ENCUENTRO 25 de noviembre

Magdalena 2da Generación y Vuelos organizaron un encuentro en Castelar, conmemorando en día de la No Violencia contra la Mujer

Estas son algunas de las fotos que tomó la artista plástica Silvia Ciurca de la performance que realizamos en la Plaza de los Españoles







VIOLENCIA FAMILIAR. Entrevista a Claudia Leguizamón


Entrevista a Claudia Leguizamón, coordinadora de grupos de violencia familiar.

Por Sabrina Califano


Sabrina: Gracias por aceptar la entrevista para Magdalena Segunda Generación. ¿Nos podrías contar a qué te dedicás?
Claudia: Yo soy coordinadora de grupos de violencia familiar. En la actualidad no estoy trabajando porque cuando uno hace la coordinación la hace las 24 horas. En  un grupo terapéutico de ayuda, el acompañamiento se hace las 24 horas hasta que finalice el tratamiento. Una tiene que tener en cuenta que el tratamiento no tiene un tiempo determinado porque la situación de violencia a veces se retoma. En un momento determinado la persona te dice, “bueno yo ya estoy bien, no vengo más”, y a los dos meses la tenés golpeada, o en 15 días, o en 20, o en una semana, o al día siguiente. Entonces es como un circuito, un ciclo que nunca se termina definitivamente, siempre está esa posibilidad, esa abertura, dentro de un grupo de violencia familiar. Por eso a veces hay que desmentir eso de que, "bueno si yo voy a un grupo significa que sí o sí me tengo que separar de la persona golpeadora", a veces no, porque cada persona tiene su tiempo, hay gente que le puede llevar una semana, hay gente que le puede llevar un mes, hay gente que le puede llevar años poder salir de la situación de violencia. Es una situación donde hay distintos ciclos.
El primer ciclo a veces empieza con una agresión verbal sin que la víctima sepa que está pasando  por eso. Cree, supone, que "bueno, hoy mi marido  me contesta mal porque está nervioso y porque vino mal del trabajo”. A  veces esta situación se puede producir entre la mujer y los hijos, la mujer y la pareja, la pareja con los hijos.

Sabrina: Me decís que el primer ciclo comienza con agresión verbal, ¿hay  otros ciclos?

Claudia: Claro, hay distintos períodos, etapas o niveles, en el ciclo de violencia que se forma. Primero el golpeador toma una víctima y la golpea, pero después hay otro período, que es el período de encantamiento, donde todo está perfecto, donde vuelven a poner toda la confianza de vuelta, como ese primer día de noviazgo, por eso le decimos la etapa de noviazgo. Y después  aparece esa etapa donde se invierte el rol, aquella persona que es víctima comienza a golpear.

Sabrina: ¿Cómo es esto de que se invierten los roles?

Claudia: Cambia el rol, mejor dicho, no es que se invierte. Cambia el rol con la misma persona golpeadora Pero si, por ejemplo, el golpeador es el varón, golpea a la mujer, pues bien muchas veces la mujer después golpea a los hijos. También, en determinadas situaciones, la mujer puede golpear al golpeador. Por eso se dice que va cambiando el rol. Digamos, a veces la pelea la empieza la mujer. En un primer momento es golpeada, en un segundo momento ella comienza el golpe, la situación. Por eso se dice que es un ciclo. Para romper el ciclo hay que entrar en la red. Porque a una persona sola le es muy difícil salir.

Sabrina: ¿A qué te referís con la red?, y  ¿cuál es la diferencia entre red y ciclo?

Claudia: El circuito o ciclo es el que forma la persona golpeadora, que va pasando por ciclos. La red es la que forma la persona golpeada , la que quiere salir. Para poder salir de este vínculo necesita redes. Esas redes las pueden dar, una asociación civil, un juzgado, etc. Actualmente, a partir del año 2000 han comenzado esas casas donde se producen charlas, donde se sostiene a la persona, se la acompaña. Antes no existían y las pocas casas que había no se conocían, no eran muy dadas a conocer. Entonces vos imagináte que una mujer que en el año 94 era golpeada e iba a hacer una denuncia, muchas veces terminaba con la denuncia en la mano o hecha un bollo. Y la policía riéndose de por qué una mujer hacía una denuncia de este tipo. Actualmente eso no sucede, es más, antes sólo se tomaba lo que se llamaba una exposición civil, ahora es una denuncia y hay que continuarla. Hoy una mujer que es golpeada va a la comisaría y pide que por favor la atienda el departamento de mujeres, porque hay un departamento especial de la mujer que se dedica a esto donde hay una contención psicológica, personas que están especializadas para atender esta situación. Épocas atrás esto no existía.

Sabrina: ¿Y cómo llegan a ustedes estas mujeres?

Claudia: Mirá, a veces llegan por medio del boca en boca, por eso la información hoy en día es muy importante, a veces se llega porque el juzgado las deriva, o una comisaría también deriva a estos centros. Pero por lo general se llega por el boca en boca. Porque hay gente que ha estado y le recomienda, “porque no vas?”, porque también está el pudor…

Sabrina: Claro, la vergüenza ante la situación…

Claudia: Y ante decir,  “como voy a ir a un lugar así, qué me van a decir…” Porque también, no te olvides que hay ciertas situaciones donde una escucha los relatos. La mujer a veces es como que toma esto de la violencia como algo normal, "bueno, me golpeó porque estaba nervioso", o "me golpeó porque yo también no hice lo que él quería", o "bueno, él me trata siempre mal verbalmente".  No es un cariño el tratar mal a otro verbalmente, porque  eso hace que la persona se sienta en condición inferior, que es lo que hace el golpeador. Vos fijáte, una persona golpeadora nunca está a la par con la pareja, siempre la pareja tiene que estar en situación de inferioridad: no tiene que trabajar, tiene que tener una condición social mucho menor, etc.

Sabrina: ¿El golpeador va quitando las redes que construyó la víctima? ¿La va aislando?

Claudia: Claro, la va aislando. La separa, por ejemplo, de las amigas, “no te conviene, te llena la cabeza contra mí, te quiere alejar”. Evita, por ejemplo, al entorno de trabajo: “no para qué vas a trabajar, nos vamos a arreglar, yo trabajo un poco más pero nos vamos a arreglar”. “Eh, tu mamá no, que no venga”. La idea del golpeador es separar.
La víctima tiene que quedar sola, no puede contar, ¿por qué? Porque el problema es que una víctima dentro de una red puede conseguir ayuda, porque a veces la ayuda se la puede brindar otro de afuera. 

