
por Ana Woolf
Estoy tan lejos ya… he dejado Buenos Aires, he pasado por Roma y hoy llegué a Holstebro en Dinamarca. Es domingo. Son las 20hs pero hoy hay sol. Es la luz de los días largos del verano que se acerca. Sé que serán las 22hs y habrá todavía luz y corro el riesgo de seguir frente a la computadora jugando con palabras, hipnotizada por la ilusión de que es el eterno atardecer… Desde acá escribo. Desde acá trato de reconstruir los fragmentos de imágenes, el sonido de las voces, las miradas de cada una de nosotras. Las que nos quisimos conocer las caras.
De aquel sábado 1 de mayo, de pintura surrealista y de huellas indelebles al mejor estilo realista me resuena aún esto que escribí.
Ana Woolf.
Y nos conocimos las caras
Mucho arroba, mucho nombre punto apellido hotmailgmailyahoo… Mucho de esto llamado comunicación pero sin saber cómo sos ni qué color de ojos tenés y ni hablar de cómo suena y a qué resuena tu voz…
La convocatoria fue lanzada. Lo más directo, claro y franco y ‘orgánico’ a la vez era llamarla: "Y si nos conocemos las caras". Desde que como Red habíamos empezado a funcionar en Red (tecnológica), blog, comunicaciones y difusión de actividades vía email, seminarios y nuevos emails, festivales internacionales y latinoamericanos y nuevos emails, mujeres artistas que íbamos conociendo y a las cuales les íbamos hablando de la Red, otras que nos conocían ya y que nos pedían ellas mismas información y que les enviáramos nuestro Boletín mensual, y otras más… bueno, desde que todo eso empezó a suceder hemos ido construyendo una larga lista de lo que se da en llamar "mailing list", o sea: lista de direcciones emails. Yo había vuelto al país por dos meses, dos meses regalados por una tal "política inmigratoria del estado italiano" o leyes de la EU para ciudadanos no EU. Quería aprovechar este regalo concedido. Teníamos ese tiempo para hacer un movimiento que nos hiciera salir de nuestro círculo de acción (no podría decir círculo "pequeño" de acción… porque cada vez que nos poníamos a pensar en esto y aceptábamos que era así, "pequeño" nos venía en mente el eco que habían dejado e iban dejando cada una de nuestras acciones "pequeñas". Magdalena Estación Junín es un ejemplo). Saltamos, aún más, afuera del círculo ya hasta ese entonces conocido.
Un encuentro que tenía que ser el 1 de mayo porque yo me iba el 3 y obviamente no me lo iba a perder. 1 de mayo, fecha extraña… fecha posible también. Era un sábado. Nuestra lista de emails se compone de nombres de mujeres, pensé inmediatamente en aquellas que eran mamás, y que entonces no estaba nada mal, dejarían a sus hombres –aquellas que los tenían - cuidando a las hijitas/os. Esto era ya bastante ventajoso. De todos modos, ese 1 de mayo madres o no madres, las mujeres de nuestra lista de emails tendrían que dejar lo programado o lo fuera de programa.
Acomodar actividades o desacomodar un descanso, actividad o desactividad familiar o no (como sea que esta familia esté constituida, parejas, madres, padres, abuelas/os… etc) y aceptar venir a una reunión (¿?) Magdalena 2ª generación (¡!) el día que nos deja afuera lingüísticamente: El día del trabajador. Óle! Así con acento el la ‘ó’.
¿Venir a qué? Fue nuestra segunda pregunta. "Para que nos conozcamos, para que también se conozcan" decía nuestra convocatoria. A conocernos, a vernos, a presentarnos, a intercambiar. A hablarnos y a dejarnos hablar. A esto vinimos y a mucho más.
¡Vámonos!
No estamos todas. Estamos las que estamos y las que estamos entonces organizamos. Como podemos, desordenadamente, con dos en Colombia pero con la computadora en mano (Natalia Marcet y yo) y otra a punto de estrenar una obra como directora (Laura D’Anna), y así más… Pero por esas casualidades no tan casualidades nos conocíamos ya en la acción de un trabajo artístico compartido porque aparte del trabajo en la Red Magdalena es el mismo equipo que comparte un espectáculo que ya tiene más de un año de existencia: Viajeras en busca del circo (espectáculo teatral para todo el mundo!) y tienen incorporada –como grupo - la dinámica de la acción. Hay que salir como sea, donde sea y se sale. Entonces "¡Vámonos!".
