jueves, 15 de diciembre de 2011

YA LING PENG










De barcos y semillas.



Por Patricia Susana Petri



Con una asombrosa bolsa con calendarios, piedritas y cuentos, llegó hasta nosotras Ya-Lin Peng. Su flequillo enmarca una mirada que ella dirige pausadamente.
El remolino de latinoamericanas -fervientes brasileñas, tangueras argentinas, la aventurera española y hasta la bella italiana- no la espantó. Ya delante de las cámaras de la televisión de Dolores, Ya-Lin sacó un barquito de papel de su envoltorio de floreado rojo y dijo “Vamos hacia un puerto. Éste es el símbolo”.
Será por eso que salimos respetuosamente del cementerio de Dolores blandiendo los barquitos y susurrando la canción brasileña “por eso esa fuerza nos lleva a cantar, por eso esa fuerza extraña en el aire” . Marisì había hecho su juego en el taller de narración oral de Ya-Lin con esa canción y vi cómo Ya-Lin juntaba las manos en el pecho de emoción al ver y escuchar lo que Marisì jugaba.
La magia del aire, seguramente.







Es evidente que el barquito de papel juega en el imaginario de la infancia de todas las latitudes del mundo. Ya-Lin nos contó sobre ella y sus hermanos cuando llegaba el tifón, el deseo de colocar los barquitos en el agua que corría para verlos ir más y más allá. Todas estábamos hablando un mismo idioma.
Para mí, era de nuevo mi padre y mis hermanos sentados en el piso armando los barquitos para el arroyo.
Y mientras pasaban los días, todas seguíamos con la mirada los barquitos que Ya-Lin volvía a guardar y otra vez a enfundar en sus pañuelos floreados rojos. Por un momento eran nuestros - nuestras historias, nuestros juegos, los que fueron, y los que vendrán – y luego partían, se transformaban. Comenzó a leerse lentamente ese mensaje de Ya-Lin que no necesita traducciones.
Ya- Lin nos habló de semillas. La semilla interior.
Ella misma es una semilla que se esparce. Es su narración, su búsqueda, su manera de movilizar también a otras mujeres que viven en una cultura del otro lado del mundo y a la vez, tan cerca.