Florianópolis -Brasil- 2010- también Magdalena 2a Generación…
por Ana Woolf
Travessia: ato ou efeito de atravessar região, continente, mar.
Neste ano, decidimos atravessar o mar em una direção oposta: nosso continente sempre com os sonhos do além-mar, do novo que mora em terras longínquas, do velho mundo ou o mundo incrível que moa além dos nossos olhos, agora é o centro de um novo vértice. Um vértice que cruza diferentes caminhos, olhares, desejos e expectativas, construindo nesse nosso continente tão novo o ponto de convergência de artistas de diferentes nacionalidades, línguas ou culturas.
A travessia do Vértice Brasil 2010 busca um rosto para esse nosso local de origem. Quando se está longe, é possível olhar para o ponto de partida de forma mais clara, mais precisa e transformadora. Conhecer a si e ao outro, e reconhecer as diferenças. Permitir-se olhar para si com os olhos do outro e superar este estranhamento com a percepção do que nos aproxima. O que buscamos ao realizar esta travessia? Ao convidar todos que atravessem o mar ou nosso país continental para que venham ao nosso encontro, lançamos novas perguntas. O que nos move em direção ao outro?
Em nossa história, os navegadores buscavam as índias, mas se depararam com uma terra desconhecida. Essa busca pelo outro nos leva a lugares nunca antes alcançados. Em uma jornada, as expectativas são pequenas vivências que temos em uma travessia ganham novos contornos, e talvez aí seja possível sentir aquela estranha sensação de que viajar é sempre um retorno a si mesmo. Desejamos a todas e todos uma estadia rica e estimulante em Floripa!
Este es el primer texto que leí apenas llegué a Florianópolis para participar del encuentro Magdalena que allí se identifica con el nombre Vértice. La creadora, generadora del proyecto y directora artística es Marisa Naspolini. Ella escribió esta suerte de manifiesto para inaugurar su segunda aventura Vértice 2010. La primera había sido dos años antes.
Con este texto doy por sobrentendidas varias cosas:
- Invito a las que lo leen y tienen el castellano como lengua madre, a hacer un esfuerzo de comprensión y lectura de un texto en portugués.
- Al enviar nuestro blog a las participantes brasileras del encuentro Vértice, las invito también a hacer el mismo esfuerzo de comprensión y lectura de textos que van en castellano.
- Doy por sentada mi voluntad de romper las diferencias lingüísticas que nos separan en un espacio latinoamericano. Floripa está a 3 horas de vuelo de Buenos Aires. En Brasil hay un movimiento Magdalena que está creciendo a grandes pasos. Hablemos y escribamos en castellano, en portugués, en portuñol, en lo que podamos, pero que esto no sea un impedimento para generar proyectos en conjunto. Empecemos por compartir entonces un espacio de nuestro blog.
Som bem-vindos também escritos de lãs mulheres brasileiras. Lãs invitamos! Lãs esperamos!
Instantáneas:
Conocí a Marisa en el 2004. Una vez más Transit, el encuentro/festival Magdalena organizado por Julia Varley en el Odin Teatret. Evento que, una vez más, dejó huellas. Como nos ha pasado a varias de nosotras, Marisa, luego de Transit, quiso más, y quiso más sobre todo a nivel responsabilidad. Quiso que un evento así sucediera en su país, Brasil; quiso que mujeres jóvenes (muchas de ellas sus alumnas o ex – alumnas de la universidad de Teatro de Floripa) tuvieran la oportunidad de conocer a artistas del Magdalena Project (digamos 1ª generación) que ella había conocido y pudieran transitar también la misma aventura artística y pedagógica que ella había vivido en Transit. Su Encuentro/Festival Magdalena en su país se llamaría Vértice. Este fue el inicio.
2010: no pude ir al primero pero sí pude llegar al segundo encuentro Vértice, del 16 al 24 de julio, indudablemente de dimensión artística más ambiciosa. Espectáculos, performances, demostraciones de trabajo, seminarios, "rutas" (conversatorios), presentación de trabajo de las participantes, lanzamiento del libro en portugués Piedras de agua de Julia Varley, danzas y fiestas.
