Diario de cuarentena. Collage.


Diario de escritura colectiva. Collage de palabras de muchas mujeres, de diferentes oficios, de diferentes lugares, todas atravesadas por este tiempo (o no-tiempo), esta peste, este confinamiento.


Desde Buenos Aires
20 de marzo
La tristeza sube. Por los muertos. Por los vivos en los hospitales. Por nosotros encerrados. Extrañando. Ahora todo es cuarentena. Todo es desierto incierto. Subió el vino, la tristeza y la melancolía. Fabiana canta la canción de Fito: Yo no sé cuidarte de mi amor…

29 de marzo
Domingo, y mucho mucho que hacer. Qué pasó? Y de pronto, otra vez el frenesí? Suaaaaave…

Mucho por aprender del campus, no toqué nada de la obra, no me puedo concentrar… pero de repente, cuando subía la mañana y yo… dije Stop, A BAILAR! Y elegí músicas, me dije no importa si ya las usé si están viejas en mí, si son las mejores, las… Pensé en mi maestra Verónica Oddó, mis amigas bailarinas Blanca y Felicitas, en mí, en mí, en mí bailarina. Y bailé. Y bailamos. El vals, el tango, y más, y mucho más… con una conexión, con un encanto. Después de casi una hora de no parar de bailar, belleza. Belleza. Y es tan fácil. Respirar: tomar y lanzar, y en el lanzar seguir la música. Recoger y expulsar, desde cualquier tan tien, desde todos a la vez. Ojos. Bailar con cada parte del cuerpo. Bailar con el gato Kato. Bailar. Laura D', 55.






Desde Santa Fe
Marzo 2020
Con el grupo LAT nos miramos (del antiguo nos juntamos) varias veces en la semana a darnos la alegría de la ciberpresencia permitida, saber que estamos aquí o allá y en el pensamiento de lxs otrxs, es el alivio diario. Es difícil imaginar el destino y el sostén de los lazos de un grupo de teatro de 49 personas en este contexto. Sin embargo 49 cabezas piensan/sienten mejor que la incertidumbre personal. Podría asegurar que varias veces sentí que traspasábamos la barrera digital, así como tantas veces aseguré ver, como un día me dijo la Marce, que nuestras tribus se unían, nos hermanábamos sin límites geográficos.
Sofía Gerboni, 22.

Desde Buenos Aires
deseo para este tiempo de aislamiento obligatorio poder entrar en sintonía, dejar de sentirme tarde con todo y fuera de todo. El mundo se paró ahora yo quiero subirme a el tranquila... a mi ritmo, en mis tiempos, en mi deseo y en mi forma. Hoy es el 5to dia de la cuarentena. Milagros Plaza Díaz, 43.


Desde Rosario
 
CUARENTENA texto sin forma.                                           
El sueño y la vigilia se parecen         
Nada es real
Solo el patio es de verdad
Los caracoles se desparraman inocentes
Escucho pájaros
La vecina -era tan dulce- grita Mentiroso a su pequeño
Los gatos destripan la paloma
Cinco pisos más arriba
Lindas mujeres negras conversan otro idioma
Y su radio
Trae más música
A la tarde
Otra mujer cumple años y pide
A su amado Hacete una tortilla de papas.
Liliana D'Anna, 65 

No me da el tiempo para lo que quiero hacer... y es OTRO TIEMPO... todo más relajado, distendido ...
... con la alegría de haber mudado todo al taller (lo pesado y toooodos los frascos, tarritos, etc.) hoy empiezo el trabajo más descansado... etiquetas, papelería... y a partir de mañana necesito una 2da.cuarentena de 40 días para poner en ACCIÓN ideas/ proyectos 😮
Graciela, 73


Desde Santa Fe
5 de abril
Y ahora me di cuenta que...
el tacto de mi mano es infinito.
Ahora que tenemos tiempo quieto
nos dimos cuenta
que el amor y la amargura
de la palma de la mano
viaja en cada cosa que tocamos,
en cada apretón, en cada caricia.
S.G.
 Desde Buenos Aires
12 de abril
Perdí la noción de los días. Perdimos definitivamente la libertad de elegir lo que queríamos hacer. El día se pobló de reuniones por zoom. L.D.

Desde Rosario
Lili! Vos sabés q tengo tu mismo síndrome??? Revuelvo todo con el afán de limpiar cosas que hace 15 años ni se tocan.
Y tampoco tengo ganas de salir...es como practicar la muerte... jodido tema.
Amanda, 73

Hoy envié a los nietos 14 milanesas y papas fritas en respectivas cajas de pizza. La freidora es el electrodoméstico que más éxitos me ha brindado.
Silvia, 60 

Desde Buenos Aires
2 de mayo
En nuestro jardín huerta ya hay un revuelo de verdes de temblores de aromas. Banano hierbabuena romero laurel palo borracho cebollín stevia santa rita arbusto violeta… Hoy llevamos sillón mesita almohadón y pintó el chinchón.
5 de mayo
Ya es mayo.
Yo ya no me hallo. Y no es que haya agotado mis posibilidades…
Está frío y nublado. Y viento tanto viento.

