide música, no una música sino todas las músicas… esas que vienen del silencio”




-1) La Escena inicial
Tenía seis años cuando enfermé de Paperas. Permanecí varios días en cama. No me podía mover. Para matar el aburrimiento, con mi hermano Daniel (con quien compartimos todas las virales de la infancia) habíamos escrito las paredes el cuarto insultando a todxs nuestrxs enemigxs del momento.
Un día, cuando no quedaba más espacio en las paredes, leí cada una de las palabras escritas en voz alta y al hacerlo mi voz fue entrando en una rítmica circular que volvía sobre sí misma y generaba un crescendo que se apoderaba de mi cuerpo. Y me puse a cantar todos los insultos escritos durante las paperas en la pared de la habitación, que compartí con mis hermanos hasta los 12 años. Allí compuse mi primer canción.
Atraídxs por el sonido entraron mi mamá y mi papá
-¿Te sentís mejor?
-Sí
-¿Qué querés estudiar cuando te cures?, ¿piano o francés?
Rápidamente pensé para mí: a París no me iban a mandar, pero el piano, tarde o temprano me lo van a comprar.
-Piano -dije…
Y ahí inicié mis clases con Pelusa Abdala y los exámenes anuales del Conservatorio Santa Cecilia.
Ese fue  mi inicio musical. Cálculo y emoción en su justa proporción.
-0) Las ancestras musicales
La Tía Irma tocaba el piano. Un piano de cola al que yo nunca me pude sentar. Una historia de amor trunca y temprana que duró toda la vida (materia de otro capítulo) la conminó a la beodez y a la enseñanza de canciones patrias a los hijos de pescadores italianos en la Escuela de la Sagrada Familia de Mar del Plata. Del piano, por esos asuntos de familia donde la mezquindad gobierna, nunca volví a tener noticias. 
La abuela Kungatá tocaba el acordeón de oído. Nunca tuvo uno. “Chunga, te traemos la Chancha”, le decía el paisano Coronel cuando íbamos a la chacra de mi tío Rodolfo a carnear chanchos y facturar chorizos y morcillas. Ella se sonrojaba y decía que sí. Entonces el paisano Coronel le traía una verdulera que tenía el fuelle agujereado, y la vieja animaba la carneada con alguna que otra rancherita culminando siempre con el número final: “Uno”, para las nietas y los nietos, con la coreografía que incluía mostrarnos su pudor: ella sí que usaba bombacha, no como las tías y la abuela de la rama de mi papá.
Mi abuela había cantado en el coro de la provincia de Buenos Aires a las órdenes del maestro Honorio Siccardi. Los que la escucharon dicen que ella misma era el coro, que la voz parecía ser el pasaporte a la Belleza terrenal. No fue hábil para conseguir lo que quería, cantar en un cabaret. Cuando se lo informó a su padre, él la cacheteó y la encerró por tres meses. Em ese momento, ella decidió que la música y ser cantante no le convenía, entonces se transformó en asistente social, comenzó a fumar tres atados de cigarrillos por día, se casó  y perdió definitivamente la voz.




0) Vos mi Voz

1) La Lluvia
-Se oye lo que no se habla…  
-¿Qué, mamá? -mientras limpio frenéticamente la cocina…
-Nada. La lluvia…
Durante toda mi adolescencia, no pude hablar. Me sentaba al piano a tocar las partituras que debía rendir en el Conservatorio, con mi hermano Matías sentado en mi falda y las revistas Para Ti que me informaban las múltiples formas de ser feliz en envase de recetas, modelos desgrasadas y test de múltiple choice. Tocaba y me quería salir de las marcas que la partitura me imponía. O quería leerlas a mi forma, darles una nueva interpretación. Aunque lo  Intentaba, por alguna razón, aún no las podía  soltar. Todos se me reían…
-Natalia es muy dispersa…
Hoy sé que esa práctica empoderó el don de la disociación.

         2) La Inhibición
-Ya va a mejorar -dijo mi Tío Pelayo cuando tres días antes de recibirme ejecuté frente a él, El Revolucionario de Chopin. 
Aún recuerdo mis dedos yendo del 4 al 1 para recorrer las 88 teclas que esa pieza me demandaba. Aún recuerdo la trampa que le hacía a las escalas de Czerny, para poder inventar mi propia forma de recorrer el piano, una forma que se ajustara a la disposición de mis falanges, de los dedos de mi palma, de mi columna.
Aún recuerdo el examen final, dado luego de la Michina Ciancio, una concertista del carajo, que dedicaba todas las horas de sus días a practicar escalas. Sentí que mi tío Pelayo tenía razón, que me quedaba mucho por mejorar. Que lo que yo hacía no valía la pena y sólo se reducía (como él me había dicho) a fervores y exabruptos de una mente adolescente. Lograba sin saberlo su propósito: condenar mi música a la reclusión, al cajón del placard. Una forma elegante de vomitar mierda e inhibir almas.
-Calláte, Natalia, ¡calláte! -mis hermanos, cuando ejecutaba una y otra vez los mismos compases del Allegretto de la Sonata Numero 10 de Mozart. Hoy día pienso que debe ser insoportable vivir con una estudiante de música, que repite una y otra vez hasta la obsesión extrema los mismos compases. Hoy son ellxs mismos los que me dicen: Hasta los Grammy no parás.