Y organizamos. Y organizamos bien. Distribuyendo tareas. Responsabilidades. Proponiéndonos para hacer o ayudar a hacer desde lo que sabemos que sabemos (yo por ejemplo, ya de vuelta en al país, como asistente de cocina de Laura quien sí sabe hacer las empanadas de carne cortadas a cuchillo). Peque (Natalia Tesone) la parte de computadora: imagen, historia, PDF con fotos… Natalia Marcet (quien regresó dos días antes) tartas y una mega torta bomba rellena de todo. Marcela Brito única con auto, transporte, compra de vino, bebidas, platos, ah! chorizos… El suegro de Laura: sería el asador. Nosotras teníamos que estar en la reunión. Sin duda. Organizamos éstas y otras cosas más.
La llegada a la casita
Gracias Cecilia Ruiz, porque en medio de la velocidad de ideas, viajes y corridas apareciste vos ofreciéndonos tu espacio, tu casita nueva: Espacio Crearte allí en Don Bosco 4124.
Y allí, a las 16hs pasadas llegamos. Me encuentro con Cecilia luego de 3 semanas de no haberla visto. Me doy cuenta de la enorme alegría que me da verla y veo la enorme alegría compartida que sentimos también al ver llegar detrás de mí a Mariela Díaz (responsable de Magda Estación Junín). Estamos en la cocina descargando las cosas. Alguien me dice: "Ana hay una mujer en la puerta se llama Mabel y pregunta por vos" ¡Pero son las 17.30hs recién! Y sí, era la dramaturga Mabel Loisi quien no quería llegar tarde. Detrás de ella Viviana Posincovich y sus tablas de planchar dije yo poniendo en evidencia mi capacidad para las cosas del hogar: son en realidad las viejas tablas de lavar, las de madera, convertidas en objetos de arte. Comienza a colgarlas. En el medio del espacio la multifacética actriz y dramaturga colombiana Jenny Cuervo mirando el techo, controlando vigas, corriendo escalera, colgando cuerdas para su posterior presentación. En el medio de todo y cuando aún no son las 18hs sigue cayendo gente… Pero todavía no son las 18hs nos decimos sorprendidas en la cocina en medio de tartas tortas choripanes carbón jugos empanadas y gaseosas ah! y la infaltable pava para el mate.
Ya son muchas. Trato de acercarme, de salir para recibirlas, de presentarme, de saber quiénes son y SOBRE TODO de presentarlas. Para eso estamos. Para eso este TODO. Quiero que se conozcan, las de danza entre sí, las actrices con directoras que están solas, distintas generaciones de dramaturgas entre sí y con actrices y directoras que buscan textos, las que hacen cine, las que hacen un montón de cosas con las que hacen pocas o también un montón… Trato de tejer las primeras líneas de la Red. Tengo desde hace más o menos 20 minutos el delineador y un lápiz labial en la mano. Llegué sólo a ponerme mi perfume, menos mal, me siento más arreglada. Cecilia Ruiz me saca de la sala "andá a arreglarte ya o no será ya nunca". Reciprocidad. Me vuelve a la memoria el instante en que la tomé y le dije casi las mismas palabras: a arreglarse ahora o nunca Ceci. Ella estaba en ese momento en medio de la organización de su festival (el primer festival de teatro hecho por adolescentes, septiembre 2009).
