miércoles, 11 de enero de 2017

Teresita Galimany. Teatro y Astrología:

poner el cuerpo

                                                       Los dos nacieron juntos, camino y hombre.
                                                        Un día se perdieron, quién sabe dónde...



         Se suele decir: “hago teatro”.
         Se suele decir: “estudio astrología”.
         El presupuesto es que la primera disciplina es práctica: yo actúo, y la segunda, teórica: yo. Ambas indagan en lo humano, nos amplían corazón y mirada, nos ensanchan el mundo, pero sin embargo, entre ambos verbos se extiende un espacio apto para preguntarnos por qué esa diferencia, que es distancia, entre una función y otra, y cómo salvarla.
         De una respuesta posible y de un sendero posible de integración, tratan los talleres que comencé a dar este año, fusionando las energías creativas de teatro y astrología. Tomé lo vivencial como camino y el registro personal como brújula, para orientarnos en el Mapa personal, acrecentando el conocimiento de sí, y adentrarnos desde allí en el de otros. La clave, siempre, fue ponernos en contacto con nosotros mismos primero para poder crear y llegar a los demás después.
         Sólo me pareció posible para reunir ambas disciplinas, trabajar desde el cuerpo, ya que es en ese territorio donde nos apoderamos de cualquier conocimiento. Si está en el cuerpo, es. Si no, será sólo palabras que, por más bonitas que suenen, se desvanecerán en el aire. “Hacer carne” algo es, literalmente, ponerlo en el cuerpo y hacia allí apuntamos.
         Cuando hablamos de Personajes en teatro, hablamos de una cierta combinación de energías. Cuando en astrología hablamos de Cartas (Natales u otras) hablamos de una cierta combinación de energías. Es esa exploración energética la que encaramos en los talleres. Partimos de registrar en nosotros las energías de una Carta (propia o de otro) y/o las de un Personaje de un texto teatral. Las ponemos en juego, realmente las jugamos. Vuelvo a esto: al registro propio como guía y eje. Luego hablo de lo que vivencio, de lo que, por haberlo experimentado, conozco en mí.

         Si insisto en esta correspondencia entre teatro y astrología, es porque llegué a un punto en mi vida en que necesité reunir y ofrecer a otros una síntesis de los caminos que fui recorriendo, separadamente, por años. Soy una mujer de teatro y, más calladamente, una astróloga. Desde hace mucho utilizo herramientas de una y otra disciplina en mi trabajo personal pero sólo como experiencias aisladas había ofrecido, hace tiempo, unas Jornadas que incluían ambas. Respondí a ese llamado interior y comencé abriendo un taller que planteara el A, B, C, siempre desde la experiencia, de los elementos que son base del lenguaje astrológico y del teatral. Me pareció que debíamos tener primero un idioma común para poder hacer combinaciones más complejas luego. Y como para aprender un nuevo idioma se comienza por el vocabulario, esta etapa trató de eso: de poner en el cuerpo cada palabra significativa del lenguaje astrológico.  Para eso, necesaria y naturalmente, habitamos la escena transitando el A, B, C de la actuación.
         Confieso que la potencia de esta experiencia me sorprendió. A través de ejercicios sencillos, al alcance de todos, un mundo riquísimo se fue desplegando a nuestro paso, basado en la constatación de que somos parte de algo mayor, que resonamos y vibramos con otro plano que está representado, desde hace milenios, por dibujos del cielo. Y que son esas energías las que presentamos y representamos continuamente. Aquello de “como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”, se nos hizo evidente.
         En un paso posterior, ya pudiendo reunir palabras, fuimos armando frases: esta fue la etapa del Juego. El Juego es, para mí, sagrado, porque nos conecta con lo más profundo desde lo más liviano y cotidiano. Los hindúes hablan de Lilah, el Juego Cósmico, el que reúne los planos humano y divino. Jugando con sentido creador, nosotros tocamos zonas nuevas y habilitamos partes dormidas de nuestro Ser.
         Llegados a este punto y hermanados por lo vivido, pudimos avanzar en la creación de Personajes. ¿Qué energías para esta pareja de esta obra? ¿Cómo se combinan en mí y entre sí? ¿Qué vínculo se genera? ¿Y en esta otra? ¿Y en este texto?... Así, explorando desde lo teatral, llegó la etapa de la Fiesta. Disfraces, músicas, improvisaciones, representaciones, danzas, poesía… un sinnúmero de expresiones creativas en las que todo fue gozoso descubrimiento.
         Dado lo positivo de esa primer experiencia y en el deseo de seguir profundizando, armé un taller más avanzado: “Lunas, los caminos de la emoción”.  Con un lenguaje en común y en mayor intimidad, pudimos tomar contacto con nuestros hábitos y mecanismos emocionales así como están representados en  astrología por las doce lunas, y crear los Personajes adecuados para cada una de ellas. Las pusimos en diversas situaciones, improvisamos, dialogamos con nuestras distintas partes, las separamos para mirarlas y  las volvimos a reunir ahora con mayor conciencia y de un modo diferente, comprendiendo que son aspectos de nuestra totalidad pero no el todo. A la vez, fuimos explorando las lunas que descubríamos en los Personajes arquetípicos de algunas obras, pudiendo desde esta comprensión asumir sus conductas. Las improvisaciones se hicieron ricas y reveladoras. Las obras tomaron cuerpo y vida ante nuestros ojos y en nuestros cuerpos de un modo insospechado. Ganamos en conocimientos teatrales en la misma medida que ganamos en autoconocimiento. Un ida y vuelta integrador se fue generando ya casi espontáneamente, una vez abierto el camino para la fusión de energías creativas (que justamente así se llamó el primer taller).
         El 2016 que va cerrando, es un año que se llevó muchas cosas pero me trajo el tesoro de estas experiencias y el contacto con personas maravillosas, exploradoras de sí y de la vida. Estoy agradecida por todo lo compartido, por los ojos chispeantes y la alegría de cada encuentro. Es ese registro de plenitud el que me convoca a seguir indagando este territorio en el 2017. En marzo abriré un taller intensivo, el de las primeras palabras, y en abril otro más extenso que nos permitirá continuar el recorrido explorando a fondo Personajes (de nuestras Cartas y de obras teatrales). Espero con brazos y corazón abiertos a quienes quieran sumarse.
                                            

   …Se han de encontrar un día, quién sabe dónde,
                                               el camino más ancho, más hondo el hombre.
Atahualpa Yupanqui




Teresita Galimany