R E E N C U E N T R O Magdalena 2a Generación

 Domingo 3 de Junio de 15hs a 20hs en Cirko Trivenchi, Caseros 1712. Barracas

Charla,seminario, actividades y presentación del Magdalena 3ra Generación.

Invitada Internacional: Lucia Sander para compartir su rincón cara a cara

"Dramaturgia y Crítica de Género"

Valor $70.- 

Te esperamos!

Confirma e inscribite en magdalenageneración2@gmail.com 



ESTRENO FLORES


EL RINCÓN DE LUCIA





Ben vinda!

Cuando recibí el mail de Laura D´Anna ofreciéndome un rincón, en esta publicación de la Red Magdalena Segunda Generación, mi primera reacción fue de mucha alegría por el hecho de que Laura y su grupo me estaban confiando un espacio para ser tomado por mi voz, o si prefieren, por mi escritura. Es grato sentirse recordada y querida, ¿no les parece? Y la vanidad no es pecado como algunos dicen, ya que, en este caso, proviene de que mi trabajo ha valido la pena no sólo para mí, si es que hubo pena. Pero enseguida llegó la inseguridad, un estado casi obligatorio para nosotras, las mujeres, cuya fragilidad, históricamente decantada, nos hace desconfiar de nuestras posibilidades intelectuales y de las otras. ¿Seré capaz de ocupar ese lugar que lleva mi nombre? Y así fue que ella llegó. Aquella que hace casi un siglo dijo que si una mujer quiere escribir ha de tener todo un espacio para ella. Fue en octubre de 1928 que Virginia Woolf, en una conferencia histórica para alumnas del primer instituto de enseñanza superior para mujeres de Inglaterra, Newham College de la Universidad de Cambridge, sostuvo que es necesario espacio, tiempo ininterrumpido para pensar, privacidad, energía y tranquilidad espiritual para producir literatura. El texto de la conferencia fue publicado al año siguiente, 1929, con el título Un cuarto propio, en el original A room of one’s own y se transformó en un texto clásico del movimiento feminista. Recordar a Virginia Woolf me dió cierta confianza frente al rincón, aún vacío, con el que fui presentada por mis amigas, editoras de este blog.  Es más, acordarme de Virginia Woolf impidió que rechazara la propuesta. Sería no aceptar un espacio que costó tanto conquistar y optar por el silencio impuesto en el pasado a las mujeres, el cual todavía continúa paseándose entre nosotras. Es por eso que acepto habitar este rincón todo mío. Que las diosas me iluminen para que deje pasar alguna luz con mis palabras y que ayude a clarear otros rincones.
Volviendo a Woolf, es necesario decir que su conferencia se volvió histórica con posterioridad. En 1928, la tesis defendida por Woolf no fue bien recibida por la audiencia ni por quienes leyeron su publicación el año siguiente. Tal vez sus ideas eran demasiado radicalizadas para su tiempo, ya que más allá de exponer que las mujeres necesitan un espacio para escribir, también es necesario que sean independientes económicamente. Entonces, si las mujeres sexualmente activas continúan siendo una amenaza para la estabilidad de la institución familiar, las que tenían cuentas bancarias en 1928, eran una amenaza al orden establecido, dentro y fuera de la familia. Woolf fue tildada por algunos de excéntrica, y fue ridiculizada por otros. Sus ideas fueron descartadas por escandalosas e insensatas, hasta que fueron rescatadas por el movimiento feminista de entonces. Ser feminista nunca fue fácil. Exige y exigió una convicción sólida y coraje para enfrentar una oposición siempre alerta, dispuesta a todo, utilizando cualquier medio para neutralizar el efecto del discurso y de la acción feminista –sin hablar de la integridad física y mental de las propias activistas que tienen la audacia de hablar y manifestarse como tales. Esto me recuerda otro episodio caído en el olvido, que merece la pena ser recordado sin las distorsiones con las que fue tratado por los medios décadas atrás y que, de alguna manera, pasó a la historia.