7 de mayo
Algo trajo este tiempo de espejo interior: trajo tiempo y del bueno. Trajo reflexión sobre lo deseado y no escuchado, trajo organización para lo deseado y postergado. Ahora que parece que entraremos en la fase 2, y saldremos del encierro, cuidar de bajar a todos los dioses-padres que están allá arriba y nos miran severos y culpabilizadores. Reemplazar a esos jueces implacables por comprensión humor trabajo solidaridad diálogo constancia verdad.
19 de mayo
Lleno el balde para regar arriba y abajo. Hago el café, corto el pan. Alimento a los gatos. De pronto siento a Lola que pasa corriendo hacia el lavadero. Y sigo con lo mío. Pero enseguida me detengo: Lola con diarrea? Lola vio un ratón? Un alguacil? Qué busca, corriendo? Me asomo y veo a Lola fascinada por el agua tomándose todo el balde el lago el mar en ese balde recién llenado, manso. Toda para mí, servida, una fiesta! Ante mi mirada Lola gira su cabeza y cuello y me mira: Miauuuu
(déjame beber, por favor) Y sigue. L.D.


Mariana Enríquez, escritora“Casi todo el tiempo no sé qué decir y constantemente me piden que diga algo. Una columna sobre cómo llevo el confinamiento. Una opinión sobre la naturaleza mutante del virus. ¿Me parecen bellas las ciudades vacías y recuperadas parcialmente por animales? Todo es contradictorio y angustiante. Un escritor, un artista, debe poder interpretar la realidad, o intentarlo al menos. Como persona que trabaja con el lenguaje debería colaborar en la discusión pública. Pensando, escribiendo, interpretando. Pero cada día que pasa, pensar en esta pandemia se convierte en una neblina pesada: no veo, estoy perdida, apenas alcanzo a distinguir mis manos si las extiendo…”


Desde Santa Fe
22 de mayo
Me recuerdo a mí misma, a los cinco o seis años, siempre le preguntaba a mi mamá a qué podía jugar, era así como un ¿y ahora (haciendo énfasis en la palabra) a qué puedo jugar?

Me acuerdo, lo que se diría “patente”, que después de una tarde de puro entretenimiento autogestivo, se me acababan las ideas y buscaba alguna sugerencia, digamos mi madre como "mi primer algoritmo". Hoy estoy así, pero con el espejo ¿a qué puedo jugar ahora?
Tengo miedo de perder la flexibilidad de la mirada, la capacidad de percibir el horizonte, ya que toda la periferia se achicó, cuando veo el cielo mis ojos hacen más fuerza que antes (levantan una pesa de nube)
Una actriz en su casa, sin entrenamiento, juega a observar las acciones cotidianas (eso me digo, me respondo) mido la densidad del agua que pasa por mi mano, repito el movimiento, ahora hago lo mismo pero sin el agua, y luego me pregunto ¿cómo hago para que lxs otrxs entiendan que aquello que toco es agua? La bebo, la paso por mi cara, hago como sí. Así hasta con revolver la salsa, mido, repito, ensayo, calculo, busco la densidad en la ausencia.
¿A qué puedo jugar ahora? Mientras espero que la sala abra y se llene de amigxs para entrenar.
26 de mayo
Abuelita me envía un mensaje “te quiero más que ayer, pero no más que mañana”. Abuelita extraño jugar con vos. Lo que más me gustaría es que me des una tarea para pasar el rato, después de tanto teletrabajo, como cuando era chiquita y me pedías que le saque las arvejas a las chauchas ¡Tarea de presencia y precisión si las hay!
Ayer compré arvejas y me recordé:
Sacando el banquito de madera azul, y otro más para hacer de mesa, vos me ponías una servilleta blanca, grande, como un mantel, y traíamos una olla llena de chauchas de arvejas. Yo me sentaba y comenzaba a abrir las chauchas, siempre con sorpresa, porque nunca se sabía que bichito traía adentro, que tamaños de arvejas bailarían en mi mano, más pequeña que ahora. No podía distraerme, no podía dejarlas caer al suelo. Creo que todavía recuerdo el “tac” de la arveja desprendiéndose de su obligo umbilical, no puedo dibujar ni escribir el disfrute de esta actividad, supongo que me traía completamente al presente. Y ojo porque también mi atención estaba puesta en los dedos de mis pies, si me distraía mucho Renata, la tortuga, me confundía el dedo gordo con un damasco, y me mordía fuerte, porque las tortugas muerden fuerte, eso también lo sé.
Gracias memoria, tu trabajo es sagrado, me inclino y te honro.
S.G.