Sabrina: ¿Cuándo es que la víctima se da cuenta que la situación que está atravesando le está haciendo mal, que no es la adecuada?

Claudia: A veces nunca se llega a dar cuenta hasta que después de un tiempo hacen terapia y se da cuenta por lo que está pasando. Otra situación es cuando hay un punto límite en el cual corre riesgo de vida, y a veces hasta un tercero. Un tercero puede ser un hijo, puede ser alguien que esté en la casa, uno mismo. Entonces es en ese momento que por ahí toma conciencia de que está dentro de un problema de violencia familiar. La violencia a veces tiene otras caras, el golpeador no sólo golpea Yo siempre tengo una frase que es "cuidado, porque a veces la palabra puede golpear peor que un verdadero golpe", entonces... nosotros somos sujetos con palabra, el golpeador es un sujeto sin palabras, por eso pega.

Sabrina: No puede expresar en palabras lo que realmente le sucede, entonces ¿lo expresa a través de un golpe?

Claudia: Claro,  en lugar de decirle a la mujer, “mirá, a mí me parece que será mejor que no te hablaras con ellos”, prefiere golpearla. Entonces, es un sujeto sin palabra. Por eso es que en las terapias se trabaja mucho esto de las palabras, poder hablar, poder transmitir lo que se siente, sin vergüenza, y ver cómo esta red que se vuelve a formar, porque la idea es  volver a armar esta red que sostiene a esta persona, haga que la persona pueda volver a dialogar y vuelva a poder establecerla red … si vos observas, una persona que es golpeada, vas a ver que tiene poca palabra, que habla muy poco. Tiene mucho miedo al hablar, tiene miedo a equivocarse, a herir, porque no te olvides que el violento manipula con los sentimientos. Por ejemplo, en una situación de violencia, puede decir “y pero vos me lastimaste, vos me dijiste esto, vos me insultaste, vos no tenés en cuenta lo que a mí me pasó, yo vine mal del trabajo, yo soy el que sostengo la casa”, entonces manipula con estos sentimientos, a veces hasta con el hecho maternal, porque muchas veces el golpeador tiende a parecer un niño, en el cual la esposa hace a veces el rol de madre. Tiene muy mezclado ese rol madre / esposa... entonces la persona manipuladora te dice: “vos a mí no me cuidás" o "cuidás más a tus hijos que a mí.” Pone en comparación.

Sabrina: No puede disociar, no puede darse cuenta cuál es el rol real que normalmente ocupa la mujer…

Claudia: Claro que no Por momentos, si una observara como en una película, esta pareja pasa a ser hijo en determinado momento, pasa a ser madre, y pasa a ser esposa, pasa a ser los tres, y es más, muchas veces el que sufre la violencia piensa también que el otro es como su papá, que el golpeador va a cumplir esa función de papá que en algún momento por ahí no tuvo. O que es el que pone el límite, por eso es que acepta: “sí, la verdad que me equivoqué”, como  un hijo acepta cuando el papá le dice “no, esto no”. Una criatura chica, cuando vos le decís "no toques el enchufe", no pregunta el por qué, lo acepta porque viene del padre. El que es víctima también, lo acepta porque es una palabra con poder de autoridad, tiene mucha autoridad el violento. Ejerce el poder, es como si la víctima lo viera en un escalón más alto Por eso está bueno sacar ese tabú de que si la mujer es  golpeada es mal vista.

Sabrina: ¿Cuáles son los tabúes que hay? ya que lo mencionás 

Claudia: Los tabúes, que es una mala madre, que se tiene que separar, que si se tiene que separar puede perder la red familiar, etc. Porque no te olvides que en general el golpeador tiene una cara muy buena hacia el exterior, es muy difícil que el golpeador sea una persona violenta fuera del entorno familiar. Siempre es muy buena persona. Entonces está el tabú este que “entonces, si me separo, qué va a decir mi familia”,
¿Qué  va a decir la familia si llega a perder un miembro de la familia? A veces una mujer, por ejemplo, -o un hombre también, ¡eh!- que quiere liberarse de esta situación, se va, y muchas veces sucede que a los hijos no los puede llevar o que en el camino tiene que mediar con la otra persona: “bueno, éste se queda para vos y éstos quedan para mí”. Entonces, esto es un tabú muy grande, entonces "no, mejor prefiero aguantar porque si no, voy a perder a alguien." Esta pérdida que hay, muchas veces no sólo a nivel sentimental, humano, sino también a veces a nivel económico: “¿Qué van a decir de mí, si yo tengo de todo y de repente tengo que ir a limpiar para poder darle de comer a mis hijos?”. Es decir, son pequeños tabúes que se van interponiendo y la sociedad, también. A veces es muy cruel la sociedad, porque “y si se separó y también vaya a saber qué le haría al marido, si el marido es tan bueno..." o "vaya a saber qué le hizo la esposa para que el marido se vaya".

Sabrina: Entonces, si una persona quiere liberarse de esta situación ¿Cuáles son los pasos que  tendría que seguir? ¿A dónde voy?

Claudia: Lo primero que tengo que hacer es ir a la comisaría a hacer la denuncia. Una denuncia, como si  fuera un robo, una violación otro hecho en el que tiene que intervenir la justicia. Tiene que haber una denuncia, y se pide una exclusión del hogar, sí o sí, porque la persona no puede hacer una denuncia y quedarse con la persona que golpea. Esa exclusión del hogar la va a determinar el juez, por cuánto tiempo, si esa persona va a tener que ir a hacer un tratamiento, en dónde lo va a tener que cumplir y en qué horario lo va a tener que cumplir. Una vez que se hace la denuncia y se hace la exclusión, interviene el juez, este juez va a determinar los pasos a  seguir. Ahora sabemos que determinados delitos van con cárcel, en otras épocas no era así.

Sabrina: ¿Que delitos van con cárcel?