El 7 de septiembre de 1968, en el Centro de Convenciones de Atlantic City, Estados Unidos, se inicia el concurso anual para elegir a la nueva Miss América. Mientras tanto, afuera, activistas del Movimiento para la Liberación de las Mujeres (WLM) quemaban sus corpiños y los tiraban en una gigantesca lata de basura.  La histórica quema de corpiños, que se dió ente los ‘60 y los ’70, en varias ciudades de EEUU y Canadá, movilizó a la prensa y a la policía. Algunas mujeres fueron apresadas, otras aparecieron en la primera plana de varios diarios que las usaron, en su mayoría, para reforzar el mito de que las feministas están en contra del sexo y odian a los hombres. El escándalo tuvo repercusión en varios países lo cual dio visibilidad al Movimiento para la Liberación de las Mujeres, al mismo tiempo que gestó y reafirmó el estereotipo de la feminista para ridiculizar y desmoralizar  sus acciones.  Actualmente, se habla poco de aquella protesta y cuando es citado se lo toma a risa. Hasta es posible que las generaciones siguientes nunca hayan oído hablar del día en que las feministas quemaron sus corpiños en público, fueron arrestadas y tomadas para la chacota. No obstante, resulta una excelente muestra de cómo ciertas acciones, que tienen un potencial transformador y revolucionario, son inmediatamente reprimidas y neutralizadas por el sistema vigente. De cuán difícil es hablar y manifestarse como feminista –que lo diga Virginia Wolf o las incendiarias de corpiños.
Simbólicamente la quema de corpiños fue una crítica a la cultura de la belleza femenina, a los patrones de belleza que esclavizan a las mujeres, negándose a ser valoradas únicamente por sus atributos físicos.  Así, el corpiño es un chaleco de fuerza nada confortable, aprisionador, que restringe los movimientos y distorsiona las formas naturales del cuerpo de las mujeres. El corpiño representa todas las restricciones impuestas por la sociedad patriarcal, siendo el acto de quemarlo una manera de liberarse de la opresión en una sociedad donde somos discriminadas.  Es un doble símbolo, ya que tanto los patrones impuestos de belleza, de organización social como los corpiños, aprisionan a las mujeres y restringen sus movimientos. Es este el corpiño que fue quemado por las feministas, y no la prenda más o menos sexy del vestuario femenino. El significado del hecho de sacarse el corpiño y quemarlo fue invisibilizado por los medios, quienes, a conveniencia, no vieron más allá de la materia, lo que constituye un caso de miopía selectiva y contagiosa. De hecho, “feminista quema corpiño” se volvió una expresión ofensiva, usada para identificar a las feministas de entonces, tildadas de despechadas, histéricas o locas, como sucedía en el pasado, en épocas en que el término feminista ni siquiera se había acuñado. Como dije otras veces, hay muchas maneras de contar una historia, todo depende de lo que se pretende que la historia provoque en quienes oyen. 
Lo que YO quiero pedirte es que despiertes, si es que ya no lo hiciste, ante el hecho de que los patrones de belleza y de moda femenina no son inocentes, que el poder  de tales patrones seduce más allá de cualquier tentativa de resistencia. Desconfiá, entonces. 
En estas épocas al ideal de juventud le corresponden cirugías o mutilaciones estéticas de un barbarismo atroz, al ideal de delgadez le corresponden desórdenes alimenticios que  suelen llevar a la muerte, sin hablar de los tacos con los problemas de columna que producen y pueden dejarnos rengas. Mientras tanto, yo también encuentro más lindas a las mujeres jóvenes, delgadas y altas. Mi sueño de consumo no fue el que concebí y es muy difícil vivir sin soñar.  Desconfiar, es lo que se puede hacer. Mirar para al suelo para no tropezar y caer. Vivir el feminismo, lo cual no es fácil. Es necesario tener mucho equilibrio.
Mientras que en el hemisferio norte las feministas eran llamadas “quema corpiño”, aquí en el sur, en el Brasil de los ’60 y ’70, fuimos bautizadas “mal amadas”. Feministas eran aquellas no elegidas por los príncipes encantados. Mujeres sin atractivos y sin poder de seducción o que fueron rechazadas, descartadas, por no haber satisfecho los deseos de sus amados.  De lo cual se deduce que si todas las mujeres tuvieran un compañero sexual no existirían las feministas, o sea, las feministas son mujeres que no tienen sexo. ¿O tal vez amor? O tal vez amor. Pasadas varias décadas, tal vez,  ya podamos resignificar la catalogación ofensiva de “mal amada” haciéndola jugar a favor de la causa feminista. Sí, vamos a admitir que fuimos, y continuamos siendo mal amadas, no sólo las feministas sino las mujeres en general, en una sociedad que nos discrimina, que nos oprime, que nos relega a una posición secundaria, que nos da un tratamiento diferenciado, que percibimos menores salarios, que no respeta nuestros derechos. Y es más, somos mal amadas por nosotras mismas, presionadas por una ideología que nos lleva a sacrificar, a mutilar, a maltratar nuestro cuerpo para que se ajuste a los patrones de belleza creados por intereses económicos que nada tienen que ver con la voluntad de las mujeres. Vamos a asumir que hemos sido mal amadas y vamos a exigir: ¡QUEREMOS MÁS AMOR!