Desde Buenos Aires
3 de junio. Vivas nos queremos
Se pudrió todo.
I can not breath, dijo George Floyd. Mientras le estaban poniendo una rodilla en la garganta y golpes por todos lados. EEUU.
El mismo sábado fue?, no, el domingo a la madrugada, unos cinco policías de Fontana, Chaco, entraron sin orden de allanamiento a una vivienda donde vivía una familia qom. Golpearon, insultaron, amenazaron, arrastraron, violaron. Esto último no está claro aún, pero las mujeres atacadas no pueden poner en palabras lo que les hicieron. Tiemblan, tiemblan, tiemblan.
Ay…
Qué poco crecimos como democracia si aún no hemos cambiado las escuelas de policías, las universidades de derecho. Policías en deconstrucción. Políticos en deconstrucción. Científicos en remojo.
“Este es un momento de volver a la raíz y reorientar nuestro propósito como individuos y como sociedad” Vandana Shiva.
He leído dos entrevistas muy interesantes, una a Vandana Shiva, doctora en física cuántica y ecofeminista. Otra de un epidemiólogo sueco que asesora a su gobierno que mantiene una cuarentena light y es muy criticado por sus pares de aquí y de allá. De la primera me queda la necesidad de una agricultura de supervivencia, de comunión con todos los seres vivos, y del otro me queda que va a morir mucha gente, con o sin cuarentena. Y que sería bueno que nos inmunicemos todos.
No es muy bueno el panorama, eh?
“Desobediencia… ese es el espíritu que tenemos que despertar en esta época para ir en contra de las corporaciones que ya no van por un país sino que buscan globalmente quedarse con los recursos y controlarlo todo… somos una red muy grande…”
“Cada día, al levantarse hay que luchar contra la inercia. Mirar hacia adentro y preguntarse: cuál es la injusticia que no estoy dispuesta a aceptar, cuál es la brutalidad que no estoy dispuesta a aceptar, cuál es la forma de violencia que ya no contará conmigo.” V. Sh.
L.D'



6 de junio
Dora Barrancos por radio: “El patriarcado goza de muy buena salud.”
L.D'


Desde Buenos Aires (por face)
8 de junio
Hoy quizás la vida es un despropósito, un sin sentido, un continuo vacío, un espacio nulo en el tiempo, un ave con alas que no vuela, y un montón de cosas igual de agobiantes. Hoy quizás la vida no es vida así como me gustaría. Pero a la vuelta, en las esquinas que nos encuentren, en el pasto del parque, en el vientito a la mañana, la vida brillará en las sonrisas de mis primas, en el escenario, en el amor que ahora aguarda contenido. Porque quizás mañana la vida sea un abrazo o un te extrañé. La vida será una explosión de amor.
Lua Pons, 20



Una clown suiza y una arqueóloga gallega ancladas en Buenos Aires

13 de junio

De repente podía escribir de noche sin que el despertador fuese una amenaza.
De repente podíamos hablar sin tener que cerrar ventanas para escucharnos.
Las semanas de solo sábados y domingos se sucedían como un regalo.
Hasta el día que me di cuenta que estaba en Buenos Aires, que a la ciudad le habían borrado los amigos, las calles, los árboles y las mesitas de los cafés en las veredas y que no había avión, ni barco, que me cambiara de puerto.
Entonces, de repente, sin salir de casa, empecé a sentir todo un continente en el que estaba tan perdida como la niña que se suelta de la mano de sus padres y no sabe cómo volver a casa.
Pilar Barciela, 55


18 de junio.

Me quedé voluntariamente en la cuarentena más larga del mundo.
Mis compañerxs de residencia ya volvieron a Suiza, al verano, a las caminatas en el bosque.
Yo todavia estoy intentando de entender el lunfardo bajo de los barbijos.
Que raro es, ser la pobre en un pais y la rica en el otro. No sé bien que hacer de eso, en que lado estoy entonces? A veces la culpa hace tropezar al enojo. Y la tristeza a la culpa.
Mas que nunca, conectada al clan de lxs artistas en el mundo. Muertxs, vivxs, conocidxs o no. Son mi hogar, mi familia. En el clan hay magia y fuerza. Sentido, en medio al absurdo del mundo. Gracias.
Elise Perrin, 29