Claudia: Por ejemplo, si hubo golpes y violación, si hubo golpes hacia terceros, o sea, si además de golpear a la mujer golpea a los hijos, si por ejemplo hubo rotura de cosas, es decir, depende el grado, el juez va a determinar esta exclusión, por cuánto va a ser, etc. Eso por un lado. También la mujer que fue a hacer la denuncia tiene que pedir una contención psicológica para que la acompañe durante ese proceso, porque no le es fácil sostener, porque no te olvides que estamos hablando de una mujer que se considera menor, que se considera que no puede trabajar, que no tiene capacidades para sostener una familia económicamente. Entonces, todos estos puntitos necesitan una contención para que pueda salir  adelante. Si, supongamos, que no hubiera lugar en su casa donde estar, puede recurrir a alguien de esta red familiar, a un tío, un primo, un amigo, y sino, la justicia va a determinar en qué lugar, porque hay lugares donde permanecen las mujeres que son golpeadas hasta que la mujer pueda conseguir para un alquiler y pueda empezar a trabajar.

Sabrina: Entonces, después del período de exclusión, ¿qué es lo que viene?

Claudia: Después del periodo de exclusión, tienen varias citaciones hasta que el juez entrega la patria potestad de los hijos y  después continúa su vida, si esta casada se tramita el divorcio. Esta exclusión a veces es permanente, de por vida, nunca va a estar a menos de tantos kilómetros de la víctima. Esto depende de la gravedad del caso; por ejemplo, que si es un hombre que amenaza de muerte, esa exclusión es permanente porque no  puede dejar que vuelva un día y atente contra esta persona.

Sabrina: ¿Y ha habido casos en que el golpeador llegó a acercarse?

Claudia: Sí. Y si llega a acercarse lo que se hace inmediatamente es llamar a la policía, al 911, y la policía inmediatamente lo vuelve a retirar y ya eso entraría como una causa penal, porque él violó la exclusión que determina que no puede acercase a la familia por diferentes motivos. Los motivos  pueden ser psicológicos, pueden ser físicos, porque a veces dicen, “¿por qué lo  van a excluir si lo único que hace es gritarme desde la calle?”, pero gritar desde la calle implica un daño psicológico. Tampoco puede ir a la escuela.
Otra cosa que yo siempre observo es que a veces las mujeres dicen: “no, pero hacer una denuncia, después tengo que ir al juez”, no hay que tener miedo del juez. El juez es una persona que está preparada para estos casos, sabe cómo acompañar al otro.  No tiene el papel de juzgar si uno hizo bien o mal. Porque eso es algo que se cree, “no, como yo me voy a presentar delante de un juez porque él me va a ganar, que él va a decir que yo andaba con tantos hombres” y se siente inferior. No,  el juez sabe la situación. Para eso está este grupo, está la denuncia antes y el informe del grupo.



Sabrina: Y estos grupos, entonces, ¿cómo se llaman?

Claudia: Son grupos de violencia familiar

Sabrina: ¿Dónde y cómo  los podemos contactar?

Claudia: Ponemos directamente en cualquier buscador, grupo de violencia familiar. Son gratuitos, están en todos lugares de la ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Gratis. Hay determinados horarios o sino, cuando uno va directamente a hacer la denuncia, en ese momento te ofrecen ellos, vos podes pedir por favor una guía con los nombres, la dirección y los horarios.

Sabrina: ¿Y vos crees que ahora está todo un poquito mejor con respecto a las leyes?

Claudia: Está muchísimo mejor que hace 10 años atrás, mucho mejor. El problema es que a veces la sociedad no toma conciencia y a veces como que también avala esto, vos fijáte que a partir del caso de la chica que quemaron, el  caso Teddei, cómo han tomado de modelo. A veces pasa que la sociedad toma malos modelos; en una época era golpear a la mujer, se golpeaba a la mujer como signo de poder, “que poderoso era el hombre que golpeaba a la mujer”, hoy en día vos fíjate como nos fuimos a otra rama donde “que poderoso es el hombre que la quema”.

Sabrina: Entonces, ¿podemos decir que a nivel humano fue empeorando?

Claudia: Un retroceso, hubo un retroceso. Esto de no tomar conciencia de que una mujer puede llegar a pasar una cosa así, una situación así, este silencio que hay en la sociedad con respecto a este maltrato de género.

Sabrina: ¿Y cómo crees que se puede llegar a que se hable, que se digan las cosas?

Claudia: Con mayor información, yo creo que todo va pasando porque no hay información,  la mujeres no saben qué hacer.

Sabrina: Y a nivel social y el resto, ¿cómo habría que hacer?

Claudia: Tendría que haber más talleres en las escuelas y dar las herramientas de cómo se puede salir porque de nada vale hacer un taller y colgar afiches dónde nadie se va con nada, no se va ni con direcciones, ni sabe cómo hacer, ni cómo pueden ayudar a otros. Hay que hablar, hay que meterse, todavía nos sigue esta vieja palabra de la época de la dictadura "y... mejor no te metas”, entonces las cosas están avanzando para mal porque no puede ser que en menos de dos años tengamos casi 60 mujeres quemadas, alrededor de 4.000 mujeres muertas. Dicen que mueren 5 mujeres por día de violencia familiar, entonces esta situación no se revirtió a pesar de que hay  muchas maneras y muchas cosas, todavía nos falta mucho como seres humanos.  Pero todo se puede cambiar si todos ponemos un granito de arena para cambiar la situación, yo tengo una información y yo la voy pasar, no importa si el otro después lo hace o no pero uno dio un granito. Entonces la única manera que se destruya esto de la violencia es usando la palabra, si existe la palabra nunca va a salir el golpe.

Sabrina: Gracias, muchas gracias.






TIEMPO DE COMBATER A COVARDIA SOCIAL. Sandra Machado



Semana quente esta que celebra datas e eventos importantes para a pluralidade sociocultural do Brasil. Entre eles, a coincidência da posse do ministro Joaquim Barbosa como o primeiro presidente negro da mais alta Corte do país, o Supremo Tribunal Federal (STF), na semana em que se comemora o Dia da Consciência Negra (20/11). E, neste domingo, 25, é lembrado o Dia Internacional de Combate à Violência Contra a Mulher.

Centenas de manifestações e protestos de ONGs e entidades de apoio aos direitos das mulheres estão marcados para este dia, em todo o mundo. Especialmente, nos países latino-americanos, caribenhos, africanos e onde mais a violência – física, psicológica e/ou social – grassa surpreendentemente absurda, neste século XXI. O Brasil ocupa uma vergonhosa 7ª colocação mundial neste pavoroso ranking da violência machista, desigual e discriminatória. Um país medievalmente patriarcal.

