HAMLET, UN MUTANTE, Lucia V. Sander


HAMLET:
UM MUTANTE EN EL TERCER MILENIO

Lucia V. Sander





No puedo dejar de soñar con una crítica que no intente juzgar sino dar vida a una obra, a un libro, a una frase, a una idea. Esa crítica multiplicaría, no juicios, sino signos de existencia. Tal vez inventase algunas cosas – mejor aún. Mejor aún. Esa crítica no reinaría ni se vestiría de rojo. Traería el relámpago de posibles tempestades.

(MICHEL FOUCAULT, 1988, p. 326)


   

RESUMEN
El artículo analiza Hamlet, el personaje que da título a la tragedia de William Shakespeare, como una construcción inacabada, imperfecta y enigmática que no sólo permite, sino que invita a su recreación en lecturas y montajes de la obra que lo mantienen vivo en diferentes tiempos y lugares. En la segunda parte, el artículo propone una relectura de Hamlet, el personaje, como un terrorista suelto en una corte y, así, viniendo del siglo 17, en el início del tercer milenio, se transforma, una vez más, en un contemporáneo.
PALABRAS-CLAVE
Shakespeare – Hamlet – Renacimiento – Literatura – Teatro – Drama 


MAGDALENA MESTIZA CHILE

Mestiza

CARTA DE BIENVENIDA

Queridas todas:

Sean bienvenidas a nuestro largo y angosto país al final de América del sur.
Estamos muy contentas de ver como el sueño de realizar el 1er Festival Magdalena en Santiago de Chile se hace realidad. Parecía un imposible pero gracias a la geneorosidad y compromiso de todas ustedes hoy es una realidad. Gracias por compartir este sueño.
Geedy Aniksdal nos pregunta, en el año 2009, en el Encuentro de mujeres creadoras de Yuyachkani en Lima, Perú, ¿cuándo un Magdalena en Chile? Este fue para nosotras el principio.
Hemos trabajado duro, meticulosamente, durante dos años, sin dejar de lado nuestro objetivo, escuchando los consejos de las maestras e intentando ponerlos en práctica. Que es muy grande, nos dice Julia Varley, sueñen, nos dice Jill Grenhalgh en el encuentro de Vértice, y obedientemente hemos soñado este encuentro que hoy comprendemos es el sueño de todas las que estamos aquí.
Con este fragmento del texto que Ana Correa escribe parar la celebración de los 25 años de Magdalena en Gales queremos celebrar este encuentro y darles la bienvenida.
“En los Festivales Magdalena las mujeres que participamos estamos juntas y reunidas unánimemente. Hay una unanimidad  para tocarse de manera simple y sensible. Para que todo pase a través de ti, de tus sentidos y  emociones. Y esto sucede porque hay el espacio de confianza y protección que nos damos las mujeres cuando nos juntamos. Este espacio ha sido fundamental para poder mirarme y transmutar muchos dolores y culpas convirtiéndolos en acciones y personajes.
Todo esto nos ha enseñado a transitar más por las fronteras, a ser más flexibles  y creo que ese quehacer nuestro con el Magdalena también ha aportado y ha enriquecido a nuestro grupo, prolongado mediante nosotras el cordón umbilical hacia las jóvenes con las que trabajamos”.
Este encuentro es un regalo para la comunidad artística y social de nuestro país. Hemos querido llegar a todas y facilitar la posibilidad de ser parte, que nadie se quede fuera. Queremos crear nuevas relaciones de hermandad entre todas, que nuestro trabjo trascienda, que las relaciones se enriquezcan, abrir el diálogo y la mirada, queremos hacer una fiesta donde la reflexión y la celebaración se tomen de la mano.
Abriendo el camino, ganando espacios, las recibimos llenas de cariño y gratitud.