Me doy cuenta de la enorme alegría que voy sintiendo y de ese hormigueo en la panza en la medida en que veo cómo poco a poco y mucho a mucho van llegando, ustedes, muchas de las cuales hasta un segundo atrás eran sólo nombre punto apellido arroba hotmailgmailyahoo…
Y nos vamos reconociendo. Ah! sí, este nombre esta cara, esta cara este nombre. ¿Y esa mujer quién es? Ah, una amiga de una amiga que no pudo venir y que le avisó a otras amigas…
Y nos vamos conociendo. Y me doy cuenta de la enorme alegría que siento al ver ese enorme círculo de "mujeres sentadas" que hemos constituido, y al sentir a mi lado la presencia de estas mujeres que están a mi lado, a quienes veo con una sonrisa de oreja a oreja, entre incrédulas y realistas (allá estaban todas, esto habíamos logrado juntas), estas mujeres, Natalia M, Natalia T, Laura y Marcela, las caras de Magdalena 2ª generación, mujeres que por suerte tienen "pajaritos en la cabeza" y pueden volar alto.
Los pajaritos en la cabeza
Esto escribí porque esto vi, porque esto sentí, porque esto veo, en Perú, en Argentina, en Colombia, en … y en… Esto escribí porque – ya cada vez menos veces pero cada vez aún – esto siento.
Es el texto corazón que anima mi último trabajo como actriz: Blanca es la noche, dirigido también por Julia Varley. Esto es lo que quiero escribir una vez más porque pienso que en aquí nos hemos conocido y reconocido. En una imposibilidad que busca, que empuja para volverse posibilidad: hablar con la propia voz. Tal vez lo conocimos y reconocimos en esa Mabel que crea a un Claudio Malbrán que hable con/por su voz (Claudio Malbrán es el sobrenombre que durante años usó esta autora al entrar a trabajar en Argentores, para crearse un espacio propio en un ambiente dominado por autores); en esa Sabrina luchando para que sus palabras salgan y no sean comidas por ese nudo en la garganta; en esa Agustina y en la difícil tarea de decir "soy actriz", en esa Ciela Asad "el minero" que /se/ escribía a través de personajes masculinos…
Hay más, hay mucho más, pero hay sobre todo un compromiso a no olvidar lo que pasó y lo que cada una sintió. ¿A seguir trabajando para que esto crezca? Sí, pero insisto en insistir en no olvidar lo que se sintió porque allí está la semilla que sostendrá lo que vendrá, si vendrá. Y si no, vale ya lo vivido.
GRACIAS
GRACIAS a todas por su presencia, por su sinceridad, por su exposición, por su trabajo de resistencia en la escucha, y no lamento mi desborde de tiempo. No esta primera vez.
En mi nueva valija me llevo…
Me llevo conmigo a Naty T hablándonos de su verdadera identidad; a Marcela actriz y su trabajo constante para que sea posible un diálogo entre mujeres sin violencia; Laura por tu palabra "hermandad"; Naty M y su "Gordas es la razón de mi vida porque me permite transformar el veneno en alimento"; a Mariela quien abrió nuevas puertas en Junín y quien ahora trae a una nueva generación de magdalenas: Anahí y Brenda (la abogada que no fue) ambas de 19 años; a Mabel y su "yo me quedo en la vida para ver cómo termina" y a su Claudio Malbrán; a Verónica y su expresión sonriente al llegar, su cara de querer verlo todo, la ESMA y su "había mucha congestión en otros espacios teatrales en donde me movía"; Flor (quien llega por Blanca) "Cruce de lenguaje… danza teatro… reafirmar mucho el camino genera fortaleza… Sostener"; Carolina De Luca y su trabajo sobre "lo impuro", los cruces, mixtura… Itsi Bitsi y Víctor de Pina Bausch; la alemana Angela y su gran sombrero, su manera de hablar y pintar mundos reales e irreales; Estela (vino con Blanca Rizzo) danza comunitaria, sus masajes danzando con su trabajo en artes plásticas, su ir diciendo de a poquito…; Viviana su mirada que transforma lo cotidiano y áspero en un objeto artístico; Alejandra y sus cuentos en el medio del espacio tratando de cumplir obstinadamente con la tarea asignada: ¿podés encargarte del registro fotográfico?; Jenny y la música de Cali en su decir, mujeres creadoras, crear para transformar/se, un aquelarre total; Gabriela y la puerta, un idiota diciendo a su mamá "su hija no puede", danza clásica, moda, diseño