


ENCUENTRO DEL 19
Por Mariela Díaz
PARTE I: LEYENDO TRES FOTOGRAFÍAS.
Voy a referirme al Encuentro Magdalena del domingo 19 de septiembre de 2010, en el Espacio Crearte, a las 16. Lo haré a partir de tres fotografías que saqué. Esa imagen fotográfica, "sin códigos", espontánea y análoga con la realidad. Y la misma imagen con sus connotaciones, que permite describir y redescubrir una significación, algo diferente en aquello que se muestra. Esa foto, que es el resultado de un encuentro entre un acontecimiento y una "fotógrafa".
Dice Susan Sontag (On photography): "… sacar fotos es un acontecimiento en sí mismo, que tiene derechos perentorios -para interferir, invadir o ignorar lo que suceda-. Cuando el hecho haya terminado, la foto seguirá existiendo, confiriendo al evento una especie de inmortalidad (e importancia) de la que de otra manera nunca hubiera gozado."
Foto 1: Elijo la imagen de una mujer llamada Sabrina que nos ha brindado su canto. No llora, sonríe.
"…Para ver bien una foto más vale levantar la cabeza o cerrar los ojos…no decir nada, cerrar los ojos, dejar que el detalle suba solo a la conciencia afectiva." Roland Barthes. La chambre Claire.
Foto 2: La fotógrafa oficial del evento y su hija nos sacan una foto grupal a todas las asistentes al encuentro. Posamos.
La misma acción en el mismo tiempo. ¿La diferencia? El "encuadre", la retórica de la fotografía. Por mencionar solo dos…
Foto 3: Bailarines de danzas renacentistas. Contemplo el vestuario de la dama. Me recuerda a la pintura de Jan Van Eyck, "El matrimonio Arnolfini". Viajo en el tiempo y el espacio.
"¿Loca o sabia? La fotografía puede ser lo uno o lo otro: sabia, si su realismo permanece relativo, templado por costumbres estéticas o empíricas (hojear una revista en lo del peluquero, en lo del dentista); loca, si ese realismo es absoluto, y, si se puede decir, original, que trae de vuelta a la conciencia amorosa y espantada la letra misma del tiempo: movimiento propiamente revulsivo, que devuelve el curso de la cosa, y que yo llamaría para terminar el éxtasis fotográfico." Roland Barthes, La chambre Claire.
PARTE II: LA MUJER OBRA DE ARTE
Dedico este escrito a Manuel Bartolelli, docente, artista, deportista, militante, ciudadano de Rojas. Fallecido el 16 de setiembre de 2010. A quien celebro haber conocido. Hasta siempre, inolvidable Manuel.
"En efecto, éste es precisamente el camino correcto (…) empezar por las cosas bellas de este mundo y, sirviéndose de ellas a modo de escalones, ir ascendiendo continuamente: de un solo cuerpo a dos, de dos a todos los cuerpos bellos, a las bellas normas, de las normas de conducta a los bellos conocimientos y a partir de los conocimientos acabar en aquel que no es otra cosa que la belleza absoluta, para que conozca por fin lo que es la belleza en sí." Platón, El banquete.
Estimado/a lector/a:
Si no has tenido oportunidad de ir a un Encuentro de Magdalena Segunda Generación, permíteme entusiasmarte para la próxima vez:
Te encontrarás con anfitrionas que preparan el lugar y el banquete (Ana, Natalia, Laura, Marcela, Cecilia).
Hay invitadas que vienen a compartir sus trabajos artísticos.
Están aquéllas que llegan por primera vez. De todas las edades y ocupaciones.
Habremos quienes llegamos desde las ricas tierras del noroeste bonaerense (Junín).
Puede que concurran también mujeres de otros países.
Una vez congregadas, nos sentamos de modo tal que nos vemos y nos reconocemos en este punto de encuentro.
¿Por qué estamos allí? ¿Por qué estoy allí? Porque en ese tiempo y espacio hay transformaciones. Escuchándolas y escuchándome ya no me siento tan diferente. Soy una con cada una de ellas. Porque entre un encuentro y otro el tiempo transcurre y opera el cambio traducido en un logro artístico, en un nuevo paso dado con confianza, en un obstáculo al fin superado.
Como la obra de arte, allí está aquella mujer que revela en su hacer artístico la huella de lo que quería ser y de lo que es de hecho, aún cuando esos valores no coincidan.
Allí está la obra de arte, punto de llegada de su producción. Punto de partida para nuestro deleite y "consumo". Articulándose, volviendo a dar vida a la forma inicial desde diferentes perspectivas.
Allí, la forma imaginaria imaginada por su autora. Allí nosotras, reaccionando.
En el espacio del encuentro, una mujer, cada mujer, muestra, se presenta. Mujer obra de arte, ¿definitiva?, abierta, en movimiento, invitándonos a hacer la obra junto a ella.