Selección Laura D'Anna
Dibujos Elena Céccoli Pastorino




Divagaciones de una clown en cuarentena. Elise Perrin



Cuento de la Humanidad y del Futuro



Hay algunas cosas que la Humanidad no logra entender bien, aunque hace esfuerzos por dilucidarlas.  Los sueños, la muerte, el misterio del otrx, las iniciativas del cuerpo. ¿Qué hace entonces, desvalida e insolente, frente a esta lista de preguntas que ni siquiera es exhaustiva? Ante la duda, mejor ignorarlas. Hacer como si todo fuese normal. Como si fuera a vivir siempre sin arrugas. Como si sus sueños no fueran más que unos posteos efímeros en una pantalla vertiginosa.
Como cada día, reajusta su labial y su corbata y arremete contra el Futuro que está paseando tranquilamente por ahí, apenas un poco más lejos. Una vez más, la Humanidad se olvidó que el Futuro sólo es fruto de su imaginación. El Futuro no había pedido nada. Asustado por esta enorme marea que sonríe falsamente y está en verdad aterrorizada, el Futuro escapa y apoya sus valijas fantasmagóricas  ahí, apenas un poco más lejos. La Humanidad, sorprendida de no haberlo encontrado donde pensaba (los cálculos fueron hechos por los mejores estadísticos de Oxfridge), se pone entonces a buscar chivos expiatorios mordiéndose las uñas.
Eso lo hace bien, tiene algunos miles de años de experiencia. Sin perder tiempo, encuentra chivos expiatorios, los asfixia, los mata de hambre, los bombardea. Que esto sirva de lección para los aspirantes a chivos expiatorios, y para el Futuro, ya que estamos. Que deje de escapársele de las manos, como promesa confusa y obscena. Entonces, ¿no se puede confiar en nadie?! La Humanidad sin aliento empieza a formular sus reclamos en debida forma en las redes sociales, cuando de repente, ¿qué es lo que ve? Ahí, apenas un poco más lejos. Nada menos que al Futuro que se muere de la risa en la colina enfrente. O tal vez está llorando, no se ve bien. ¡¿Cómo se atreve?! Fuera de sí, la Humanidad patina en el barro y se lanza hacia él como un hombre, cuya media naranja está cuidando a lxs niñxs, mientras el gato ronronea sobre la estufa y sonríe a los sueños, a la muerte, a las iniciativas del otro, a los misterios del cuerpo.

Elise Perrin




Divagations d’une clown en quarantaine : petite histoire de l’Humanité et de l’Avenir

L’Humanité a beau y réfléchir dans tous les sens, il y a des trucs qu’elle n’a jamais réussi à élucider. Comme les rêves, la mort, les mystères de l’autre, les initiatives du corps. Et que fait-elle, démunie et insolente, face à cette liste de questions sans réponses qui n’est même pas exhaustive ? Dans le doute, elle fait comme si de rien n’était. Comme si elle allait vivre toujours sans prendre une ride. Comme si ses rêves n’étaient que des posts éphémères sur un fil d’actualité étourdissant.
Comme tous les jours, elle réajuste son rouge à lèvre et sa cravate et fonce droit sur l’Avenir qui déambule tranquillement, juste un peu plus loin. Encore une fois, elle a oublié qu’il n’est que le fruit de son imagination. L’Avenir, lui, n’a rien demandé. Effrayé par ce raz-de-marée faussement souriant et réellement paniqué, il se fait la malle sans demander son reste et pose ses valises fantasmagoriques là-bas, juste un peu plus loin. L’Humanité, tout étonnée de ne pas l’avoir trouvé où elle pensait (les calculs avaient pourtant été contrôlés par les meilleurs statisticiens d’Oxfridge), se met alors à chercher des boucs émissaires en se rongeant les ongles.
Ça, elle sait faire, elle a quelques milliers d’années de pratique derrière elle. Sans perdre de temps, les boucs émissaires sont trouvés, asphyxiés, affamés, bombardés. Que cela serve de leçon aux aspirants boucs émissaires, et à l’Avenir tant qu’à faire. Qu’il cesse de lui filer ainsi entre les doigts, promesse fumeuse, obscène. La voilà tout essoufflée, c’est quand même fou, on peut faire confiance à personne. Elle entreprend de rédiger ses plaintes en bonne et due forme sur les réseaux sociaux, quand soudain, que voit-elle là-bas? Rien moins que l’Avenir qui se tient les côtes sur la colline d’en face. Le sang de l’Humanité ne fait qu’un tour. Comment ose-t-il ? Elle dérape dans la boue et s’élance vers lui comme un seul homme dont la douce moitié garde les enfants, pendant que le chat ronronne sur le radiateur et sourit aux rêves, à la mort, aux initiatives de l’autre, aux mystères du corps.

Elise Perrin

La vida está en mí


Soy Fridita

“Soy Fridita mijita, me dicen así porque no llego a medir ni un metro y medio. Soy pequeñita pero la vida está en mí.
De este cuerpito nacieron seis hijos mijita, y a los seis los cuido yo, los alimento y los quiero. Y todos me obedecen, no porque les dé con la chancla, me obedecen porque saben que cuentan conmigo, que yo estoy para ellos.
Es la segunda vez que me da este virus y duele mucho, y la vida se te va de las manos, pero el fuego que tengo dentro me protege.
Esta segunda vez no tengo los síntomas tan fuertes, no me interné. Estoy solita para no dañar a nadie, hasta que se me pase preparo mis hiervas y hago mis menjunjes . Sólo la muerte puede parir ese hospital del Distrito federal. Por eso me volví a mi tierra en cuantito me dijeron que ya estaba buena, la primera vez.
Traje a todos mis hijos para conmigo, hasta el mayor, que ahora cuida a los más pequeños acá en esta selva nuestra de Oaxaca.
Le hicimos mucho daño a la tierra, a los animales… a los que les pido perdón porque animales son los que nos gobiernan.
Solo quiero que mis hijos se queden aquí en mi tierra, que ninguno vuelva al Distrito.
Estoy sola pero no me siento así. Hago mis fogatas por las noches y le canto al fuego. Le pido al cielo y a la Guadalupe por mis hijos y por mí. Le pido al cielo por todos nosotros, porque hasta los sanos están infectados. Tiene que venir los cambios.”