de interiores, y el teatro, y Sí puedo. Soy allí; Patricia la abogada y su "no tengo nada que ver pero está bueno"; Gabriela la otra abogada, quien nos regala de nuevo la palabra "hermandad" y la visión de un "hilo dorado" que parece correr entre las magdalenas y que de acá en más lo llevamos consciente, con gusto, con honor; Julia y el Paraguay que se viene irrefrenable "hasta el Maipo no paro", abogacía y busco directora, ¿me dirigís vos?; Soraya su extrema sencillez al hablar y reflexionar, su calidez y presencia al contarnos de su militancia, ser mujer es estar rotas por todas partes, si no hay amor no hay crecimiento posible, arte transformador. Trama circulación perfecta porque acontece. Es en el entramado en donde nos hacemos más potentes; el Colectivo Poético Teatral Vuelos, las obreras de Castelar o las mineras de Castelar: las más jóvenes Claudia, Florencia, Agustina, Solange, Sofía, la identidad a través del teatro, el arte me salvó, la vida es teatro no se puede separar, soy mujer y soy actriz decir esto ahora es una fiesta, el "Señor minero" como se definió Ciela, sucia y torpe, me metí de contrabando. Siempre. Quería poner en escena mi poesía, Barba, el Odin y lo que hacía cobra sentido… yo tenía que llegar acá…; Silvia y su vida marcada por la historia de nuestro país y ahí empiezan a oírse también otras voces todas increíblemente alineadas en la misma parte de la sala, del lado de la pared: yo también tengo un hermano desaparecido… yo mi papá… GRE (Gimnasia rítmica expresiva) y una pregunta latente ¿con quién me junto para estar presente allí en donde quiero estar?; las chicas de Moreno: Graciela y la literatura, su ilusión de contagiar a los chicos de la secundaria del espíritu de Borges y las miradas que descienden a su culo (sic), su voz temblorosa, al final sabemos que ella escribe; Fernanda y un futuro en su panza, el teatrito de Moreno y la Sala Mandra que se ofrece para seguir encontrándose; Sabrina su imposibilidad que se vuelve posibilidad y su buscar siempre; Rocío de Medellín, el teatro danza, su mamá que hace trabajo social con chicos de la calle y su sensación de estar en esta sala en "una casa conocida"; Blanca la danza en estado puro, muchas veces empiezo a creer que soy algo y luego se me mueve, todas esas que soy; Julia vino con Blanca, de La Boca, de los talleres comunitarios, capoeira, teatro, cine, video… siempre fui madre, nunca me lo hubiera permitido, ahora enseña; Becky y su acento americano y su esfuerzo por combinar las palabras en castellano, cine y teatro, mimo, no dudar, seguir, alimento para el alma; Katia y la Rusia que asoma, una licenciada en administración menos en el mundo, la pregunta existencial de su profesor de licenciatura ¿por qué están acá?, ella que se va, el arte me hace sentir viva pero aún no encuentro la forma de vivir del arte; Estela Maris, de Posadas, vino con Blanca, no hago nada de todo esto, vi Las de Barranco y me marcó, y sí… hago teatro sí narración… y danza y … sí… soy pintora y gané un premio… nunca lo había dicho pero acá no sé… me animé a decirlo, toco el acordeón y… así…; Cecilia ¿qué responder cuando te preguntan qué sos?... el formulario mata, yo escribía docente (soy docente de piano) hasta que me di cuenta de que yo quería comunicar que el teatro era y es mi camino de vida…interacción, meterme en las grietas… su Festival de adolescentes que ya va por el número 2 (octubre 2010!), el sueño del espacio propio; Wendy que vino a ver bailar a Fiorella pero que escribe también e investiga en el campo de lo social; Fiorella su vuelta a Argentina y el pensar que la danza Odissi, su arte adquirido durante muchos años de exilio y sacrificio no tiene espacio en nuestro hoy, la ley de las oposiciones en escena.
Y cierro ya la valija. Lo práctico nos lo llevamos puesto, ¡qué placer!
En un último recoveco: un deseo de alegría y que los nudos y las imposibilidades se transformen en palabras se transformen en danzas se transformen en más planchas de lavar, en obras de teatro, en música, en videos, en cada una de nosotras mismas reflejada en la otra que es y será sí misma.
