MARISA NASPOLINI. Los sentidos de la Red


Un punto de vista brasilero sobre La Red Magdalena
(esto es parte de lo que habló Marisa en la Mesa Magdalena en el Encuentro Magdalena, 2 de noviembre, en Bs As)


Me gustaría, en mi presentación, reflexionar un poco sobre nuestra participación en la red (está aquí Barbara Biscaro, mi compañera de trabajo en Brasil). También pretendo exponer un poco de nuestra experiencia con Vértice Brasil, evento realizado en la ciudad de Florianópolis en 2008 y en 2010.

“Los sentidos de la red: un punto de vista brasilero sobre La Red Magdalena”, es el título que le di a la ponencia de hoy. La palabra "sentido" en portugués tiene por lo menos tres significados: 1) "sentido" como "rumbo", way; 2) "sentido" como "significado", meaning; 3) "sentido" como "sentidos" (visión, audición, gusto, olfato, tacto). Esto quiere decir que cuando diga "sentido", existen múltiples posibilidades de interpretación detrás de la palabra…

He pensado mucho en los varios sentidos de una organización en red, y en particular en la organización de La Red Magdalena, buscando entender cuáles son las fuerzas que tornan las estructuras en red tan poderosas y revolucionarias en el mundo contemporáneo.

Desde los ´80, cuando se habla en red, lo primero que nos viene a la cabeza seguramente es internet, la cual diseminó la noción de trabajo en red y posibilitó, por cuenta de la globalización y de la cultura digital, la creación de un sinnúmero de estructuras que dependen de esas facilidades para existir. Si no fuesen las facilidades de comunicación y la caída de fronteras propiciadas por la red mundial de computadoras, la propia Red Magdalena tendría un alcance y tamaño diferente al que actualmente posee. Pero una red es mucho más que eso.

Ya escuché algunas veces hablar a Jill sobre la estructura horizontal en la base del concepto de la Red Magdalena y de sus tentativas de dislocamiento del centro de decisión y poder. También he leído varios trechos sobre el Proyecto Magdalena donde aparecen de forma explícita las dificultades provenientes de esta descentralización y aparente disolución de comando.

Las dudas, angustias y hasta el cansancio que surgen en este contexto me parecen ser los propios del formato experimentado (el de la red), y lejos de ser una forma más amena o más fácil de coordinar un proyecto de esta envergadura, exige no sólo talento y capacidades particulares, como también un tipo de refinamiento que no encontramos en estructuras verticales.

La horizontalidad a la que Jill se refiere es una característica de las organizaciones en red en contraposición a la estructura piramidal, y es en parte lo que las define. Según Francisco Whitaker (miembro brasilero del comité gestor del Foro Social Mundial), en este tipo de estructura sus integrantes se ligan horizontalmente a los demás, resultando en una malla de múltiples hilos que se puede expandir indefinidamente sin que ninguno de sus nudos sea considerado principal o central. En una red todos sus integrantes son sujetos autónomos que participan por propia motivación, y no por obligación o jerarquía. Lo importante de la red es la distribución de responsabilidades. Más que la presencia de un “jefe”, existe un deseo colectivo por cumplir un objetivo común (WHITAKER, 1993).

Al terminar el encuentro realizado en el país de Gales, en 1986, que dio inicio al Proyecto Magdalena, las participantes dejaron claro el deseo y la necesidad de darle continuidad. Veinticinco años después las células que constituyen la red se han multiplicado, se han creado nuevas articulaciones, se ampliaron los flujos de conexiones, se fortalecieron recíprocamente y, de esta manera, fortalecieron el propio conjunto.

El sociólogo español Manuel Castells define a la red como “un conjunto de nodos interconectados”. Cada nodo de la red representaría una unidad y cada hilo un canal por donde esas unidades se articulan a través de diversos flujos. También está presente la idea de flujo en la descripción de Susan Bassnett, autora del libro “Magdalena – International Women’s Experimental Theatre”, cuando busca definir el Proyecto Magdalena: no hay fluidez de una masa amorfa suelta, pero sí una fluidez que es “un poder móvil que aumenta y disminuye con el poder psíquico del individuo y ha sido una piedra fundamental en la creatividad y en el pensamiento feminista”.

Un principio básico de esa noción de red es que ella funciona como un sistema que se autoreproduce, como un sistema autopoiético. La idea de una red que conecte grupos de un determinado movimiento social, en nuestro caso, mujeres que hacen teatro, es de que la articulación entre todos los movimientos de este tipo, junto con los intercambios que ocurren entre ellos, fortalezca cada movimiento en particular, y que ese fortalecimiento contribuya para que surjan nuevos movimientos en otros lugares. De esta manera el alcance obtenido por el conjunto de los movimientos ya organizados será mucho mayor (MANCE, 2000, p. 24).

Cuando hablamos de red no nos referimos apenas a un diseño o a una composición formal diagramada en un espacio plano. La disposición en red no implica necesariamente una operación en red. Pero es preciso operar en red para que exista como tal. El periodista y consultor de gestión de redes y del tercer sector Cássio Martinho afirma que
“La horizontalidad es una especie de exigencia de un sistema con alto grado de empoderamiento de los actores y también es el resultado necesario de un sistema de ese tipo. Las redes son las que dan cuenta de articular – y de organizar con métodos y metas – actores sociales autónomos, diferentes y empoderados, que no admiten subordinación (el fundamento de la estructura vertical jerárquica), solamente cooperación y coordinación (MARTINHO).

Según Martinho, tanto la potencialización de la capacidad de intervención de esos actores sociales, como la promoción de sus acciones, dependería de la transformación efectiva de esos colectivos en red. Él destaca las características de plasticidad y dinamismo de la red, cuya configuración estaría regida por mecanismos de auto regulación.

Las redes no tienen un centro, quiere decir, cualquier punto de la red es un centro en potencia. Las redes son entidades fluidas, indefinidas (en un sentido deleuziano del término), o sea, no son delimitadas, no son circunscriptas, ni descriptas conforme las taxonomías existentes (en esto las redes son contemporáneas de la realidad virtual, de la androginia, de las llamadas culturas híbridas y de otros fenómenos sociales posmodernos) (MARTINHO).


También destaca su poder creador de nuevos órdenes y su carácter liberador de naturaleza democrática, abierta y emancipadora.
En “La trama de la vida”, el físico austríaco Fritjof Capra establece relaciones entre las redes presentes en los ecosistemas y las formas de organización humana. Según Capra, hay un padrón común de organización que puede ser identificado en todos los organismos vivos cuya propiedad más importante es la de ser un padrón de red. Donde haya sistemas vivos, sus componentes están ordenados en forma de red. “Siempre que miramos la vida, miramos redes” (CAPRA). O sea, para Capra las redes serían las formas más orgánicas de organización, marcadas por la falta de linealidad (ya que se extiende en todas direcciones), por la realimentación (la posibilidad de un camino cíclico que puede generar un lazo de realimentación a lo largo del recorrido) y por la autoregulación (aprende con sus propios errores y los corrige).
Para mí, lo más importante es pensar que los puntos de la red son las organizaciones, los eventos, los equipos, etc. Y las líneas son las relaciones que se crean entre estos elementos. Las líneas son más importantes. La red se ejerce a través de la continua implementación de las conexiones: sólo puede existir la medida en que se están estableciendo conexiones. No hay conexión, no hay red. Cada evento sirve como un facilitador de nuevas conexiones. Y mientras más conexiones, más compacto, coherente y orgánica es la red.

