domingo, 14 de octubre de 2012

LA PÁGINA EN BLANCO. Natalia Marcet


por Natalia Marcet


El siguiente es un intento de transcripción de aquello que mis palabras trataron de tejer en la Conferencia, La Página en blanco, durante Solos Ferteis 2012, en Brasilia, el 12 de setiembre. Compartimos la mesa con Anita Mosca, Dora Galesso, Lucia Sander, Julia Varley, entre otras.

La página en blanco

La página en blanco siempre fue para mí, desde la infancia, el espacio donde me podía desplegar, zambullir. El lugar donde desde niña, invento los mundos donde quiero vivir.
Yo no voy a hablar de la palabra escrita en términos de Arte o Literatura. Para eso ha estado Lucia, Dora, quienes con mucha más sabiduría han sembrado interrogantes incontestables, hoy por hoy para mí.
Voy a hablar desde donde puedo. De los distintos caminos que las distintas Natalias que soy, que fui y que seré, han tomado para, a través de la palabra escrita, intentar estar más cerca de la vida .
Pareciera ser que dentro de mi práctica han existido dos linajes de palabra escrita que parecieran no entrecruzarse. 
Uno existió desde siempre: tema libre... la página en blanco como espacio de expresión… como puro desplegar de un inconsciente indiferenciado.
Dentro de este ítem, encuentro: cajones de poesía, diario íntimo, secretos personales, secretos familiares, escenas vividas, escenas fantaseadas, cartas de amor no enviadas, contestaciones inteligentes a aquellos que nos dejaron colgadas, y ante su ausencia no pudimos decir. Aquello que vivo.  Aquello que hubiera querido vivir. Aquello que veo y no digo. Aquello que veo y no lo digo porque si lo veo soy considerada loca. Aquello que no es tolerable a la escucha del otro ni a mi conciencia.

Por otro lado, la palabra escrita de lo que debo. La página en blanco con prescripción externa. Aquí, por ejemplo, entraron las redacciones escolares. Discursos escolares. Y, a partir de cierto momento de mi vida donde realicé un tratamiento de desórdenes de alimentación, el paso a la legalidad: Cuaderno de Logros, Cuaderno de pedido de ayuda. Cuaderno de comidas: la entrada en la legalidad. LEY-ORDEN. CONTROL.
En el CUADERNO DE LOGROS, yo debía anotar lo que los terapeutas me decían eran mis avances en el camino de entrada a la legalidad. ¿Eran mis logros? No lo creo. Era lo que me decían que eran mis logros. Dicen que por una emisión propioceptiva, cuando una escribe en palabra manuscrita, fija lo que escribió como aprendizaje. Pareciera ser que el fluido de la letra manuscrita se escribe por sensación propioceptiva en los surcos del cerebro. Así, yo fijaría el LOGRO y no lo perdería más. En el CUADERNO DE PEDIDOS DE AYUDA, debía anotar todos los llamados que había hecho durante el día, pidiendo ayuda a mis compañeras de tratamiento para afrontar las dificultades cotidianas ligadas a la sintomatología. ¿Una descripción fenomenológica? No. Un inventario de nombres a quienes había llamado para poder cumplir con la media de comunicaciones diarias consideradas saludables. En el CUADERNO DE ALIMENTACIÓN  llevaba el registro de la comida que se me daba, para cumplir con ese orden que, según me informaban, de tanto cumplirlo (repeteee repetee) se iba a introyectar en mi persona generando un ORDEN PRIMORDIAL PARA TODOS LOS ÓRDENES DE LA VIDA. En este caso si yo no hacia lo que otros consideraban era la medida de mi hambre la palabra denunciaba mi infracción: LA PALABRA POLICIA
¿Era ésta mi palabra o era la otra?
En todo caso, heredera de linaje de chismeríos, articulados hasta el detalle, siempre me guiaron algunas prescripciones tales como: "que lo que escribas sea como una cámara que cuenta en detalles lo que viviste armándolo como película en la mente de quien te lee , en la imaginación de quien te escucha", o: "sólo se trata de escuchar y organizar…hay mucha más información disponible alrededor."
Pero…¿era ésta mi palabra o la otra? ¿Dónde estaba yo?
¿Dónde estoy?.
Pareciera ser que la intersección se produjo el día en que necesité contar, ANOTAR EN MI CUADERNO DE LOGROS, MI LOGRO:  una experiencia de pasaje, inédita en mis vivencias. El día que distinguí, por primera vez en mi vida, la diferencia entre HAMBRE Y SACIEDAD. Luego de compartir 4 sandwiches de miga en un picnic donde me estaba divirtiendo mucho, con mis amigas y amigos, me sentí SACIADA. Ahí mi cuerpo comprendió, la diferencia entre SACIARSE Y ATORARSE. ENTRE COMER Y DEVORAR.
Necesitaba fijarlo. Y lo escribí. Lo grabé. Lo fijé. Lo aprendí.
Era ésta mi palabra ¿Es ésta? ¿Es la otra?
Todas mis palabras escritas volcadas en la página en blanco son mis  palabras.
Una página en blanco que me invita a zambullir y desplegar todo aquello que no puedo decir
Una página en blanco que me permite dejar salir esas palabras que, ya sea volcando lo que no puedo decir, me buscan, me encuentran, y me traen todos los días, un poco más, del lado de la vida .