Estoy tan lejos ya… he dejado Buenos Aires, he pasado por Roma y hoy llegué a Holstebro en Dinamarca. Es domingo. Son las 20hs pero hoy hay sol. Es la luz de los días largos del verano que se acerca. Sé que serán las 22hs y habrá todavía luz y corro el riesgo de seguir frente a la computadora jugando con palabras, hipnotizada por la ilusión de que es el eterno atardecer… Desde acá escribo. Desde acá trato de reconstruir los fragmentos de imágenes, el sonido de las voces, las miradas de cada una de nosotras. Las que nos quisimos conocer las caras.
De aquel sábado 1 de mayo, de pintura surrealista y de huellas indelebles al mejor estilo realista me resuena aún esto que escribí.
Ana Woolf.
Y nos conocimos las caras
Mucho arroba, mucho nombre punto apellido hotmailgmailyahoo… Mucho de esto llamado comunicación pero sin saber cómo sos ni qué color de ojos tenés y ni hablar de cómo suena y a qué resuena tu voz…
La convocatoria fue lanzada. Lo más directo, claro y franco y ‘orgánico’ a la vez era llamarla: "Y si nos conocemos las caras". Desde que como Red habíamos empezado a funcionar en Red (tecnológica), blog, comunicaciones y difusión de actividades vía email, seminarios y nuevos emails, festivales internacionales y latinoamericanos y nuevos emails, mujeres artistas que íbamos conociendo y a las cuales les íbamos hablando de la Red, otras que nos conocían ya y que nos pedían ellas mismas información y que les enviáramos nuestro Boletín mensual, y otras más… bueno, desde que todo eso empezó a suceder hemos ido construyendo una larga lista de lo que se da en llamar "mailing list", o sea: lista de direcciones emails. Yo había vuelto al país por dos meses, dos meses regalados por una tal "política inmigratoria del estado italiano" o leyes de la EU para ciudadanos no EU. Quería aprovechar este regalo concedido. Teníamos ese tiempo para hacer un movimiento que nos hiciera salir de nuestro círculo de acción (no podría decir círculo "pequeño" de acción… porque cada vez que nos poníamos a pensar en esto y aceptábamos que era así, "pequeño" nos venía en mente el eco que habían dejado e iban dejando cada una de nuestras acciones "pequeñas". Magdalena Estación Junín es un ejemplo). Saltamos, aún más, afuera del círculo ya hasta ese entonces conocido.
Un encuentro que tenía que ser el 1 de mayo porque yo me iba el 3 y obviamente no me lo iba a perder. 1 de mayo, fecha extraña… fecha posible también. Era un sábado. Nuestra lista de emails se compone de nombres de mujeres, pensé inmediatamente en aquellas que eran mamás, y que entonces no estaba nada mal, dejarían a sus hombres –aquellas que los tenían - cuidando a las hijitas/os. Esto era ya bastante ventajoso. De todos modos, ese 1 de mayo madres o no madres, las mujeres de nuestra lista de emails tendrían que dejar lo programado o lo fuera de programa.
Acomodar actividades o desacomodar un descanso, actividad o desactividad familiar o no (como sea que esta familia esté constituida, parejas, madres, padres, abuelas/os… etc) y aceptar venir a una reunión (¿?) Magdalena 2ª generación (¡!) el día que nos deja afuera lingüísticamente: El día del trabajador. Óle! Así con acento el la ‘ó’.
¿Venir a qué? Fue nuestra segunda pregunta. "Para que nos conozcamos, para que también se conozcan" decía nuestra convocatoria. A conocernos, a vernos, a presentarnos, a intercambiar. A hablarnos y a dejarnos hablar. A esto vinimos y a mucho más.
¡Vámonos!