Verónica Moarga                                                         Antonieta Muñoz





LA RED MAGDALENA

Estamos felices de ver realizado este gran sueño, el de tener nuestro primer Festival Magdalena en Santiago de Chile, MESTIZA.
En este océano donde las artistas nos encontramos remando separadamente Mestiza propone la unión en torno a un encuentro Magdalena.
Los Festivales Magdalenas rompen la estructura hermética que caracteriza al medio teatral. La red Magdalena es  un continente sin fronteras, fundado por maestras sin ansias de poder que generosamente abren las arcas de sus conocimientos  y metodologías de trabajo elaboradas  para compartirlas  generosamente en cada uno de los festivales con  mujeres creadoras, participantes y espectadoras de todas partes del mundo sin exclusiones.
Estos encuentros de género femenino no excluyentes del género masculino se transforman en residencias de creación donde quienes tienen la oportunidad de asistir se nutren de conocimientos y experiencias ampliando su visión en relación al mundo del espectáculo.
Cada maestra, compañía, cada grupo, cada participante, todas, son nudos conectados entre sí a través de sensibles  pero firmes hilos que va tejiendo esta red, cada vez más inmensa que nos contiene a todas bajo la creación y reflexión, dando visibilidad al trabajo de las mujeres en las artes escénicas.
Los Festivales Magdalena reclaman a todas las participantes un compromiso total, no son Festivales donde se va solamente a presentar una obra, son encuentros significativos donde se intercambian visiones y reflexiones en torno al arte que realizamos.  Son espacios donde se crean vínculos que permanecen en el tiempo  y que no reconocen las distancias.
Un Festival Magdalena es una fiesta donde nos reunimos y nos volvemos a encontrar, donde se afianzan los lazos y se fortalece el crecimiento de la red. Surgen estrategias de trabajo, alianzas, luces, se abren caminos, se comparten tradiciones, se plantean desafíos. Aquí el universo de lo  femenino se configura desde la creación, la energía y la fuerza de la mujer , dando  énfasis en las mujeres como participantes activos de la sociedad desde una mirada artística , donde la voz de todas tiene  eco, exponiendo reflexiones criticas  y propuestas de cambio,  impulsado de esta manera el desarrollo de los liderazgos femeninos.


Para mayor información visita sitio web mestiza-chile.blogspot.com o escríbenos a domoteatro@gmail.com

FESTIVAL TRANSIT mayo-junio 2013



TRANSIT VII


RISK, CRISIS, INVENTION

28 May 2013 - 9 Jun 2013
Odin Teatret, Denmark
The 7th Transit International Festival of Women's Performance will be held in Denmark, 28 May - 9 June 2013.
GENERAL PROGRAMME
28-30 May 2013
Odin Teatret presented by its women
Performances, work-demonstrations and practical master classes
31 May-2 June 2013
Transit Workshops
Dorthe_1.jpgWorkshops with Ana Woolf and Lucia Sander, Jill Greenhalgh and Violeta Luna, Parvathy Baul and Roxana Pineda, Maria Porter and Raquel Carrió, Helen Chadwick and Ya-Ling Peng, Patricia Ariza assisted by Carlos Satizábal and Sofía Monsalve, Gabriella Sacco and Helen Varley Jamieson, Deborah Hunt and Brigitte Cirla.
3-4 June 2013
Transit Symposiums
Symposium:
RISK, CRISIS, INVENTION - GIVING FORM: ART BETWEEN FICTION AND REALITY
Speakers: Aksana Haiko (actor and director, Belarus), Ana Woolf (actor and director, Argentina), Dijana Milosevic (director, Serbia), Dorthe Kærgaard (painter, Denmark), Helen Varley Jamieson (cyberformer, New Zealand/Germany), Jill Greenhalgh (director, Wales), Julia Varley (actor and director, UK/Denmark), Kirsten Justesen (sculptor, Denmark), Patricia Ariza (human rights activist and director, Colombia), Rossella Viti (photographer and director, Italy), Violeta Luna (performer, Mexico/USA).
Symposium:
RISK, CRISIS, INVENTION - BUILDING KNOWLEDGE: EXPERIENCE BETWEEN PAST AND FUTURE
Speakers: Carolina Pizarro (actor, Chile), Chiara Zamboni (philosopher, Italy), Claudia Brunetto (journalist, Italy), Cristina Castrillo (actor and director, Argentina/Switzerland), Francesca Romana Rietti (scholar, Italy/Denmark), Iben Nagel Rasmussen (actor and director, Denmark), Irina Halina Cornisteanu (producer, Romania), Julia Varley (actor and director, UK/Denmark), Lucia Sander (senior lecturer and performer, Brazil), Merete Ipsen (Women's Museum, Denmark), Parvathy Baul (singer and storyteller, India), Raquel Carrió (dramaturg, Cuba), Selene D'Agostino (scholar, Italy/Denmark).
Book presentations:
Mas Caras con mascaras by Deborah Hunt, English edition; Stones of Water by Julia Varley, Legacy and Challenge by The Open Page, Voci peregrine by Cristina Castrillo; Dal Magdalena Project al Magfest: un percorso sul teatro al femminile in Italia, edited by Giulia Palladini.

