lunes, 3 de diciembre de 2012

VIOLENCIA FAMILIAR. Entrevista a Claudia Leguizamón


Entrevista a Claudia Leguizamón, coordinadora de grupos de violencia familiar.

Por Sabrina Califano


Sabrina: Gracias por aceptar la entrevista para Magdalena Segunda Generación. ¿Nos podrías contar a qué te dedicás?
Claudia: Yo soy coordinadora de grupos de violencia familiar. En la actualidad no estoy trabajando porque cuando uno hace la coordinación la hace las 24 horas. En  un grupo terapéutico de ayuda, el acompañamiento se hace las 24 horas hasta que finalice el tratamiento. Una tiene que tener en cuenta que el tratamiento no tiene un tiempo determinado porque la situación de violencia a veces se retoma. En un momento determinado la persona te dice, “bueno yo ya estoy bien, no vengo más”, y a los dos meses la tenés golpeada, o en 15 días, o en 20, o en una semana, o al día siguiente. Entonces es como un circuito, un ciclo que nunca se termina definitivamente, siempre está esa posibilidad, esa abertura, dentro de un grupo de violencia familiar. Por eso a veces hay que desmentir eso de que, "bueno si yo voy a un grupo significa que sí o sí me tengo que separar de la persona golpeadora", a veces no, porque cada persona tiene su tiempo, hay gente que le puede llevar una semana, hay gente que le puede llevar un mes, hay gente que le puede llevar años poder salir de la situación de violencia. Es una situación donde hay distintos ciclos.
El primer ciclo a veces empieza con una agresión verbal sin que la víctima sepa que está pasando  por eso. Cree, supone, que "bueno, hoy mi marido  me contesta mal porque está nervioso y porque vino mal del trabajo”. A  veces esta situación se puede producir entre la mujer y los hijos, la mujer y la pareja, la pareja con los hijos.

Sabrina: Me decís que el primer ciclo comienza con agresión verbal, ¿hay  otros ciclos?

Claudia: Claro, hay distintos períodos, etapas o niveles, en el ciclo de violencia que se forma. Primero el golpeador toma una víctima y la golpea, pero después hay otro período, que es el período de encantamiento, donde todo está perfecto, donde vuelven a poner toda la confianza de vuelta, como ese primer día de noviazgo, por eso le decimos la etapa de noviazgo. Y después  aparece esa etapa donde se invierte el rol, aquella persona que es víctima comienza a golpear.

Sabrina: ¿Cómo es esto de que se invierten los roles?

Claudia: Cambia el rol, mejor dicho, no es que se invierte. Cambia el rol con la misma persona golpeadora Pero si, por ejemplo, el golpeador es el varón, golpea a la mujer, pues bien muchas veces la mujer después golpea a los hijos. También, en determinadas situaciones, la mujer puede golpear al golpeador. Por eso se dice que va cambiando el rol. Digamos, a veces la pelea la empieza la mujer. En un primer momento es golpeada, en un segundo momento ella comienza el golpe, la situación. Por eso se dice que es un ciclo. Para romper el ciclo hay que entrar en la red. Porque a una persona sola le es muy difícil salir.

Sabrina: ¿A qué te referís con la red?, y  ¿cuál es la diferencia entre red y ciclo?

Claudia: El circuito o ciclo es el que forma la persona golpeadora, que va pasando por ciclos. La red es la que forma la persona golpeada , la que quiere salir. Para poder salir de este vínculo necesita redes. Esas redes las pueden dar, una asociación civil, un juzgado, etc. Actualmente, a partir del año 2000 han comenzado esas casas donde se producen charlas, donde se sostiene a la persona, se la acompaña. Antes no existían y las pocas casas que había no se conocían, no eran muy dadas a conocer. Entonces vos imagináte que una mujer que en el año 94 era golpeada e iba a hacer una denuncia, muchas veces terminaba con la denuncia en la mano o hecha un bollo. Y la policía riéndose de por qué una mujer hacía una denuncia de este tipo. Actualmente eso no sucede, es más, antes sólo se tomaba lo que se llamaba una exposición civil, ahora es una denuncia y hay que continuarla. Hoy una mujer que es golpeada va a la comisaría y pide que por favor la atienda el departamento de mujeres, porque hay un departamento especial de la mujer que se dedica a esto donde hay una contención psicológica, personas que están especializadas para atender esta situación. Épocas atrás esto no existía.

Sabrina: ¿Y cómo llegan a ustedes estas mujeres?