É imensa a envergadura da violência covarde dos brasileiros – (ex)companheiros, (ex)namorados, e até de parentes – apesar das mudanças nas arcaicas leis patriarcais, ao longo dos últimos 30 anos, e da criação da Lei Maria da Penha, em 2006. É considerada uma das três melhores do mundo. Entretanto, políticas públicas baseadas apenas em punições e regras judiciais parecem não funcionar em nossa sociedade, tão acostumada a desrespeitar, burlar e infringir leis e a maquiar seus preconceitos, discriminação e abusos.

As estatísticas, causas e consequências sociais já foram amplamente divulgadas e debatidas em artigos do Blog da Igualdade Entre 84 países pesquisados pelas Nações Unidas, o Brasil bate recordes em número de assassinatos de mulheres (femicídio). Somos uma nação onde uma mulher, ou uma menina, é estuprada a cada 12 segundos, e entre 10 e 12 são assassinadas por dia. O mais absurdo é ser uma sociedade que não fala sobre misoginia – o ódio ou horror às mulheres. Quem debate a criminalização por preconceito/violência de gênero é que é discriminada(o).

De acordo com o Mapa da Violência 2012, divulgado no semestre passado pelo Instituto Sangari e pelo Governo Federal, o Brasil contabiliza mais de 92 mil mortes violentas de mulheres, nos últimos 30 anos. Todas vítimas de seus parceiros (maridos ou namorados), ex-parceiros, ou mesmo de seus pais, irmãos, tios...O femicídio covarde daqui é maior do que nos países tradicionalmente violentos e ultra-machistas, como a Colômbia e a África do Sul.
   

para leer el artículo completo
http://www.dzai.com.br/igualdade/blog/blogdaigualdade?tv_pos_id=118087

LAS PERSONAS SOMOS DE TODAS LAS TALLAS. Natalia Marcet



Abraham& Chaar.

por Natalia Marcet


Modelo:Sabrina Bossatta.Desfile Club Defensa. 3 de Noviembre de 2012. Ciudad de Dolores.


 "Fat is a femenine issue", "La gordura es un derecho femenino", titula Suzie Orbach, uno de sus icónicos libros, retomando un viejo postulado de las feministas, exponiendo las relaciones entre políticas de sexualidad y "dietismo" para las mujeres. Postulado revulsivo, provocador, pareciera que las mujeres, escudándonos en estimaciones propuestas por la medicina de la "óptima salud", seguimos rechazando la diversidad genética y los procesos naturales que nuestro cuerpo va experimentando a través del paso de los años. Acumulaciones de adiposidad, en determinados lugares del cuerpo para favorecer los procesos hormonales de cada etapa, nos desesperan. "La grasa es tóxica para nuestro cuerpo", solemos esgrimir, y  entonces nos ponemos a luchar denodadamente contra esas modificaciones que muestran el paso de nuestra alma dentro de un cuerpo, por esta vida.
Dejar que no se note el paso de los años, parece ser el signo de estos tiempos. Que tiempo estos... en los que caminamos por calles infectadas de vidrieras donde se exhiben modelos que nos proponen una lucha a capa y espada contra los procesos naturales de nuestro cuerpo, para poder entrar en ellos. Y si no entramos, ¿qué?
 Porque ... "lo que es moda, no incomoda". Entonces, hay que enfermarse para estar "a la moda", y tener "buena presencia", requisito indispensable para no caerse fuera del sistema... Anorexia, ortorexia, vigorexia, bulimia, desórdenes de alimentación, comedoras compulsivas, parecieran ser sintomatologías que se han convertido en el mecanismo silencioso para poder acomodar, ajustar, enlatar un cuerpo a la forma que se nos impone. 

¿No es esto un abuso? ¿Obligar a un cuerpo la forma que debe adquirir ?
El cuerpo no es obsceno. La violencia, lo es. Y si violentamos ese cuerpo y naturalizamos la imposición, nuestro cuerpo es víctima de esa violencia, y nosotras, obedientes al mandato, somos nuestras propias victimarias...
Y si decidimos no enfermarnos, y alimentarnos saciando nuestra hambre, la aventura de encontrar algo a la medida de nuestro cuerpo real se transforma en un rally interminable.
¿Y entonces?, hasta llegar a la medida perfecta postulada por el mercado, ¿qué? A vestirnos de negro... Porque los colores para una "GORDA"... ("el negro estiliza, el rojo te marca el rollo", ironiza una publicidad de television actual). Muchas hemos caminado sin encontrar pantalones en los que entrar. Muchas hemos visto en la mirada de la vendedora, al entrar a un local, escrita la expresion "para vos talle no hay". Ellas son una de estas... Y se cansaron... Pero no bajaron los brazos... Como todas las soñadoras... transformaron... lo que les dolió ... en propuesta para vivir en un mundo mas inclusivo.

Abraham & Chaar, es la marca de ropa, para todos los talles, fundada por Georgina Abraham y Soledad  Chaar... Se presentaron en Dolores, en un desfile, en el cual otras mujeres, de esas que nunca encontraron ropa linda, colorida, alegre, se subieron a la pasarela e iluminaron la tarde de un sábado. Un desfile que, literalmente, se llenó. Hablamos con una de ellas, con Georgina, y nos dijo...

¿Por qué Abraham&Chaar?
ABRAHAM&CHAAR son nuestros apellidos. Estamos tan seguras de lo que hacemos, que no dudamos en usarlos, fieles a nuestras raíces libanesas. SOLEDAD ABRAHAM- GEORGINA CHAAR AMIGAS DE LA INFANCIA QUE SIEMPRE AMARON LA MODA. A&CH se pensó para cubrir la antimoda que se encuentra hoy en día en los comercios escasos que venden talles grandes. La necesidad es mayor de lo que creíamos. La gente super ansiosa nos apuró. Para quienes no nos conocen, Sole es hipoacúsica, y yo, gordita!. Ambas sin prejuicios, nos aceptamos como somos... ¿Pero qué pasa cuando la sociedad no? Quisimos transformar el problema y darle una soluciónComo GORDIS, entendía por donde ir, como profesional (Asesora de imagen) sabía cómo podía darle equilibrio a la ropa sobre el cuerpo...Y Sole, por otro lado, sabía lo que se sufre con los prejuicios y como profesional (diseñadora), sabía cómo darle forma a nuestro sueño de infancia.