Pensando en estas cuestiones (¿Qué es una red? ¿Por qué una red? ¿Quién soy y quiénes somos dentro de la red? ¿Cómo se organiza? ¿En qué se parece o se diferencia de otras, la Red Magdalena?), intenté rehacer mi propio recorrido dentro de la red y pensar en cómo llegué hoy hasta aquí. En el 2003 recibí un email del Odin Teatret divulgando el Transit Festival que sería en Dinamarca en enero del 2004. Si bien nunca había escuchado nada sobre la Red Magdalena, lo que leí me llamó la atención, me interesó. En ese momento estaba pasando por un período de grandes transformaciones personales y profesionales, buscando nuevos desafíos y planeando montar un unipersonal. Había terminado una sociedad con dos hombres, que duró seis años, en los cuales produje, creé y dirigí y ahora me encontraba nuevamente sola y en busca de mis raíces. Mi madre estaba con cáncer de mama y se había mudado para así estar más cerca de mí. Toda esta situación, claro, me estaba afectando y mucho, sobre todo mi lado femenino (si es que se puede hablar de un lado femenino). Estaba viviendo a propósito un gran vacío y preguntándome quiénes eran mis madres en el teatro.

Fui seleccionada como suplente para el Transit Festival para el cual me había candidateado. Cuando ya no contaba más con la posibilidad de ir, recibí una correspondencia en la que me anunciaban que alguien había desistido. La respuesta tenía que ser inmediata por lo que respondí afirmativamente y después intentaría ver cómo haría para viabilizar el viaje. Iba a hacer un trabajo importante en la víspera de la Navidad, y decidí utilizar todo lo que ganase en el viaje (es válido aclarar que para una brasileña de clase media, viajar a Dinamarca a último momento, no es nada fácil). Mi idea original era economizar lo que ganase, pero crei que valía la pena gastar en el viaje. Era desde el punto de vista personal una inversión muy importante.

Desde el viaje en tren, mientras intentaba reconocer quién iría al mismo lugar que yo, tuve una sensación que se fue fortaleciendo con el paso de los días, la sensación de pertenecer. Tal vez haya sido por causa de mi desarraigo, mi falta de raíces, o por el hecho de haber vivido en varios países, pero también por el tipo de teatro que allí se produciría y por el propio tema elegido aquél año por el Transit (Roots in Transit – Raíces en Tránsito), lo cierto es que me sentí en casa. “Encontré mi tribu”, pensé.
Ya de vuelta en Brasil, reuní cinco amigas artistas (tres actrices, una fotógrafa y una gestora cultural, además de mí) y promoví diversas cenas durante cuatro años con el fin de conversar sobre el proyecto Magdalena, para de esta manera levantar cuestiones sobre la mujer-artista y sobre nuestras referencias de mujer. Hablar de nosotras mismas, construir sociedades de trabajo y posteriormente comenzar a pensar en una versión local para el Proyecto Magdalena. En el 2008, Julia Varley estuvo en mi ciudad y en la universidad en la cual trabajaba, así que le pregunté qué sería necesario hacer para que nuestro encuentro tuviese el “sello” Magdalena.
A partir de sus indicaciones, comenzamos a diseñar un encuentro, el cual tuvo dimensiones mucho más grandes de las que habíamos pensado en un principio. En el 2008 realizamos la primera edición de Vértice Brasil, un encuentro y festival de teatro realizado por mujeres, que contó con la presencia de Jill Greenhalg y Julia Varley, además de varias artistas brasileñas. En un comienzo el objetivo principal era la propia realización del evento. O sea, dar el primer paso para reunir mujeres brasileñas en torno del proyecto y generar conexiones con mujeres veteranas dentro de la red. En el 2010, dimos un paso mayor: ampliamos considerablemente la participación de artistas internacionales, llevando algunas Magdalenas veteranas, además de nuevas artistas en la red y trabajamos con el tema Travessia, a partir de una perspectiva intercultural.
Para el 2012 nuestra propuesta es trabajar con foco en las Américas, estrechando vínculos con los países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y otros países de América. Como todos saben, vivimos en un país, Brasil, que tiene dimensiones continentales y muchas veces articular relaciones dentro de nuestro propio país ya es una tarea gigantesca.
Estamos planeando publicar las ponencias y los artículos que fueron presentados en las dos ediciones anteriores como también documentos fotográficos de ambos eventos. Queremos realizar la primera etapa del encuentro cerca del mar, en un lugar bucólico donde las participantes tengan la oportunidad de ahondar en el trabajo. Además de los talleres y de algunos espectáculos, nos gustaría en este momento crear grupos de trabajo de acuerdo a las diferentes áreas de interés individual. Estos grupos irán posteriormente a compartir las experiencias ligadas a tres grandes temas: pedagogías teatrales, gestión de redes y colectivos, política y teatro. En la segunda parte del encuentro, de carácter más urbano y con una programación abierta a la ciudad, vamos a priorizar los espectáculos, demostraciones de trabajo y ponencias.
Nuestra presencia aquí – y el esfuerzo que hicimos para viabilizar nuestro viaje – está ligada no solo al deseo de querer estrechar las relaciones con las artistas argentinas, sino también buscar nuevos formatos de cooperación que nos ayuden a mantenernos trabajando e intercambiando experiencias artísticas. Hace poco leí la declaración de una integrante de la Red Magdalena que decía que en los encuentros del Proyecto, había comprendido que, más que intercambiar experiencias en el sentido de que, “yo doy esto y recibo aquello”, reina la idea de compartir. Cada uno pone sobre la mesa lo que trajo para el picnic y todos se pueden servir.
Al hablar sobre el legado y el futuro del Proyecto durante el Vértice realizado en 2010, Julia Varley dijo que el Proyecto Magdalena es el espacio creado entre los hilos de la red, el vacío del espacio. Que cada una debería colocar en ese espacio vacío aquello que precisa en el momento. De acuerdo con ella, la comprensión del legado, solo se da si la persona comprende lo que es importante para sí misma, para su trabajo. Y finalizó enfatizando que “todas tienen que hacer lo máximo posible. Ni más ni menos, sino lo máximo”.

En Brasil estamos intentando hacer algo que tenga sentido para nosotras, que sea importante para nuestro trabajo. Creemos que tal vez, de esta forma, nuestra contribución tenga sentido y pueda ser importante también para otras personas, y sinceramente espero que estemos dando lo máximo de nosotras mismas como lo sé que están dando lo máximo de ustedes acá en Argentina. Y sobretodo estamos muy interesadas en el fortalecimiento de estas conexiones.

Voy a pasar ahora un video de seis minutos que muestra, a través de una edición de fotografías un poco de lo que fue Vértice 2010 el cual infelizmente no pudo contar con la presencia de Jill, que tuvo que cancelar su viaje a última hora por problemas de salud.

Agradezco muchísimo la atención de todos ustedes.