                  3) La pérdida de la armonía 
Armonía es un sustantivo femenino. Implica la combinación de sonidos de manera concurrente y diferente mediante acordes. Implica proporción, correspondencia entre las cosas, compañerismo, amistad, hermandad. En música es el arte de enlazar los acordes. Procede del latín harmonia y a su vez del griego αρμονια (armonía), forma de αρμος (armós) que significa ajustamiento o combinación.
Me recibí de profesora de Solfeo, Teoría y Armonía a los 16 años, sin entender mucho que era lo que había incorporado. Una carpeta realizada en tinta china visada por las profesoras del Conservatorio Santa Cecilia, con peinado de cucurucho, dos o tres libros editados por Ricordi que recitaba como lora sin saber de qué se trataba, las combinatorias que producen acordes que aún hoy no recuerdo pero allí están, dentro de la Caja de Pandora.
Al recibirme de Profesora la perdí. Huyó sin consultarme a un reducto de esos que pocas veces he querido franquear.
-Unandoostreescuatro -marcaba  mi profesora, un metrónomo humano cadavérico que torturaba mis arrebatos sonoros. Esa tortura empoderó mis dones rítmicos. Una tortura iniciática que marcó a fuego la percepción y materialización automática del ritmo interno de cada secuencia vital, de cada secuencia sonora.
Al olvidar los conceptos de Armonía memorizados, olvidé la percepción de la Armonía en la Vida. Fue esa la temporada que deambulé en el Infierno.

              4) Una temporada en el infierno: La Caja de Pandora
Aún en los Infiernos (los que he deambulado y con los que de tanto en tanto coqueteo),  existen vericuetos que nos llevan a hurgar en nuestros tesoros incalculables.
Tratamiento de Bulimia: “No podés hacer Teatro, no podés trabajar, no podes estudiar”. “¿Piano? Sí. Piano podés tocar.”
Mar del Plata. 1996. Un Ford Mondeo plateado baja por la loma de la calle Olavarría. Una madre, desesperada por volver a la vida a su hija de 26 años, la lleva todos los días a un Instituto de Música, Músikas. Han traído el piano desde Buenos Aires, para que su hija vuelva a tocar. La familia intenta que la hija recupere alguna razón para vivir.
“Hace mucho que no toco y me cuesta hacerlo en público” –dice la hija y Marcelo Giglio, rosarino exiliado en Suiza y vuelto a la Argentina para crear su proyecto de familia, la mira “sólo se trata de volver a poner los dedos en las teclas y jugar.”
Su enorme sonrisa se apodera de mis manos. Las clases inyectan alegría e mi cuerpo. Mi columna comienza a respirar y por primera vez en la vida mis manos comienzan a galopar el teclado.
Pongo las manos en el teclado y abro la caja de Pandora. Vuelven las armonías. Por prepotencia de deseo  emergen en forma de alguna canción que sistemáticamente pierdo… pero de alguna manera guardo.
Comienza a nacer mi memoria musical.
Los acordes irrumpen, chocan entre sí, galopan a contrapelo de las armonías preestablecidas que se rompen para volver a nacer… Los elementos comienzan a despojarse de sus corazas y emergen como sonidos primarios.
Se rompen los paradigmas y todo pierde sentido… todo recobra el sentido.
Mi presente: Un estado hipnótico de Alfa donde a pesar de no  saber muy bien qué acorde es diatónico o cromático o cuales son las combinaciones a seguir, la experiencia álmico-sonora se manifiesta en una canción.

