jueves, 15 de diciembre de 2011

ANA WOOLF. GRACIAS


















Queridas cada una y queridas todas, quiero agradecerles en nombre de mis compañeras y fundamentalmente mío, el pasaje que hemos vivido juntas llamado Teatro Mujer y Oficio en nuestra casa imaginaria pero que cada vez se solidifica más, Magdalena 2ª Generación. Sin una dirección fija ni código postal, abarcando 3 ciudades y ahora cada una de las ciudades de ustedes si deciden continuar sembrando allí.
¿Fue como lo soñé?
No. Fue aún mejor. En humanidad, en solidaridad de género, en nivel artístico, en calidad de encuentro, en compartir sueños que podían parecer delirio de omnipotencia pero que allí, delante de nuestros ojos se iban transformando en realidad. Realidad que “transversalizaba” lo cotidiano de una ciudad, llámese Junín, Buenos Aires, Dolores. Adoro el delirio de omnipotencia porque en el marco del Magdalena me permite volar alto con mis sueños. O se alcanza el delirio omnipotente o se alcanza algo inesperado y transformado. Alcanzamos algo único, que sobrepasó –y al ver nuestras imágenes en la Plaza de Dolores lo confirmo – ese delirio inicial, eso escrito en el programa que tantas veces les he mostrado “Toma de la plaza”. Sonrío. Sola y con ustedes. Me digo: quiero más. Para mí y para cada una de nosotras que decidió sumergirse en la propuesta nuestra, que tomó micros, manejó kilómetros y kilómetros en un coche viejo, esperó aviones, invirtió dinero. ¿Era única verdad? Espero no haberles mentido y que les quede como a mí el sabor del banquete transitado, degustado, sudado, cantado, caminado, bastoneado, shakespirizado, glaspelizado, navegado en barquitos de papel con tambores resonando…
Que guarden el vuelo y la escultura que construimos, es de arena, sí, pasó la ola, sí, ya pasó. Pero todas sabemos que la hemos construido, que estuvo allí y seguirá –espero, deseo- sosteniendo nuestro trabajo en nuestro oficio, como mujeres, hasta el próximo encuentro.
Que seamos felices, que sigamos aconteciendo juntas (¡gracias Lucia! por este verbo tan bello), que sigamos trabajando por la dignidad y la visibilidad de nuestro Teatro – Mujer - Oficio.