domingo 9 de enero de 2011

ESTACIÓN JUNÍN: encuentro Magdalena en Bs As




19 del 12 del 10 = Tercer Encuentro Magdalena


Por Mariela Díaz


Día 17 de diciembre, llego a Buenos Aires procedente de Junín. He viajado en tren. Una vez llegada a la gran ciudad, recorro calles y peatonales. Vidrieras suntuosas, colmadas de brillo y adornos navideños. Tantos artículos fabricados en serie, comercio tras comercio, confirman que ya he saturado mis sentidos. He comprado abundantemente con la vista. Afortunadamente, mientras camino por el último tramo de la peatonal, mirando al suelo, encuentro un paño extendido y sobre éste, piedras, artesanías, colgantes, pulseras. Aquí sí hay algo diferente. Las piedras relucen. Uno de los vendedores, un mexicano, me invita a que observe la piedra atravesada por un rayo de sol. El aparente amorfismo mineral da lugar a una descomposición en millones de formas geométricas constantes, rítmicas y transparentes. Así, cada piedra, según su color, ofrece ante el mismo rayo de luz, su versión de la creación, el misterio de sus edades en evolución, y su llegada hasta las manos de algún ser humano que la eligió entre tantas otras existentes.

Pero volvamos al mundo concreto. Se trataba simplemente de un paseo distractorio por una peatonal de Buenos Aires…

Estoy en la Ciudad Autónoma porque he decidido participar del Tercer Encuentro Magdalena que organizan las “magdas de Capital” (tal como suelo llamarlas). Yo soy una magda de Junín y también podría decir, “una prima del campo”. Que llega desde la ciudad de los ferrocarriles, el trigo y los molinos.

No visto como una paisana, ni uso trenzas, ni ando con una canasta de mimbre pronunciando la “z” en vez de la “s”. No ordeño vacas ni doy de comer a las gallinas. Pero sí trabajo en el campo, en escuelas. Y participo de algunas fiestas en comunidades rurales. Los niños me cuentan historias silvestres y sus primeros pasos manejando camiones y tractores. De esa geografía vengo, y aquí estoy, rodeada de cemento, tangos y habitantes del mundo.

¿A qué he venido? A compartir algunos minutos de mi quehacer teatral con todas las asistentes al Encuentro del 19.

“Mi quehacer teatral” es algo elegido hace 20 años, cuando me anoté en un taller de teatro municipal en mi ciudad de origen: Paraná. Un recurso para superar la timidez.

No he sido esa niña que actuaba en todos los actos escolares, nada me ha destacado. He sido alguien que no se ha hecho escuchar. No he podido elevar mi voz para decir, enérgicamente, aquello que tenía para decir en el momento preciso. Y aunque las hermanitas franciscanas de mi colegio encontraron apta mi voz para integrar el coro escolar, dejé de lado esta oportunidad, silenciosamente.

Hoy, luego de transitar instituciones de formación artística terciaria, me encuentro dando clases en escuelas. Sigo preguntándome si ése es mi lugar. En una época, era lo que anhelaba. Hoy, cumplido ese anhelo, es hora de "moverme” hacia otros lugares menos cómodos y más verdaderos para este momento de mi vida.

Un escenario, por ejemplo, es un lugar incómodo para mí. En especial, si estoy allí, sola. Transpiro, exudo gota a gota el peso de las miradas de los otros. ¿Qué hago allí? Planto mis pies y defiendo, con los recursos que hoy tengo, este territorio que voy a conquistar porque tengo derecho a hacerlo, reescribiendo mi propia historia, transformando ese carbón del pasado en un diamante.

Y un espacio propicio, para dar estos primeros pasos es éste, el que brindan las magdalenas de Capital. Aprendiendo a ser libre del miedo a los errores, a la crítica, al halago, al bloqueo y la inhibición. En estos encuentros me reconozco en otras mujeres y comparto sus ganas de superar el obstáculo más próximo. También renuevo mi admiración por otras mujeres artistas que crean y manifiestan su quehacer en la excelencia, sin dejar de preguntarme: “¿Cuánto has tenido que caminar para llegar hasta aquí? Solamente vos, que sos la protagonista, lo sabés.”

Desde Junín, compañeras y amigas, conocedoras de mi historia de vida, me alientan y me dan fuerzas para ese día 19, para que me conecte con mi verdad y mis deseos, comparta lo que tengo para decir y mostrar.

Me sostienen también las vivencias que rescato de algunos niños de las escuelas donde trabajo y tomo para mí lo siguiente: la gracia y espontaneidad de Germán, la desbordante fantasía (producto de sus incansables lecturas) de Joel, el fluír libre de acciones que genera Baltasar, el absurdo visual de “Napo”, la constancia de Natalia, la búsqueda de perfección de Rocío y Talía, la alegría en el hacer de Carolina, cuando crea imágenes coloridas, que remiten a su país natal, Paraguay. Ellos son mis maestros. Los que me orientan con sus preguntas de niños, con sus comentarios puros, libres de maledicencia, los que me esperan y reciben con brazos abiertos y ojos sedientos de nuevas vivencias artísticas.

Este es mi bagaje, mi pertrecho para salir a escena el 19. Sé que estoy temblando, que mis acciones son poco precisas, sé que estoy transpirando mares de incomodidad. También sé que esto es sólo un paso más, pequeño y necesario.

Para concluir, quiero compartir con ustedes dos frases con las que me he topado en el camino:

1)”E TÚ QUE QUERÉS?” Julio de 2010. Esta frase la leo en un mural de una calle de Florianópolis. La fotografío. No sea que me olvide de contestarme esa pregunta.

2)” ¿Y ENTONCES?” Enero de 2008, Chile. Un lindo hotel en las montañas. Luego de asistir a una conferencia, comparto una mesa con compañeros de ocasión. El conferencista se acerca a nuestra mesa. Es un venezolano brillante, sonriente y con la energía de una ardilla. No hemos sido presentados. Se detiene a mi lado, palmea mi espalda y me pregunta con su tonada caribeña: “¿Y entonces?”

No puedo olvidarme de esto. Sé perfectamente el significado de su pregunta…

“Es hora de que te muevas más”, me digo. “Deja los lugares seguros, no te justifiques ni te lamentes, sólo trabaja con la voluntad y el amor que te sean necesarios.”

Estas simientes para el cambio y el avance, las encontré en Red Magdalena. Es aquí, entonces, donde quiero dar mis bellos frutos.

¡Feliz año 2011 para todas!