No estamos todas. Estamos las que estamos y las que estamos entonces organizamos. Como podemos, desordenadamente, con dos en Colombia pero con la computadora en mano (Natalia Marcet y yo) y otra a punto de estrenar una obra como directora (Laura D’Anna), y así más… Pero por esas casualidades no tan casualidades nos conocíamos ya en la acción de un trabajo artístico compartido porque aparte del trabajo en la Red Magdalena es el mismo equipo que comparte un espectáculo que ya tiene más de un año de existencia: Viajeras en busca del circo (espectáculo teatral para todo el mundo!) y tienen incorporada –como grupo - la dinámica de la acción. Hay que salir como sea, donde sea y se sale. Entonces "¡Vámonos!".
Y organizamos. Y organizamos bien. Distribuyendo tareas. Responsabilidades. Proponiéndonos para hacer o ayudar a hacer desde lo que sabemos que sabemos (yo por ejemplo, ya de vuelta en al país, como asistente de cocina de Laura quien sí sabe hacer las empanadas de carne cortadas a cuchillo). Peque (Natalia Tesone) la parte de computadora: imagen, historia, PDF con fotos… Natalia Marcet (quien regresó dos días antes) tartas y una mega torta bomba rellena de todo. Marcela Brito única con auto, transporte, compra de vino, bebidas, platos, ah! chorizos… El suegro de Laura: sería el asador. Nosotras teníamos que estar en la reunión. Sin duda. Organizamos éstas y otras cosas más.
La llegada a la casita
Gracias Cecilia Ruiz, porque en medio de la velocidad de ideas, viajes y corridas apareciste vos ofreciéndonos tu espacio, tu casita nueva: Espacio Crearte allí en Don Bosco 4124.
Y allí, a las 16hs pasadas llegamos. Me encuentro con Cecilia luego de 3 semanas de no haberla visto. Me doy cuenta de la enorme alegría que me da verla y veo la enorme alegría compartida que sentimos también al ver llegar detrás de mí a Mariela Díaz (responsable de Magda Estación Junín). Estamos en la cocina descargando las cosas. Alguien me dice: "Ana hay una mujer en la puerta se llama Mabel y pregunta por vos" ¡Pero son las 17.30hs recién! Y sí, era la dramaturga Mabel Loisi quien no quería llegar tarde. Detrás de ella Viviana Posincovich y sus tablas de planchar dije yo poniendo en evidencia mi capacidad para las cosas del hogar: son en realidad las viejas tablas de lavar, las de madera, convertidas en objetos de arte. Comienza a colgarlas. En el medio del espacio la multifacética actriz y dramaturga colombiana Jenny Cuervo mirando el techo, controlando vigas, corriendo escalera, colgando cuerdas para su posterior presentación. En el medio de todo y cuando aún no son las 18hs sigue cayendo gente… Pero todavía no son las 18hs nos decimos sorprendidas en la cocina en medio de tartas tortas choripanes carbón jugos empanadas y gaseosas ah! y la infaltable pava para el mate.
Ya son muchas. Trato de acercarme, de salir para recibirlas, de presentarme, de saber quiénes son y SOBRE TODO de presentarlas. Para eso estamos. Para eso este TODO. Quiero que se conozcan, las de danza entre sí, las actrices con directoras que están solas, distintas generaciones de dramaturgas entre sí y con actrices y directoras que buscan textos, las que hacen cine, las que hacen un montón de cosas con las que hacen pocas o también un montón… Trato de tejer las primeras líneas de la Red. Tengo desde hace más o menos 20 minutos el delineador y un lápiz labial en la mano. Llegué sólo a ponerme mi perfume, menos mal, me siento más arreglada. Cecilia Ruiz me saca de la sala "andá a arreglarte ya o no será ya nunca". Reciprocidad. Me vuelve a la memoria el instante en que la tomé y le dije casi las mismas palabras: a arreglarse ahora o nunca Ceci. Ella estaba en ese momento en medio de la organización de su festival (el primer festival de teatro hecho por adolescentes, septiembre 2009).