Lucia V. Sander
Traducción Marcela Brito




Quando recebi o e-mail de Laura D’Anna me oferecendo um rincón nesta publicação do Projeto Magdalena 2a geração, minha primeira reação foi de muita alegria pelo fato de Laura e sua equipe  estarem me confiando um espaço a ser preenchido com a minha voz, ou, se quiserem, com a minha escrita. É muito bom ser lembrada e se sentir querida, não é? E vaidade não é pecado como alguns dizem, nesse caso ela vem da sensação de que meu trabalho talvez tenha valido a pena não só para mim, se é que houve pena. Mas logo em seguida veio a insegurança, um estado quase que obrigatório para nós, mulheres, cuja fraqueza historicamente decantada nos deixa desconfiadas de nossas possibilidades, intelectuais e outras. Será que sou capaz de ocupar esse rincón que leva meu nome?  E foi aí que ela chegou, aquela que há quase um século anunciou que, se uma mulher quer escrever, ela tem que ter um espaço todo seu. Foi em outubro de 1928 que Virginia Woolf proferiu a histórica conferência para as alunas da primeira instituição de ensino superior para mulheres na Inglaterra, Newnham College na Universidade de Cambridge, e na qual argumentou que é preciso espaço, tempo ininterrupto para pensar, privacidade, energia e tranquilidade mental para produzir literatura. O texto da conferência foi publicado no ano seguinte, em 1929, com o título Um quarto todo seu, no original A room of one’s own, e se tornou um texto clássico do movimento feminista. A lembrança de Woolf me deu certa confiança diante do rincon ainda vazio com que fui presenteada por minhas amigas editoras deste blog. Mais do que isso, a lembrança de Woolf me impediu de rejeitar o convite, o que seria negar um espaço tão duramente conquistado, e optar pelo silêncio tão fortemente imposto às mulheres de um passado que continua passeando entre nós. Sendo assim, aceito habitar esse rincón todo meu, e que as deusas me iluminem para que eu deixe passar alguma luz com a minha escrita e assim venha a clarear outros rincones.
Voltando a Woolf, é preciso dizer que sua histórica conferência só se tornou histórica posteriormente.  Em 1928, a tese defendida por Woolf não foi bem recebida pela platéia nem por quem veio a ler a sua publicação no ano seguinte. Talvez suas ideias fossem muito radicais para o seu tempo já que, além de argumentar que as mulheres
precisam de espaço para escrever, Woolf acrescenta que, para serem escritoras, as mulheres têm que ser economicamente independentes. Bem, se as mulheres sexualmente ativas continuam a ser consideradas um perigo para estabilidade da instituição familiar, as que tinham contas bancárias em 1928 eram uma ameaça a ordem estabelecida, dentro e fora da família. Woolf foi descrita por uns como excêntrica, foi ridicularizada por outros, suas idéias foram descartadas como escandalosas e insensatas, até que mais tarde fossem resgatadas pelo movimento feminista de então. Pois é, ser feminista nunca foi fácil, sempre exigiu e exige  forte convicção e coragem para enfrentar uma oposição sempre alerta e pronta a utilizar todo e qualquer meio para neutralizar o efeito do discurso e da ação feminista – sem falar na integridade física e mental das próprias feministas que têm a audácia de falar e agir como tal. O que me lembra um outro episódio que parece ter caído no esquecimento e que vale a pena ser relembrado em seu verdadeiro significado, sem as distorções com que foi tratado pela mídia décadas atrás e com que passou para a história.
7 de setembro de 1968, no Centro de Convenções de Atlantic  City, nos Estados Unidos, inicia-se o concurso anual para eleger a nova Miss America; do lado de fora, ativistas do Movimento para a Liberação das Mulheres (WLM) queimam sutiãs e os jogam em uma gigantesca lata de lixo. A histórica queima dos sutiãs, que se deu em várias cidades dos Estados Unidos e Canadá nos anos de 1960 e 70, mobilizou não só a imprensa como também a polícia onde quer que a manifestação viesse a ocorrer. Mulheres foram presas, outras apareceram na primeira página de vários jornais que, via de regra, reforçavam o mito de que as feministas são contra o sexo e odeiam os homens. O escândalo repercutiu em vários países, o que deu visibilidade ao Movimento para a Liberação das Mulheres ao mesmo tempo em que criou ou reafirmou um estereotipo da feminista que a ridiculariza e desmoraliza suas ações.  