lunes, 15 de octubre de 2012

DE LA BUENA Y LA MALA VOZ... Ana Woolf



De la buena y la mala voz De aquella Magdalena

por  Ana Woolf.
  
Hay silencios buenos, y silencios malos.
¿Hay voces buenas y voces malas?

Tengo que hablar de la voz. De la voz mía o hablo de la voz de vos, ¿entendés? De la voz tuya. De la voz de tu vos. De vos y tu voz. De vos yo y esa cosa que es nuestra voz. De la voz que expresa su deseo, su opinión, su protesta, su miedo, su placer, su elección. La mía (?) ¿Siempre?

Impensable sin su opuesto: el silencio. Muchas veces me sucedió de sentirme cómoda, muy cómoda con el silencio. Me sigue sucediendo. ¡Atención! - ¡En riesgo! – me digo. Es como sentarse cuando estamos cansadas de tanto andar, en un sofá demasiado confortable, demasiado mullidito. Es como elegir callar cansadas de tanto decir sin ser escuchadas. El sillón confortable nos va absorbiendo poco a poco, nos acoge y hasta casi nos hace creer que es una buena opción. Esa. La de quedarse allí hundidas en sus acogedores almohadones, dejando que nuestro cuerpo se vaya acomodando y entrando a su regazo hasta que sin darnos cuenta nos vamos adormeciendo y así sin darnos cuenta el sofá se va convirtiendo, poco a poco, en un féretro de cristal y nosotras en las bellas Bellas Durmientes. Rodeadas de silencio. Cuesta volver a movilizar nuestros músculos luego de habernos “apoltronado”, cuesta volver a abrir la boca y emitir una palabra luego de habernos sentado en el silencio. Adormecido. Cuesta volver a emitir sonido, luego de haber pensado “está bien que sea así”, “mejor me callo”, “no vale la pena”, “lo digo después”, “igual no importa”… La caída en la tentación es peligrosa. Siempre me pregunté –luego de la caída, obvio – cuál sería mi primer sonido. ¡Cómo cuesta hablar! después…después de ese después. Y si logramos hablar, ¿cómo hablamos? ¿De qué herramientas disponemos? De un lenguaje reglamentado por un señor, no  nos olvidemos las hispanas de nuestro Don Nebrija. Y articulado también por él and mail company... Entonces me vuelvo a decir: ¡Atención! - ¡En riesgo! Es otra opción que esconde en su culo el sillón.

Magdalena y sus Magdalenas es para mí el espacio de La Voz.Y en este Sólos Ferteis se afirma aún más su relación con nuestro Origen. Voz y Origen en un Encuentro Magdalena. Voz (de un género): Voz de mujeres. Voces que nos recuerdan que tenemos la obligación de quemar los corpiños y los sillones si así lo necesitamos. Espacio en donde necesidad y obligación –de género en primer lugar - se juntan. Dialogan. Espacio que me dice: la voz es importante. Mala o buena. La voz, en cualquier estructura posible aunque sea puro sonido desarticulado pura risa puro llanto será también pura pureza, y es mejor que la opción“adormecida en el sofá”. Que la opción silencio. Que la opción: sentada acogida recibida devorada sepultada por el silencio, en el silencio.

Pero hablar implica práctica. Construcción de discurso, hasta diría de ideología. Posicionamiento ideológico y conciencia de ese posicionamiento. La elección de decir “hola” o “chau” ya es una elección que encierra una ideología detrás. Para todo eso hay que dejar salir la voz, hay que entrenar como se entrena el músculo y las articulaciones. Para eso hay que abrir la boca y dejar salir. Al inicio con el músculo y las articulaciones tal vez no muy caliente, no hace mucho que nosotras comenzamos a hablar la Historia -nuestra historia y sobre nuestra historia- y así, poco a poco, nos daremos cuenta de que ya no estamos haciendo un paso tras otro mirando con atención el terreno escabroso y empinado que pisamos, sino que empezamos a andar con más fluidez, y que de pronto se nos escapó un salto y pasamos la piedra a mitad de camino, y luego un salto y una pequeña suspensión y sobrevolamos el escollo que alguien había diseñado para nosotras allí, justo en esa parte donde se da vuelta la esquina, y así, sin darnos cuenta pero con consciencia plena, comenzamos a caminar más rápido y a saltar con más fluidez y a salticar y a correr ya sin mirar el piso y nuestra mirada se eleva porque se eleva nuestra voz con la mirada y allí vos y yo y ellas nos encontramos de pronto en vuelo y en la VOZ que se transformó en lo que pudo en cada una de nosotras, y eso que pudo canta con nuestro Origen, porque en el origen también seguramente estuvo el Verbo que fue, que es, Palabra de Mujer.

Tal vez de Magdalena. Tal vez... Sí, también de esa otra Magdalena que aún no pudo contar su Historia en alta voz.¿Te acordás?



(Escrito para Solos Férteis, Magdalena Brasilia septiembre 2012)