                       5) La Esperanza
Siempre me pregunté por qué Pandora abría la Caja. Y desde muy pequeña me respondí: porque sé que en el fondo está la Esperanza.
El piano fue la grúa que retroexcavó mi Alma, y me arrebató al Infierno. Me dio las herramientas  para poder ganar una audición mintiendo una capacidad desconocida: tocar el acordeón. Sin esos años de escalas, de pérdida de Armonía, sin esa experiencia álmica de la Armonía y su ruptura, sin el don cultivado por los años de tocar el piano leyendo la revista Para Ti y acunando a mi hermano Matías, no podría haberlo aprendido a tocar en tres meses, caminando por la calle Laprida de la Ciudad de Mar del Plata, para perder el miedo.
Pandora sacó la Esperanza. Natalia, sacó su don de tocar el acordeón. El acordeón, me trajo mi Voz.
Hoy toco, canto, compongo. Me animo a hacerlo en público. Me animo a mostrarlo a gente a la que admiro. Me animo a decirme “música”.`
Sé que si me nombro como tal me doy entidad. No tanto delante de los demás sino delante de mí. Cada día que me siento al Piano o al acordeón, o me pongo a cantar recuerdo frases  de dos maestrxs que este año marcaron mi signo musical: “la música está en vos”, “Sacá la música que hay en vos. No tenés derecho a ocultarla...”
Hoy me encuentro armando un nuevo espectáculo donde contar cómo la música habló y habla por mí. Sueño melodías. Camino por la calle o dentro de mi casa y escucho melodías.
No importa el instrumento… sea el piano, el acordeón o mi voz. Cuando mi boca se abre o mis manos se apoyan en ellos, fluyen canciones y melodías…
A veces me siento dentro de la misma escena que cuentan de Bach cuando le preguntaron como hacía para componer tanto “cuando me levanto no sé cómo patear las melodías para despejar el camino y llegar a desayunar”.
Sueño que me sientan a una mesa redonda donde están mis hermanos y dos maestrxs musicales. Ellxs me dan un pendrive gigante. Plateado. Mis hermanos sonríen. Tomo el Pendrive. Es pesado. De él emergen una clave de Fa y un metrónomo: son de Oro.
No me importó entonces ni me importa ahora ser una gran concertista. Sí supe desde siempre y lo sigo sabiendo: el piano es mi voz. Hoy digo: la música es mi voz, una voz donde honro a las ancestras que alumbraron mi camino: la tía Irma, y la abuela Kungatá.

Me pidieron que escribiera sobre la música en mí.

He aquí algunas de mis resonancias: Música, esa alquimia justa entre matemática y emoción que emerge de un Silencio Primordial.
Ese silencio donde aún los materiales son prístinos, vírgenes; donde, al igual que en la lluvia de mi mamá, se oye lo que no se habla.

Natalia Marcet



Blanca Rizzo. TODO TIENE QUE VER CON TODO


LUCIA-THELMA-SISTEMA Y CULTURA PROSTITUYENTES.

Volvimos a marchar por Lucia, la joven marplatense, que murió literalmente de dolor por una violación en “manada” con empalamiento, aun después de muerta. Vi la conferencia de prensa del grupo de Actrices Argentinas donde se denunció al actor Juan Darthes por violación a la actriz Thelma Fardin cuando aún era menor, en el marco de una gira. De inmediato pensé en Maria Schneider, la joven actriz a la que Marlon Brandon en complicidad con el director de la película Bernardo Bertolucci violó en la famosa escena de la manteca, y que ella pagó muy caro con un padecimiento psicológico de por vida.
En estos años he escuchado de la voz de las víctimas que se logran escapar o desde sus madres horrores tales como: “a él le gustaba cagar en mi cara y para hacerlo ponía una pistola en mi sien” (víctima directa). “Hacían una ronda de hombres, “pelaban” su miembro y ella tenía que ir de a uno chupándoselo” (madre). Si repitiera cada una de las frases que me martillan el cerebro sería ilegible este texto.
Veo una relación directa entre todos los hechos que acabo de juntar.