Fridita Morelos, 32 años. Oaxaca, México.

Hola Maternidad. Natalia Tesone



Bebé duerme.
No sé si comer. Si bañarme. Si dormir.
No sé qué hacer.
Giro. Miro. Creo que voy a bañarme. Sí.
Sé cuando entro a la ducha pero no cuando voy a salir.


Mientras dejo caer el agua, me relajo.
Me chorrea leche de las tetas.
Dejo caer el agua en la cara.
¿cómo me siento?
¿quién soy y qué necesito, hoy?
¿cómo será lo que viene?
Siento vértigo.
La ducha se ha convertido en mi refugio.
Extraño mi baño de inmersión.

Me miro al espejo,
soy otra en la misma.
Reconozco mi nuevo cuerpo,
me conmuevo.

Interrumpe mis pensamientos, el llanto de la bebé.
Se acabó el tiempo.

Ensimismada vuelvo de la abstracción del espejo.



Bebé me espera con la boca abierta para mamar.
Nos sentamos en el sillón.
Crío, lacto, abrazo.
Amo.


Somos ella y yo.















Natalia Tesone
mamá de EmmaLove


Diario de cuarentena. Teresita Galimany

fotoscartasdiarios


Mi amiga Laura me pregunta por las cartas, cómo te va con eso, dice. Ella sabía de mi siempre postergado proyecto de ordenar primero las fotos, luego las cartas, luego mis  diarios. La debo haber aburrido, y no es la única, con mi “algún día me haré el tiempo para eso”. Y el tiempo se hizo solo y se llamó Cuarentena. Pero no, Lau, no pasé de las fotos, no pude. Abrí las cajas con enorme entusiasmo, el confinamiento apenas empezaba y me lancé a aprovechar la oportunidad que me daban esos días, ese mes quizá, para atacar al fin lo pendiente: fotoscartasdiarios, en ese orden.


Así que las fotos: gran desparramo sobre mi mesa, hizo falta traer también el escritorio del teléfono fijo. Varios álbumes y dos cajas grandes llenas, sueltas y entreveradas. Mi primer novio, en Jujuy, con la casa de mi amiga Marta en Caracas, con aquélla oficina de N.Y. muchos años después y más acá, Tanguito, la mascota tan querida, husmeando entre mis parientes. Sobrines con biblias y calefones. Necesitaba agruparlas por épocas, por afinidades, por países. Como si de ese modo pudiera ver con más claridad mi vida, ese mosaico que se arma y desarma, la verdad, más bien como quiere. Al andar, digo.