5-9 June 2013
Festival
Performances, work-in-progress, work-demonstrations, films, lectures, meetings and workshops with: Anandavalli (Sri Lanka) - Narelle Benjamin (Australia) - Parvathy Baul (India), Ana Woolf (Argentina), Carolina Pizarro (Chile), Dah Teatar (Serbia), Dawn Albinger (Australia), Deborah Hunt (New Zealand/Puerto Rico), Estudio Teatral de Santa Clara (Cuba), Fase Tre (Brazil), Gabriella Sacco (Italy) - Helen Varley Jamieson (New Zealand), Grenland Friteater (Norway), Gilly Adams (UK) - Maria Porter (USA), Helen Chadwick (UK), Jana Korb (Czech Republic/ Germany), Jori Snell (Denmark/South Africa), Keiin Yoshimura (Japan), Kryly Halopa Theatre (Belarus), Luciana Martuchelli (Brazil), Lucia Sander (Brazil), Margaret Cameron (Australia), Odin Teatret (Denmark), Patricia Ariza (Colombia), Teater Interakt (Sweden), Teatret Om (Denmark), Teatro Atlante (Italy), Teatro delle Radici (Switzerland), Theater Unikate - Gilla Cremer (Germany), The Magdalena Project - Jill Greenhalgh (UK), Ya-Ling Peng (Taiwan), Violeta Luna (Mexico), Vocabolomacchia teatro.studio (Italy), Voix Polyphoniques (France).

EL BORDA HOY


por Blanca Rizzo


Vivo muy cerca del Borda desde hace 26 años. Es parte del paisaje de mi barrio. He participado de varias cosas, entre ellas, de movidas con el Frente de Artistas del Borda como "Bicicletas a la China", allá por el 89.


Me enteré a la tarde de la represión y cuando llegué a casa tuve la necesidad de acercarme. Entré de noche y una enorme luna se asomó por el lado del río. Despues de caminar un rato por sus callecitas arboladas y encontrarme con una amiga, llegué al lugar donde se estaba realizando la asamblea. Había terminado, pero el espacio estaba muy iluminado por las luces de los canales de televisión que allí se habian concentrado.

Lo primero que ví fueron muchas máquinas sobre el pasto. Miré sin entender. Cuando pregunté lo que habia pasado me dijeron que observe un poco mas atrás...

Lo que apareció ante mis ojos, fue dantesco. Una montaña gigante de escombros surgía de la oscuridad, algo así como si hubiese caído una gran bomba. Me contaron que las topadoras llegaron a las 6 de la mañana y que arrasaron con los talleres protegidos (así se llamaban) ¡con las máquinas adentro!. Esos talleres cumplían la magnífica función de enseñarles oficios a los internos y facilitar de esa manera su reinserción social.

En ese punto del relato se me llenaron los ojos de lágrimas y una oleada de impotencia, rabia y asombro infinito me subió por el cuerpo.
Era ridículo seguir preguntando, qué?

Quiénes son los locos? Qué clase de monstruo gobierna esta ciudad? Si bien ya sabiamos lo que pasó con la Sala Alberdi, con el Parque Centenario, con las huertas, etc. etc. el hecho de que arrasen con la única esperanza de pacientes psiquiátricos de recuperar algo de todo lo perdido, ya supera todos los límites de mi capacidad de entendimiento y de cualquier persona que se precie de tal.