ANA WOOLF. GRACIAS


















Queridas cada una y queridas todas, quiero agradecerles en nombre de mis compañeras y fundamentalmente mío, el pasaje que hemos vivido juntas llamado Teatro Mujer y Oficio en nuestra casa imaginaria pero que cada vez se solidifica más, Magdalena 2ª Generación. Sin una dirección fija ni código postal, abarcando 3 ciudades y ahora cada una de las ciudades de ustedes si deciden continuar sembrando allí.
¿Fue como lo soñé?
No. Fue aún mejor. En humanidad, en solidaridad de género, en nivel artístico, en calidad de encuentro, en compartir sueños que podían parecer delirio de omnipotencia pero que allí, delante de nuestros ojos se iban transformando en realidad. Realidad que “transversalizaba” lo cotidiano de una ciudad, llámese Junín, Buenos Aires, Dolores. Adoro el delirio de omnipotencia porque en el marco del Magdalena me permite volar alto con mis sueños. O se alcanza el delirio omnipotente o se alcanza algo inesperado y transformado. Alcanzamos algo único, que sobrepasó –y al ver nuestras imágenes en la Plaza de Dolores lo confirmo – ese delirio inicial, eso escrito en el programa que tantas veces les he mostrado “Toma de la plaza”. Sonrío. Sola y con ustedes. Me digo: quiero más. Para mí y para cada una de nosotras que decidió sumergirse en la propuesta nuestra, que tomó micros, manejó kilómetros y kilómetros en un coche viejo, esperó aviones, invirtió dinero. ¿Era única verdad? Espero no haberles mentido y que les quede como a mí el sabor del banquete transitado, degustado, sudado, cantado, caminado, bastoneado, shakespirizado, glaspelizado, navegado en barquitos de papel con tambores resonando…
Que guarden el vuelo y la escultura que construimos, es de arena, sí, pasó la ola, sí, ya pasó. Pero todas sabemos que la hemos construido, que estuvo allí y seguirá –espero, deseo- sosteniendo nuestro trabajo en nuestro oficio, como mujeres, hasta el próximo encuentro.
Que seamos felices, que sigamos aconteciendo juntas (¡gracias Lucia! por este verbo tan bello), que sigamos trabajando por la dignidad y la visibilidad de nuestro Teatro – Mujer - Oficio.