Por Mariela Díaz
PARTE I: LEYENDO TRES FOTOGRAFÍAS.
Voy a referirme al Encuentro Magdalena del domingo 19 de septiembre de 2010, en el Espacio Crearte, a las 16. Lo haré a partir de tres fotografías que saqué. Esa imagen fotográfica, "sin códigos", espontánea y análoga con la realidad. Y la misma imagen con sus connotaciones, que permite describir y redescubrir una significación, algo diferente en aquello que se muestra. Esa foto, que es el resultado de un encuentro entre un acontecimiento y una "fotógrafa".
Dice Susan Sontag (On photography): "… sacar fotos es un acontecimiento en sí mismo, que tiene derechos perentorios -para interferir, invadir o ignorar lo que suceda-. Cuando el hecho haya terminado, la foto seguirá existiendo, confiriendo al evento una especie de inmortalidad (e importancia) de la que de otra manera nunca hubiera gozado."
Foto 1: Elijo la imagen de una mujer llamada Sabrina que nos ha brindado su canto. No llora, sonríe.
"…Para ver bien una foto más vale levantar la cabeza o cerrar los ojos…no decir nada, cerrar los ojos, dejar que el detalle suba solo a la conciencia afectiva." Roland Barthes. La chambre Claire.
Foto 2: La fotógrafa oficial del evento y su hija nos sacan una foto grupal a todas las asistentes al encuentro. Posamos.
La misma acción en el mismo tiempo. ¿La diferencia? El "encuadre", la retórica de la fotografía. Por mencionar solo dos…
Foto 3: Bailarines de danzas renacentistas. Contemplo el vestuario de la dama. Me recuerda a la pintura de Jan Van Eyck, "El matrimonio Arnolfini". Viajo en el tiempo y el espacio.
"¿Loca o sabia? La fotografía puede ser lo uno o lo otro: sabia, si su realismo permanece relativo, templado por costumbres estéticas o empíricas (hojear una revista en lo del peluquero, en lo del dentista); loca, si ese realismo es absoluto, y, si se puede decir, original, que trae de vuelta a la conciencia amorosa y espantada la letra misma del tiempo: movimiento propiamente revulsivo, que devuelve el curso de la cosa, y que yo llamaría para terminar el éxtasis fotográfico." Roland Barthes, La chambre Claire.
PARTE II: LA MUJER OBRA DE ARTE
Dedico este escrito a Manuel Bartolelli, docente, artista, deportista, militante, ciudadano de Rojas. Fallecido el 16 de setiembre de 2010. A quien celebro haber conocido. Hasta siempre, inolvidable Manuel.
"En efecto, éste es precisamente el camino correcto (…) empezar por las cosas bellas de este mundo y, sirviéndose de ellas a modo de escalones, ir ascendiendo continuamente: de un solo cuerpo a dos, de dos a todos los cuerpos bellos, a las bellas normas, de las normas de conducta a los bellos conocimientos y a partir de los conocimientos acabar en aquel que no es otra cosa que la belleza absoluta, para que conozca por fin lo que es la belleza en sí." Platón, El banquete.
Estimado/a lector/a:
Si no has tenido oportunidad de ir a un Encuentro de Magdalena Segunda Generación, permíteme entusiasmarte para la próxima vez:
Te encontrarás con anfitrionas que preparan el lugar y el banquete (Ana, Natalia, Laura, Marcela, Cecilia).
Hay invitadas que vienen a compartir sus trabajos artísticos.
Están aquéllas que llegan por primera vez. De todas las edades y ocupaciones.
Habremos quienes llegamos desde las ricas tierras del noroeste bonaerense (Junín).
Puede que concurran también mujeres de otros países.
Una vez congregadas, nos sentamos de modo tal que nos vemos y nos reconocemos en este punto de encuentro.
¿Por qué estamos allí? ¿Por qué estoy allí? Porque en ese tiempo y espacio hay transformaciones. Escuchándolas y escuchándome ya no me siento tan diferente. Soy una con cada una de ellas. Porque entre un encuentro y otro el tiempo transcurre y opera el cambio traducido en un logro artístico, en un nuevo paso dado con confianza, en un obstáculo al fin superado.
Como la obra de arte, allí está aquella mujer que revela en su hacer artístico la huella de lo que quería ser y de lo que es de hecho, aún cuando esos valores no coincidan.
Allí está la obra de arte, punto de llegada de su producción. Punto de partida para nuestro deleite y "consumo". Articulándose, volviendo a dar vida a la forma inicial desde diferentes perspectivas.
Allí, la forma imaginaria imaginada por su autora. Allí nosotras, reaccionando.
En el espacio del encuentro, una mujer, cada mujer, muestra, se presenta. Mujer obra de arte, ¿definitiva?, abierta, en movimiento, invitándonos a hacer la obra junto a ella.