Claudia: Mirá, a veces llegan por medio del boca en boca, por eso la información hoy en día es muy importante, a veces se llega porque el juzgado las deriva, o una comisaría también deriva a estos centros. Pero por lo general se llega por el boca en boca. Porque hay gente que ha estado y le recomienda, “porque no vas?”, porque también está el pudor…

Sabrina: Claro, la vergüenza ante la situación…

Claudia: Y ante decir,  “como voy a ir a un lugar así, qué me van a decir…” Porque también, no te olvides que hay ciertas situaciones donde una escucha los relatos. La mujer a veces es como que toma esto de la violencia como algo normal, "bueno, me golpeó porque estaba nervioso", o "me golpeó porque yo también no hice lo que él quería", o "bueno, él me trata siempre mal verbalmente".  No es un cariño el tratar mal a otro verbalmente, porque  eso hace que la persona se sienta en condición inferior, que es lo que hace el golpeador. Vos fijáte, una persona golpeadora nunca está a la par con la pareja, siempre la pareja tiene que estar en situación de inferioridad: no tiene que trabajar, tiene que tener una condición social mucho menor, etc.

Sabrina: ¿El golpeador va quitando las redes que construyó la víctima? ¿La va aislando?

Claudia: Claro, la va aislando. La separa, por ejemplo, de las amigas, “no te conviene, te llena la cabeza contra mí, te quiere alejar”. Evita, por ejemplo, al entorno de trabajo: “no para qué vas a trabajar, nos vamos a arreglar, yo trabajo un poco más pero nos vamos a arreglar”. “Eh, tu mamá no, que no venga”. La idea del golpeador es separar.
La víctima tiene que quedar sola, no puede contar, ¿por qué? Porque el problema es que una víctima dentro de una red puede conseguir ayuda, porque a veces la ayuda se la puede brindar otro de afuera. 

Sabrina: ¿Cuándo es que la víctima se da cuenta que la situación que está atravesando le está haciendo mal, que no es la adecuada?

Claudia: A veces nunca se llega a dar cuenta hasta que después de un tiempo hacen terapia y se da cuenta por lo que está pasando. Otra situación es cuando hay un punto límite en el cual corre riesgo de vida, y a veces hasta un tercero. Un tercero puede ser un hijo, puede ser alguien que esté en la casa, uno mismo. Entonces es en ese momento que por ahí toma conciencia de que está dentro de un problema de violencia familiar. La violencia a veces tiene otras caras, el golpeador no sólo golpea Yo siempre tengo una frase que es "cuidado, porque a veces la palabra puede golpear peor que un verdadero golpe", entonces... nosotros somos sujetos con palabra, el golpeador es un sujeto sin palabras, por eso pega.

Sabrina: No puede expresar en palabras lo que realmente le sucede, entonces ¿lo expresa a través de un golpe?

Claudia: Claro,  en lugar de decirle a la mujer, “mirá, a mí me parece que será mejor que no te hablaras con ellos”, prefiere golpearla. Entonces, es un sujeto sin palabra. Por eso es que en las terapias se trabaja mucho esto de las palabras, poder hablar, poder transmitir lo que se siente, sin vergüenza, y ver cómo esta red que se vuelve a formar, porque la idea es  volver a armar esta red que sostiene a esta persona, haga que la persona pueda volver a dialogar y vuelva a poder establecerla red … si vos observas, una persona que es golpeada, vas a ver que tiene poca palabra, que habla muy poco. Tiene mucho miedo al hablar, tiene miedo a equivocarse, a herir, porque no te olvides que el violento manipula con los sentimientos. Por ejemplo, en una situación de violencia, puede decir “y pero vos me lastimaste, vos me dijiste esto, vos me insultaste, vos no tenés en cuenta lo que a mí me pasó, yo vine mal del trabajo, yo soy el que sostengo la casa”, entonces manipula con estos sentimientos, a veces hasta con el hecho maternal, porque muchas veces el golpeador tiende a parecer un niño, en el cual la esposa hace a veces el rol de madre. Tiene muy mezclado ese rol madre / esposa... entonces la persona manipuladora te dice: “vos a mí no me cuidás" o "cuidás más a tus hijos que a mí.” Pone en comparación.