Gente, ciudadanos, vecinos, amigos, o como quiera que nos llamemos los unos a los otros. Reaccionemos ya!. No permitamos que una "salvajada" tan grande pase impune, no lo permitamos! Si esto pasa, cosas peores nos esperan. Como dice el poema de Brecht, que no tengamos que decir "ahora me llevan a mí, pero ya es tarde".


http://www.facebook.com/l/HAQF8EnO7AQFkBlxQ3OqaNRPN0Dxzm1HnFhWIRweYStR9zQ/youtu.be/2YtUmXarG84

DIARIO DE ACTRIZ II, Laura D´Anna



Antes y después del estreno de 
Me amé, no me di cuenta (el otro caminio de Ofelia)

Yo quiero seguir hablando de Emilia, ¿quién es Emilia? Es mi tía. Siempre me dio mucha curiosidad porque mi abuela me decía que yo me parecía mucho a ella. Aún no sé bien dónde me metí cuando fui a buscar su historia…  Lo que sí sé es que fue un buen impulso, inevitable,  juntarla con otro personaje fascinante para mí, Ofelia, con el que también tengo una larga historia…






marzo 2013

Vivimos desde el año 97 en una casa que vino con “fantasma” incluído. En realidad, yo me imagino que el fantasma de la pelirroja se asoma cada  tanto por la ventana del altillo, que es donde tengo mi escritorio y desde donde estoy escribiendo estas líneas ahora mismo. De esta ventana, una vez, dicen los vecinos, esa mujer quiso huir de su marido golpeador y ató una sábana para bajar y escaparse por el pasillo de la planta baja pero encontró a la muerte sobre el piso de baldosas. La sábana se desató.

La ventana está llena de plantas. Y siempre la dejo abierta.


Ofelia, Emilia, la pelirroja de esta casa. Un altillo.
Te acordás de la loca del altillo, la esposa del protagonista de Jane Eyre?, me dijo Anita cuando yo le conté esta historia. ¿Y de la mamá de Bernarda Alba???
Dementes suicidas encerradas mudas

Hamlet, los “locos” pintores… Porque el marido de la pelirroja era pintor (discípulo de Urrutia), y terminó su vida en el Borda. Se lo llevaron de esta casa porque un día arrojó por el balcón una botella que se fue a romper al lado de un niño que pasaba. El padre del niño hizo la denuncia correspondiente. Dicen.

“Ingresa el 3 de enero de 1961: sonriente, con dificultad al hablar, inquieta, deambuladora.”



Quiero dedicar esta obra a mis mujeres “locas”

Y también a la mujer que una vez, en Barracas, me dio un carterazo en la cabeza. Así, sin ningún motivo.
Y también a la que me recitó un poema, en el Moyano, que decía que  los muertos no son los que están en las tumbas.
Y a Antonin, Vincent, Charlotte, Camille…


Una semana antes de estrenar

Me escapé de Rosario un domingo al mediodía, me fui en colectivo a Santa Teresa, el pueblo de Emilia y de mi abuela. Me senté en la primera ventanilla que encontré: asiento 22. El colectivo me dejó en la ruta, debía caminar dos kilómetros y empezó a llover. Una mujer detuvo su coche y me subió sin que yo haga el menor gesto. Todo me acompañaba, me llevaba. Mi ángel me dejó en la casa de la Panadería.

ReConocí la casa donde vivió (yo había ido cuando era chiquita) . La casa parecía estar  igual que hace cuarenta años. Cuando toqué la puerta el corazón me galopaba, cuando Fito abre la ventanita, enseguida me reconoce y me dice “Loca!!!!”… Rodolfito es otro de los sobrinos de Emilia, primo de mi papá.
Lo levanté de la siesta, no esperaba encontrarlo, yo creí que esa casa estaba vendida. Por suerte llevo siempre uno de mis budines infalibles y él preparó el mate. Ya sabía que yo estaba averiguando sobre Emilia, su hermano Gustavo ya le había contado (ver Cuaderno de actriz I). Nos pusimos al día con toda la familia. Y de pronto me señala, “ves ahí, en esa pieza la encerraban, cuando la sacaron de Oliveros la encerraron ahí”

“EXAMEN PSICOPATOLÓGICO (P II) Poco cuidadosa de su aseo personal, inquietud, crisis, excitación psicomotora, mirada perdida de estupor. Estereotipos (retuerce continuamente la ropa u objetos que lleva entre sus manos), debe ser retenida porque trata de salir a la fuerza del consultorio.” 

