Del sótano de mi abuelo al Taller del Ángel
Por Laura D’Anna
Los ‘80
Esos años en que tenía 15-25 años, la edad de las hijas de esta obra (Regalos, de Nelly Fernández Tiscornia). Ese tiempo en que nos sentíamos protagonistas de la historia, en que teníamos delirios de grandeza, nos sentíamos con una gran misión...
Bajaba al sótano para saber qué estaba pasando en la superficie. Años de escuela secundaria en que no sólo el olor a membrillo mezclado con salame y queso de rayar (del sótano del almacén de Ramos Generales de mi abuelo en mi pueblo pequeño, Manuel Ocampo), también el olor a la verdad enterrada me hacía bajar para leer frenéticamente todo lo que allí mi hermana mayor y mi primo habían escondido (revistas Crisis, libros de filosofía y derecho prohibidos o por miedo ocultados, novelas y libros de poemas, discos, etc)
Situación límite: Nelly y Jaspers
Al ciclo televisivo, mi memoria lo tiene en el rincón de la "nueva televisión", esa que junto a Nosotros y los miedos, formaba parte de un renacer de la cultura en todos los ámbitos. Pero en ese entonces, yo dejaba de tener televisión porque me había ido a estudiar a Rosario y vivía en una pensión dirigida por María, la monja polaca de nariz colorada y risa contagiosa.
Yo no veía Situación límite, pero todos hablaban de ese programa.
Busco en Google:
Ciclo de unitarios que iba los miércoles, a las 22, por ATC en los años 83-84.
Libro: Nelly Fernández Tiscornia
Dirección: Alejandro Doria
"El programa estaba dividido en dos partes, en cada una de las cuales sendos personajes discutían o dialogaban en torno a temas generalmente conflictivos (el asunto era el mismo para cada parte), lo que permitía que el televidente disfrutara cada semana de dos auténticos duelos actorales. Los libretos solían contener situaciones inimaginables en la televisión actual, como la discusión de una mujer con su marido sobre justicia social tras participar de una manifestación en la calle, o el ajuste de cuentas de una mucama con su patrona. La puesta en escena era despojada, sin cortes, música ni artificios, con las cámaras registrando atentamente miradas y gestos."
Sigo buscando en google y me encuentro con Señal de ajuste: diario de la televisión 84-85. Su autor, Maurer, dice: "Era la televisión del deshielo, del desahogo, ya no había temas tabúes... Mucho uso del primer plano, empleo expresivo del foco. Economía escenográfica y fondo negro concebidos como función expresiva: aislan el conflicto, sirven a su condensación asfixiante."
Pero la "situación límite" también es uno de los orígenes del filosofar para Karl Jaspers, filósofo existencialista que yo leía frenéticamente justo en el 84, pero ya no en el sótano de mi abuelo... "Comunicación de existencia a existencia... la lucha es una lucha amorosa en que cada cual entrega al otro todas las armas", y de esa idea no me olvidé nunca (ni del departamento prestado por mis amigas donde lo leía, compartiendo miel, nueces y una frazada, con mi primer amor)
Vuelvo a Jaspers, el sentirse perdido y el encontrarse a sí mismo como origen del filosofar: "Las situaciones límite –la muerte, el azar, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo- me enseñan lo que es fracasar. ¿Qué haré en vista de este fracaso absoluto, a la visión del cual no puedo sustraerme cuando me represento las cosas honradamente?... Es decisiva para el hombre la forma en que experimenta el fracaso..."
Nelly Fernández Tiscornia
Me gustó su respuesta, cuando le preguntan por qué aborda tan a menudo el tema de los jóvenes:
"Porque la adolescencia y la juventud fueron muy difíciles para mí en razón de mi deficiencia física (tenía una discapacidad motora), me las salteé. Por eso, me solidarizo con sus miedos, sus esperanzas, por la forma que van a tener que debatirse contra la hipocresía, la mediocridad, los moldes hechos… Cuando pongo a los adultos en situaciones límites lo hago pensando en los jóvenes. Ellos tienen que luchar contra el miedo que meten al actuar libremente y hay que hacer algo por ellos. Solo se crece cuando se es libre."