Hoje pouco se fala desse histórico levante feminista, quando citado é motivo de deboche e riso, e as mulheres de gerações subsequentes talvez jamais ouviram falar que um dia feministas queimaram seus sutiãs em público, foram presas e viraram motivo de chacota. No entanto, a história desse levante e de como ele passou para a história me parece uma excelente amostra de como certas ações com potencial transformador e mesmo revolucionário são imediatamente reprimidas e neutralizadas pelo sistema vigente, ou seja, de como é difícil falar e agir como feminista – que o diga Virginia Woolf e que o digam as incendiarias de sutiãs.  Em seu significado simbólico, a queima de sutiãs foi uma crítica à cultura da beleza feminina e aos padrões de beleza que escravizam as mulheres, valorizadas exclusivamente por seus atributos físicos. Aqui o sutiã equivale a uma camisa de força, desconfortável, aprisionador, que constrange os movimentos e distorce as formas naturais do corpo das mulheres. Em seu significado simbólico, o sutiã representa todas as restrições impostas às mulheres pela sociedade patriarcal, sendo a sua queima um gesto liberador da opressão sofrida pelas mulheres em uma sociedade em que somos discriminadas. Ou seja, o sutiã queimado nos anos de 1960 e 70 é um duplo símbolo em que representa os padrões impostos de beleza feminina e a organização social no que ambos aprisionam as mulheres e restringem seus movimentos. É este sutiã simbólico que foi queimado em público pelas feministas nas décadas de 60 e 70 e não uma peça mais ou menos sexy do vestuário feminino. O significado simbólico do sutiã despido e queimado foi seguramente apreendido pela mídia, porém, a conveniência fez com que não vissem além da matéria – o que constitui mais um caso de miopia não só seletiva como também contagiosa. Sendo assim, “feminista queima sutiã” tornou-se na época uma interpelação ofensiva usada para identificar as feministas de então, descritas mais como despeitadas do que como histéricas, como foram descritas as feministas na virada do século 20, ou como loucas, como foram consideradas as feministas num passado em que o termo feminista nem sequer tinha sido cunhado.
Como escrevi em outro lugar, há várias maneiras de contar uma história, depende do que se quer que a história faça aos que a ouvem. O que EU quero fazer com você que me ouve é que desperte, se é que já não está, para o fato de que os padrões de beleza e a moda feminina não são inocentes, e que seu poder seduz quase além de qualquer tentativa de resistência. Desconfie. Nesse nosso tempo, ao ideal de juventude corresponde cirurgias ou mutilações estéticas de um barbarismo atroz, ao ideal da magreza corresponde desordens alimentares muitas vezes fatais, sem falar nos tacones de hoje que produzem deformações na coluna vertebral que podem aleijar qualquer uma de nós. No entanto, eu também acho mais lindas as mulheres jovens, magras e altas, meu sonho de consumo não fui eu que concebi e é muito difícil viver sem sonhar. Desconfiar, é o que se pode fazer, e olhar para o chão para não tropeçar e cair do salto, ou então... viver o feminismo, o que não é fácil, e para o que também se precisa de muito equilíbrio.
Enquanto que no hemisfério norte as feministas eram chamadas de “queima sutiã”, aqui no sul, no Brasil dos anos 60 e 70, fomos batizadas de “mal amadas”. Feministas eram aquelas não escolhidas pelos príncipes encantados, sem atrativos ou poder de sedução, ou senão as que foram rejeitadas, descartadas por não terem satisfeito os desejos de seus amados.  De onde se pode concluir que, se todas as mulheres tivessem um parceiro sexual não haveria feministas, ou seja, feministas são mulheres que carecem de sexo. Ou talvez de amor? Ou talvez de amor. Passadas várias décadas, talvez já podemos resignificar a interpelação ofensiva “mal amada”  e fazê-la funcionar a favor, em vez de contra, a causa do feminismo.
Sim, vamos admitir, fomos e continuamos sendo mal amadas, não só as feministas mas as mulheres em geral, numa sociedade que nos discrimina, que nos oprime, que nos destina a um posição secundaria, que nos dá um tratamento diferenciado, menores salários, que não respeita os nossos direitos.  E mais, somos mal amadas por nós mesmas, pressionadas por uma ideologia que nos leva a sacrificar, a mutilar, a maltratar nosso corpo para que se ajuste à padrões de beleza criados por interesses econômicos que nada têm a ver com a vontade das mulheres. Vamos assumir, temos sido mal amadas, e vamos exigir: QUEREMOS MAIS AMOR! 