¿Qué buscan para su ropa?
Femineidad, pero por sobre todo comodidad. Cada una de las prendas fue pensada como para que el buzo lo usemos para salir a caminar y hacer gimnasia, no para pasear. Reemplazamos el pantalon y la campera de buzo por palazos y camperas elastizadas, cuidando en cada detalle lo que quiere ser mostrado y lo que no. Moda cuidada. ¿Cómo hicieron para convencer a las modelos para desfilar en una ciudad pequeña como Dolores?. Las modelos fueron y son nuestras estrellas. Brillaron. Contagiaron seguridad, y ellas ganaron más confianza aún. Podría decir que cuando se mostraron las fotos y en el desfile mismo muchas chicas, otras se pensaron y se dijeron a sí mismas ... "¿por qué no?"

¿Me definirías la palabra "modelo"?
La palabra modelo nos dice: Persona que merece ser imitada por sus buenas cualidades! ¿Y el concepto de belleza?   Por años me la pasé diciendo esta frase que me acompaña hace tiempo. Al ver las caras de asombro al terminar un trabajo de maquillaje, me decían "hiciste un milagro". Mi respuesta siempre fue "no existe mujer fea, sino desarreglada". Todas las mujeres somos bellas. Sólo se trata de resaltar ciertos rasgos ciertos detalles... La belleza es ser una misma, amarse tal cual sos... y contagiar eso. CADA UNA DE NOSOTRAS ES UN MODELO DE MUJER.  Hay mucha necesidad de verse bien. De no seguir poniéndose "lo que te entra". Por eso nos hemos propuesto superar el parámetro de la Ley de Talles, que nos dice que  es desde el 38 al 48. Nosotras tenemos hasta talle 7o, y podemos seguir haciendo progresiones para quien lo necesite.

¿Cómo sigue esto?
Nos presentaremos en otros desfiles... Estamos muy felices dee ver a mujeres que sienten que pueden verse lindas y usar la ropa que eligen, no la ropa que les entra.







RECOMENDAMOS


CIELA ASAD en

Foto: Ciela Asad: poesía, voz, caja, vaso con bombilla, cuchara, violín y sonajero
Claudio Turica: guitarra, voz, loops, mandolina rota, ruiditos y botella de vino Malbec

anejir (Del ár. hisp. annašíd, y este del ár. clás. našīd): 1. m. Refrán o sentencia popular puesto en verso y cantable.(Diccionario de la Real Academia Española)

Dijo la Revista Guarnin (Nº82 , setiembre 2012):
Para leer a los gritos  (Por Pablo Ovin)
“El ojo abre” es el cuarto libro de poesía de Ciela Asad, escritora, dramaturga, actriz, tallerista literaria, docente en formación actoral, coordinadora del Colectivo poético teatral Vuelos y de la Biblioteca Popular Alba Correa Escandell, entre otras tantas actividades de producción cultural, que si enumeráramos nos ocuparían todo el espacio de esta columna. Pero vale el prontuario de Ciela para contextualizar tanto movimiento en este último trabajo de su autoría. El ojo abre se divide en tres capítulos.
Tres miradas diferentes a través de múltiples y variopintos globos oculares. Son ojos físicos, algunos, otros mentales o espirituales. Externos e internos, impenetrables o transparentes que miran o intentan mirar a otro o a otra, o que se observan a sí mismos. Pero para contraponer a la metáfora de las imágenes, el libro parece haber sido escrito para ser escuchado además de  mirado.
A Ciela Asad hay que leerla. Y hay que verla y escucharla: en las librerías y en los rincones y sótanos del under cultural, donde suele aparecer para que a los desprevenidos cronistas no nos quede más remedio que escribir sobre ella."

Dijo el público en el estreno:
"Aún sigue vibrando en mí tanta emoción !!! GRACIAS!"
"Fue maravilloso, me fui llena de imágenes... son muy talentosos!! gracias!!"
"TREMENDOS!! Ambos. Encantador!"
"Talento y creatividad juntos hacen florecer siempre la semilla del arte! Gracias!"
"Increíbles, gracias por abrirme la cabeza para ver nuevas formas de arte!"

Reservas al 4458-0145  o por mail a colectivoteatralvuelos@yahoo.com.ar. En Vitrola Jams al 2073-8102 o al 15 5725 8192
http://www.cielaasad.com.ar/


1 Y 8 DE DICIEMBRE


  • Pan y Arte Teatro Boedo 876.
    Reservas: 4957-6922 - teatro@panyarte.com.ar - www.panyarte.com.ar
  • Performance poético musical, sobre textos de Ciela Asad y composiciones de Claudio Turica

    Ciela Asad: poesía, voz, caja, vaso con bombilla, cuchara, violín y sonajero
    Claudio Turica: guitarra, voz, loops, mandolina rota, ruiditos y botella de vino Malbec


FESTIVAL DEL COPETE






UNA COOPERATIVA DE MUJERES




MULUC, comunicación y desarrollo

            
         






MULUC, comunicación al servicio del desarrollo 

Somos un grupo de profesionales que diseñamos e implementamos diferentes estrategias de comunicación orientadas al cumplimiento de los objetivos de las organizaciones y a su crecimiento integral.
A través de una metodología de trabajo personalizada, posicionamos en las distintas audiencias y públicos el valor que destaca a cada empresa o proyecto, de manera clara y efectiva, generando oportunidades para su desarrollo.
Creemos que una buena comunicación favorece y potencia las relaciones humanas, base de todo emprendimiento.

Nuestro trabajo

Trabajamos con organizaciones no gubernamentales (ONG), pequeñas y medianas empresas (Pymes), organismos del Estado, emprendedores, y particulares, acompañándolos en el logro de sus objetivos de trabajo por medio de distintas herramientas de comunicación. 

Qué hacemos

Diseño e implementación de planes de comunicación.
Consultoría y desarrollo de estrategias de comunicación para un fin específico (difusión de un evento, lanzamiento de un proyecto o producto, etc.)
Generación y articulación de espacios de encuentro y comunicación con públicos de interés.
Diseño y elaboración de distintas herramientas de comunicación (boletines, newsletters digitales, páginas web, publicaciones, carpetas institucionales y afiches, entre otras).
Capacitación en comunicación institucional: implementación de talleres dirigidos a organizaciones y grupos.
Gestión comunicativa para actividades sociales, turísticas y culturales. 