Vivimos en una sociedad que no tiene un violador, 
tiene muchos, muchísimos. Cada hombre que se va de putas es un violador que como paga está avalado socialmente, no solo por otros hombres, también por mujeres que han naturalizado la cultura de la violación. Cuando un putero llega a un prostíbulo pregunta el precio que tiene cada una de las aberraciones que se dispone a hacer. Por ejemplo si pide “lluvia dorada”, a este relato lo escuche de la sobreviviente y luchadora abolicionista Sonia Sanchez, tiene derecho a que la mujer prostituida se desnude y se quede parada abriendo las piernas. Él sin tocarla, más bien desde lejos, comienza a insultarla.. La mujer aguanta mientras puede, entonces el putero redobla la apuesta de su denigración verbal hasta que ella comienza a llorar y ahí también sale su orina. En ese momento el putero acaba. Ella llora y mea a la vez.
Los hombres no pagan para tener sexo, porque el sexo se hace de a dos o de a tres, no importa el número, con absoluto consentimiento de las partes. Los hombres pagan para cosificar, denigrar y violar a la mujer, trans, travesti, joven varón, niña o niño que tienen delante. Ni hablar cuando el putero paga más por una niña virgen. Aquí le sumamos a la violación, la pedofilia y el delito de trata de menores.
En España un tercio de los hombres paga por sexo y un estudio de la Universidad de California afirma que la falta de empatía por la mujer los vuelve agresivos y por lo tanto los hombres que ejercen esta práctica son más propensos a cometer una violación.
Los tipos que violaron a Lucia están altamente entrenados para ejercer la violencia sobre una mujer. Podemos suponer que también Juan, que violó a Thelma, es un tipo cuyas practicas prostibularias y su consumo asiduo de pornografía le hicieron pensar que cualquier mujer, incluidas menores, están a su entera disposición. Estas perversiones sistémicas necesitan despertarse, desarrollarse, construirse y entrenarse.
Así COMO NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA, NINGUN VARON NACE PARA VIOLADOR!!. A las putas y a los violadores los fabrica este sistema capitalista y patriarcal, porqué? Simplemente porque es un tremendo negocio y de paso perdemos millones de lazos humanos en el camino, lo cual le conviene sobradamente a los poderosos.
Sostengo entonces que al haber tantos miles de hombres consumiendo prostitución hay tantos miles de hombres entrenando, cual si fuera un deporte, la violación con nuestras chicas que devinieron prostitutas por la miseria en un 98 por ciento o que fueron cooptadas, o llevadas a través del engaño o del secuestro directo. Un buen día, cansados de pagar o un poco mas borrachos o pasados de merca que de costumbre tienen ganas de cacería y salen juntos para darle una vuelta de tuerca a su malsano, perverso y asesino impulso y ocurre lo que le ocurrió a Lucia, o lo que le ocurrió a Thelma donde Juan de, 45 años, para despuntar el vicio dentro de una gira artística, necesitó “comerse” a una niña de 16 de la compañia .
Me viene a la cabeza otra historia mucho más lejana en el tiempo. Cuando era adolescente recorrió de forma oscura en la ciudad de Concordia (Entre Ríos) la noticia de que hijos de gente con poder político y económico habían agarrado una joven humilde y luego de violarla entre todos le habían metido en su vagina una botella que reventó adentro de ella. Recuerdo que mi mamá lo contaba despacio, en secreto, con mucho dolor y con ganas de hacer algo, eran cosas que se hablaban por lo bajo. Que paso después? no lo sé. De esto hace fácil 45 años.
Lo que intento explicar, ponerle palabras, decirlo, vomitarlo, es que si no desarmamos esta cultura prostituyente que acepta que haya prostíbulos, prostitutas en las esquinas, turismo sexual infantil, pornografía adulta e infantil, trata, jamás dejará de haber violadores, porque los violadores como vuelvo a repetir para que se entienda, se entrenan violando sistemáticamente, no nacen de un repollo. Y mientras lo digo voy desarmando mis propias naturalizaciones. Recién ahora tomo conciencia de lo mucho que tiene que ver la pornografía con el formateo de nuestro “disco rígido” para funcionar de determinada manera, tengas la orientación sexual que tengas. Tengamos en cuenta que todo esto circula alegremente en internet y es consumido por niñxs y adolescentes en forma masiva en sus celulares, dañando para siempre su percepción de una relación sexual amorosa, además de que son la carne de los secuestros para pornografía infantil o para pornografía que incluye asesinatos.
Y otra cosa importantísima que no quiero dejar pasar, es que repensemos de una buena vez el concepto de “puta feminista”. Nada más mentiroso y perverso!. Una puta es una mujer altamente cosificada que tiene convertido su propio cuerpo en el baño de los puteros del mundo. Cada uno de los agujeros de ese cuerpo: boca, ano, vagina, su piel entera y sus cabellos, recibirán semen, saliva, orin, materia fecal, serán la pared de los golpes, el territorio de asquerosas y mil veces reiteradas “caricias”, sus oídos escucharan todo tipo de violencias y perversiones verbales, y no una vez al día, muchas veces, 10, 20, 30 hasta 60 por día! como lo cuenta la sobreviviente Elena Moncada y la única manera de sobrevivir a ese delirio será la disociación absoluta y el consumo de estupefacientes.