La primera semana entonces fue de puro impulso. Varias horas por día con gran energía en la tarea. Después… el ímpetu fue bajando y las fotos no parecían hacer lo mismo. Tampoco la cuarentena. Los días se sumaban y los montoncitos de fotografías que había ido separando empezaban a parecerme el Himalaya. Recordá que eran fotos en papel, le dije a Lau, o sea, de unos veinte años para atrás. Encima, estaban los álbumes de la casa de mis viejos, los que traje cuando la vacié y que no había podido abrir en todos estos años… Cada intento de avanzar me tironeaba hacia atrás. Amadxs amigxs que partieron pronto y resulta que allí estaban, espléndidos, riendo bronceadísimxs en torno a la mesa venezolana. Esa niña que fui en tantos paisajes distintos. Aquéllas otras del encuentro en un viaje con mis padres tan plenos, verlos de nuevo con mi edad de ahora, yo mi edad de ahora mirándolos, ellos mi edad de ahora sonriendo a la cámara, verlos detenidos en ese instante.
Verlos otra vez.
Pausa.
Se empezaron a imponer las pausas cada vez más seguido. Entre tantas imágenes, me impactaba encontrar algunas en que me veía recorriendo el mismo lugar en dos tiempos. Me flasheaban y pausa, pausa, pausa. Por ejemplo:
Empieza así. Foto 1, 1971. En blanco y negro. Desgastada. Voy bajando esa pendiente. Llevo puesto aquél poncho largo, sé que es marrón y peludito, de vicuña tal vez, que apenas deja ver la botamanga de los vaqueros y las zapatillas de lona sobre el camino de ripio. El pelo hasta los hombros, muy despeinado, flequillo, y el rostro serio, grave. ¿Triste? ¿Preocupado? No sé. Pasaron más de cuarenta años.
Sigue así. Foto 2, 2016: bajando la misma cuesta en colores brillantes. Con jeans. Conmovida por estar recorriendo el paisaje de mi adolescencia. Percibo otra vez el insobornable silencio de los cerros. Lo respiro con la piel. Se me ve, estoy, feliz. Más feliz en ésta que en la anterior, cuando la juventud.
Qué hay entre ambas fotos.
Qué hay en ese entre.
Pausa.
Pausa.
No es fácil eso de revisar fotos porque el pasado se te va imponiendo, Lau. Crece cada vez más. El encierro lo ayuda, se alimenta de él. Prendés la tele, ves un diario, y las noticias cuentan muertos todo el santo día. Tus fotos también, a su modo, con más suavidad, a tu escala, pero los cuentan, te cuentan de ellos, te los ponen frente a los ojos y dan cuenta a la vez de tus etapas vividas: la que fuiste y lo que ya fue, ya pasó, feliz o desgraciado ya ido, ya muerto. (Acá podés poner a Chavela cantándote Las simples cosas y quedarte pegada para siempre a todo aquello querido que fue muriendo)
Ahí  me dijiste: sí, vos tenés un tema con la muerte. Y es cierto. Sí, un tema. Tanta gente querida que ya no está y ufff…! ¿Dónde anda? ¿Cómo? ¿¿Qué fue de ellos?? Umbrales, mi primera obra: si será lo mismo lo incierto de venir a este mundo que lo incierto de irse. Y sí, esas preguntas nada originales pero tan mías también. Mi expresión de joven creo que tenía que ver con eso, con que era demasiado el runrun con la existencia y su gravedad y su peso. Así que no, me dije, alerta, se impone un parate. ¡Que no! Que si apenas puedo abrir alguna ventanita a futuro porque se ha cerrado (¿te acordás de los planes, las giras, las funciones…?!) y el pasado tiende a crecer tanto (¿te acordás de…?), debo tomar otro camino en estos días especialmente, o me quedo congelada en un no-lugar. A terminar con estas fotos rapidito y atender al Presente. Fortalecerlo. Sumarle más de lo que tiene que ver con el aquí y ahora. Y con la alegría. Las cosas que me gustan, que me dan fuerzas. Darle al tiempo comidita dulce en este eterno y delgado día cuarenténico. En eso estoy. Tratando de hacer cada día una cosita, la posible, y disfrutarla. Budín o gran obra, lo mejor posible, ponerle todo, concentrarme en eso. Empezarla y terminarla, tratar. En el ahora. Que la música sea la que me sonríe. No solamente, claro. Mayormente, sí.
Por todo lo cual, amiga, llegué hasta aquí con el proyecto que en adelante me oirás llamar cartasdiarios (que no deja de ponerme contenta este acortamiento, atención, gran logro) y seguiré así, te cuento, hasta ese día en que me haga el tiempo para...

Teresita Galimany


El rincón de la Freire. Una mirada nueva


Eli Sirlin


En el campo teatral, como en muchas otras disciplinas, había áreas que estaban completamente en manos de profesionales masculinos.
Lentamente y con prepotencia de trabajo, empezaron a surgir nombres femeninos en la lista de trabajos técnicos.
En materia iluminación, una figura empezó a surgir: Eli Sirlin, arquitecta y egresada de Bellas Artes, que en los últimos 20 años se ha especializado en el diseño de iluminación, trabajando tanto en el rubro de arquitectura como el de espectáculos (teatro, ópera y danza), y en la enseñanza de la profesión a nivel universitario en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), la Universidad de Belgrano y la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Ha realizado producciones en el país y en el extranjero, destacándose su labor en danza para el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín de Buenos Aires, para el Ballet del Teatro Colón y las compañías Nucleodanza y El Escote, con las que ha realizado giras internacionales por Europa, Asia y América; trabajos en ópera para el Teatro Colón, Buenos Aires Lírica y Juventus Lírica. También ha realizado puestas de luces para el Ballet Argentino, dirigido por Julio Bocca, y para obras de teatro del ámbito oficial y el off.
Invitada a dar seminarios y conferencias en Argentina, Brasil, México y Estados Unidos, ha publicado recientemente el libro, La luz en el teatro, editado por el Instituto Nacional del Teatro (INT), ganador del Premio Teatro del Mundo en el rubro Ensayística.
Su experiencia la ha llevado a participar en seminarios y conferencias organizadas por la European Association of Light Designers (ELDA), Lighting Dimensions International y la International Association of Lighting Designers (IALD); así mismo ha participado en charlas y mesas redondas en la Feria Internacional Mundo da Luz (Porto Alegre, Brasil), la Semana de la Luz, Expolatina, Biel Light and Building, en la Universidad de Palermo; también ha dado seminarios en varias ciudades de su país y ha participado como jurado en concursos de diseño de iluminación.
También tiene publicaciones sobre iluminación arquitectónica en revistas especializadas.
Sobre los reconocimientos a los que ha sido acreedora, fue nominada para varios premios en iluminación de espectáculos (Trinidad Guevara y Teatro del mundo), galardonada en el año 2002 con el premio Florencio Sánchez (otorgado por la Casa del Teatro) a la mejor escenografía año 2001, en el 2004 y el 2006 con el Premio Teatro del Mundo en Iluminación, y en el año 2005 con el mismo premio en el rubro Ensayística por su libro “La luz en el teatro, Manual de iluminación».
Ella declara que, desde pequeña, amaneceres y atardeceres la inspiraron. Luego de una encrucijada entre luz y dibujo para animación, eligió profundizar en la luz y a partir de allí nunca se detuvo. Su pasión y su perspectiva se entremezclan con su trabajo, lleno de experiencias de viaje, enseñanza, desafíos y aprendizaje. 
Eli está convencida de que “la luz es efectiva para movilizarnos, provocarnos emociones, sensaciones. A mí la luz me suelta lágrimas”. Este año lleva más allá su pasión, a nivel latinoamericano, contó: “este año quiero dedicarme más a asentar el rol profesional en este país y lograr un grupo latinoamericano fuerte, cosa en la que ya muchos diseñadores de iluminación de habla hispana en diversos países venimos trabajando”.
Una mujer que apuesta a la luz, que es de lo que vive y se alimenta. “La luz es poderosa, nos puede hacer bien o mal. A veces opina sobre la obra, y se equivoca, realiza una interpretación errónea o corta el movimiento”. La enoja: “De pronto están hablando y se produce un apagón. Entonces decís, cállate. La continuidad de la luz en una función es esencial”.
Y en su atracción por la luz, también aparecen las sombras. “Me fascinan. Venimos de la oscuridad del vientre materno hasta que algo pasa y vemos la luz. Los espectadores están a oscuras hasta que arranca la función. Luz y sombras son como el yin y el yang, contrapuestos y complementarios. Se necesitan.”