Sabrina: No puede disociar, no puede darse cuenta cuál es el rol real que normalmente ocupa la mujer…

Claudia: Claro que no Por momentos, si una observara como en una película, esta pareja pasa a ser hijo en determinado momento, pasa a ser madre, y pasa a ser esposa, pasa a ser los tres, y es más, muchas veces el que sufre la violencia piensa también que el otro es como su papá, que el golpeador va a cumplir esa función de papá que en algún momento por ahí no tuvo. O que es el que pone el límite, por eso es que acepta: “sí, la verdad que me equivoqué”, como  un hijo acepta cuando el papá le dice “no, esto no”. Una criatura chica, cuando vos le decís "no toques el enchufe", no pregunta el por qué, lo acepta porque viene del padre. El que es víctima también, lo acepta porque es una palabra con poder de autoridad, tiene mucha autoridad el violento. Ejerce el poder, es como si la víctima lo viera en un escalón más alto Por eso está bueno sacar ese tabú de que si la mujer es  golpeada es mal vista.

Sabrina: ¿Cuáles son los tabúes que hay? ya que lo mencionás 

Claudia: Los tabúes, que es una mala madre, que se tiene que separar, que si se tiene que separar puede perder la red familiar, etc. Porque no te olvides que en general el golpeador tiene una cara muy buena hacia el exterior, es muy difícil que el golpeador sea una persona violenta fuera del entorno familiar. Siempre es muy buena persona. Entonces está el tabú este que “entonces, si me separo, qué va a decir mi familia”,
¿Qué  va a decir la familia si llega a perder un miembro de la familia? A veces una mujer, por ejemplo, -o un hombre también, ¡eh!- que quiere liberarse de esta situación, se va, y muchas veces sucede que a los hijos no los puede llevar o que en el camino tiene que mediar con la otra persona: “bueno, éste se queda para vos y éstos quedan para mí”. Entonces, esto es un tabú muy grande, entonces "no, mejor prefiero aguantar porque si no, voy a perder a alguien." Esta pérdida que hay, muchas veces no sólo a nivel sentimental, humano, sino también a veces a nivel económico: “¿Qué van a decir de mí, si yo tengo de todo y de repente tengo que ir a limpiar para poder darle de comer a mis hijos?”. Es decir, son pequeños tabúes que se van interponiendo y la sociedad, también. A veces es muy cruel la sociedad, porque “y si se separó y también vaya a saber qué le haría al marido, si el marido es tan bueno..." o "vaya a saber qué le hizo la esposa para que el marido se vaya".

Sabrina: Entonces, si una persona quiere liberarse de esta situación ¿Cuáles son los pasos que  tendría que seguir? ¿A dónde voy?

Claudia: Lo primero que tengo que hacer es ir a la comisaría a hacer la denuncia. Una denuncia, como si  fuera un robo, una violación otro hecho en el que tiene que intervenir la justicia. Tiene que haber una denuncia, y se pide una exclusión del hogar, sí o sí, porque la persona no puede hacer una denuncia y quedarse con la persona que golpea. Esa exclusión del hogar la va a determinar el juez, por cuánto tiempo, si esa persona va a tener que ir a hacer un tratamiento, en dónde lo va a tener que cumplir y en qué horario lo va a tener que cumplir. Una vez que se hace la denuncia y se hace la exclusión, interviene el juez, este juez va a determinar los pasos a  seguir. Ahora sabemos que determinados delitos van con cárcel, en otras épocas no era así.

Sabrina: ¿Que delitos van con cárcel?

Claudia: Por ejemplo, si hubo golpes y violación, si hubo golpes hacia terceros, o sea, si además de golpear a la mujer golpea a los hijos, si por ejemplo hubo rotura de cosas, es decir, depende el grado, el juez va a determinar esta exclusión, por cuánto va a ser, etc. Eso por un lado. También la mujer que fue a hacer la denuncia tiene que pedir una contención psicológica para que la acompañe durante ese proceso, porque no le es fácil sostener, porque no te olvides que estamos hablando de una mujer que se considera menor, que se considera que no puede trabajar, que no tiene capacidades para sostener una familia económicamente. Entonces, todos estos puntitos necesitan una contención para que pueda salir  adelante. Si, supongamos, que no hubiera lugar en su casa donde estar, puede recurrir a alguien de esta red familiar, a un tío, un primo, un amigo, y sino, la justicia va a determinar en qué lugar, porque hay lugares donde permanecen las mujeres que son golpeadas hasta que la mujer pueda conseguir para un alquiler y pueda empezar a trabajar.

Sabrina: Entonces, después del período de exclusión, ¿qué es lo que viene?

