domingo 7 de marzo de 2010
ROSTRO DE MUJER
Stella Tuñón: En la misma vereda
Magdalena 2da Generación Estación Junín
A raíz de ver a los pibes que juegan en la vereda de mi casa, en la cuadra de la calle donde vivo…De verlos que se juntan… ¡Son una "pila de chicos"! Más o menos 17.
Están todo el tiempo en la calle y yo los veo que son chicos re piolas.
Calle Jean Jaurès, en Junín.
Un día se me ocurrió tirar libros de cuando yo era chica y los miraba continuamente por los dibujos. Se los di a las nenas de al lado y les regalé un par de teléfonos para que jueguen. Les di los libros y les dije: "Elijan un personaje, que vamos a hacer una obra".
Al otro día ya las tenía acá, con los personajes elegidos y con cosas escritas y demás. Entonces se me ocurrió armar un grupo de teatro, que más que un grupo son dos o tres. Porque hay chicos desde 3 años hasta 15. Y cada vez se fueron sumando más chicos. De acá a la vuelta, de enfrente, de la otra cuadra. Chicos que hacen hip hop, que han ido a coro, murgas, uno toca redoblante, el otro la quena. Hacen de todo, y como están todo el día acá, yo digo, no hay que desperdiciarlos. Entonces se me ocurrió, junto a mis compañeras de Magdalena Estación Junín, unirnos para trabajar con los niños para la Muestra de Teatro Breve que haremos el 10 de abril, en el Centro de Empleados de Comercio de nuestra ciudad.
Tal es así que se armaron los grupitos y empezamos con juegos, improvisaciones, ensayos. Nos divertimos todos.
Una noche yo estaba sentada en la vereda y se acercan dos nenas vecinas a contarme cómo había sucedido un crimen en el barrio, o sea, cómo una persona adulta mató con un cuchillo Tramontina a un chico que fue a asaltarlo, que aparentemente no fue con ningún arma, como se dijo "oficialmente". Me contaron todos los detalles, cómo lo vieron caer, que la ambulancia tardó, y el chico murió. Y otras cosas, como por ejemplo, de un "señor", si se le puede llamar así, que vivía al lado, y trataba de manosearlas. Ahí surgió un tema que fue bastante importante y sentí que ellas lo querían comentar y no sabían cómo. Al estar en la vereda, charlando, ellas confiaron en mí, empezaron a contar cosas que pasaban en el barrio. Y salieron esos temas.
Ellas habían escrito algo ya para "hacer teatro". Se les ocurrió una historia de dos hermanas que trabajaban en una granja y no podían ir a la escuela porque no le daban los tiempos, se dormían y el papá era bastante autoritario. Esta era la historia que habían desarrollado en el cuaderno. Y después surge la idea de dos personajes más, dos niñas ricas, con un padre poderoso. Las chicas pobres se encontraban con las ricas en el colegio. Así fue naciendo el guión.
Es la primera vez que trabajo con chicos, en estos diez años que hago teatro. Jamás trabajé con chicos. Hice obras infantiles, pero nunca hice de docente, algo que no soy tampoco. Esta vez me decidí porque ví muchas ganas en los chicos y ví que tenían la realidad más clara que muchos adultos. Eso lo noté en las improvisaciones. Son geniales. Es muy real y creíble lo que hacen. Son bastante cómicos en algunos momentos, y nos hacen reír.
Queremos que esto sea un proyecto a largo plazo, que no se acabe. Pensamos presentar algún trabajo para el 20 de marzo, para los padres y familiares, en la Biblioteca Ameghino, sede de Magdalena Estación Junín. En el barrio. Y luego, presentarlos en la Muestra de Teatro Breve, en abril.
Se trata también de comprometer a los padres, que sepan qué están haciendo los chicos y que vean qué es lo que hacen cuando nos reunimos acá, en la vereda de mi casa.
Lo vamos a lograr…
En esta vereda, hay pila para rato.