NATALIA MARCET. Crear un punto



Crónica del Encuentro

2 de Diciembre de 2011. Luna en cuarto creciente. Hace un mes, a esta hora, estaba esperando en Dolores la llegada del primer contingente del Encuentro Magdalena “Mujer Teatro y Oficio”, Estación Dolores. ¿Mi estado en ese momento? El de una liebre constelada con 32 manos. Saltando de aquí para allá. Cada mano atendía una constelación, que tenía un planeta central. Me refiero a: mientras saludaba y agradecía al Intendente, llamaba a Elena, la directora de los Scouts, compraba los dos kilos de pan que usaría mi mamá para cocinar el budín de pan, controlaba los dormis y les ponía sahumerios, abrazaba a Teresa por la comidita que estaba preparando, me peleaba con el técnico de luces del teatro quien me reclamaba que en media hora él no podía hacer milagros con dos puestas de luces tan disímiles, recibía un llamado del conductor de la combie que traería a las artistas invitadas diciéndome que la escenografía de los brasileros no entraba, a los cinco minutos otro llamado comunicándome la solución -gracias a la presencia del Secretario de Gobierno de Dolores. Y recibía a otra combie que había dejado dando vueltas a otra gente, más un llamado de Lucho -el Director de la Juventud, que posibilitó todo esto- retándome y anunciándome la solución, más otro llamado de Ana que me decía “está todo bien todo solucionado… Laura reparte budines” y me contaba que mientras acomodaban la escenografía en una de las combies ,subían y bajaban invitadas de un auto a otro. A la vez de todo eso, trataba de conseguir dos reproductores de CD, realizaba una nota para una radio, hablaba con el encargado del Club Social donde se realizarían los Talleres (que me lo había conseguido mi primer novio), llamaba a un Astrónomo dolorense en La Plata que me daba las coordenadas horarias de salida del Sol en los próximos días, e iba a la depiladora. Todo por hacerse… y una ansiedad…
Una espera típicamente femenina, Una espera a ‘’lo Lucre’’, mi madre. Quien, desde siempre, hizo su mítico budín de pan, mientras nos cantaba canciones de María Elena Walsh, tendía la mesa, llamaba a su mamá, se ponía los ruleros para esperar linda a su marido, cortaba el pasto, sonreía a todas las vecinas que pasaban por nuestra vereda y corregía los exámenes de sus alumnos de la Escuela de Fruticultura.
Salto en el tiempo. Voy un año hacia atrás. Solos Ferteis, Brasilia. Ana Woolf y yo en el cierre. Ana diciendo quiero Magdalena Segunda Generación en Argentina…’’Yo también quiero’’ dije en ese momento… Quería recibir a nuestras amigas de todo el mundo. Quería ofrecer nuestra casa. Pero, ¿dónde?
Dicen los karatecas que sólo se trata de crear un punto. De crear un punto, darle forma, sustancia, y allí, luego de años de crearlo, poder partir la mesa de madera con un sólo golpe. Lo leo hoy por la mañana, antes de sentarme a escribir, en un libro de Jodorowsky.
Llegada a la Argentina, me había quedado sin casa propia en Buenos Aires… Donde estés, a fin de año, sembrarás. Me dijeron por allí.
Fin de 2010. Pasé las fiestas con la familia: el 25 en Dolores, el 31 en Cipoletti. Fui a Chimpay a ver el Santuario de Ceferino y allí arrojé una piedrita al Rio pidiendo “que se manifieste lo mejor’’.
En febrero, esperando el Corso, al calor de las tardes dolorenses, en El Cóndor, Centro Municipal de la Juventud recuperado, hablando con Lucho Franco (mi amigo, Director de la Juventud), le dije ‘’hagamos un Encuentro Magdalena’’, ’’¿qué necesitás?’’ “Lo tenés. Lo hacemos.’’
Allí comenzó todo. Luego los correos. La profunda necesidad de que sucediera, porque nacía del deseo. Deseo de recibir para intentar retribuir algo de todo lo recibido durante estos años.
¿Por qué en Dolores? Para llenar sus calles de alegría, de tambores, de canciones, de cuerpos felices danzando. Para recibir el sol, para meditar desde la práctica, para compartir. Y, por sobre todas las cosas, para volver acompañada, transformar el veneno en alimento y cumplir uno de mis sueños: tocarle el acordeón a mi abuela Kungata en su tumba. Ella hubiera querido tener uno. Yo se lo quería mostrar. Y quería ir a ver a Bertha, la mítica santa de los enamorados en Dolores -una prostituta rescatada por un comerciante- que se suicidó por amor.
Porque cuando yo tenía 16 años, estos espacios nos faltaron a muchos, y ahora comienzan a existir. Para sostener desde la práctica la construcción de un mundo más inclusivo, menos feroz. Una profunda necesidad nacida de la convicción interna de que, despejados los demonios que plagaron de alambrados pinchudos nuestra infancia, en la casa de una, en el lugar de origen, está la tierra calentita donde se pueden apoyar los pies para volver a levantar vuelo. Como las golondrinas que observo todas las primaveras y todos los otoños llegar y partir.
Entonces la fiesta comenzó. La falta de agua (a veces no hay presión en el pueblo), las corridas, los Talleres funcionando. El grupo amateur que dirijo allí, esperando luego de un día de trabajo, para mostrar a las invitadas su espectáculo, defendiendo su propuesta con dignidad. Ya Ling caminando por el pueblo. Helen Chadwick, saliendo de una heladería con una cara de felicidad inusitada. Lucia Sander, el día de la conferencia de prensa, con su camisa vaquera, y yo diciéndole que parecía un mantel… y ella usándolo como disparador para su discurso. Natalia Tesone presentando su trabajo en lengua de señas y paralizando literalmente el mundo en ese momento (qué orgullo) Mis palabras sosteniendo un volcán de emoción presentando a todo el mundo (preocupada a la vez por nimiedades de logística), olvidando de presentarme yo misma, y la cara amorosa de Laura D’Anna, Marcela Brito, Natalia Tesone. Ya Ling hablando con una sensibilidad estremecedora y donando el primer ‘’ladrillo simbólico‘’ a Ana para construir su Teatro. Ana mirándome y diciendo ‘’¿y vos?’’ y hablando de mi devolviéndome una imagen que me cuesta incorporar de mi persona. Y Lucho junto a Elena, desde atrás, acompañando, hablando. Todos esos cuatro días hasta la Fiesta Final. Ana Tamagno cantando en la conferencia de prensa con amplificación (porque no se sentía segura). Y VIAJERAS abriendo en el Hogar San José: calentando la voz siguiendo a Marcela, que lograba en ese instante una síntesis perfecta entre la novicia rebelde y una canción cantada por Helen en la apertura junto a mi acordeón, la sonrisa de Emilia (Laura D’Anna) en el medio de Viajeras cuando Kungatá (yo) le menciona que se puede viajar en un ‘’elefante en patineta’’
Helen cantando en el Salón Blanco Municipal, donde se reúnen los concejales. Luciana Martuchelli y Juliana Zancanaro con su bellísimo espectáculo traducido al portuñol , donde Luciana dirige a su papá, Juliana acompañada por su marido quien la quiere ‘’ver actuar en portuñol haciendo su rito de pasaje”. Las dos haciendo su rito de pasaje: ya no van a los Magdalenas como organizadoras, sino como artistas. Luciana diciéndomelo varias veces con lágrimas en los ojos. Verónica Meos Laos, de Dolores, haciendo su visita guiada al cementerio (ella es especialista en cementerios, nos recibe con Funebria su personaje), Ana Woolf haciendo su demostración de trabajo, estrenando en Dolores, Argentina. Y dándome el bastón... (cuando lo hace en escena escucho la risita amorosa de Laura D’Anna, compañera de camino, VIAJERA) Laura y su Ofelia, su ansiado working progress, allí. Y Sabrina cantando, Marcela cantando. La cámara de Fiorella registrando amorosamente todo. La comida. La luna. Blanca interrogando subrepticia e inteligentemente a los señores del patriarcal Club Social “¿y ustedes, qué hacen acá, a qué se reúnen? Y ellos morían por saber que hacían esas mujeres allí…
La toma del pueblo. La entrada al Cementerio. Yo vestida de novia. Diez llamados telefónicos de mi mamá preguntándome si había pedido permiso, recomendándome respeto por el dolor de los presentes, induciéndome a detener la acción. Cincuenta compañeras de todo el mundo diciéndome ‘’acá estamos’’, Elena de los Scouts diciendo “nosotros paramos las calles’’. Mi mamá finalmente llevándonos en el auto. Y Anita Mosca, mi Bernarda Alba, la viuda que me seguiría por el cementerio, hablándole a mi mamá de la belleza de lo vivido. Y mi mamá, como siempre, ayudando como puede (ya había hecho dos mágicos budines de pan), mi papá desde un costado, no queriendo protagonismo, habiendo realizado los souvenirs de obsequio para las invitadas internacionales (sus grandiosas conservas de morrones rojos), pero acompañando y al pie del cañón por cualquier cosa que pasara. Yo hablando con el encargado del cementerio, poniendo una escalera en la muralla de la tumba de Bertha Smith practicando formas de subir y bajar. Ana diciéndole ‘’nos guiás pero no te metas en la performance’’ y él, “estaré adelante. Me iré poniendo delante para que me vea sólo usted’’. Asu vez, él diciéndole a mi mamá que empezáramos, que a las 18:30 hs sonaba la sirena y cerraba el cementerio hasta el día siguiente. La ronda a la entrada del cementerio. Ana diciéndonos “no vamos a hacer montaje aquí. Sólo acompañar a Naty a hacer su ritual, a homenajear a su abuela. Y a Bertha Smith”, la mujer apasionada que se suicidó por amor…
Entonces… comenzar a caminar el sueño. Acompañada. Porque como dice mi personaje Kungatá en VIAJERAS “yo no soy sola, soy acompañada’’. Acompañada por mis hermanas del Magdalena, mi mamá, mi papá, 50 mujeres de todo el mundo, la gente que honraba a sus muertos. Y los Scouts. Uno de ellos me llevaría el acordeón y me ayudaría (después nos contaría que hasta ese momento él no quería entrar al cementerio porque lloraba recordando a su abuelito muerto, y que gracias a esto había podido hacerlo). Llegar a la tumba de mi abuela, con la presencia permanente de Anita Mosca vestida de negro, panteón donde también esta mi hermanita y mi abuelo Kunkún. Y sólo poder tocar frágilmente una línea melódica, mientras todo mi primer año de vida se resignificaba en mi memoria. Cerrar el acordeón y mostrárselo a Kungatá (¿acto psicomágico? Desde ese momento no paro de componer música). Partir hacia la tumba de Bertha, doblar por una esquina y abrazar movida por el viento con mi tul de novia los hombros de Ana Mosca. Sentir la presencia de las 50 mujeres allí, el calor de la comunidad individuada. Llegar a la tumba de Bertha, subir, sentir el sol sobre mi cuerpo mientras una “mm’’ dirigida por Helen Chadwick brotaba de la boca del cortejo. Despedir al hombre… con una mano… Y ver la mano de Ana Woolf, sonriente directora, que me hacia señas de cerrar, cerrar. Salir caminado por el cementerio, ver a l@s dolientes a nuestro paso. Salir caminando del cementerio y ver cómo, en la puerta, Ya Ling dirigía su ritual.
Allí, en ese momento, sonó la sirena de cierre del cementerio. A una seña de Ana comenzaron los tambores, y la caminata hasta la toma del pueblo por la calle Olavarría se inició. Paradas en esquinas, paradas en casas abandonadas, performance de Blanca Rizzo, las Gertrudis, las Ofelias… Helen desatada cantando por las calles, revoleando un pañuelo celeste. Ana Tamagno cantando a boca de jarro, a canto pelado, sin amplificación… Mis alumnos en la plaza sentados a la mesa de su espectáculo comiendo báquicamente fideos que sacan de un balde mientras Ya Ling conduce un ritual, le da barquitos a mi papá y a mi mamá ( que ell@s aún hoy guardan en un lugar de privilegio en la casa). Las miradas de felicidad…
Caminar esas calles. La novia que llevaba puesta yo… l@s llevaba….cada una de nosotras las llevaba…las llevamos aún hoy (tantas son… La palabra es injusta, a la hora de registrar todo lo sucedido, no existe ’’le mot juste’’ que logre volcar tanta belleza traída a este mundo)
Me dijeron por ahí que cuando saludamos al sol, mientras sonaba mi tambor, detuvimos la lluvia. Leo por allí tantos mensajes, tantas palabras, que intentan reacercarnos a lo vivido. Pido disculpas por escribir tan desde mi ‘’yo narrativo’’.No, mejor, ’’mi yo elegiaco’’. Pido disculpas por escribir tanto y no reflejar todo (¡Ay!!!!!)
Magdalena Segunda Generación MUJER-TEATRO-OFICIO. Budines de Laura. Alegría de Ana. La experiencia y la inspiración de Ana, lógica comunicacional impecable de Natalia Tesone, tambores de Marcela Brito, energía de Blanca Rizzo, apoyo de Cecilia Ruiz. ¡ay! tantoooo… Gabriela Urrutibehety y Milagros Moreni Nimer haciendo Prensa en medios locales y regionales… Antes de comenzar el Encuentro, leo que la dirección de la Juventud lo pone al Encuentro como un Proyecto a realizarse anualmente hasta el 2015. El pueblo diciendo, “era más de lo que pensábamos…’’ Yo diciéndole a mi mamá, ’’no importa cuant@s lo vieron, fue sólo la excusa para que sucediera y comenzar a construir la leyenda…’’
Leo el escrito de Bárbara Biscaro. La recuerdo cantando con su voz de ángel junto a Ana Tamagno y Helen Chadwick. Ellas deben saber lo que significaron para Ana en ese momento, lo que la ayudaron a levar anclas…
Sonrío. Se trataba de encontrar el lugar propicio y de construir un punto, un acto psicomágico que opere como un rito de pasaje… ¿verdad, Luciana?
Cada Encuentro Magdalena necesariamente despierta en cada una de nosotras alguna de las tantas mujeres adormecidas que anidan en nosotras. Nos miro. Nos veo. Nos siento a cada una de las que estuvimos allí. Nuevas...
Se trataba de construir un punto… pero no somos karatecas... entonces no rompemos la mesa de madera, la preparamos y tod@s junt@S invitamos a tod@s l@s comensal@S a compartir el alimento.
Magdalena Segunda Generación, Mujer-Teatro- Oficio… ¡Chin chin!!!! Levantamos la copa por lo vivido… y lo que viene para vivir...
Gracias, amig@s del camino.
Natalia Marcet
Mar del Plata, 2 de diciembre de 2011