Claudia: Después del periodo de exclusión, tienen varias citaciones hasta que el juez entrega la patria potestad de los hijos y  después continúa su vida, si esta casada se tramita el divorcio. Esta exclusión a veces es permanente, de por vida, nunca va a estar a menos de tantos kilómetros de la víctima. Esto depende de la gravedad del caso; por ejemplo, que si es un hombre que amenaza de muerte, esa exclusión es permanente porque no  puede dejar que vuelva un día y atente contra esta persona.

Sabrina: ¿Y ha habido casos en que el golpeador llegó a acercarse?

Claudia: Sí. Y si llega a acercarse lo que se hace inmediatamente es llamar a la policía, al 911, y la policía inmediatamente lo vuelve a retirar y ya eso entraría como una causa penal, porque él violó la exclusión que determina que no puede acercase a la familia por diferentes motivos. Los motivos  pueden ser psicológicos, pueden ser físicos, porque a veces dicen, “¿por qué lo  van a excluir si lo único que hace es gritarme desde la calle?”, pero gritar desde la calle implica un daño psicológico. Tampoco puede ir a la escuela.
Otra cosa que yo siempre observo es que a veces las mujeres dicen: “no, pero hacer una denuncia, después tengo que ir al juez”, no hay que tener miedo del juez. El juez es una persona que está preparada para estos casos, sabe cómo acompañar al otro.  No tiene el papel de juzgar si uno hizo bien o mal. Porque eso es algo que se cree, “no, como yo me voy a presentar delante de un juez porque él me va a ganar, que él va a decir que yo andaba con tantos hombres” y se siente inferior. No,  el juez sabe la situación. Para eso está este grupo, está la denuncia antes y el informe del grupo.



Sabrina: Y estos grupos, entonces, ¿cómo se llaman?

Claudia: Son grupos de violencia familiar

Sabrina: ¿Dónde y cómo  los podemos contactar?

Claudia: Ponemos directamente en cualquier buscador, grupo de violencia familiar. Son gratuitos, están en todos lugares de la ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Gratis. Hay determinados horarios o sino, cuando uno va directamente a hacer la denuncia, en ese momento te ofrecen ellos, vos podes pedir por favor una guía con los nombres, la dirección y los horarios.

Sabrina: ¿Y vos crees que ahora está todo un poquito mejor con respecto a las leyes?

Claudia: Está muchísimo mejor que hace 10 años atrás, mucho mejor. El problema es que a veces la sociedad no toma conciencia y a veces como que también avala esto, vos fijáte que a partir del caso de la chica que quemaron, el  caso Teddei, cómo han tomado de modelo. A veces pasa que la sociedad toma malos modelos; en una época era golpear a la mujer, se golpeaba a la mujer como signo de poder, “que poderoso era el hombre que golpeaba a la mujer”, hoy en día vos fíjate como nos fuimos a otra rama donde “que poderoso es el hombre que la quema”.

Sabrina: Entonces, ¿podemos decir que a nivel humano fue empeorando?

Claudia: Un retroceso, hubo un retroceso. Esto de no tomar conciencia de que una mujer puede llegar a pasar una cosa así, una situación así, este silencio que hay en la sociedad con respecto a este maltrato de género.

Sabrina: ¿Y cómo crees que se puede llegar a que se hable, que se digan las cosas?

Claudia: Con mayor información, yo creo que todo va pasando porque no hay información,  la mujeres no saben qué hacer.

Sabrina: Y a nivel social y el resto, ¿cómo habría que hacer?

Claudia: Tendría que haber más talleres en las escuelas y dar las herramientas de cómo se puede salir porque de nada vale hacer un taller y colgar afiches dónde nadie se va con nada, no se va ni con direcciones, ni sabe cómo hacer, ni cómo pueden ayudar a otros. Hay que hablar, hay que meterse, todavía nos sigue esta vieja palabra de la época de la dictadura "y... mejor no te metas”, entonces las cosas están avanzando para mal porque no puede ser que en menos de dos años tengamos casi 60 mujeres quemadas, alrededor de 4.000 mujeres muertas. Dicen que mueren 5 mujeres por día de violencia familiar, entonces esta situación no se revirtió a pesar de que hay  muchas maneras y muchas cosas, todavía nos falta mucho como seres humanos.  Pero todo se puede cambiar si todos ponemos un granito de arena para cambiar la situación, yo tengo una información y yo la voy pasar, no importa si el otro después lo hace o no pero uno dio un granito. Entonces la única manera que se destruya esto de la violencia es usando la palabra, si existe la palabra nunca va a salir el golpe.

Sabrina: Gracias, muchas gracias.