lunes, 15 de octubre de 2012

MANUAL DE VUELO LIBRE. Lucia Sander


Manual del  vuelo libre o el secreto de la escoba  mágica

por Lucia V. Sander
traducción Marcela Brito

Cuando llega el mes de octubre, el mes de las brujas, comienzan a llegar también mails con promociones de ventas de fantasías, de adornos. Toda una parafernalia que se usa en las fiestas del día 31 para celebrar a las hechiceras de ayer y de hoy. Como  siempre las publicidades traen la inevitable ilustración de una bruja volando por los aires en su escoba y me pregunté el porqué  de ese extraño medio de transporte aéreo y me respondí lo obvio: como mujeres, las brujas, no sólo de la Edad Media, debían tener gran familiaridad con los objetos de uso doméstico como la escoba. Siempre a mano y extremadamente versátil –espanta animal intruso, alcanza objetos de las alturas, destructora de telarañas y claro, barre piso cuantas veces sea necesario al día, dependiendo del tipo de piso y del comportamiento de los moradores. Si una escoba sirve para todo eso y más, también debería servir para pasear por los cielos en las noches de luna llena, por qué no? Volar en las alas de un dragón era cosa de hombres, de héroes, que iban y venían cuando querían, adonde querían, como querían, que ensuciaban el piso limpio tanto como se les ocurriera. No es necesario recordar que en  la Edad Media no había sido inventado el avión, ni la aspiradora, ni había nacido la Mujer Maravilla. Tenemos que admitir que a pesar de ser lentos e insuficientes,  hubieron cambios positivos, tanto en la tecnología aeroespacial como en las políticas de género.
En fin, en este octubre vine a enterarme de una investigación sobre la Edad Media que, de un modo convincente, a la vez que sorprendente y fascinante, respondió a la pregunta de porqué las brujas son representadas tradicionalmente volando montadas en una escoba.
Tal vez ustedes ya hayan leído sobre ésta investigación, más creo que bien vale contarles, aunque me disculpo por repetir cosas que tal vez ya saben. La historia comienza así: en la Edad Media, la vida en el ambiente rural y el trabajo en el campo tenían mucha importancia y había  gran interés por las plantas, por  sus propiedades y sus efectos al ser ingeridas. Los brujos, y más especialmente las brujas de aquellos tiempos,  eran consideradas  grandes conocedoras de las propiedades de las hierbas que curaban mágicamente varios tipos de enfermedades, de las más leves a las más severas. Ese saber o ese poder para curar era tomado como mágico, venía de una antigua sabiduría sobre el poder curativo de la naturaleza y se  transmitía  de madre a hija. Sabemos que las mujeres fueron las primeras parteras y hay quienes afirman que fueron las primeras curanderas o médicas y que su saber o poder de curación fue más tarde usurpado por los hombres y será siempre una cuestión de poder.
Además de producir y administrar pociones para aliviar y curar dolencias, las brujas medievales también producían otros tipos de drogas con efectos diversos, inclusive pociones alucinógenas. Según investigaciones,  con el conocimiento que poseían  les era muy fácil hacer preparados  que produjeran  efectos semejantes a las drogas modernas,  como por ejemplo el LSD.
Los ingredientes necesarios para tal alquimia eran conocidos y de fácil alcance. Algunos cultivados en sus propios canteros de hierbas como la mandrágora, la belladona, el hashish, hongos como el cucumelo  y otros. Esas sustancias eran combinadas para producir un aceite o crema que al ser aplicado surtía el mismo efecto que los alucinógenos de nuestro siglo XXI.
Pero, ¿qué tiene que ver esto con las brujas volando en escobas? Tiene mucho que ver. Ya lo verán cuando les cuente cómo y dónde utilizaban estas mujeres sus preparados. Había ciertas cremas alucinógenas que eran más eficientes al ser aplicadas sobre las membranas mucosas, preferentemente la vagina o sobre la piel de los labios donde llegaría más rápido al torrente sanguíneo. El método utilizado por las mujeres llamadas brujas consistía en aplicar la crema sobre el palo de una escoba y luego cabalgar sobre ella para, en ese proceso masturbatorio, alcanzar la sensación de estar en pleno vuelo. Esa crema pasó a ser llamada “crema para levantar vuelo”, pero de hecho, estas mujeres nunca despegaban del suelo, nunca fueron vistas volando. Pasado el efecto de las drogas describían los lugares extraños que habían visitado y que observaban desde lo alto del firmamento. La imagen que se plasmó de la bruja volando por los cielos sobre una escoba está inspirada en esta práctica de refregarse en el palo untado con alucinógenos, navegar en un mar de ilusiones y fantasía y, finalmente,  alcanzar orgasmos intensos.
Hacia el final de la Edad Media, la iglesia instituyó la caza de brujas y transformó en ritual diabólico las viejas prácticas heredadas de las generaciones anteriores. A continuación la antigua tradición chamánica de las “viajantes de la noche”… pero esta ya es otra historia.
La iglesia nunca creyó que estas mujeres volaran. La iglesia sí estaba informada sobre los alucinógenos, la masturbación, los orgasmos y fue eso lo que castigó. La sexualidad liberada de las mujeres siempre constituyó, y constituye, un serio problema para la seguridad y la perpetuación de un sistema discriminatorio y opresor en el que a nosotras, las mujeres, se nos impidió y se nos impide  volar,  volar tan alto como querramos.
La imagen de una mujer refregándose en el cabo de una escoba puede no ser tan bella, tan poética como aquella tan conocida de volar cruzando los cielos, pero tal vez sea una representación más precisa de un momento mágico. Cruzar una frontera sin permiso, aventurarse en la clandestinidad, buscar lo imposible, alcanzar el sumun del placer aún cuando el placer mismo está prohibido, requiere de coraje, audacia y mucha magia.
Aquellas brujas volaban, claro que volaban. Un vuelo libre sin cinturón de seguridad. Mientras tanto como a la mujer no le está permitido volar tuvieron que ser castigadas severamente. Eran peligrosas, muy peligrosas. Las brujas de la Edad Media, las brujas de cualquier edad, son descendientes de Eva, y como Eva, fueron y siguen siendo expulsadas del paraíso.

Outubre de 2012