Lucia V. Sander





INSTANTÁNEAS DE LA DIFERENCIA

a Juan Gené, maestro presente
por Gabriela Bianco





Inicio este espacio como prolongación o efecto de mis intervenciones - y la de los Otro@s- en un foro de una capacitación virtual que he iniciado junto a más de 100 personas. Pedagogías de las Diferencias (Flacso 2012. Dirección: Carlos Skliar).

Comienzo un curso virtual, una diplomatura con nombre inquietante "Pedagogías de las Diferencias". 
El curso se inicia con la invitación a pensarnos, a preguntarnos, a perdernos en los territorios del enseñar y el aprender, del saber y del ignorar. Para esto la lectura de clásicos como el "Fedro" o contemporáneos como "La Hospitalidad" de la mano de Derrida, "Lecciones de los Maestros" de Steiner o "El espectador Enmancipado", de Rancière, entre otros tantos han sido brújulas en la oscura  noche. Dos excepcionales clases de Walter Kohan y Fernando Bárcenas han despertado algunas asociaciones y homenajes velados. Juan, mi querido Maestro de teatro, Juan Gené, ha sido gurú en este recorrido.


Aprender-Enseñar-Ignorar-Saber
Una de mis maestras queridas, cuando me ponía a intelectualizar una respuesta, me decía "no le saques el culo a la jeringa". Conocimiento e Ignorancia tienen sus "patios del fondo" y hoy se me aparecen como el laberinto del Minotauro en plena medianoche.
Quiero pensar en voz alta... las palabras las tengo que escribir para compartirlas y al hacerlo algo de todo lo que pienso se diluye o se configura de otra manera. Pero no hay otra forma. El conocimiento de una lengua ágrafa como la lengua de señas me insta siempre a cierta extranjería en la palabra escrita. Por ese distanciamiento que siento, en general recurro, como compensación, a la primera persona y a la intertextualidad velada. Quizá traicione un poco a los autores originales de las ideas al no nombrarlos cada vez. Quizá no haya otra manera de escribir lo que han escrito que "inventando un acontecimiento de traducción". Me alivia recordar que esto se lo tradujimos a Derrida.
En estos días suelo pensar en mis propios Maestros. Sobre todo en uno, que bien podría haber sido la reencarnación moderna del Sócrates de Platón. Intento configurar alguna idea y solo aparecen mis experiencias como alumna/discípula. Al igual que Sócrates, mi Maestro no reconocía discípulos. No creía en la enseñanza como embajadora hospitalaria de nada y a la vez no tuvo otra obsesión que formar actores, que enseñar la acción-vida del escenario. No creía en la paideia más que como espacio creado entre dos anhelos eróticos. El vínculo sostenido de un lado, por el deseo de saber, de crecer, de ser como el Maestro -y de poseerlo- (las analogías con Sócrates y Jesús que hace Steiner me resuenan significativas a este respecto) y del otro, por dejar huellas e intersticios de la propia lucha por el autoconocimiento surgido de la acción patética, del pathos, al decir de Bárcenas.
Crearse a si mismo haciendo para conocerse o quizá, arriesgo un poco a ciegas y citando la alegoría de la caverna, haciendo que alguno de nuestros Yoes salga a la luz para volver y reconocer a nuestros otros yoes en la ignorancia. El alumno como proyección de alguno de esos Yoes necesitando salir a la luz y a la vez, la conciencia de nuestras ignorancias que, nobleza obliga, nos devuelve a la caverna. Descolonizar Yoes parece una tarea ciclópea cuando de yoes de la docencia se trata. Descolonizarnos de ideas y sujecciones unívocas.
Asumo que la metáfora del alumno como proyección no es amable. Pero la reconozco en mi propio ejercicio de la transmisión. La reconozco necesaria para comprender y amar. Si, necesito amar, así sea por el tiempo que dure la jornada que nos reúne. Sabemos que ese amor no es para siempre y que, incluso si fue muy intenso, probablemente devenga en un sentimiento antagónico. Así parecen ser las cosas.


Sobre la PROMESA PEDAGÓGICA:
Pareciera que el autoconocimiento promete saberse menos ausente cada vez que la acción imprime un gesto en el espacio del otro, alumno o discípulo, colega, amante o amigo. Espacio que uno abre al aceptar la promesa y espacio que el otro crea al confiar, confiando en algún aspecto de si mismo. 
El Maestro hace un voto de fe en la gran posibilidad que cataliza el alumno en él. Le permite prometer, confiar y parir con el otro el saber que los dos, en algún punto, desconocen. (la metáfora del maestro ignorante, de Ranciére, deseoso de crear el conocimiento en el otro es maravillosa).