En esa puerta faltaba un vidrio, en la parte de arriba, me cuenta Fito, y ella sacaba las manos por el agujero y me llamaba:” Nene, Nene”.
Tal vez alguien haya abusado de ella, sigue Fito, se escapaba, se iba por ahí. Los tíos y las tías estaban cansados…

“Contestaciones estereotípicas taquigráficas. No tiene conciencia de enfermedad. Desorientaciones.  Estupor, al mirarse en el espejo se reconoce “esa soy yo” e indica con el índice. Inquietud psicomotora, tendencia a deambular, incontinencia sexual durante el examen. Afectividad exaltada.


También visité a Sonia (la otra sobrina). Maravilloso fue conocer su jardín: salvaje, frondoso, interminable. Variedad de rosas, margaritas, jazmines. Limonero en flor, aromos, etc. Este Jazmín del país, me dice Sonia, lo plantó Emilia…

Fuimos al cementerio y vi la tumba. Habían puesto en la misma tierra a ella con su papá, su mamá y su hermana pintora. Sobre ellos planté dos lazos de amor y una planta de la moneda. También llevamos rosas rosas y blancas. Nos acompañó el hijo de Fito, Rafael.
Sonia me contó que Emilia trabajó de peluquera mientras estudiaba teatro y pintura en Rosario en los años 30. Y dicen que hacía unos peinados impresionantes: rulos, ondas, bucles. Vivían en una pensión con su hermana Adelina, ambas discípulas del maestro Musto.

“Reacciones con llantos al preguntar por su hermana.”

También me contó que Emilia se lavaba el pelo con agua de lluvia, que bordaba sus vestidos hechos en  la tela rústica de las bolsas de harina de la Panadería.

La Panadería sigue existiendo. Antes eran especiales sus panes de harina negra con pasas y nueces. Venían de pueblos vecinos especialmente a comprarlos. Esa parte de la casa sí la alquilaron. Desde la pieza donde habían encerrado a Emilia vienen ruidos de cuadra,  sonidos inconfundibles para mí (que también me crié al lado de una panadería, aunque en otro pueblo). Hoy allí se hace pan…

“Abulia, no canaliza en actividad útil. Sueño tranquilo, se alimenta bien.

ESQUIZOFRENIA: Estupor catatónico.”

Conmovedor, el relato de Fito de la muerte de Emilia:
“Sonidos roncos salían de su pecho. No parecía su voz. Yo sabía que era grave, muy grave, lo que estaba pasando. Me dicen, corré a buscar al tío Blas. Nunca en mi vida corrí así. Cuando llegué a lo de Blas, el tío ni se inmutó, hasta me hizo esperar. Yo no entendía nada. La tía Emilia se estaba muriendo...”
Murió el 10 de agosto de 1962. A punto de cumplir 53 años.

Y Fito agregó, “parece mentira, pero una desgracia venía detrás de otra”, juro que dijo eso. Y yo me comía por dentro las ganas de citar a Gertrudis, la madre de Hamlet que para anunciar la muerte de Ofelia a su hermano Laertes, empieza “Una desgracia viene siempre pisando los talones de la otra”.
La otra desgracia, para Fito, era ni más ni menos, la muerte de sus padres…

Para qué revolver el pasado?, para qué?, si eso pasó hace más de 50 años.
Porque esto viene latiendo en la sangre. 


 Antes de irme, pasé a saludar a Rodolfito. Me esperaba con nuevos mates, un retrato de Emilia pintado por su hermana Adelina y unas fotos.

Sonia (setenta y pico) y Rafael (veinte y pico) me acompañaron a tomar el colectivo de vuelta a Rosario que tuvimos que esperar hora y media en la plaza del pueblo, justo en la esquina de la Sociedad Española, donde Emilia montaba las obras de teatro que hacía. Mientras unas adolescentes tomadas del brazo (como en todas las épocas…) le hacían la pasadita al Rafael, éste nos contaba historias de aparecidos…  Y las contó muy bien, en primera persona, con suspenso… Estaba anocheciendo.