Me doy cuenta de la enorme alegría que voy sintiendo y de ese hormigueo en la panza en la medida en que veo cómo poco a poco y mucho a mucho van llegando, ustedes, muchas de las cuales hasta un segundo atrás eran sólo nombre punto apellido arroba hotmailgmailyahoo…
Y nos vamos reconociendo. Ah! sí, este nombre esta cara, esta cara este nombre. ¿Y esa mujer quién es? Ah, una amiga de una amiga que no pudo venir y que le avisó a otras amigas…
Y nos vamos conociendo. Y me doy cuenta de la enorme alegría que siento al ver ese enorme círculo de "mujeres sentadas" que hemos constituido, y al sentir a mi lado la presencia de estas mujeres que están a mi lado, a quienes veo con una sonrisa de oreja a oreja, entre incrédulas y realistas (allá estaban todas, esto habíamos logrado juntas), estas mujeres, Natalia M, Natalia T, Laura y Marcela, las caras de Magdalena 2ª generación, mujeres que por suerte tienen "pajaritos en la cabeza" y pueden volar alto.
Los pajaritos en la cabeza
No voy a narrar exactamente lo que compartimos. Sólo algunos momentos, algunas impresiones. Partiendo de mí misma, materia que conozco un poco y que estoy empezando a desconocer un poco más…
Yo no puedo hablar. No encuentro las palabras. Ellos dicen que el problema está en la amígdala, que es la amígdala que se cierra por miedo. Pero yo no sé, a mí me duele el cuerpo todo, a mí me duele el alma. Es como un gran globo lleno de agua y el agua empuja, empuja las paredes y parece que va a reventar que va a reventar y al final nunca revienta. Entonces te quedás allí, parada, muda, silenciosa, ensordecida. Asfixiada por la saliva de tus propias palabras que no se atreven a salir. Aturdida por el rumor de tu propio silencio.
Esto escribí porque esto vi, porque esto sentí, porque esto veo, en Perú, en Argentina, en Colombia, en … y en… Esto escribí porque – ya cada vez menos veces pero cada vez aún – esto siento.
Hay más, hay mucho más, pero hay sobre todo un compromiso a no olvidar lo que pasó y lo que cada una sintió. ¿A seguir trabajando para que esto crezca? Sí, pero insisto en insistir en no olvidar lo que se sintió porque allí está la semilla que sostendrá lo que vendrá, si vendrá. Y si no, vale ya lo vivido.
GRACIAS
GRACIAS a todas por su presencia, por su sinceridad, por su exposición, por su trabajo de resistencia en la escucha, y no lamento mi desborde de tiempo. No esta primera vez.
En mi nueva valija me llevo…
Me llevo conmigo a Naty T hablándonos de su verdadera identidad; a Marcela actriz y su trabajo constante para que sea posible un diálogo entre mujeres sin violencia; Laura por tu palabra "hermandad"; Naty M y su "Gordas es la razón de mi vida porque me permite transformar el veneno en alimento"; a Mariela quien abrió nuevas puertas en Junín y quien ahora trae a una nueva generación de magdalenas: Anahí y Brenda (la abogada que no fue) ambas de 19 años; a Mabel y su "yo me quedo en la vida para ver cómo termina" y a su Claudio Malbrán; a Verónica y su expresión sonriente al llegar, su cara de querer verlo todo, la ESMA y su "había mucha congestión en otros espacios teatrales en donde me movía"; Flor (quien llega por Blanca) "Cruce de lenguaje… danza teatro… reafirmar mucho el camino genera fortaleza… Sostener"; Carolina De Luca y su trabajo sobre "lo impuro", los cruces, mixtura… Itsi Bitsi y Víctor de Pina Bausch; la alemana Angela y su gran sombrero, su manera de hablar y pintar mundos reales e irreales; Estela (vino con Blanca Rizzo) danza comunitaria, sus masajes danzando con su trabajo en artes plásticas, su ir diciendo de a poquito…; Viviana su mirada que transforma lo cotidiano y áspero en un objeto artístico; Alejandra y sus cuentos en el medio del espacio tratando de cumplir obstinadamente con la tarea asignada: ¿podés encargarte del registro fotográfico?; Jenny y la música de Cali en su decir, mujeres creadoras, crear para transformar/se, un aquelarre total; Gabriela y la puerta, un idiota diciendo a su mamá "su hija no puede", danza clásica, moda, diseño de interiores, y el teatro, y Sí puedo. Soy