Coordinación: Lic. Sandra Califano
(011) 15 5 831 5116. E-mail: scalifano@gmail.com

MANUAL DE VUELO LIBRE. Lucia Sander


Manual del  vuelo libre o el secreto de la escoba  mágica

por Lucia V. Sander
traducción Marcela Brito

Cuando llega el mes de octubre, el mes de las brujas, comienzan a llegar también mails con promociones de ventas de fantasías, de adornos. Toda una parafernalia que se usa en las fiestas del día 31 para celebrar a las hechiceras de ayer y de hoy. Como  siempre las publicidades traen la inevitable ilustración de una bruja volando por los aires en su escoba y me pregunté el porqué  de ese extraño medio de transporte aéreo y me respondí lo obvio: como mujeres, las brujas, no sólo de la Edad Media, debían tener gran familiaridad con los objetos de uso doméstico como la escoba. Siempre a mano y extremadamente versátil –espanta animal intruso, alcanza objetos de las alturas, destructora de telarañas y claro, barre piso cuantas veces sea necesario al día, dependiendo del tipo de piso y del comportamiento de los moradores. Si una escoba sirve para todo eso y más, también debería servir para pasear por los cielos en las noches de luna llena, por qué no? Volar en las alas de un dragón era cosa de hombres, de héroes, que iban y venían cuando querían, adonde querían, como querían, que ensuciaban el piso limpio tanto como se les ocurriera. No es necesario recordar que en  la Edad Media no había sido inventado el avión, ni la aspiradora, ni había nacido la Mujer Maravilla. Tenemos que admitir que a pesar de ser lentos e insuficientes,  hubieron cambios positivos, tanto en la tecnología aeroespacial como en las políticas de género.
En fin, en este octubre vine a enterarme de una investigación sobre la Edad Media que, de un modo convincente, a la vez que sorprendente y fascinante, respondió a la pregunta de porqué las brujas son representadas tradicionalmente volando montadas en una escoba.
Tal vez ustedes ya hayan leído sobre ésta investigación, más creo que bien vale contarles, aunque me disculpo por repetir cosas que tal vez ya saben. La historia comienza así: en la Edad Media, la vida en el ambiente rural y el trabajo en el campo tenían mucha importancia y había  gran interés por las plantas, por  sus propiedades y sus efectos al ser ingeridas. Los brujos, y más especialmente las brujas de aquellos tiempos,  eran consideradas  grandes conocedoras de las propiedades de las hierbas que curaban mágicamente varios tipos de enfermedades, de las más leves a las más severas. Ese saber o ese poder para curar era tomado como mágico, venía de una antigua sabiduría sobre el poder curativo de la naturaleza y se  transmitía  de madre a hija. Sabemos que las mujeres fueron las primeras parteras y hay quienes afirman que fueron las primeras curanderas o médicas y que su saber o poder de curación fue más tarde usurpado por los hombres y será siempre una cuestión de poder.
Además de producir y administrar pociones para aliviar y curar dolencias, las brujas medievales también producían otros tipos de drogas con efectos diversos, inclusive pociones alucinógenas. Según investigaciones,  con el conocimiento que poseían  les era muy fácil hacer preparados  que produjeran  efectos semejantes a las drogas modernas,  como por ejemplo el LSD.
Los ingredientes necesarios para tal alquimia eran conocidos y de fácil alcance. Algunos cultivados en sus propios canteros de hierbas como la mandrágora, la belladona, el hashish, hongos como el cucumelo  y otros. Esas sustancias eran combinadas para producir un aceite o crema que al ser aplicado surtía el mismo efecto que los alucinógenos de nuestro siglo XXI.
Pero, ¿qué tiene que ver esto con las brujas volando en escobas? Tiene mucho que ver. Ya lo verán cuando les cuente cómo y dónde utilizaban estas mujeres sus preparados. Había ciertas cremas alucinógenas que eran más eficientes al ser aplicadas sobre las membranas mucosas, preferentemente la vagina o sobre la piel de los labios donde llegaría más rápido al torrente sanguíneo. El método utilizado por las mujeres llamadas brujas consistía en aplicar la crema sobre el palo de una escoba y luego cabalgar sobre ella para, en ese proceso masturbatorio, alcanzar la sensación de estar en pleno vuelo. Esa crema pasó a ser llamada “crema para levantar vuelo”, pero de hecho, estas mujeres nunca despegaban del suelo, nunca fueron vistas volando. Pasado el efecto de las drogas describían los lugares extraños que habían visitado y que observaban desde lo alto del firmamento. La imagen que se plasmó de la bruja volando por los cielos sobre una escoba está inspirada en esta práctica de refregarse en el palo untado con alucinógenos, navegar en un mar de ilusiones y fantasía y, finalmente,  alcanzar orgasmos intensos.
Hacia el final de la Edad Media, la iglesia instituyó la caza de brujas y transformó en ritual diabólico las viejas prácticas heredadas de las generaciones anteriores. A continuación la antigua tradición chamánica de las “viajantes de la noche”… pero esta ya es otra historia.
La iglesia nunca creyó que estas mujeres volaran. La iglesia sí estaba informada sobre los alucinógenos, la masturbación, los orgasmos y fue eso lo que castigó. La sexualidad liberada de las mujeres siempre constituyó, y constituye, un serio problema para la seguridad y la perpetuación de un sistema discriminatorio y opresor en el que a nosotras, las mujeres, se nos impidió y se nos impide  volar,  volar tan alto como querramos.
La imagen de una mujer refregándose en el cabo de una escoba puede no ser tan bella, tan poética como aquella tan conocida de volar cruzando los cielos, pero tal vez sea una representación más precisa de un momento mágico. Cruzar una frontera sin permiso, aventurarse en la clandestinidad, buscar lo imposible, alcanzar el sumun del placer aún cuando el placer mismo está prohibido, requiere de coraje, audacia y mucha magia.
Aquellas brujas volaban, claro que volaban. Un vuelo libre sin cinturón de seguridad. Mientras tanto como a la mujer no le está permitido volar tuvieron que ser castigadas severamente. Eran peligrosas, muy peligrosas. Las brujas de la Edad Media, las brujas de cualquier edad, son descendientes de Eva, y como Eva, fueron y siguen siendo expulsadas del paraíso.