Una de las historias de Rafael era de una muchacha vestida de blanco con los pies descalzos que les pidió, a él y a sus amigos, que la llevaran a casa. Esa muchacha había fallecido al cumplir 15 años mucho tiempo atrás.
La otra historia de fantasmas transcurría a orillas del arroyo del Medio, una noche en que Rafael y sus amigos prolongaban un picnic.
Rafael  no sabía lo que me estaba regalando…





Mayo de 2013
Ya pasó el estreno (6 de abril, y Natalia Tesone se acordó que ese mismo día en 2009 estrenamos Viajeras en busca del circo!!!!). Ya pasó también  la “puta” segunda función. Les siguieron las buenas, la olvidable, la fabulosa, la tropecista, etc.

Cada vez que estoy actuando me siento feliz, feliz de haber cultivado este oficio.
Sigo buscando volverme invisible (al decir de Yoshi Oida). Creo que cuando lo logro, la gente sale hablando de un jardín, del sauce y su corteza, del libro de cuentos de la infancia, del olor a óleo, de poesía...


Ahora, en el altillo, el retrato de la tía Emilia me sonríe de reojo, y está enfrentado a la ventana, que seguirá abierta.


   

Natalia Marcet. Nota en Clarín sobre la bulimia y anorexia

Salud

Bulimia y anorexia: “Es un agujero, como un aljibe sin fondo”

Natalia Marcet (44) convirtió su dolorosa experiencia personal en el material de “Gordas”, la obra de teatro que protagoniza y en la que cuenta su problema.
Cruda verdad. “Hasta los 26 años engordé y bajé veinte kilos tres veces por año. Perdí novios, amigos, familia, hice cosas sórdidas para sostener el síntoma”.
Hernán Rojas / Clarín Mujer
Mucho antes del estreno en 2008 de “Gorda”, la pieza del norteamericano Neil Labute, una actriz nacida en Dolores venía desandando un camino emparentado con el de la protagonista de aquella obra, pero en su propia y dolorosa historia íntima. Y la vida de Natalia Marcet (44) resultó un poderoso material para una puesta en escena del infierno de la bulimia y su contracara, la anorexia. “Registré el unipersonal ‘Gordas’ en Argentores en 2007. Desde entonces recorrimos la Argentina, América latina y Europa”. Seis años después de su estreno en Mar del Plata, el 17 de mayo vuelve a la cartelera marplatense.

El drama toma cuerpo
“Nací y crecí en Dolores, un pueblo sustentado por el empleo público, el campo, los tribunales y los médicos de las clínicas. Una vida apoyada en la apariencia y en el deber ser. Pero mi espíritu era más salvaje que eso”, relata. Una hermanita que murió a los veinticuatro días, cuando Natalia tenía un año, sería su sombra en la infancia: “No hubo posibilidad de procesarlo…”, cuenta. Cierto domingo, a los 6 años, se empachó con galletitas, cerealitos y manteca: “Un atracón para tapar un estado de angustia. Eso es sintomático: con la comida, por no ingerirla o por ingerir muchísima, tapás un agujero emocional. Durante toda mi infancia solo quería comer jamón y tomate, cuando una nena tiene que tener una alimentación variada. Me estaba quitando nutrientes sin saberlo”. Antes de cumplir los soñados 15 su primer novio la dejó porque les decían “el 10” debido a la delgadez de él y a las tempranas redondeces de ella.
“Yo tenía el cuerpo normal de una chica que entraba en la preadolescencia, que necesitaba que se le acumulara cierta cantidad de grasa en determinados lugares. Tal vez muy voluptuosa tempranamente; este cuerpo tipo de guitarra lo tengo desde los trece…”, recuerda. En casa se hablaba poco del cuerpo. O lo hablaban los hermanos diciéndole gorda: gorda viruta, Gorda Matosas…” ¿Y las amigas? “Todas más flacas: las triunfadoras eran rubias y esmirriadas”, cuenta.
De modo que la adolescencia se le fue convirtiendo en una insatisfacción continua, dietas a base de yogures y frutas que, con el aval ingenuo de sus padres, la llevaron a pesar 50 kilos con 1,70 de altura. “Fue letal. Perdí la menstruación durante ocho meses. Enyesada por un esguince, terminaba de almorzar y me comía dos kilos de pan con manteca y dos kilos de galletitas. El goce pasaba por ahí. Engordé veinte kilos en un mes”. Preocupados, los padres la llevaron a médicos del pueblo que le recetaron neurozepan para los nervios y levotiroxina para acelerar el metabolismo de la tiroides. “Eso me dejó una lesión de por vida en la tiroides. Bulimia era considerada únicamente si vomitabas. Yo no vomitaba. Pero me la pasaba sin comer haciendo ejercicio o comiendo y tomando laxantes y diuréticos”.