"No tengo discípulos"
Recuerdo a mi Maestro "poniendo el cuerpo" para explicar el sentido de una acción dramática. Cuando las palabras no le resultaban confiables, cuando su propio saber resultaba vacuo, pedía permiso a los actores que estábamos entrampados en una acción sin-sentido e irrumpía atravesándonos, "poniéndose en la piel del otro", afectando la vida de los otros, la de cada uno de nosotros, con su propia vida, con su acción pathética. Y luego él podía, quizá, haber aprendido alguna cosa que modificara el proceso de aprehensión de nosotros, sus pupilos. Siempre su acción nos conducía a un nuevo lugar. No era lo que hacía sino cómo lo hacía. No era lo qué decía sino lo que NO DECIA y nos instaba a decir a nosotros. Y el sonreía porque el conocimiento se le revelaba Otro cada vez. Su hospitalidad era feroz, abrumadora. A los días, te sentías como en casa pero en otro país, en otra lengua. Nunca en casa completamente. Era riesgoso convertirse en lo que querías SER. No había casa más que cuando te animabas a SER OTRO, SER EL OTRO, en este caso EL PERSONAJE, el que lleva la acción de manera verosímil. La paradoja era siempre la misma: para ser el OTRO tengo que ser mucho yo mismo, sobre todo en aquello que menos conozco de mi y que el personaje me revela. Entonces, hay tantos Hamlet como actores lo asuman. "Si yo no conozco a Fedro es que me he olvidado de mi mismo" le hace decir Platón a Sócrates.
Sus clases arrancaban, cada año y en cada grupo, de la misma manera: "Tomen mis afirmaciones como preguntas". Su referencia a Niels Bohr era permanente, inclusive lo llegó a componer en la obra "Copenhague". En ese escenario  vida y ficción se juntaron. Los actores que encarnaban los otros dos personajes habían sido sus discípulos años atrás. Maestro y discípulos se representaban a sí mismos bajo personajes históricos y en palabras ficcionales escritas por otro. La metáfora teatral estaba creada. La metáfora de la vida y la filiación en el tiempo, también. Traducir, traicionar, transmitir. 
Mi Maestro era asertivo en su transmisión. Confiaba en nosotros y se mostraba intenso en sus afirmaciones. Pero no había que olvidar que todo debía ser tomado como pregunta, una pregunta que debía ser respondida en la acción teatral. Era una acción decidida. Era su manera ¿socrática? de generar confianza en nuestras nuevas propias preguntas. Ser asertivo, no certero, se convirtió en el sutra de cada encuentro
Vuelvo a pensar en la hospitalidad. Ser anfitrión del viajero y convertirse en viajero de si mismo frente a la mirada del otro, del huésped.
Hace poco acompañamos a nuestro Maestro al cementerio. ¿quién despedía a quién? Me resisto a pensarme muerta como discípula frente a un Maestro que vive en mis acciones. Un maestro presente en su ausencia. 
Me gusta pensar que su último gran acto vital me trajo hasta acá, a la afirmación de la diferencia como enigma del conocimiento.


 Me gusta. Eso alcanza y no.
Así parecen ser las cosas.
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MAGDA RECOMIENDA


Libros 

Trafico de mujeres: Nota sobre una economía política del sexo
de Gayle Rubin 

Gayle Rubin es una antropóloga americana, teórica feminista en un comienzo y queer en la actualidad. Es autora de un célebre trabajo, considerado texto inaugural de los estudios Queer.

Trafico de mujeres: Nota sobre una economía política del sexo (1975)

 En Tráfico, Rubin quiere ir más alla de la teoría marxista para desmantelar lo que aquella no puede plantear acerca del sexo y el género. Junto con este sistema conceptual se sirve de ciertos textos freudianos, filtrados "por un lente aportado por Jacques Lacan".
Desde la lógica del texto, se puede decir que la virtud de El tráfico de mujeres es la definición que brinda Rubin del sistema sexo - género, apartándose así de esencialismo feminista. Este sistema es "un conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de actividad humana y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas", "la transformación de la identidad de género es un ejemplo de producción de campo del sistema sexual". El parentesco es la imposición de determinada organización cultural sobre la procreación biológica. Análogamente al tabú del incesto, las leyes de intercambio y tráfico de mujeres (tomado del tráfico de mercancías de la teoría marxista) originan la cultura, origen concominate con la derrota de la mujer. Esta argumentación le da pie para alentar a las feministas a deshacerse de la cultura y sustituirla para algún fenomeno nuevo (que luego será una premisa queer).
La división sexual del trabajo crea la dependencia recíproca entre hombres y mujeres, se constituye así como tabú contra la igualdad, exacerba las supuestas diferencias biológicas y crea género. El efecto es la instauración de la heterosexualidad obligatoria y el rechazo de la homosexualidad, las improntas de lo masculino y femenino y la constricción de la sexualidad femenina. 
Precisamente el psicoanálisis en este momento le brinda los elementos para analizar las marcas genéricas y la represión de la sexualidad femenina. Es un teto que examina las teorías psicoanalíticas y posfreudianas de la sexualidad de las mujeres, tratando de acercarse al entendimiento del lesbianismo. Pero este entendimiento es limitado por la exégenesis de su lectura, lee con opresión de la mujer. "Ni la teoría clásica de la sexualidad de Freud ni la reformulada por Lacan tiene mucho sentido a menos que esta parte de la sexualidad paleolítica subsista entre nosotros". Es así como llama a las mujeres a eliminar el residuo edípico de la cultura, a reorganizar el campo del sexo y el género. 
Para Rubin el psicoanálisis es una descripción de la deformación de los niños andróginos y bisexuales en hombres y mujeres y de la "transformación de la sexualidad biológica en los individuos al ser aculturados". La redundancia del términos sexualidad biológica nos da la pauta de una primera controversia: La sexualidad ¿es biológica?, ¿es cultural?. La divergencia surge de la distancia que toma el concepto de pulsión, ya que habría una naturalidad inicial, descartada luego por la construcción de un uso social de la sexualidad, pero la insistencia de lo sexual pulsional para ella esta siempre orientada por lo social.
En este contexto el psicoanálisis es, y nunca dejó de serlo, una teoría del género, y una teoría feminista frustrada, ya que la crítica central en este texto gira en torno a la distancia que toma la teoría de sus implicaciones, transformándose así en un mecanismo más de la imposición de las convenciones del sexo en sus participantes inquietos. 