Ser feminista es abogar por una sexualidad libre, sin intermediación del dinero, donde el respeto sea la base y sobre esa base se desarrollen el afecto y el cariño y quizás un proyecto de vida juntxs.
PUTA FEMINISTA NO EXISTE!!! Es una consigna que solo confunde y empaña la posibilidad de tomar conciencia del tremendo daño que nos causa a todxs y en especial a todas las mujeres. Es una consigna que favorece tanto al mundo prostibulario y proxeneta!, que muchas de quienes lo sostienen, reciben de ellos abultado dinero, para introducir este discurso en escuelas y congresos a través de charlas y viajes por el mundo.
Es necesario que aprovechemos este momento inédito, doloroso y luminoso para abrir con todo esta verdad que muy pocxs quieren ver porque es espesa y nos involucra demasiado. Que aprovechemos para ir a fondo, para no dejarnos engañar por un supuesto empoderamiento porque yo con “mi concha hago lo que quiero”. Mentira! Mentira! Si te prostituís o te prostituyen, estas lejos de ser dueña no solo de tu concha sino de nada de lo humano porque se ha convertido todo tu cuerpo, todo tu ser en una pura mercancía. No hay intimidad que te pertenezca.
No podremos acabar con los cientos de secuestros y coptaciones ni con las miles de violaciones que están sucediendo ante nuestras narices y en el encierro de las habitaciones prostibularias, si no nos plantamos en nuestro entorno a cuestionar a los hombres de la familia y amistades que siguen consumiendo prostitución.
Hay una gran responsabilidad del estado por la complicidad del arco político, la policía, los jueces, los fiscales, los gendarmes en las fronteras, medios de transporte, falsificadores de documentos, entregadores de chicas, proveedores de droga, medios de comunicación, aguantaderos intermedios antes de enviarlas a los prostíbulos, etc. etc. pero hay una enorme complicidad consciente o inconsciente de toda la sociedad porque no cuestionamos, ni multamos, ni ponemos sobre la mesa el tema de los puteros que conviven en nuestras familias. Nuestros padres, nuestros tíos, nuestros hermanos, nuestros hijos, por supuesto hablando de la sociedad toda. Ya hay grupos familiares y de amigos donde no hay prostituyentes porque otras relaciones más sanas se han logrado construir.
Se acercan las fiestas, muchísimos hombres, no todos, saldrán en manada a violar a los prostíbulos y en fiestas privadas, a hacer una demostración de “quien la tiene más larga” yéndose de putas. BASTA YA! BASTA YA! BASTA YA!.
No quiero más Lucias ni mas Thelmas y tampoco quiero mas Maritas, ni mas Florencias, ni mas Johanas, ni mas Soledades!!!! No quiero al violador en manada, ni al violador adentro de mi laburo, ni al violador adentro de mi escuela o facultad, ni al violador adentro de un prostíbulo, ni al violador en la fiestas de fin de año donde se pagan prostitutas en fiestas privadas, ni al violador que hace subir a una prostituta a su auto para que le haga sexo oral! Desarmemos esta basura desde el hueso! Y seamos las mujeres y todas las feminidades, las que hagamos punta de lanza!
Hay congresos feministas que manejan muchísimo dinero y de los cuales te bajan cuando tu postura es abolicionista, lo viví hace poco en carne propia. Es más que evidente que este tipo de congresos esta bancado por el dinero proxeneta que viene de la OIT , de Bill Gates, de Soros. Sino porque tanto problema en escuchar la voz de las sobrevivientes, de las víctimas, de quienes tienen una postura que está harta de que se nos considere mercancía para torturar y matar?
A la cultura patriarcal, ya no le queda otra que dejarte hablar de las violaciones y de los femicidios a riesgo de que esta ola los pase por encima, sino miremos después de la conferencia de las actrices a Clarín y a La Nación!! pero hará todo lo posible para que no te metas con el sistema y la cultura prostituyentes porque ahí te estás metiendo con el segundo delito del crimen organizado a nivel mundial que es la trata y que junto con la prostitución es uno de los negocios más redondos del planeta.
Por una sexualidad libre y amorosa!
Por una sociedad que destierre para siempre a los centros clandestinos de detención, tortura y violación seguidos de muerte que son los prostíbulos.
Por una sociedad donde no haya espacio para la construcción de violadores ni desde la educación ni desde la práctica.
Por una sociedad que en sus bases haya sanado la idea de que la mujer es una cosa que se puede comprar y vender arrasando con todos los derechos humanos.
Por una sociedad donde haya coberturas sociales de todo tipo para que las personas en situación de prostitución puedan elegir.
Que el sistema capitalista caiga junto con el patriarcado.
Por una sociedad absolutamente distinta que según mis convicciones será SOCIALISTA Y ANTIPATRIARCAL!!!.