Secreto bien guardado
Cuando a los 16 recuperó un peso normal, entró en el elenco del colegio para representar “El secreto bien guardado”, de Alejandro Casonal. “Me encantó. Sentí que yo había nacido para eso”, dice Natalia. A las tablas sumó también un diario íntimo con sus “secretos bien guardados”. Pero no se sentía bien consigo misma. En la puerta del placard había dibujado el cuerpo de una mujer embarazada con cabeza de copa de árbol, y la leyenda: “nosotros somos el infierno”. Sin modelos femeninos imitables, a los 18 escribió: “Hay personas que vienen a este mundo a realizar grandes cosas porque ya tienen todo servido. Son flacas. Pueden ocupar su cuerpo y su mente en otra cosa”.
Radicada en Buenos Aires, las anfetaminas se volvieron su muleta para estar flaca y así, los 20 la encuentran sin dormir y con convulsiones. Cuando no podía más, arrasaba, comía de todo. Estaba deprimida, abandonada, sin poder concretar ningún proyecto o caía en dietas insólitas que la tornaban hiperkinética, superproductiva. Sin saberlo, había naturalizado la enfermedad. El inicio de su vida sexual fue insatisfactorio y volvió a comer como consuelo. Al iniciar la carrera de Letras en la UBA cayó en la desesperación: “Estudiaba pero no daba finales por los ataques de pánico; me daba un atracón y no rendía. Abandoné después de cursar toda la carrera. Lo mismo cuando iba a castings: me seleccionaban, y cuando iba a presentarme ya tenía veinte kilos encima y no me contrataban”.

Sed de desmesura
A los 24 descubrió que lo que le pasaba tiene nombre. “Leí en un artículo que eso era habitual en la bulimia. Entonces encontré ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia). Pero para el tratamiento se necesitaba la familia y como no me animaba a blanquear, no me aceptaron”, se lamenta.
Durante un año volvió a sostenerse con pastillas que le recetaron haciéndole creer que eran globulitos. Sin embargo, tomó cursos de teatro con Lorenzo Quinteros, Cristina Benegas y Ricardo Bartís. Un día, debutó en un espectáculo en el rol de bufón. “En la última función tuve que irme antes porque había empezado otra vez con los atracones. Estaba en la etapa final de la enfermedad”, recuerda.
A los 25 años se enamoró de un fotógrafo veinticinco años mayor que ella, que la ayudó a modelar. Se sentía muy bien. Pero él la dejó. “Me encerré a comer, que es una forma de matarse en letanía. Comía de todo y en dos horas. Todo comprado. Nada rico. La ansiedad me devoraba. No comés lo que querés comer sino lo que te parece más rápido: es animal, ‘quiero eso’, y paf. Engordé treinta y seis kilos en treinta días. Hay una frase de Alejandra Pizarnik: ‘la sed de desmesura’. Tener bulimia es eso. Inconsciente puro, sin principio ni fin. Hasta los 26 años engordé y bajé veinte kilos tres veces por año. Perdí novios, amigos, familia, hice cosas sórdidas para sostener el síntoma…”.