GABRIELA BIANCO. Festival de cultura sorda en Porto Alegre













Crónica de un bautismo y otras reflexiones


Teatro
“Teatro en grupo y con lengua de señas”. “Poética de la lengua de señas en escena y acción cultural inclusiva”. “Teatro Visual”. Formas de llamar a algo que, de todas maneras, no se deja atrapar por el nombre.
En estos días dos de nosotras nos encontramos leyendo casualmente el mismo libro de Eugenio Barba, “Quemar la casa”, el último de una serie de libros de este Maestro, Teatrista y Escritor, que consideramos imprescindible para nuestro oficio.
Una lo lee en el italiano original, la otra en una bella traducción de Ana Woolf.
Hablamos entonces de la herida que cicatriza y que late cuando recordamos el camino. Hablamos de la mirada que emigra del propio terruño, de la fe que mueve nuestros pasos para andar en el país del teatro.
Las valijas casi listas. Me pregunto si estoy en condiciones de viajar a un Festival de Cultura Sorda. No puedo dormir la noche anterior. Me invaden los fantasmas de la demolición que ocurrió cuando decidí soltar amarras y mirar a mi familia con ojos de extranjera. Pasaron casi 20 años. Como emigrante del país de mis padres, estaré volviendo a esa tierra de los orígenes, a ese pueblo sin fronteras que conforman todos los Sordos que habitan su comunidad en cualquier rincón del planeta. Conozco esta sensación de múltiples islas-familia. La heredé de mis padres y la elegí al situarme en un vórtice determinado en el arte y el oficio.
Más de 500 personas de todo el Brasil y de países próximos y distantes: Inglaterra, Portugal, Australia, Uruguay, Argentina. Todos convocados al primer festival en Brasil que tiene como objeto la propia Cultura Sorda. Artistas, investigadores, académicos, y futuros espectadores nos congregamos a la ceremonia fundante de un nuevo territorio entre islotes. Un campo diverso, opuesto, paralelo, y a veces complementario, empieza a desplegarse desde la primera noche.
En el escenario central, la danza de un maestro de ceremonia dándonos la bienvenida. Es Sordo. Doctorado en Educación, miembro de la Universidad que es sede organizadora del encuentro, la Universidade Federal Do Río Grande Do Sul – UFRGS. Pantallas gigantes reproducen la presencia permanente de los intérpretes de Lengua de Señas Brasilera – LIBRAS- y el GESTUNO - llamado lenguaje internacional de señas-. En las primeras filas con micrófonos en mano y sin ser vistos, trabajan los intérpretes que traducen a los invitados y participantes oyentes. Son la voz humana sin rostro, el eco de la sonoridad guardada. Porque si hay algo que recuerdo de mi infancia son las voces de los sordos. Mi memoria los evoca siempre como cuerpos sonoros extraños y metafóricos.
El Festival comienza con más de 1000 manos en alto aplaudiendo la iniciativa. Fiorella, la más extranjera de los cuatro, mira con su ojo alucinado en la cámara. Registra y respira su fascinación.
Es domingo de noche. Sergio Lulkin, nuestro amable anfitrión, nos propone ir a conocer la Cidade Baixa. Allí cenamos y convocamos la alegría del encuentro.
Lunes
Desayunamos los cuatro juntos. Damián está muy nervioso. Fiorella intenta serenarlo, lo abraza, lo besa, lo estimula a confiar. Natalia se ocupa de él como una hermana mayor. Se pelean, se ríen, se abrazan. Damián me mira esperando algo. No digo nada. Lo miro, sonrío y le propongo que entrenemos un ratito y que me muestre la narración que estuvimos preparando y que forma parte de lo que será CLASICOS A MANO, un nuevo espectáculo para chicos. Su presentación esta dentro de una sección que el Festival dispuso especialmente para niños y jóvenes sordos de la región.
Aquí la posibilidad de empezar a vislumbrar a los espectadores del futuro que estamos soñando.
Entonces, damos cuenta del bautismo. De la razón primordial de nuestro viaje y presencia allí: Damián sube a escena. Tiembla. Se ve pequeño en ese escenario inmenso.
Respiro con dificultad. Me pregunto si el camino por el que conduzco a este joven actor es correcto. Lo conozco desde que era chico. No es el primer trabajo que hacemos juntos.
Minoría en la minoría, pienso. El trabajo del autoconocimiento y la creación personal como sendero.
El camino más difícil que Damián parece transitar feliz mientras la duda empieza a trastornar mi ser como una alarma desvencijada. Dudo. De nuevo como hace 20 años. Recuerdo los fragmentos del Maestro Barba y percibo que la herida se abre y empieza a latir con fuerza.
Damián sobrevive a sus primeros minutos de fuga. Logra sostener su trabajo con precisión y coraje pariendo al Actor que quiere llegar a ser.
Lo abrazamos. Y al abrazarlo siento el hilo dorado que nos une. Tenemos mucho trabajo por delante. Su presencia reabrió la herida. Obstinación y sentido de trascendencia vuelven a ser veneno y elixir.
Volvemos al hotel. Hay que preparar la intervención que haremos en la mesa Teatro. Represento no solo a la Compañía Artes & Señas sino a una decena de personas que no viajaron y que son las que hacen posible nuestra presencia allí. Son quienes, desde diferentes áreas de la asociación, mantienen viva la llama de la misión que nos convoca: Intérpretes, docentes, investigadores y artistas repartidos por distintos puntos de nuestro país. Las chicas colaboran para que las cuestiones técnicas de la presentación sean impecables. Damián toma fotos y sonríe. Está contento en su pertenencia a un grupo que no se define por la sordera sino por un camino de oficio, teatro y poesía que incluye la lengua de señas. De eso hablo en los 20 minutos que me tocan el martes a las 11 hs.
Martes
Empiezo a referir la alegría de estar convocados por el teatro, la pedagogía y la investigación escénica. Deslizo brevemente lo nuevo que nos convoca junto a la Danza Odissi. Lo hago en mis dos lenguas de forma consecutiva a riesgo de tener menos tiempo para la exposición. Podría no hacerlo así. Descubro, en este hacer, una metáfora del exilio, no de la extranjería. Entonces, la respiración se aquieta. Los hombros bajan un poco. Puedo sonreír. La herida permanece despierta, sin demasiado dolor.
Luego, la tarde entre operadores técnicos, mates y desesperaciones varias como suele ocurrir en los montajes en gira. Extrañamos a Ricky, nuestro iluminador y jefe técnico. Tengo que reemplazar su solvencia y experticia. Fracaso en esto, por supuesto.
Nati y Fiore repasan sus partes, entrenan, ensayan. Damián va y viene con agua, prepara mates, toma fotos, se encuentra con algún colega sordo brasileño y desaparece un rato.
El auditorio no es el lugar indicado para el espectáculo que vamos a ofrecer.
BichiCletta & Maravilla es una propuesta de cámara que resiste un máximo de 150 espectadores ubicados cerca de la escena.
Me hiere. Un bebé solo en el desierto, me digo.
Soy responsable, aunque hayamos convenido una concesión.
Estamos contribuyendo a la fundación de un espacio, nos dijimos.
No. Ahora pienso que estas concesiones hieren demasiado a la vida del espectáculo. Sobre-expone a los actores y a las historias que decidimos contar.
Las actrices, se deslizan como cisnes en un cielo abierto. Superan la adversidad de forma temeraria.
Nuestra presencia allí plantó una bandera multicolor. La de nuestra fe.
Luego, lo de siempre. Felicidad y cansancio.
Miércoles
Volvemos a nuestro ámbito de trabajo cotidiano en Buenos Aires. Dedicamos un rato a charlar estos y otros temas. Nos miramos. Damián ceba mate y observa nuestra reflexión que es en castellano y a veces en lengua de señas.
Natalia y Damián son los que comparten la experiencia con los participantes de los talleres de arte en ADAS. En la mesa, frutillas para compartir mientras conversan y miran fragmentos del evento.
HUBO UNA VEZ
Hace 20 años, en una reunión, se desatan los hilos de este futuro.
Un grupo de personas que enseñan la lengua de señas desestiman la importancia del trabajo corporal y expresivo con los futuros intérpretes de lengua de señas, desestiman la necesidad de desarrollar técnicas de trabajo motor para la comunicación física.
Luego de un año de trabajo casi a ad-honorem, mi presencia es rechazada aludiendo a que no pueden contratar a dos profesores para, textualmente, “áreas complementarias a la enseñanza concreta de las señas”. Me despididen y se quedan con él.
Decido alquilar una sala y desarrollar un espacio de transmisión de la lengua de señas, considerando las variables centrales del desarrollo motor y expresivo. Como estudiante y novata del teatro no puedo concebir una vida sin cuerpo pero sobre todo, no puedo concebir a las personas sordas sin esa danza permanente del lenguaje.
Consigo que 3 estudiantes de fonoaudiología se animen a la aventura. En realidad son ellas las que me animan a mí. No prometo nada. Nada me es negado Somos 4 en un territorio oscuro, llenas de entusiasmo por descubrir como aprender-enseñar la lengua de señas.
Al otro año, ya son 20 las personas que vienen a la sala. Un rumor de excentricidad y desparpajo es el amparo en el que sobrevivimos. El teatro me habla de mi lengua materna como si fuera la hermana mayor.
Ahora volvemos a ser 4 los que emprendemos esta aventura. Otros 4 y otra aventura. Paradójicamente distinta e Igual a sí misma.
Carlos Skliar fue el profesor que quedó en aquella escuela donde mi propuesta fue rechazada, impartiendo clases teóricas sobre aspectos de la sordera y otros temas. El mismo Carlos que 20 años después, y habiendo pasado muchos años trabajando en la Universidad en Porto Alegre, recomienda a la organización que nos inviten a este Festival.
Tengo que agradecerte, Carlos. Por aquel rechazo, que no fue tuyo sino de la circunstancias en las que nos vimos implicados, y por este presente, que tampoco nos pertenece del todo.
Es la urdiembre de un destino sin tiempo.
Me siento agradecida por aquel momento fundacional y considero éste un buen momento para compartir las condiciones iniciales que nos impulsaron.
Se cierra un círculo y, por la rendija, se abre otro mayor.
No tenemos casa para quemar pero mantenemos las heridas latiendo. Surcos que nos hacen parte de una patria sin tiempo ni espacio, ligera y permanente en su mutación constante.
Gabriela Bianco
Noviembre 2011