BLANCA RIZZO.
Coreógrafa-bailarina performer
Colaboradora de Madres Víctimas de Trata. Creadora y parte de Las Mariposas AUGe. Integrante de la Red Abolicionista Susi Betker y de la Campaña Nacional contra la trata y el sistema prostituyente.

Rita Segato. DOS ENTREVISTAS

https://www.pagina12.com.ar/162518-el-problema-de-la-violencia-sexual-es-politico-no-moral


Entrevista a la antropóloga Rita Segato, una estudiosa de la violencia machista
“El problema de la violencia sexual es político, no moral”
Segato advirtió sobre los peligros de la “glamorización” de la violencia sexual en la pantalla y de la “despolitización de lo que está sucediendo”, en relación al impacto que generó el caso en la sociedad.
Imagen: Sebastián Joel Vargas
“La noticia de una agresión sexual se instala como un espectáculo en los medios y eso tiene que cambiar”, dice la antropóloga Rita Segato, una de las grandes intelectuales latinoamericanas, al analizar el tratamiento que tuvo en televisión la denuncia de violación de Thelma Fardin contra Juan Darthés. También llamó la atención sobre el riesgo de que se produzca un efecto imitación como ocurre con las noticias de suicidios, y sobre la necesidad de correr a la actriz del lugar de víctima. “No quiero solamente consolar a una víctima que llora. El punto es cómo educamos a la sociedad para entender el problema de la violencia sexual como un problema político y no moral”, señaló Segato. La autora de “La guerra contra las mujeres” (Madrid: Traficantes de Sueños, 2016), está además preocupada por lo que viene llamando “un feminismo del enemigo”. “El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como sus enemigos ‘naturales’”, expresó. Y a su vez, cuestionó los “linchamientos” en redes sociales para denunciar violencias machistas entre pares, adolescentes. “Debemos preparar a nuestras y nuestros jóvenes para que puedan tramitar sus relaciones con su propia palabra y con sus propios gestos”, alentó. Y quiso dejar como mensaje una frase que le dijo un jefe de la policía de El Salvador, donde estuvo trabajando durante una gran parte de este año: “Que la mujer del futuro, no sea el hombre que estamos dejando atrás”.
Es una de las voces más lúcidas de la región a la hora de pensar la violencia machista en sus distintas formas y circunstancias. Su pensamiento es provocador. Empuja a la reflexión. Segato nació en Argentina y vivió también en Venezuela, Irlanda, Estados Unidos y Brasil. Tiene una extensa trayectoria académica. Este año, la Universidad de Brasilia le concedió el título de Profesora Emérita de la institución, y recibió tres Doctorados Honoris Causa de universidades argentinas. Es autora de numerosos libros, el último, “Contra-pedagogías de la Crueldad” (Buenos Aires: Prometeo, 2018).
Cuando empezó a trabajar primero con los presos condenados por violación en la penitenciaria de Brasilia, pensó que sería una situación excepcional y pronto abandonaría el tema. Cuando fue invitada, luego de publicar el libro “Las estructuras elementales de la violencia” (2003, Prometeo), para aplicar su modelo de la fratria masculina, del club de hombres, al caso de las mafias de Ciudad Juárez, pensó también que estaba ante un caso excepcional, raro, que rápidamente ese tema iba a desaparecer de la historia. Y siente una tremenda frustración porque no consigue abandonarlo. Este año, fue convocada por la Policía Nacional Civil de El Salvador, tal vez el país más violento del continente, para elaborar un diagnóstico sobre crímenes de género al interior de la institución. 
La conversación transcurre en su departamento de San Telmo. 
–¿Cómo analiza lo que pasó a partir de la denuncia de Thelma Fardin?
–Es fundamental vincularlo con lo que pasó dos semanas antes con el fallo sobre el femicidio de Lucía Pérez, donde un tribunal dijo que no hay ninguna relación de poder entre dos hombres adultos que le proveen droga a una adolescente. La sociedad que se escandaliza porque otra adolescente, de la misma edad que Lucía, fue violada por un varón de mayor y de más poder, les está diciendo a esos jueces de Mar del Plata que están equivocados y que han traicionado las expectativas de la sociedad con relación a la justicia. Es importantísimo vincular las dos escenas, ponerlas en relación. En segundo lugar, estamos viendo que la sociedad está siendo avisada y se está volviendo más sensible en relación a las agresiones, a los acosos, a las distintas formas de abuso de género y esa es una buena noticia.
–¿Cómo ve el rol de los medios en el abordaje del tema?
–Tenemos un problema con el espectáculo de la noticia. Es indispensable ver cómo los medios pueden informar sobre este fenómeno. Lo que hemos aprendido de feminicidios y escándalos sexuales anteriores es que aunque los medios muestren la monstruosidad del agresor, ese monstruo para otros hombres resulta una figura tentadora, porque el monstruo es potente. El monstruo es un personaje predador, rapiñador, como debe ser el sujeto masculino formateado por el mandato de masculinidad. Y lo que el hombre quiere mostrar siempre es que puede serlo, porque es su forma de mostrar que es potente. Ha sucedido en otras situaciones, como en el caso de Wanda Taddei, que la monstruosidad quiere ser imitada. Hoy en día existir bajo el lente mediático parece ser para muchas personas la única forma de existir. Es un fenómeno de nuestro tiempo. Así como en el caso del suicidio fue revisado el rol de los medios y hay una pauta mediática que decidió no mostrarlos ni hablar del tema porque ya se sabe que se va a repetir, se deberían repensar las coberturas en casos de agresiones sexuales. 
–¿Cuál es su propuesta?
–Profesores de comunicación, formadores de periodistas y editores de medios tienen que convocarse a una gran convención, diría latinoamericana, donde se debata en profundidad la pauta mediática para las agresiones sexuales, y donde también se rediscuta el suicidio como pauta. Porque no informar, es decir, desinformar, también es problemático. Esa discusión es indispensable. No se puede seguir así. En este caso de Thelma es clarísimo: aparece una niña llorando, linda, actriz, que en su momento fue famosa. Se la muestra como una heroína de cuentos de hadas. Pero no debe ser mostrada así. Es peligroso. Porque las heroínas del cuento de hadas reviven al final la ilusión del príncipe salvador.