Un 19 de septiembre
Por Luciana Marcaida
Son las 7:40 de la mañana, subo al colectivo con destino a Buenos Aires y descanso por 263km. Descanso es un decir, por sólo estar sentada, pero mi mente emprende vuelo por muchos lugares; piensa en esa fecha tan importante (19 de septiembre de 2010) fecha de encuentros y reencuentros con mi presente y mi pasado.
Alguien leería una carta mía a lo lejos, muchos la escucharían. Palabras cargadas de grandes emociones y en un lugar especial y yo soy testigo desde mi sexto sentido. Cierro mis ojos y casi, como por arte de magia, paso a otros lugares y veo rostros de mujeres que nunca vi, rostros de bienvenida, situaciones de mucha incertidumbre y un mensaje a Mariela desde mi celular: "Llego 12:30, voy al centro, si querés nos vemos antes o sino en Almagro". Esta insulsa frase ya me había transportado al mundo real, al tangible y visible. Al rato llegaría su respuesta donde me aclaraba que estaba en lo de Natalia y que me esperaban a almorzar.
Llego y conozco por vez primera a otra Magdalena (Natalia), una chica fantástica con pilas duracell recargables; cuando entre charlas y risas encontramos un nexo, masculino, claro, entre nuestros pasados. Primer tejido de red real. Mariela, al estilo Narda Lepes, cocinaba un plato de Natalia, en este caso, rol de Doña Petrona. Salió muy rico. Ya de a poco me siento más liberada de "aquella carta triste" y la alegría resurge a pasos agigantados.
Luego llegamos al lugar de encuentro: Crearte, que muy gentilmente Cecilia ha cedido para las Magdalenas, allí está Ana al pie del cañón; otra gran emoción: conocer a la fundadora de la red en Argentina, otro de los tantos rostros que me había imaginado durante "mi viaje". Rápidamente percibo un aire muy enérgico, muy movilizador y entre preparativos y mate de por medio comienzan a aparecer más mujeres, o sea, más sonrisas, más abrazos, más tejedoras.
El tiempo parece haberse contagiado de todas nosotras y se consume a pasos agigantados. El clima creado en aquel espacio es el más óptimo para que el grupo se afiance más. Somos una gran red de mujeres impulsadas por un mismo objetivo, el de disfrutar y gozar del arte a nivel personal y de enriquecer y ampliar la red a nivel grupal.
Finalmente va a llegar la despedida, los abrazos y las inmemorables fotos con los rostros bien sonrientes. Mágico y emocionante como todo 19 de septiembre.
Gracias Magdas de Buenos Aires por este segundo encuentro. Gracias Ana por la alegría de haberte conocido. Gracias a todas las mujeres por compartir juntas ese domingo tan especial.
Alguien leería una carta mía a lo lejos, muchos la escucharían. Palabras cargadas de grandes emociones y en un lugar especial y yo soy testigo desde mi sexto sentido. Cierro mis ojos y casi, como por arte de magia, paso a otros lugares y veo rostros de mujeres que nunca vi, rostros de bienvenida, situaciones de mucha incertidumbre y un mensaje a Mariela desde mi celular: "Llego 12:30, voy al centro, si querés nos vemos antes o sino en Almagro". Esta insulsa frase ya me había transportado al mundo real, al tangible y visible. Al rato llegaría su respuesta donde me aclaraba que estaba en lo de Natalia y que me esperaban a almorzar.
Llego y conozco por vez primera a otra Magdalena (Natalia), una chica fantástica con pilas duracell recargables; cuando entre charlas y risas encontramos un nexo, masculino, claro, entre nuestros pasados. Primer tejido de red real. Mariela, al estilo Narda Lepes, cocinaba un plato de Natalia, en este caso, rol de Doña Petrona. Salió muy rico. Ya de a poco me siento más liberada de "aquella carta triste" y la alegría resurge a pasos agigantados.
Luego llegamos al lugar de encuentro: Crearte, que muy gentilmente Cecilia ha cedido para las Magdalenas, allí está Ana al pie del cañón; otra gran emoción: conocer a la fundadora de la red en Argentina, otro de los tantos rostros que me había imaginado durante "mi viaje". Rápidamente percibo un aire muy enérgico, muy movilizador y entre preparativos y mate de por medio comienzan a aparecer más mujeres, o sea, más sonrisas, más abrazos, más tejedoras.
El tiempo parece haberse contagiado de todas nosotras y se consume a pasos agigantados. El clima creado en aquel espacio es el más óptimo para que el grupo se afiance más. Somos una gran red de mujeres impulsadas por un mismo objetivo, el de disfrutar y gozar del arte a nivel personal y de enriquecer y ampliar la red a nivel grupal.
Finalmente va a llegar la despedida, los abrazos y las inmemorables fotos con los rostros bien sonrientes. Mágico y emocionante como todo 19 de septiembre.
Gracias Magdas de Buenos Aires por este segundo encuentro. Gracias Ana por la alegría de haberte conocido. Gracias a todas las mujeres por compartir juntas ese domingo tan especial.