Natalia Marcet



CAUTIVAS NUNCA MÁS


Páginas web con información:

www.casoveron.org.ar
www.oimconosur.org







Convocatoria a Participar de la II Semana de la No Violencia

a Organizaciones Sociales, Fundaciones, Movimientos de Base, ONG's, Grupos e Individuos que trabajan en las siguientes temáticas. 


* TRATA DE PERSONAS
* VIOLENCIA DE GÉNERO
* DISCRIMINACION
* DESARME
* PACIFISMO
* TRABAJO SOCIAL
* DIVERSIDAD
* DERECHOS HUMANOS
* EDUCACION
* CULTURAS ORIGINARIAS
* ESPIRITUALIDAD
* ECOLOGIA-MEDIO AMBIENTE
* PERMACULTURA-ENERGIAS ALTERNATIVAS
* ADICCIONES
* DISCAPACIDAD
* MEDIOS DE COMUNICACIÓN
* VIOLENCIA EN EL DEPORTE
* VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
* DESIGUALDAD
* NUEVAS TECNOLOGIAS

La idea es coordinar actividades a realizar en la semana del 28 de Setiembre al 5 de Octubre de 2012 en todo el ámbito del Partido de Gral. Pueyrredón.

Habrá Paneles, Charlas, Muestras, Festivales, Proyecciones y todas las acciones que surjan de esta convocatoria.

Enviar mail a semananoviolencia@yahoo.com
o mensaje de Facebook al perfil Eventos por la No Violencia
Comisión Organizadora de la Semana de la No Violencia

Teléfonos: 155-189489 o 155-318582 - Fijo: 493-7227 (lunes a viernes de 9 a 15 hs.)

(*) Declarada de Interés por el Ejecutivo Municipal, el Concejo Deliberante, las Secretarías de Cultura y Educación Municipal.
Premio Vocero de la Paz 2012.

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ESTACIÓN JUNÍN



               
RITMOS VIOLETAS

Por Mariela Díaz

Los días viernes 13 y sábado 14 de abril, en las instalaciones del Punto Tecnocultural (multiespacio cedido por el municipio) un grupo de mujeres de edades diversas, de Junín y la zona, convocadas desde MAGDALENAS ESTACIÓN JUNÍN, nos reunimos para una nueva y feliz experiencia de aprendizaje, inédita en nuestra ciudad: un taller-banda para mujeres en tambores livianos, voces, textos y movimientos en bloque, desde una perspectiva feminista. Proyecto denominado Mujeres en Bandada, cuya creadora es Silvia Palumbo Jaime, activista feminista, cantautora oriunda de Triunvirato, partido de Lincoln.
Viernes 13: Inicio del Taller. Las participantes van llegando. Comienza el trabajo: presentaciones, ejercicios de respiración, ritmos con los pies, acentuaciones, etc. Y los instrumentos, provistos por Silvia, allí aguardan, al costado…
Alguien dice: “¡Ya, ya, vamos a tocar!”. Sonreímos y miramos a Silvia. Asiente e inmediatamente vamos a elegir un instrumento. Hay zurdos, redoblantes y repiques. Tomamos los palillos, nos colocamos los instrumentos y damos los primeros toques. Mi primera elección es un repique.
Nos agrupamos por instrumento. Cada sub grupo practica su ritmo. Tocamos, cantamos, mientras sentimos que el ritmo vibra en nuestros cuerpos, nos envuelve y se expande atravesando paredes y vidrios. Voy comprendiendo por vivencia, la llamada “energía de bloque”.
Está llegando la noche. Y con ella, finaliza la primera jornada del taller. No hay cansancio, sino todo lo contrario. Hay entusiasmo y alegría.
A la mañana del día siguiente, será la segunda y última etapa del taller.
Sábado 14: Arrancamos a media mañana con ejercicios preparatorios, de coordinación de movimientos, escucha, respiración y canto. Luego llega el ansiado momento de tomar un instrumento. Elijo un redoblante y estoy a minutos de un gran descubrimiento… ¡Me he encontrado con mi instrumento! Me atrae su sonido metálico y esa especie de eco y zumbido que deja en el aire la “bordona”.
Los primeros intentos fueron dificultosos; sentía torpeza en las manos para seguir el ritmo propuesto para las “redoblantas”. De pronto, Silvia indica algo acerca de las manos y es en ese instante en el cual “dejo de luchar”  y comienzo a tocar atenta y fluídamente. A partir de aquel momento sé que estoy allí, presente, y a la vez, transportada maravillosamente a otro lugar y circunstancia. “Dos vidas al mismo tiempo” diría Albert Camus. “Esto es teatral”, pienso. Y me pregunto qué resuena en lo que suena…Quién soy y quién fui…Dónde estoy y dónde estuve. ¿Quienes están aquí conmigo? Estoy mirando con otros ojos. Es como estar volando, más allá del tiempo y las edades…Pero es hora de regresar. El taller está finalizando. Estoy en Junín compartiendo esta experiencia con otras mujeres. Ruidosas, felices, exaltadas.