Susana Freire


El rincón de la Freire. Heroínas de la escena


 Las primeras actrices criollas
  



El cine, la televisión y ahora las redes sociales fueron y son los grandes difusores de la imagen de los intérpretes.


Pero hay un grupo, fundamentalmente actrices, que, desde el anonimato, fueron ganando espacio contra viento y marea en los teatros porteños, especialmente en una época donde la mujer tenía prohibido mostrarse sobre un escenario.


En las presentaciones iniciales, los papeles de damas eran protagonizados por hombres, ya que de acuerdo a las leyes y prejuicios de la época, los actores profesionales eran considerados infames por la sociedad y especialmente las mujeres que se exhibían en lugares públicos, junto a hombres. Sin embargo, la presencia de la mujer era también una fuerte atracción para el público, por lo que el empresario Lorente decidió contratar a Josefa Samalloa, una actriz de la ciudad de Potosí. Pero la Samalloa no le gustó al público de Buenos Aires y fue despedida. En su lugar se contrató a la joven actriz Josefa Ocampos, nacida en Buenos Aires en 1765. Josefa se casó con el tercer galán Ángel Martínez y subió por primera vez al escenario, pocas semanas después de la inauguración del Teatro de la Ranchería y según las crónicas, la actriz se ganó rápidamente el corazón de los porteños gracias a su belleza y talento.




Entre muchos otros papeles representó el de Lucía Miranda, la heroína legendaria que rechazó el amor del cacique Siripo y muere trágicamente. Josefa era imprescindible para el público y su sueldo de primera dama duplicaba en 1790 a casi todos los miembros del equipo. Sin embargo, en 1792 ella y su marido se separaron del elenco por desacuerdos económicos con la empresa. La actriz, que también actuó bajo el seudónimo de Pepa Salinas, se presentó luego en Montevideo y en Chile y su trabajo contribuyó a despejar los prejuicios que existían contra los actores y abrió las puertas a las mujeres, en el mundo del espectáculo.


Otra de las actrices criollas fue Juanita Ibaita, quien también ingresa al teatro por lazos familiares: era hija del cobrador de lunetas e hijastra de una actriz que hacía roles de criada. Las actrices, poco numerosas, son muy apreciadas por el público y perciben remuneraciones prácticamente superiores a los hombres, pero son víctimas de hondos prejuicios sociales.


En el caso de María Mercedes González y Benavídez, su padre pide en 1788 que se le prohíba actuar, porque “no sólo se echa sobre sí la nota de infamia sino que la hace trascender a todos sus parientes” y porque la compañía se completa con “las personas más viles y despreciables como son las mulatas esclavas, siendo tal una de las cómicas” (Klein 1984; 16/23. Seibel 1990; 93/96). Aunque finalmente la actriz gana el pleito, vemos el despliegue de discriminaciones sociales contra los cómicos, los esclavos, las mujeres en general y las de color -no blanco- en particular.


A pesar de todos los prejuicios, las actrices fueron imponiéndose, sobretodo porque la literatura dramática exigía características femeninas para interpretar a las grandes heroínas de la escena.