MAGDALENAS DEL ENCUENTRO


Con ustedes, algunos testimonios ilustrados con las hermosas fotos de Fiorella Corona

ALGUNOS MAILS










































ah!!! "o delírio da onipotência" !!! amei isso, Ana! deliramos com presença e acontecemos juntas! que tomemos as praças e os pueblos pessoais, sabendo e reiterando a idéia de que estamos em uma rede que nos balança, nos acolhe, nos impulsiona e nos oxigena com as vertigens dessa dança, se assim escolhermos!obrigada por existirem!!besos a todos y todas

letícia resck


Mulheres Queridas!!

Para mim, o nosso encontro ainda está presente... Sigo em solo argentino, viajando, apresentando o meu trabalho, conhecendo e revendo pessoas... Passei por Tucumán, agora estou em Catamarca, daqui sigo para Córdoba e depois San Luis, antes de voltar a BsAs!

Tengo ganas de no irme de acá... :)

Besos
Leticia Castilho


GRACIAS IMMENSA A TODAS Y TODOS
m'encantaba estar con voces en argentina, CANTANDO, LAUGHING, ACTUANDO, TALLERES, COMIDA, VIAJANDO,
rico
ABRAZOS GRANDES

HELEN

UN abrazo inmenso a todas y todos los que hicieron posible el encuentro de Dolores.Incluyo a la gente de la cocina! Esas grandes !!! Y los niños ...Me quedo esperando el proximo encuentro con cada una.Abrazo abrazo
Patricia Petri


cuanta belleza en las palabras de tod@S
cuanta sensacion de alegria en esta siesta dolorense llena de sol y calor.....

Aun tengo resonancias en el cuerpo....sabiendo que es muy grande la tarea por hacer ......
Abrazos
L@s tengo en mi corazon..caminando conmigo....sus voces me arrullan al dormir..las imagenes me acunan y dan fuerzas para caminar los pasos que restan en este tiempo
Nos seguimos encontrando
Natalia


Hola a tod@s: Es hermoso leer todo lo que han escrito sobre el encuentro. Fue muy hermoso! Y, para mí, también sumó el hecho de tenerl@s en mi ciudad, Dolores: un verdadero honor.
L@s abrazo y espero el regreso!
Gabriela


Un hermoso saludo a todas!!!
Aunque solo estuve en el encuentro de Buenos Aires, quiero agradecer la bella energía y la posibilidad de encuentro.
un beso.
Canela Sarasvati

És impressionante como estes festivales nos cansam y nos renovam al mismo tiempo, no?Q venga Solos Ferteis, Vertice, Transit y todas otras possibilidades!bei
Ju Zancanaro

Queridas e queridos,momentos marcantes de Magdalenas jà entrar a hacer partes do meu percurso.Muchas gracias a todas, para la oportunidad de condivision e de escambio.Muchas gracias a Ana e Nathalia para ter abertos as portas.

Anita Mosca

El martes por la mañana, despues de haber dormido una noche en mi cama, me dí cuenta de la conmoción que viví. Ecos en mi cuerpo, en mi sentir...ya no era la misma, como la tierra misma mi eje se corrió.
Besos a todos.

Marta

Belleza y Escándalo
igual que el nombre de la obra sobre la que estoy trabajando...
De todo pasó por ahí
es más todas y cada una son parte de mi proceso creativo
Todas y cada una
un misterio
que dejé inconcluso
tal vez
para volver
y recomenzar
mirarlas
dejarme mirar
en un Junín que viví solo tres horas
una ráfaga
de apuro y abrazos con migas
un Bs.As.donde por fin
la danza me llevó a conocer cuerpos
que parecían recién nacidos
y llorar
entre esencias , calendarios y barquitos
caminar caminar caminar
cantar en la combi de sofi
reirnos sin parar
y dormir como huérfanas
hambrientas
devorar los segundos
de sueño
de ojos despiertos
de orejas inflamadas
y retirada confusa
tic tac
cenicienta
zapatitos rojos
funciones
funciones funciones
y el aliento
dibujando en el vidrio
¿ya pasó?
¿ya pasó?
payaso
payasada
volver a empezar...