Salir del pozo
La madre, enterada de la situación, un día tomó cartas en el partido y apareció decidida a rescatarla, Así fue como empezaron a buscar tratamiento. Los siguientes tres años los dedicó a una terapia familiar, individual (con la doctora Graciela De Vincenzi) y grupal en el Centro Integral de Patología Aimentaria (CIPA) de Mar de Plata, a cargo de Fabián Melamed y Teresa Bunge (Natalia no acepta omitir los nombres de los que la ayudaron).
“Me quitaron el control sobre la comida y el dinero. No podía trabajar ni estudiar para evitar las situaciones de estrés. Nada que pudiera poner en movimiento mi cuerpo. Tuve que rearmar el hábito de la comida: por ejemplo, entender que se empieza y se termina de comer. Fue como entrar en la legalidad. Y ahí aparecieron todos los demonios: energía mal canalizada, autoexigencia terrorífica, muy baja autoestima y un agujero emocional que se remontaba a la muerte de mi hermana”, comparte.

El poder del teatro
Durante la recuperación se inscribió en la escuela de arte dramático de Mar del Plata, se vinculó con la red internacional “Magdalena, de mujeres de teatro” y ella misma abrió una sede con la que organizó festivales. Eso le permitió viajar por primera vez, sola, al extranjero. A la vuelta apareció una nueva psicoanalista, Graciela Robuschi, y un nuevo amor. En 2005 obtuvo una beca para ir al Odin Theater, de Dinamarca: el teatro ya era central en su vida.
Lo vivido, le permite a Natalia poner en duda algunos supuestos: “Yo veía que me recuperaba, pero mucha gente no. El testimonio en los grupos vivenciales no alcanza. La muletilla del ‘se puede’ es falsa. Solo el 60 por ciento se recupera. En cambio, el teatro es una herramienta de provocación: atraviesa el plano consciente y entra en otros lugares. Así que cuando Ana Woolf, mi maestra, mi amiga, me propuso que transformásemos mis diarios íntimos en espectáculo acepté de inmediato”. Así fue como, de buenas a primeras -o no tanto- terminaron dándole forma a “Gordas”.
El estreno tuvo lugar en el 2007, en el Odin Theater, en Dinamarca, y después presentaron la obra en el Centro Cultural Séptimo Fuego, de Mar del Plata. ¿De qué trata “Gordas”? Su autora y protagonista en la vida y en la escena lo explica con una precisión descarnada: “La pieza cuenta cómo el demonio sigue estando, y cómo hay que seguir trabajando con la bestia que vive dentro de una. La bestia de la bulimia es un agujero como un aljibe sin fondo donde no se reflejan las estrellas; es una bestia devoradora a la que no le alcanza nada en la vida: tapame el dolor ya porque no resisto el próximo segundo… La obra legitima al público para que hable de su propio infierno”.

Seguir en pie
Poco antes del estreno de la obra en Argentina, Natalia se separó de su pareja. Habían sido ocho años de relación. Otro ciclo que quedaba atrás. La asimilación de la ruptura, inevitablemente, fue difícil. “Sentí ganas de dejar de comer, se me cerró la garganta y el estómago. Para una persona con bulimia, entrar en etapa anorexígena es un pasaporte para empezar a comer de nuevo desesperadamente. Yo tenía la terapia, pero sobre todo el espectáculo. Pero me había quedado muda. Era mayo y venía el fin de semana largo. Estaba sola en la ciudad. Volaba de fiebre y tomaba unos medicamentos que me dopaban. Entonces soñé con el Coliseo de Roma. ‘Soy como vos, aunque me bombardeen sigo en pie’, me decía en el sueño".
Pero el Coliseo no tiene que salir a escena, ella sí. Y el día del estreno llegó. Y así lo recuerda: “La sala estaba llena. Distinguí la voz de mi papá. Eso fue fuerte. Tuve que resolver el principio con mímica. Pude hablar recién cuando empezaba el relato de mi historia. Y ahí ya seguí. Al final, mi papá me abrazó y me dijo: ‘Estoy orgulloso de vos porque sos una tigresa’. Y mi mamá: ‘Mi hija es hermosa y creativa pero sobre todas las cosas, valiente’. Después de todo lo que me pasó, haber llegado a los 44 es un mérito, una cucarda. Pensé que no llegaba”, asegura. Y ahí estará ella, en pocos días, en el escenario, danzando y contando su vida.
Cruda verdad. “Hasta los 26 años engordé y bajé veinte kilos tres veces por año. Perdí novios, amigos, familia, hice cosas sórdidas para sostener el síntoma”.

Feliz 2020