Susana Freire

El rincón de la Freire. Glorias del pasado


Eva Franco

Eva Petrona Talía Franco (Buenos Aires, 29 de junio de 1906-Mar del Plata, 28 de marzo de 1999), más conocida como Eva Franco, fue una actriz argentina que se destacó en el teatro, el cine y la televisión. Representó más de 200 obras de teatro y 22 películas. Alberto Vacarezza escribió para ella la famosa obra teatral Tu cuna fue un conventillo.
Hija de Ernesta Morandi y el actor José Franco. Nacida en una familia de actores debutó a los ocho meses en un escenario en brazos de Gerónimo Podestá. A los 5 años realiza su primera obra de la mano de María Esther Podestá. Participó en la compañía de su padre y de Pablo Podestá y Camila Quiroga. Su hermana fue la actriz Herminia y su prima, Nélida Franco, también actrices.
Considerando este entorno familiar no era de extrañar que el destino de esta gran actriz ya estuviera señalado.


Se destacó como una intérprete de excepción desde sus comienzos en 1923, cuando contaba con 16 años, en la compañía de teatro dirigida por su padre, y en 1924 debutó en la película sin sonido La cieguita de la avenida Alvear. A partir del año siguiente compartió cartel con su padre y en 1929 se unieron a la compañía de Enrique de Rosas. Si bien realizó todo tipo de géneros teatrales, se destacó y su nombre está asociado con el sainete. Actuó en más de 200 obras teatrales de autores como Alberto Vacarezza, Samuel Eichelbaum, González Pacheco, Claudio Martínez Paiva, Enrique García Velloso y Julio Sánchez Gardel, entre otros.
Compartió el escenario con actores y actrices como Pablo Podestá, Florencio Parravicini, Camila Quiroga y Angelina Pagano.
A principios de la década de 1930 formó su propia compañía, con la que obtuvo un Premio Municipal en 1932 por la temporada desarrollada en el Teatro Liceo. En 1934 actuó bajo dirección de Federico García Lorca en La dama boba, de Lope de Vega, cuando el genial autor andaluz trajo sus obras a la Argentina.
Fue una de las fundadoras de la Comedia Nacional, de la Asociación Argentina de Actores y presidenta de la Casa del Teatro.
No sólo la escena contó con su presencia, también fue un rostro de la pantalla grande. Actuó en 22 películas de cine, entre ellas Medio millón para una mujer, Locos de verano y La nona.
Posteriormente se radicó en Mar del Plata, donde nacieron sus hijos y sus nietos. En 1987 viajó a Lima donde realizó la obra teatral Solo ochenta, de Colin Higgins, y en 1994 hace en Buenos Aires la que sería su última obra Barranca abajo, de Florencio Sánchez, obra que había representado décadas antes como actriz joven.
Toda esta actividad la hizo merecedora de las distinciones Premio Municipal, Medalla de Oro (1936); Premio Municipal a la mejor actriz dramática (1939); Premio Martín Fierro (1967); Premio a la mejor actriz otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, 1981; Premio San Gabriel otorgado por el Fondo Nacional de las Artes (1981); Diploma al Mérito de la Fundación Konex (1981); Premio María Guerrero (1987); Premio Molière (1987); Laurel de Plata otorgado por el Rotary Club de Buenos Aires (1982); Premio Anual a la mejor trayectoria (1990); Premio Podestá (1991); Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1993); Premio ACE de Oro (1994); Premio Estrella de Mar (1998).
En 1998 recibió su último homenaje y presentó su libro autobiográfico "Cien años de teatro en los ojos de una dama". Falleció el 28 de marzo de 1999 de una neumonía a los 92 años en Mar del Plata.
Sobre ella dijo el crítico Ernesto Schóo: “Allá por 1937 (año más, año menos) un gran éxito de la temporada porteña fue Joven, viuda y estanciera, de Claudio Martínez Payva, en una sala de la calle Corrientes que pudo haber sido el Astral, quizá. Mis padres, espectadores infatigables, me llevaron a verla a una función matinée. Quedé muy impresionado. Menos por la obra, bastante previsible aunque entretenida, que por su protagonista. Era Eva Franco.
Hasta ese momento yo casi no había visto otra cosa que sainetes, o bien esos espectáculos cómicos todavía linderos con el circo, con personajes caracterizados hasta la deformidad, con narices monstruosas, pelucas improbables, maquillajes exagerados que la cruda luz blanca resaltaba aun más, ropas carnavalescas. Mi padre me había advertido que nadie en el teatro argentino desplegaba la riqueza de tonos, de matices, de Eva Franco. Tenía razón. No sólo me entretuvo la previsible historia de la estanciera víctima de unos sinvergüenzas y rescatada por la devoción silenciosa de un capataz enamorado, sino que comprobé la verdad del aserto paterno. La actriz manejaba su voz con la flexibilidad de un instrumento musical, le arrancaba los acentos justos y, sin poder precisarlo todavía, a mi temprana edad, percibí también un exacto manejo del tiempo, de los tiempos, otro don musical.”

Susana Freire

Diario de cuarentena. Collage.

Diario de escritura colectiva. Collage de palabras de muchas mujeres, de diferentes oficios, de diferentes lugares, todas atravesadas por...