Ciela



Hola,
Tardamos en escribir, porque tardamos en conectarnos a la realidad.
Todo fue un sueño?
Pasó de verdad?
Queremos volveeer!!! Queremos más tambores, mas barquitos, mas cantos, mas bastones, obras, helado de dulce de leche, pan de mama de Nati, risas, sueños, tango, Ofelias, Elizabeths, Brasil, Taiwan, Italia, Argentina, Peru, Colombia, Espanha... queremos más Magdalenas!!!
Gracias!!! Gracias!!! Gracias!!!
Besos Cia na Ponta da Lingua

Luiza, Marcela, Paula, Joelma y Marici
http://www.cianapontadalingua.blogspot.com/
www.festadehistorias.blogspot.com


Queridas Magdalenas! Llegó diciembre nomás!
Finalmente logré estacionar en una casa de una amiga que se fue y reprender un mínimo de intimidad y sedentarismo a tanta convivencia, tanto actuar y tanto viaje.
Quiero contarles que los primeros días de la llegada a la vida individual, sentí el corazón dilatado, literalmente. Una inmensa predisposición para comprender con otro ojo, el mundo, la ciudad, las personas, las cosas que me rodean. Es un sentimiento inusual, se lo atribuyo a la sensación de que no estoy sola...a la sensación de que en mi soledad habita el testimonio de lo vivido en Dolores, en Porto Allegre, en Córdoba, en Regina...teatro, hacer, mirar, reflexionar.
Así pues, llegó por fin el clima propicio de intimidad para desenvolver las imágenes guardadas en ese archivo rojo: Encuentro Magdalenas.Mujer teatro y oficio. Van tres días de mirar y mirarnos. Y quiero escribirles que ahí está, colectivo! ese reverberar en el cuerpo, ese sentimiento de corazon ampliado, eso ana, si...de que pasó la ola y ahora no se ve nada pero yo el hormigueo lo tengo...es mio, ni siquiera, es nuestro! Un hormigueo que se recrea solo como la doña flor cuando caminaba del brazo con su farmacéutico mientras el espiritu de vadinho le iba tocando el traste!
Hace tres días que miro vuestros rostros, escucho sus voces, revivo momentos, pesco reflexiones...me veo a mi, lo que estaba mirando...y eso también, eso también da cosquilla. Quiero decir mucha cosas que como no las voy a poder decir, guardo la esperanza de poder reflejarlas en mi trabajo, que es todas las lenguas, a decir de Helen y su canto. Pero sí, en esta lengua convencional castellana y escrita, puedo decirles GRACIAS. Por habilitar un espacio compartido, por dejarnos ser un poquito en el trabajo artístico de las demas, por esa sensación de cofradía momentanea tan añorada, tan bella! Por abrir puertas, por confiar y permitir y facilitar el trabajo y por darnos a todas el lugar que cada una de nosotras quiso ocupar. Sin estigmas, sin etiquetas.
las celebro magdalenas, nos celebro, el encuentro, la cofradía, el hormigueo, el trabajo el trabajo y más...el trabajo, que es nuestra manera de amar. o al menos...una de ellas.
asi, con amor y con ganas de mas...


fiore





Qué regalo, no? Creo que hemos "acontecido", cada una y juntas, en ese encuentro.
Gracias por el cariño y por todo lo que eh aprendido con ustedes.
Besos, saudades y, por favor, mandenme fotos para que yo pueda provar a mi misma que es todo verdad (tendo el vicio de creer en lo que sueño).LuciaP.S. Si tienen más de lo que necesitan, mandenme tambien algunos ongos (en Brasília, como en Dinamarca, no se los cultivan)
Lucia.


BARBARA BISCARO de Brasil




Un viajero con mochilas o com valijas, cualquiera que sea su status o condición social, es un hombre que busca. Se hace preguntas, y tal vez el viaje sea una primera respuesta a sus interrogantes. Puede que en su lugar encuentre más preguntas, o se dé cuenta definitivamente de que el hombre es una pregunta.”
(Marcos Rosenzvaig)

Estava no aeroporto voltando do encontro internacional Magdalena Segunda Generación: Mujer, Teatro y Oficio, quando abro um livro recém-comprado em uma livraria de Buenos Aires sobre Tadeusz Kantor e paraliso neste parágrafo citado acima. Muitas vezes durante uma viagem ou até mesmo durante o retorno para casa, me pergunto constantemente o sentido de viajar. Viajamos muitas vezes sem dinheiro, sem conforto, nos propondo a trabalhar incessantemente. Uma viagem, principalmente quando se viaja sozinha rumo a um contexto desconhecido, representa uma série de interrogações, muitas vezes mais profundas do que podemos suspeitar na superfície deste ato de mover-se. Neste sentido, quando li o parágrafo acima, pude perceber que neste permanente processo de busca, o que me move não são necessariamente as respostas que procuro, mas as perguntas que me colocam em movimento. E este sentido de viajera é a alma de um encontro como o Magdalena 2a Generación, na Argentina: sair de casa (de nossas ilhas individuais) e cruzar distâncias rumo ao outro.
Claro, lembrando das aulas de Lúcia Sander e dos diversos momentos do encontro em Buenos Aires e Dolores, na mesma epígrafe, faria apenas uma mudança: acrescentaria junto à palavra “hombre” a palavra “mujer”... recordando que Lúcia insistiu: devemos nominar a mulher, não aceitar a generalização do gênero humano enquanto gênero masculino, como um exercício constante de construção da memória feminina também no universo da palavra escrita.

É emblemático ler esta frase depois de sete dias intensivos em Buenos Aires e Dolores, com todas as 'chicas' e 'chicos' que com suas malas e mochilas, viajaram com suas perguntas pessoais para compartilhá-las em um momento único. Imposssível então, não pensar nas “Viajeras”, de Natália Marcet, Natália Tesone, Marcela Britto e Laura D'Anna, buscando seu circo perdido ou inexistente, guiadas pelo puro prazer de buscar: buscar incessantemente, mesmo que não se saiba claramente o que se está buscando. Este é o espírito dessas mulheres e homens que se reúnem em um encontro como esse: perguntar-se acima de tudo, e encontrar em muitas outras pessoas (que até o dia anterior eram desconhecidas) um mesmo desejo de transformar a si mesmo, a sua prática, e renovar o sentido de estar diariamente empreendendo uma jornada artística com todas as suas dificuldades, seus prazeres, suas alegrias e suas delimitações.

Tentando fugir do academicismo, mas ao mesmo tempo tomada pelo meu momento pessoal de escrita de uma dissertação de mestrado, lembrei do filósofo Bento de Espinosa e sua definição da ética através da metáfora dos bons e maus encontros. Gilles Deleuze explica que “para Spinoza há uma variação contínua - e é isso que 'existir' quer dizer - da força de existir ou da potência de agir […]”. Isso quer dizer que, dentro de todas as variações possíveis que envolvem a vida e a existência, quando realizo um bom encontro com alguém, este encontro aumenta a minha potência de existir, e por consequência minha potência de agir; quando realizo um mau encontro, este encontro diminui ou inibe a minha potência de agir, me enfraquecendo. Impossível não estabelecer um paralelo entre esta ideia e a prática do que acontece em um encontro Magdalena: dentro de dezenas de possíveis encontros entre pessoas, aumentamos nossa potência de agir em nossos locais de origem por consequência de diversos 'bons encontros', que frutificam nossas possibilidades enquanto mulheres e artistas. E nesse sentido, o encontro internacional Madgalena 2a Generación foi um grande possibilitador dos 'bons encontros'.