Me impactó trabajar un texto de ella y montarlo en teatro. Parece fácil...
El mito de Sísifo
Durante los primeros ensayos de Regalos, Darío, uno de los actores, hace un ejercicio en el entrenamiento previo al montaje: de pronto su secuencia contenía las acciones de Sísifo... Y allí descubrimos que su personaje es una suerte de Sísifo, hombre condenado por los dioses a subir una pesada roca hasta la punta de la montaña para que una vez allí la piedra volviera a caer por su propio peso sin que Sísifo pudiera hacer nada por impedirlo.
Camus... otro autor frenéticamente leído en los 80 que se me apareció en este proceso. Le mythe de Sisyphe, lo compré usado en San Telmo en el año 85.
Patricia Palmer
La conocí este verano en el taller de Actuación y Dirección de Juan Carlos Gené, Volviendo a Hamlet. Ella como actriz y yo como directora, trabajamos juntas la escena de los sepultureros (y con Verónica Bonino, el ángel del taller). Yo ya sabía mucho de la Palmer por Peque (la magda-viajera Natalia Tesone), quien me había hablado amorosamente de "su" querida maestra.
Meses después de ese taller con "mi" querido maestro Gené, Patricia me convoca para dirigir un capítulo de Situación límite en su Taller del Ángel. Y allí estoy. Alli estrenamos Regalos el 25 de septiembre.
Regalos. Situación límite, de Nelly Fernández Tiscornia, con adaptación de Patricia Palmer y la actuación de Julia Augé, Zuleika Esnal, Laura Ledesma, Darío Luchetta. Dirección: Laura D’Anna. Los sábados, a las 23, en el Teatro del Ángel, Mario Bravo 1239. Reservas: 4963-1571.
Regalos, la obra
Hay diferentes tipos de regalos:
Los que compramos según los compromisos (y gastamos lo que no tenemos)
Los que prometimos y no damos (y condenamos a la espera depresiva o rabiosa)
Los que hacemos con las manos, el corazón y el tiempo, cuando abandonamos algo de nosotros para entregar al otro. Cuando resignamos algo por alguien.
Dos monjas misioneras y una crisis de fe. La rabia contra el mundo porque los regalos prometidos no llegan.
Una pareja en plena crisis por un "bienestar" que se está convirtiendo en un infierno. Porque hay regalos que cuestan la felicidad.
Acerca de la dificultad de regalar
Después de lucha y dolor los cuatro personajes van a intentar regalarle al otro una acción que les devuelve algo de existencia, de conciencia, de ilusión.
Que hasta los hace sentir dios por un día: hacedores del milagro.
Regalar un milagro: hacer que se cumpla el deseo de otro.
(Milagro: consecución del deseo humano)
Las actrices y el actor. Espejos. Hermanos.
Todos compartimos al Gené y a la Oddó como maestros.
Con Laura (Ledesma) somos hermanas en el teatro: hemos compartido clases, montajes, camarines, personajes. Y ahora trabajar con ella como directora es un placer: regala confianza y pasión.
Con Julia es una cuestión intuitiva, como si un mismo río que corre subterráneo nutriera nuestras raíces. Insomne mariposa revoloteando en busca de sí. Cuando pensé en ella para el papel de la monja misionera no sabía que venía entrenando con el personaje de Ana, la monja de Golpes a mi puerta del viejo Gené.
A Darío lo conocí hace poco, en el papel de Trigorin, de La gaviota. Tema para un pequeño cuento: me enojé con él internamente, recuerdo, porque no se enamoraba ni un poquito de Nina. Pensé en él inmediatamente para el personaje de Evaristo, taxista, sin saber que Darío había trabajado arriba de un taxi durante doce años de su vida.
Y Zuleika. A Zuleika la eligió Julia. Y yo acepté casi sin conocerla. Cuando nos vimos en un bar, le hablé de la obra y del personaje, y casi al mismo tiempo en que le estaba entregando el libro, dejándome llevar por mi intuición, ella me decía que había trabajado voluntariamente durante años en una villa haciendo talleres de recreación junto a una artista plástica. Zuleika debía ser la otra monja misionera.
Me regalan su confianza, su paciencia, sus sueños.
Navegar es preciso, actuar es preciso