Outubre de 2012

MUTILACIÓN GENITAL. Sandra Machado





Em julho de 2010, foi lançado discretamente no Brasil um filme raro, pois aborda a controversa questão da Mutilação Genital Feminina (FGM, na sigla em inglês). Uma forma de violência que já mutilou aproximadamente 150 milhões de mulheres em diversos países, nações ou regiões tribais que seguem o Islamismo e suas tradições culturais e religiosas. E que também acontece entre imigrantes e seus descendentes que constituem residência permanente em países europeus, americanos, caribenhos, asiáticos e da Oceania. 

A temática permanece atualíssima e polêmica, tanto que qualquer produção midiática que toque no assunto dificilmente passará em branco ou deixará de ser boicotada, veladamente ou não. As estatísticas de organismos internacionais para a saúde atestam que, mesmo após tantos esforços contra a prática cruel, oito mil casos de FGM em meninas ocorrem, por dia, no mundo.

Para quem acha que a atrocidade é cometida somente nos países africanos ou do (Extremo ou Médio) Oriente, um “número”: somente no Reino Unido e na França, juntos, as estimativas são de que há 40 mil mutilações de jovens mulheres, anualmente.

A violência da excisão genital contra as mulheres, praticada quando ainda estão na primeira infância (normalmente entre dois e oito anos), é tão literal e terrível que ou as pessoas “sãs” evitam saber, ou a polêmica em torno de uma tradição religiosa/cultural permanece mesmo um absurdo tabu.


O filme Desert Flower   (Flor do Deserto, Alemanha, 2009) poderia muito bem ser um desses muitos contos de fadas modernos, fantasiados nas produções audiovisuais feitas para as grandes bilheterias internacionais, e que visam também a distribuição para as redes de televisão. O enredo narra a saga inacreditável, e improvável, de uma menina “sobrevivente”, filha de uma família nômade do deserto da Somália, que aos 13 anos decide dar um basta e foge da vida miserável.

A criança atravessa o deserto sozinha, chega à capital Mogadíscio e de lá parte para Londres, no Reino Unido, de onde o destino a transportará para as principais passarelas do mundo. De nômade do deserto de um dos países mais pobres – e entre os 10 mais corruptos – do mundo transforma-se em top model – uma supermodelo negra e exótica para os padrões do mundo da moda nos anos 1980.
 
A história é bem real e os laços com os contos infantis são tão superficiais quanto o são a fragilidade e a efemeridade das passarelas. E param por aí.
 
Na verdade, Flor do Deserto é sobre a decisão da modelo em interromper sua carreira, no auge da fama e dos convites pelas melhores casas de alta costura, e anunciar ao mundo ter sido vítima de uma das maiores atrocidades que se pode cometer contra as mulheres. No caso, contra meninas entre os dois e até os 10 anos de idade – entre tantas outras mais debatidas nas sociedades contemporâneas: a excisão (mutilação) genital feminina (FGM).

 O filme é permeado pela necessidade visceral da mulher em denunciar o que considera um crime (e que também o foi, mais tarde, pela ONU). O roteiro é baseado no livro homônimo, escrito em 1997, pela própria modelo Waris Dirie (em somali, seu nome significa flor do deserto, que aliás é uma flor que desabrocha nos climas mais inóspitos).

Hoje com 47 anos, Dirie é também autora de Desert Dawn (2001),   Desert Children (2005), Letter to My Mother (2007), e Black Woman, White Country (2010), livros inéditos no Brasil. A top model etíope Liya Kebede interpreta o papel de Waris Dirie no filme, que é dirigido pela norte- americana residente na Alemanha, Sherry Hormann , e co-escrito por ela e pela argumentista anglo-indiana Smita Bhide.

Ao considerarmos os interlaços com outras violências impingidas às mulheres (e/ou às crianças), essas que estão inscritas sob a égide de “tradições culturais e religiosas”, mas igualmente ou até mais brutais, pouco são debatidas ou conhecidas em países como o Brasil. Claro, não é assunto-prioridade para nossos Meios de Comunicação de Massa, ou até mesmo para alguns grupos e organizações feministas. Talvez, por se pensar que este seja um problema mais “distante”, algo que não nos tocaria diretamente. Será que não?

Todos os anos, segundo estimativas da Organização Mundial da Saúde (OMS), aproximadamente três milhões de meninas são vítimas da mutilação genital, não só em nações africanas ou nas médio-orientais, mas em pelo menos outros 28 países, mundo afora. Os dados contabilizam que aproximadamente 150 milhões de mulheres foram afetadas pela prática cruel da FGM, que segue ocorrendo na África e no Oriente Médio, e também na Ásia, na Europa, nas Américas e na Austrália.


Divulgação das campanhas da Fundação Flor do Deserto/Fundação W. Dirie: "Vítimas devem ter acesso à cirurgia reparadora"
 

A hoje bem organizada Waris Dirie Foundation/Desert Flower Foundation (Fundação Waris Dirie/Flor do Deserto) arrebanha suporte às vítimas da FGM e luta por um fim ao que ela chama de crime, por meio das redes sociais e em campanhas de apelo midiático, bem como em eventos e programas educacionais. “A mutilação feminina não tem aspectos culturais, religiosos, ou de tradição. É um crime que procura por justiça”, afirma Dirie.
 

No filme, ato da mutilação é fotografado em um crescendo de suspense, até levar o espectador saudável à náusea, inevitável para os mais sensíveis. Não é uma cena de abertura. Foi editada para a parte final da película. Antes, o roteiro e a direção engendram toda a saga de um ser humano que prefere não apenas sobreviver, mas viver e denunciar com todas as letras, apesar de suas dores e marcas profundas, físicas e psicológicas.

A edição do filme não obedece necessariamente a uma seqüência cronológica, mas é entrecortada com flashbacks e forwards na vida de Dirie. Entre licenças criativas, aprendemos desde o início sobre a sua índole cuidadosa com outros, como seu irmão mais novo ou com sua mãe, nas areias do deserto.

Sua fuga é motivada pelo eminente casamento, forçado, com um homem de 60 anos, que poderia ser seu avô. Seu pai a vende ao mercador para receber cinco camelos em troca. Dirie deixa o acampamento à noite, apenas com a roupa do corpo, sem água ou comida, e vence uma das grandes batalhas de sua vida: o deserto.