Cito Espinosa e meu academicismo temporário também porque tenho refletido muito sobre as formas de registro de momentos tão especiais como estes, sendo as palavras e o texto escrito uma das formas de registrar o passado. Empreender uma espécie de caminho inverso, quando o registro qualifica uma reflexão a partir de elementos reais e práticos, vividos no corpo: um encontro entre pessoas, o compartilhar de práticas artísticas, conviver entre a comida, o sono e o cansaço. Desta forma sonho com o ato de registrar como um ato criativo. Assim como se busca fazer da voz falada um modo de tornar viva a palavra escrita no teatro, posso buscar a vida na palavra escrita quando ela dá forma a uma vivência muito forte como a que passamos juntas na Argentina neste período.

No espetáculo de Helen Chadwick, “Dancing in my mothers arms”, no chão está traçada uma diagonal de objetos, sons, sabores e memórias. Traçar estas diagonais dentro de nós mesmas significa talvez, como faz Helen, cantar nossas próprias memórias, cantar como um modo de ser ouvido e de ouvir a si mesma. Cantar como se não houvesse amanhã. As ausências, como falaram de forma linda Hildy Quintanilla Ocampo e Lúcia Sander, marcam essa minha reminescência: só porque uma coisa não pode ser lembrada, não quer dizer que ela não aconteceu. Só porque uma pessoa não está, não significa que ela não exista ou não existiu. Exatamente por isso é necessário celebrar a memória, como faz de forma tão linda Ya Ling Pen, ou como podemos sentir em “Semillas de Memória”, de Ana Woolf.

Na tarde que passei em Buenos Aires fazendo hora para pegar o avião, fui ao cinema, exausta, com todas as minhas malas, mochilas e perguntas fervilhando na cabeça. Tive sorte: vi o filme “Violeta se fue a los cielos”, sobre a vida e obra da cantora chilena Violeta Parra, mulher extraordinária que aos cinquenta anos de idade, depois de uma vida lutando pela memória musical do cancioneiro popular seu país, se suicida com um tiro, sofrendo por amor. Me peguei chorando uma tarde, em um cinema qualquer de Buenos Aires, pensando em cada uma das mulheres que conheci nesses dias, pensando em bons e maus encontros, em quem estava esperando por mim em casa e quem eu não sabia se veria novamente. Lembrei de minha avó paterna, outra semente jogada em meu coração nos dias de viagem deste encontro.

Nesse mesmo dia, ao chegar no aeroporto, sem nem mesmo esperar, encontro Ya Ling Peng na porta do embarque. Rimos juntas, comprando alfajores e quando me despedi dela, em direção ao meu voo, me deu uma vontade enorme de parar, levantar minha mão direita em um gesto lento de adeus, puxar um fio imaginário do alto da minha cabeça, arrancá-lo e silenciosamente dizer: Adeus Argentina, hasta luego!

Mas para entender mesmo esta minha sequência de gestos de adeus, só mesmo tendo vivido o que se passou nesses dias especiais, memória que partilho nesse pequeno espaço com as companheiras de trabalho em Buenos Aires e Dolores, que compartilharam umas certas 20 quadras entre um cemitério e uma praça, em um outubro/novembro de 2011. Gracias a todas e todos!

YA LING PENG










De barcos y semillas.



Por Patricia Susana Petri



Con una asombrosa bolsa con calendarios, piedritas y cuentos, llegó hasta nosotras Ya-Lin Peng. Su flequillo enmarca una mirada que ella dirige pausadamente.
El remolino de latinoamericanas -fervientes brasileñas, tangueras argentinas, la aventurera española y hasta la bella italiana- no la espantó. Ya delante de las cámaras de la televisión de Dolores, Ya-Lin sacó un barquito de papel de su envoltorio de floreado rojo y dijo “Vamos hacia un puerto. Éste es el símbolo”.
Será por eso que salimos respetuosamente del cementerio de Dolores blandiendo los barquitos y susurrando la canción brasileña “por eso esa fuerza nos lleva a cantar, por eso esa fuerza extraña en el aire” . Marisì había hecho su juego en el taller de narración oral de Ya-Lin con esa canción y vi cómo Ya-Lin juntaba las manos en el pecho de emoción al ver y escuchar lo que Marisì jugaba.
La magia del aire, seguramente.







Es evidente que el barquito de papel juega en el imaginario de la infancia de todas las latitudes del mundo. Ya-Lin nos contó sobre ella y sus hermanos cuando llegaba el tifón, el deseo de colocar los barquitos en el agua que corría para verlos ir más y más allá. Todas estábamos hablando un mismo idioma.
Para mí, era de nuevo mi padre y mis hermanos sentados en el piso armando los barquitos para el arroyo.
Y mientras pasaban los días, todas seguíamos con la mirada los barquitos que Ya-Lin volvía a guardar y otra vez a enfundar en sus pañuelos floreados rojos. Por un momento eran nuestros - nuestras historias, nuestros juegos, los que fueron, y los que vendrán – y luego partían, se transformaban. Comenzó a leerse lentamente ese mensaje de Ya-Lin que no necesita traducciones.
Ya- Lin nos habló de semillas. La semilla interior.
Ella misma es una semilla que se esparce. Es su narración, su búsqueda, su manera de movilizar también a otras mujeres que viven en una cultura del otro lado del mundo y a la vez, tan cerca.

ESTACIÓN JUNÍN

Magdalenas


colores amontonados de intriga y deseos
amontonados bajo el nubarrón
que luego fue lluvia, que luego fue charco
y el arco iris en el medio del empedrado
despertando los lenguajes
de todas las mujeres y de los hombres
que así mojados fueron a presenciar la historia
tan nuestra tan ajena
del pueblo ferroviario
y se vinieron los espectáculos
y los colores fueron cambiando
nos aprendimos los nombres
de todas las voces que llegaron
luego danzamos
luego cantamos
luego brindamos
fueron abrazos
las fotos que nos descubriría
con tantas palabras, llenas las miradas
y una risa cómplice que nos comprendía a todas.
Magdalenas de siembra y lucha, de arte y magia.
En realidad yo solo les quería decir: gracias. Así, sencillo, certero.
Marga Chiaro - Magdalenas Estación Junín
14/11/2011 – Junín. Buenos Aires. Argentina.


GRUPO ORGANIZADOR JUNÍN:
MARGA CHIARO: marclaro61@hotmail.com
STELLA TUÑON: stellatu@live.com.ar
NELIDA SPERONI: nelida_sp@hotmail.com
SILVANA TOMICIC: mimoart@hotmail.com

PARTICIPANTES EN JUNIN

MARIA DEL PINO BERGARA: mariadelpino2010@hotmail.com
ERICA LOMBARDO: ericalombardi@hotmail.com

PARA TENER EN CUENTA

querid@s : con mucha alegría les comparto la aparición de un nuevo libro que escribimos junto con Verónica Meo Laos y Juan Carlos Pirali
Gabriela


La huella es un signo que reclama a los gritos el proceso de desciframiento para ser, para existir. Pero este proceso solamente podrá poner ante los ojos la hipótesis -la verdad provisional- de algo que ya no es. A partir de la huella se levantará la construcción de la hipótesis. Afincada en otro aquí y en otro ahora, la hipótesis comenzará a ser en el proceso del descubrimiento, apuntalada por rastros antes dispersos...


Tras las huellas de Girondo
Verónica Meo Laos, Juan Carlos Pirali y Gabriela Urrutibehety
Editorial: Imago Mundi
ISBN : 978-950-793-111-6
Páginas: 160
Formato: 22x15


FESTIVAL MAGDALENA EN ITALIA

http://www.magfest.it/web/it/anteprima-festival-2012-corpo
es el inicio de otro festival Magdalena Magfest (nombre del Magda 2a generacion en Italia)

Diario de cuarentena. Collage.

Diario de escritura colectiva. Collage de palabras de muchas mujeres, de diferentes oficios, de diferentes lugares, todas atravesadas por...