–¿Cómo se la debería mostrar?
–Se la debe mostrar como una sujeta que está descubriendo su propia capacidad política de modificar una estructura, que es la estructura desigual del Patriarcado. Ese es su papel. Y por encima de todo como una sujeta que no necesitó de un príncipe: hay un colectivo de actrices que la secunda, que promueve su denuncia, que la acompaña políticamente. Entonces, no basta la posición de víctima. El victimismo no es una buena política para las mujeres. Lo más importante en esta noticia y lo que los medios deberían destacar y repetir sin reserva y hasta con exceso es que quien rescata a Thelma es un grupo de mujeres, son sus pares, sus colegas, sus amigas, sus hermanas en el proceso político que estamos viviendo en Argentina y en el continente: mujer salva mujer y muestra al mundo lo que tiene que cambiar. No hay un príncipe valiente. Hay política, que es más lindo, más heroico y más verdadero. La mano salvadora viene de nuestra amistad y alianza. Sin embargo, lo que destacan y repiten es la escena sin límite de la víctima describiendo la agresión y exhibiendo su dolor “mariano”. Se comprende la emoción reviviendo aquel momento y no debe estar ausente, pero la presentación de una sujeta acusadora solamente a partir de su dolor moral por lo que le ha sucedido –que es lo que los medios mostraron– no debería substituir ni desdibujar o anteponerse a la escena de una mujer que se ha vuelto una sujeta política y por eso denuncia. 
–¿No cree que si una víctima no muestra públicamente el sufrimiento que le causa el recuerdo de la violación que sufrió, la opinión pública pondría en duda sus palabras? Hay un modelo de víctima ideal: si no es sufriente pierde credibilidad para cierto público…
–Claro, pero eso lo tenemos que cambiar. La víctima no necesita ser buena y pura para ser comprendida como víctima, solo necesita ser persona. Entender la diferencia es dar el giro político que la sociedad necesita para que este tipo de cosa no vuelva a sucederle a nadie. 
–Pero, ¿cómo movemos eso de ahí? 
–Ése es el punto. Lo tenemos que mover porque incluso es chocante para quien está dentro de una crítica y un proyecto político, que es mi proyecto: la intención es cambiar al mundo, el orden político patriarcal, que hace a todo el mundo, hombres y mujeres, tanto daño. Les estamos diciendo a los hombres que se corran, se desmarquen y desmonten el mandato de masculinidad. Muchos lo están haciendo, me consta, porque están percibiendo que ese mandato los mata primero, los enferma primero, y que también son pobres e incautas víctimas de ese orden corporativo autoritario y cruel que impera al interior de la propia corporación masculina. Porque dentro de esa corporación, como en todas, hay hombres que son más hombres y hombres que son menos hombres, es jerárquica, es maligna, obliga a dar pruebas de narcisismo y de crueldad todo el tiempo. Es por eso que la visión política, la manera de hacer política en estilo femenino se está recomponiendo después de un largo tiempo de rasura, de censura, de olvido compulsorio. Hay un fenómeno de afloramiento de la politicidad femenina después de un largo tiempo de su negación como política. Eso es lo que vemos en las calles. Y es también, afortunadamente, lo que se ve en el apoyo masivo que Thelma ha recibido de las mujeres de su gremio, y también de la sociedad argentina. Tenemos que celebrarlo. Basta de llanto. No queremos solamente consolar a una víctima que llora. El punto es cómo educamos a la sociedad para entender el problema de la violencia sexual como un problema político y no moral. Cómo mostramos el orden patriarcal, que es un orden político escondido por detrás de una moralidad. El problema es que está siendo mostrado en términos de moralidad. Y es insuficiente mostrarlo así por varias razones.
–¿Cuáles?
–Aparece y lo he visto mucho en estos días, que solo el hombre es sujeto del deseo sexual; la mujer, no. El hombre desea, la mujer se rinde. No es esa mi propuesta de un mejor momento para las mujeres. La mujer es un sujeto pleno del deseo. La noticia es presentada como si la mujer no lo fuera, y fuera solo víctima del deseo masculino. Tengo un miedo terrible a esa posición porque es tremendamente conservadora, es decir, no nos saca del lugar de la pasividad. 
–Pero la denuncia es importante porque abrió una puerta que ya no se va a cerrar y confirma lo que desde el movimiento de mujeres hemos venido diciendo desde hace tiempo: la naturalización y la impunidad frente a la violencia sexual en distintos ámbitos …
–Sí, pero que no se malogre con el aspecto de espectáculo que tiene esto. La glamorización de lo sucedido es contraproducente. Es importantísimo lo que está pasando. Muestra que la sociedad, muchas mujeres y hombres también estamos insatisfechas con el orden de las cosas. 
–¿Cómo enlazarlo con lo que viene sucediendo a partir del Ni Una Menos, los paros de mujeres, la lucha por el aborto, ese camino de las mujeres hoy? 
–Volviéndolo político, retirándolo de lo moral, y haciendo ver que se trata de una escena, de una situación, de una posición en que nosotras, las mujeres nos hemos encontrado muchas veces en el trabajo, en la escuela, en la universidad y en la vida en relación. La escena de género es una escena de poder, no podemos más dudarlo. La sociedad no lo duda más… y el derecho debe asimilarlo. Hemos tenido un maravilloso éxito político al demostrarlo y las joven llevarán adelante en la historia esta lucidez que la sociedad ha alcanzado….. no sin dolor, o, mejor dicho, a través del dolor de los feminicidios. Pues cada feminicidio es un ataque a toda la sociedad, un dolor de todos. 
–¿En su evaluación, entonces, es un gran momento para nosotras?
–Sin duda alguna. Es un viraje de la historia, lo estamos viendo en varios escenarios distintos que estamos consiguiendo dar vuelta a una página de la historia con el movimiento que estamos haciendo las mujeres. Los relatos que están aflorando y haciéndose públicos muestran claramente que estamos librándonos de un cierto mandato paterno, patriarcal, cruel, abusador, narcisista y castigador. Y es por la desestabilización de ese mandato que se cambia el rumbo, que se cambia el mundo. Es un gran momento inédito y de una intensidad impar. Pero, por otro lado, por la intensidad de este momento tenemos que tener mucho cuidado.
–¿Cuáles son sus alertas?