En este momento de escritura me pregunto qué puedo contar. Me viene como primera imagen una organización -para mí- excelente y un nivel de solidaridad y disponibilidad de las jóvenes que colaboran con Marisa, para aprender, para imitar, de verdad. Y sobre todo para agradecer. Rutina: 4 días de talleres por la mañana y por la tarde, con invitadas internacionales: Geddy Aniksdal (Noruega): Cruzando fronteras; Claudia Contin (la mejor Arlequino de Italia): Yo no soy más yo… La experiencia de máscara y de visita a un cuerpo/personaje "esculpido"; Michele Minnick (USA): Rasaboxes; Brigitte Cirla, Marianne Sunner (Francia): Voces desnudas; y yo: Koshi or not koshi. Dos pausas: almuerzo y una hora de merienda. Luego: Rutas. Presentaciones de trabajos teóricos, ponencias, encuentros. Pausa para cena (a veces menos de una hora) y espectáculos (dos por noche). Al terminar los días de seminario el horario fue tomado por presentación de performances, de trabajos de las participantes.
Algo para recordar I:
siempre digo -y nunca lo he hecho hasta ahora- que debo sacar una foto el primer día al comenzar mi seminario, así como de la primera jornada presentación al inicio de un Encuentro Magdalena. Guardar para mí esas fotos. Sacar una segunda foto al terminar el seminario y/o en la ronda final de cierre del Encuentro y ponerlas una al lado de la otra: la del inicio y la de ese último día. Allí, en nuestros rostros, se leería todo sin necesidad de palabras. Creo que este cambio, el cambio de un rostro, de un cuerpo, de unos hombros altos que van bajando día a día, de sonrisas que van apareciendo hasta ya no poder desaparecer, de ceños fruncidos que se van soltando, de caras cansadas y cuerpos doloridos que igual no cesan de correr de un espacio a otro, que no quieren perderse nada de nada, es lo que más me conmueve de nuestros encuentros. Es lo que me hace volver cada vez a las imágenes de mi primer Encuentro Magdalena, allá por el 1997.
Lo que quisiera recalcar como original/extraordinario de Vértice es la diversidad en la elección de las participantes. Diferentes generaciones (60, 50, 40, 30, 20 inclusive); diferentes experiencias (algunas más profesionales, otras en camino a ser profesionales, amantes del teatro pero no profesionales, con ganas de ser…); diferentes profesiones (maestra, productora, actriz, directora, organizadora, estudiosa, bailarina, con ganas de ser…) y algo para recordar: que cada una de estas mujeres pudo llevarse una foto personal de un antes y un después. Que cada una de estas mujeres, diversas, se fue transformada. Llevándose consigo y para sí un recuerdo para ser plantado. Germinará, estoy segura de ello, más allá de verlo nosotras.
Algo para recordar II:
Era un momento de organización. No recuerdo si dos semanas antes de comenzar Vértice o un poco antes aún. Marisa recibe un llamado de teléfono desde Gales, donde le avisan que lamentablemente Jill Greenhalgh (la ideadora y responsable del Magdalena Project) no podría participar del encuentro por problemas de salud. El mundo se vino encima. Se estaba derrumbando el sueño en donde una de las presencias centrales y necesarias era la de Jill. Marisa estaba en su casa. Hacía 9 meses que había sido mamá de una bellísima y especial bebé llamada Giulia. Mientras hablaba por teléfono Giulia intentaba ponerse de pie. Aún no había caminado nunca sola. Marisa nos contó que la noticia de Jill la sumió en un estado de desolación, de angustia. ¿Qué hacer?
Mira a Giulia otra vez. La pequeñita seguía luchando por dar su primer paso con sus brazos extendidos hacia su mamá. Tal vez la organización y la desolación de no poder cumplir el 100% del sueño que llevaba años de trabajo podía esperar un poco. Nada cambiaría. Allí, delante suyo estaba su primera hija tendiéndole los brazos, pidiéndole ayuda para dar su primer paso. Por primera y única vez.
Sí, por unos momentos todo podía esperar, para que luego todo sucediera: un Magdalena latinoamericano llamado Vértice de la mano de Marisa de la mano del primer paso de su hija Giulia.