lunes 10 de mayo de 2010

LAS MANOS DEL ENCUENTRO


por Alejandra Smiriglio

Mujeres. Mujeres que hablan, que actúan, que danzan. Mujeres que se juntan. Mujeres que sueñan. Que les brillan los ojos y hasta lloran. Que miran. Que dan, que se entregan.
Participar del primer encuentro de Magdalena 2da generación es estar entre mujeres que tejen una red. De creación, de talento. Que una tiene, que a la otra le falta y a las demás les sobra y enseñan. Cuentan y muestran. Juegan. Muchas se definen o se van definiendo como mujeres y actrices. Y quieren volar, no les alcanza ningún techo. Ante cada dificultad más creación, más teatro, más danza, más cine, un nuevo sueño y tal vez colectivo. Se lo plantean como identidad. Son lo que suponen y lo que buscan ser. Se reconocen y las reconocen. Piensan como mujeres y en ese pensamiento, está la solidaridad, la construcción colectiva, la protección, el uso del cuerpo como herramienta. Levantan la voz, la bajan, cantan, bailan, trepan, se cuelgan. No hay miedo. Hay red. De eso se trata. De confianza. Se dejan llevar y cuentan de a una su historia: me llamo tal y este es mi trabajo, mejor dicho… mi sueño, es decir… mi esencia, no…, es mi vida.
Magdalena se trata de eso. De esa red. Visible o invisible. Pero que sostiene, que ataja, eleva y devuelve: teatro con artistas, artistas con teatro. Hay que conocerse dijeron y allá fueron: Castelar, Moreno, San Martín, Junín, Ballester, Colombia, Dinamarca, Rusia, Alemania y más, muchas más. Y ¿qué son? De todo: actrices, bailarinas, cineastas, directoras, dramaturgas, etc. Y ¿qué hacen? Dirigen, actúan, crean, dan clases, abren espacios, se conectan y surge surge surge… Y ¿dónde están? Acá, al lado de tu casa, en tu cuadra, dando clases, en esta página. Y ¿Qué quieren? Ser nexo entre proyectos culturales de mujeres. Y ¿cómo lo hacen? Empezando por estos encuentros, tratando de crear una base que permita a las mujeres desarrollarse y trabajar juntas, realizando talleres, festivales, seminarios.
Sensaciones son las que quedan. Vistas casi desde afuera. Por los que no usamos el cuerpo pero lo ponemos. Allí, el punto de encuentro. O el de la búsqueda. Según como se mire. Nada es casualidad ni causalidad ni sincronismo ni sincronicidad. Todo sucede. Al mismo tiempo. En distintos lugares o en uno sólo. Esta vez se dio ahí. En Magdalena 2de generación. En esas mujeres que escuchaban respetuosas las palabras y los silencios ajenos. Esas mujeres que traían mochilas y se llevaban una dirección de mail y esa dirección, mañana, será, seguro, más teatro.
Una va por la vida por los mismos lugares pero con distintos zapatos. Y no se pueden intercambiar pero sí acompañar, asistir, acoplar. Cada una es lo que resuelve. Hace lo que imagina. Crea lo que cree. Muestra lo que siente. Sueña lo que no consigue. Camina.
Magdalena 2da generación es la red. Una red hecha de manos cruzadas. Manos que tejen con piel, con uñas, con arrugas, con llanto, con vértigo, con emoción, con no poder ser otra cosa. Manos. Y no cualquier mano. Manos de mujeres que crean una red y la sostienen.

· Así lo viví y quería compartirlo.