Consegue encontrar sua avó na capital somali, e esta tampouco tem recursos para mantê-la. A avó dá um jeito de mandar a menina para Londres, onde um tio serve como embaixador. Analfabeta, Waris Dirie é obrigada a submeter-se a um regime de escravidão dentro da embaixada, de onde nunca sai. Quando a Somália entra em guerra civil e o golpe de Estado muda o governo, seu tio tem que deixar o cargo. Dirie foge novamente, agora para as ruas de Londres.

A somali mal fala o inglês e tampouco lê ou escreve. Ela passa fome, dorme nos becos e lava-se em banheiros de lojas, até conseguir trabalho em uma rede de fast food . Além de lavar o chão, ali conhecerá o bem-sucedido fotógrafo de moda Terence Donovan. Com ele, faz seu primeiro trabalho como modelo – um calendário da Pirelli. Portas abertas para uma agência de moda e as passarelas.

Para evitar cair em glamour de uma possível fabulação de príncipes e princesas, a direção enxuga ao máximo os recursos técnicos de efeitos especiais, de enquadramentos e iluminação que possam favorecer superficialmente o engrandecimento da personagem, ou make-up (maquiagem) excessivos.

O sucesso de Waris Dirie como modelo pouco é narrado pelo roteiro. Quase nada se sabe sobre seus amigos e os casos de passarela. Não é esse o foco. A ênfase é dada ao instinto de sobrevivência e ao conflito interno da personagem: seguir escondendo e respeitando a “tradição” imposta pelos progenitores e conterrâneos, ou quebrar tabus e regras sociais e denunciar os abusos e crimes.


Nos países e comunidades mais pobres, ou seja, na maioria dos casos, os órgãos genitais das meninas (clitóris e lábios vaginais) são arrancados com lâminas de barbear, ou qualquer instrumento cortante – muitas vezes enferrujados, sujos – sem desinfetante e, muito menos, anestesia. O que resta da genitália é costurado, cerzido mesmo, com linha grossa e anzol, ou agulhas maiores, para se ter a certeza que a menina permanecerá virgem até ser dada, ou vendida, em casamento.

Essa é a tal tradição cultural/religiosa que argumentam os que lutam por manter a dominação e as demonstrações insanas de poder. Na prática, além das dores constantes e o desconforto até para urinar, necessidade básica de um ser vivo, esses procedimentos bárbaros, não raro, levam à morte pelas infecções e/ou hemorragias.
   
Waris Dirie, no apogeu da carreira, em 1997, choca a opinião pública com a revelação de que fora circuncidada – um termo bastante brando para a selvageria – quando tinha apenas cinco anos de idade. O ato de coragem de Dirie foi quebrar o “tabu do silêncio” de suas raízes sócio-culturais. De expor-se e ameaçar o que havia conquistado (o que fica claro não ser sua preocupação), e escrever livros sobre sua vida, detalhar o que passou e o que sabe sobre a “tradição” à imprensa mundial.

Ela iniciou, desde então, uma luta contra a FGM, inclusive, como embaixadora especial da Organização das Nações Unidas (ONU) para a erradicação da mutilação feminina, em todo o mundo. Seu livro Flor do Deserto vendeu 11 milhões de cópias, até 2009, um best seller . E o filme representou a Alemanha no Festival de Cinema de Veneza, em 2009, além de receber prêmios em outros festivais europeus.

Na cena final da produção, em que Waris Dirie discursa para os membros da Assembléia Geral da ONU, e a seguir nos créditos finais, a audiência aprende, enfim, que o tema é algo que não se pode mesmo subestimar. Em diversos países são perpetuadas as tradições bárbaras que visam a redução da mulher a uma criatura servil ao homem, impedida de ter prazer no sexo, ou no ato sexual.

 Algo que as tradições cristãs e outras religiões tentam por meio da castração psicológica há centenas anos, com a demonstração performática de poder e de força sobre o Outro (a mulher), os que praticam a FGM levam ao extremo da castração física literal. Não importa quantas meninas morram nesse processo da excisão. A prática inumana continua a ser infligida a aproximadamente oito mil crianças por dia, ainda de acordo com o site da Fundação, sediada em Viena (Áustria), onde Dirie hoje reside e é cidadã.

Quão próximos (as) estamos dessa realidade? Há até bem pouco tempo, costumava-se comentar no Brasil e em outros países latino-americanos que a pornografia, o estupro, e o abuso de crianças e adolescentes, a maioria do sexo feminino, seriam questões que tocavam mais os “tarados e desviados” europeus e (norte) americanos.

Hoje, basta abrir os jornais, revistas, portais da Internet, ou ligar a TV e o rádio, para se constatar que esses “desviados/tarados/maníacos”, e/ou espancadores e assassinos, podem estar bem ao lado, sentados em nossos sofás, aqui mesmo no Brasil ou nos países vizinhos. A diferença reside na organização e divulgação dos dados e estatísticas latino-americanos e de outros países periféricos, que ainda apresentam dificuldades de acesso à informação e à educação, em relação aos países “centrais” desenvolvidos.

Neste início de milênio, as estatísticas mostram que entre 10 e 12 mulheres são assassinadas no Brasil, diariamente. Isso sem contar os abusos e espancamentos que as tornam psicossocialmente incapazes. Em outra vertente da violência pervertida, operações realizadas pela Polícia Federal contra a pornografia infantil e o abuso de menores registram seguidos “recordes” de prisões e cumprimento de mandados de busca e apreensão de material pornográfico.
 
Os policiais federais prevêem que terão ainda muito trabalho pela frente, “nos próximos anos”. Ficamos sabendo, também, que o Brasil está em quarto lugar neste ranking terrível do abuso e pornografia infantil, atrás apenas de três países europeus já calejados nesses noticiários que remetem à ficção de horror: Alemanha, Espanha e Inglaterra.



Trailer do filme Flor do Deserto (Desert Flower, Alemanha, 2009):
  
 
Mais:
 http://www.youtube.com/watch?v=rr30EWKuSrI&feature=related 


Sandra Machado es periodista y profesora universitaria en Brasilia.
Dirige el blog da Igualdade. www.dzai.com.br



Diario de cuarentena. Collage.

Diario de escritura colectiva. Collage de palabras de muchas mujeres, de diferentes oficios, de diferentes lugares, todas atravesadas por...