Tengo la satisfacción, una vez más, desde Magdalenas Estación Junín, de haber trabajado para hacer posible que un grupo de mujeres tuvieran a su alcance la posibilidad de este taller-banda dado por Silvia. Le agradezco que haya venido a Junín a transmitir algo de su vasta experiencia. Ojalá la alegría y el bien de este taller se multiplique por estas regiones y toquen y canten todas las que quieran hacerlo, porque, como aprendimos y cantamos  en el taller: “ES CLAVE SON LO QUE ME LLENA EL CORAZÓN”.

Más info sobre Silvia Palumbo Jaime: www.silviapalumbo.com.ar


TALLER-BANDA CON SILVIA PALUMBO
Repercusiones, otras voces…
Guillermina Lourdes García: ¡Belleza de mujer! ¡Con un espíritu tan claro! Desde Junín, Buenos Aires, quisiera decirte… Mil gracias por brindar toda tu luz y sabiduría. ¡Nos llenaste el alma con tanta grandeza! Agradezco tu presencia en mi ciudad y sos bienvenida cuando quieras volver. Me uniste a un grupo de mujeres que tienen ganas de hacer y seguir regando la semillita tan maravillosa que nos diste. Te bendigo todo lo bueno de tu ser y como digo siempre… ¡QUE SIGAN LOS ÉXITOS!

Elisabeth Albanese: Taller de tambores en Junín: hermosa experiencia no solo por la vibración del ritmo y la música, sino por mucho más que eso: la posibilidad de comunicarnos y vibrar desde la soledad singular de cada una en un proyecto común que nos une para decir algo… Quizás sea un modo de expresar un grito emancipador, el de tantas mujeres humilladas y víctimas de mil formas de violencia.






UN SALUDO para las TRABAJADORAS en su día
Silvana Tomicic

Vaya mi  respeto  y  saludos  a  todas  las compañeras  del mundo  que  luchan  por  tener  su  lugar   en  este  masculino  mundo. Mis  saludos  a  las  mujeres  que  deseen  independizarse, a  las  que  sufren  por  no tener  trabajo, para ellas  paciencia y  esperanza. Para  las  niñas  a  quienes  le  violan  el  derecho  de  jugar, compasión y justicia. A las  mujeres  que  confiaron  y  le estafaron  la  confianza  y  fueron presas  de la  trata  de  mujeres, PARA  ELLAS LIBERTAD y  justicia. Para  las  compañeras  labradoras  de la tierra  que  conocen  los  ciclos de la naturaleza como a  ellas  mismas. A las maestras del  norte, abnegadas  que  educan, consuelan, alimentan, contienen y sufren  en  silencio, el  futuro  sin futuro  de  sus  niños. A esas  mujeres  que  invirtieron  sus  vidas  para  cuidar  a  otros. A las madres  orquestas que  nos  hacemos  tiempo  para  cumplir  con todo  con  alegria, con  esperanza. Y  MUY  ESPECIALMENTE  A  LAS  COMPAÑERAS  ARTISTAS  QUE  TIENEN  LOS  SUEÑOS  VIVOS,  SOSTENIENDO  LAS  LUCES  EN  EL  MUNDO, CREANDO, CREYENDO, CRECIENDO, APOSTANDO A  ESTAR  VIVAS. SALUD,  COMPAÑERAS  ARTISTAS, BUENA  VIDA, BUENAS  GIRAS. CON MUCHO  CARIÑO,   SILVANA  TOMICIC  O  MiMoSiL ..

PARA COMPARTIR



Florence Thomas sobre su condición de feminista


“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista. No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista. Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista. No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista. No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista. Sí, soy feminista porque no quiero morir indignada. Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias. Soy feminista porque creo que hoy día el feminismo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él. Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo. Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados. Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra...”

Diario de cuarentena. Collage.

Diario de escritura colectiva. Collage de palabras de muchas mujeres, de diferentes oficios, de diferentes lugares, todas atravesadas por...