allí; Patricia la abogada y su "no tengo nada que ver pero está bueno"; Gabriela la otra abogada, quien nos regala de nuevo la palabra "hermandad" y la visión de un "hilo dorado" que parece correr entre las magdalenas y que de acá en más lo llevamos consciente, con gusto, con honor; Julia y el Paraguay que se viene irrefrenable "hasta el Maipo no paro", abogacía y busco directora, ¿me dirigís vos?; Soraya su extrema sencillez al hablar y reflexionar, su calidez y presencia al contarnos de su militancia, ser mujer es estar rotas por todas partes, si no hay amor no hay crecimiento posible, arte transformador. Trama circulación perfecta porque acontece. Es en el entramado en donde nos hacemos más potentes; el Colectivo Poético Teatral Vuelos, las obreras de Castelar o las mineras de Castelar: las más jóvenes Claudia, Florencia, Agustina, Solange, Sofía, la identidad a través del teatro, el arte me salvó, la vida es teatro no se puede separar, soy mujer y soy actriz decir esto ahora es una fiesta, el "Señor minero" como se definió Ciela, sucia y torpe, me metí de contrabando. Siempre. Quería poner en escena mi poesía, Barba, el Odin y lo que hacía cobra sentido… yo tenía que llegar acá…; Silvia y su vida marcada por la historia de nuestro país y ahí empiezan a oírse también otras voces todas increíblemente alineadas en la misma parte de la sala, del lado de la pared: yo también tengo un hermano desaparecido… yo mi papá… GRE (Gimnasia rítmica expresiva) y una pregunta latente ¿con quién me junto para estar presente allí en donde quiero estar?; las chicas de Moreno: Graciela y la literatura, su ilusión de contagiar a los chicos de la secundaria del espíritu de Borges y las miradas que descienden a su culo (sic), su voz temblorosa, al final sabemos que ella escribe; Fernanda y un futuro en su panza, el teatrito de Moreno y la Sala Mandra que se ofrece para seguir encontrándose; Sabrina su imposibilidad que se vuelve posibilidad y su buscar siempre; Rocío de Medellín, el teatro danza, su mamá que hace trabajo social con chicos de la calle y su sensación de estar en esta sala en "una casa conocida"; Blanca la danza en estado puro, muchas veces empiezo a creer que soy algo y luego se me mueve, todas esas que soy; Julia vino con Blanca, de La Boca, de los talleres comunitarios, capoeira, teatro, cine, video… siempre fui madre, nunca me lo hubiera permitido, ahora enseña; Becky y su acento americano y su esfuerzo por combinar las palabras en castellano, cine y teatro, mimo, no dudar, seguir, alimento para el alma; Katia y la Rusia que asoma, una licenciada en administración menos en el mundo, la pregunta existencial de su profesor de licenciatura ¿por qué están acá?, ella que se va, el arte me hace sentir viva pero aún no encuentro la forma de vivir del arte; Estela Maris, de Posadas, vino con Blanca, no hago nada de todo esto, vi Las de Barranco y me marcó, y sí… hago teatro sí narración… y danza y … sí… soy pintora y gané un premio… nunca lo había dicho pero acá no sé… me animé a decirlo, toco el acordeón y… así…; Cecilia ¿qué responder cuando te preguntan qué sos?... el formulario mata, yo escribía docente (soy docente de piano) hasta que me di cuenta de que yo quería comunicar que el teatro era y es mi camino de vida…interacción, meterme en las grietas… su Festival de adolescentes que ya va por el número 2 (octubre 2010!), el sueño del espacio propio; Wendy que vino a ver bailar a Fiorella pero que escribe también e investiga en el campo de lo social; Fiorella su vuelta a Argentina y el pensar que la danza Odissi, su arte adquirido durante muchos años de exilio y sacrificio no tiene espacio en nuestro hoy, la ley de las oposiciones en escena.
Y cierro ya la valija. Lo práctico nos lo llevamos puesto, ¡qué placer!
En un último recoveco: un deseo de alegría y que los nudos y las imposibilidades se transformen en palabras se transformen en danzas se transformen en más planchas de lavar, en obras de teatro, en música, en videos, en cada una de nosotras mismas reflejada en la otra que es y será sí misma.