–1. Cuidado con lo que vengo llamando “un feminismo del enemigo”, pues todas las políticas que se arman a partir de la idea de un enemigo caen irremediablemente en el autoritarismo y en formas de accionar fascistoides. El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como sus enemigos “naturales”. El enemigo es el orden patriarcal, que a veces está encarnado por mujeres. 2. Cuidado con los linchamientos, pues hemos defendido por mucho tiempo el derecho al justo proceso, que no es otra cosa que el derecho al contradictorio, a la contradicción, al contraargumento en juicio. Linchamiento y escrache no son lo mismo. El escrache, como lo habilitamos en Argentina cuando el Estado se volvió genocida, y en realidad podríamos volver a habilitar ahora, porque constatamos, como en el caso de Lucía Pérez o el caso del jury al Juez Rossi (que había dejado en libertad, a pesar de tener condena por violación, a quien mató luego a Micaela García), que la justicia nos traiciona, se elabora a través de un “proceso”, que es de justicia aunque no de justicia estatal. Cuando la justicia estatal falla, otras formas de justicia aparecen, pero no son espontáneas, pues hay deliberación, consulta, escucha, y la consideración por parte del colectivo de que se puede estar cometiendo un error –eso es el contradictorio, eso es el espacio para la posibilidad de la contradicción–. El linchamiento es una forma de ejecución sin ninguna de esas garantías. Es una ejecución sumaria, y extrajudicial en el sentido de que no está sometida a ningún tipo de deliberación, ni estatal ni de la colectividad en cuanto tal. 3. Cuidado con entregar la gestión y negociación de las relaciones entre las personas y, muy especialmente, de la sexualidad, al estado. No es propio de nuestras sociedades, de nuestra forma de ser en el continente latinoamericano, curvarnos a la judicialización de la gestión de la vida, de las relaciones interpersonales, y no creo que sea un buen propósito. Debemos preparar a nuestras y nuestros jóvenes a que puedan tramitar sus relaciones con su propia palabra y con sus propios gestos. La entrega de esa gestión de las relaciones a otras instancias puede ocurrir cuando los intentos de hablar del deseo y del no deseo interpares se muestre imposible. Las y los jóvenes deben reaprender a conversar. Y, por último, 4, te comparto la extraordinaria frase que me dijo un jefe de la policía de El Salvador, donde estuve trabajando durante una gran parte de este año: “Que la mujer del futuro, no sea el hombre que estamos dejando atrás”.



LA OTRA ENTREVISTA:

http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2018/12/17/rita-segato-la-politicidad-feminista-no-puede-ser-una-politica-del-enemigo-sino-inevitablemente-nos-construiremos-como-fascismo/




Feliz 2020