AQUÍ Y ALLÁ
por Mariela Díaz
El sábado 18 de junio, las Magdas de Junín presentamos nuestra Muestra Regional de Teatro Breve denominada ENCLAVE DE MUJERES. Miradas, Mundos…en Minutos, en su segunda edición. El objetivo de la muestra es crear un espacio y un tiempo para reunir a través del arte a las mujeres de Junín y la zona. Es justamente un “muestreo” de algunos hechos teatrales, estrenados para esta ocasión o no. Es una oportunidad de decir y decirse algo, teatro mediante.
Este año hemos contado también con la presencia de mujeres que escriben poesía, mujeres que danzan, cantan, ejecutan instrumentos, narran y “cuentan secretos”.
Nuestro espacio para este encuentro fue un salón que actualmente se utiliza para cenas y fiestas. Pertenece al gremio de los maquinistas ferroviarios. Se denomina LA FRATERNIDAD y está ubicado a pocas cuadras de la estación de trenes. Tiene una amplia cocina y parrilla, junto a placas, fotos y objetos que hablan de la historia del ferrocarril, evocando, quizá, tiempos mejores, cuando había intensa actividad para aquellos maquinistas, hoy jubilados, que siguen reuniéndose todas las mañanas allí, para cuidar y mejorar el espacio ganado a través de los años.
El día de ENCLAVE fue un sábado húmedo y lluvioso. Mi compañera Stella iniciaba aquel día teatral, a la tarde, con sus niñas y niños del grupo DELAVEREDA, estrenando “LEYENDAS”, su tercera creación.
MAGDALENAS y DELAVEREDA van de la mano. Las niñas y niños (algunas de ellas ya no son tan niñas) crecen y dan sus primeros pasos en el teatro junto a Stella. Observan, preguntan, ayudan. ¡Están! Me gusta imaginar que esas niñas-adolescentes del barrio serán las continuadoras del Proyecto Magdalena en Junín. Las nuevas generaciones.
Pero también coexisten otras generaciones. De mujeres de mi ciudad que durante años postergaron, ya sea por mandatos familiares, represiones o autolimitaciones, sus inclinaciones artísticas. Ellas hoy buscan un espacio y una oportunidad para hacer y decir.
Me pregunto: ¿son viejas generaciones? ¿O son nuevas? Cuando pienso en ellas pienso también en las maestras del Magdalena Project. Años más, años menos…
Y si de imaginar se trata, imagino a Jill, Geddy, Julia conociendo a las mujeres de Junín. Esas mujeres que nos acompañan y nos dan fuerzas para ir por más. Y esas otras, de lejanos países y coloridos ropajes.
Esas que soñaron el Proyecto Magdalena y lo multiplicaron por el planeta.
Estas, de aquí, que ya no piden permiso para hacer lo que tienen ganas de hacer.
Aunque aún no se conozcan, siento que están muy cerca unas de otras: las de aquí y las de allá…