sábado 6 de febrero de 2010

MAGDALENAS TRABAJANDO




Natalia Marcet

¡Mondonga recorrió nuevamente las playas del sur de Mardel !!



Mondonga, la cuentacuentos que encarna Natalia Marcet, recorrió como hace muchos años, las playas del sur de Mar del Plata.
Se encontró que las nenas y los nenes de antes son adolescentes, que las/os adolescentes de antes son mamás y papás, y que algunas mamás y algunos papás... ya son abuelas/os !!!!!

Natalia Marcet coordina dos talleres de investigación teatral en Dolores, su pueblo de origen, con el Auspicio de la Secretaría de Cultura de esa Municipalidad.
Uno de ellos se configuró como un grupo cerrado, cuyo objetivo es poner en escena El regreso del Tarta, un texto de Sebastián Cretón, uno de los dolorenses integrantes del grupo.

VIAJERAS en Villa Elisa
Nos habíamos acostado tarde. El día anterior, particularmente para mí, había sido una "maratón cocineril".
Habíamos festejado el cumpleaños de nuestra Directora en casa de Nilda, una de nuestras "Magdalenas Madrinas", y, toda la tarde el horno de mi casa había cocinado tartas, la mesada había sentido el picar de los puerros y los tomates cherrys, mientras la heladera terminaba de armar el ansiado lemon pie (gigantesco) que más que una torta era una promesa incumplida.
La danza se había extendido hasta las 3 de la mañana, teñida de la fatídica noticia "Marcela había cambiado el auto, no tenía los papeles en orden y si bien tenía a Yema (su nuevo y flamante auto) en su casa no lo podía sacar porque era un riesgo terrible. ¿Y si nos paraba la policía? En cuanto a Albino, el viejo auto estaba en manos de su nuevo dueño".
¿Cómo ir entonces hasta Villa Elisa? Villa Elisa era otra de esas asignaturas pendientes que no debíamos dejar de cumplir. Allí vive Vivi Posincovich, nuestra ilustradora, amiga de toda la vida de Laura (Emi, en Viajeras) quien luego de llorar viendo un ensayo había dado a luz esa hermosa ilustración que es nuestro afiche.
Algunas, Marcela y yo, pensábamos que se debía postergar. ¿Cómo salir a las 7 de la mañana en la Costera Metropolitana con todos los bártulos y llegar para la función de las 11? En mi caso, toda la comida aún no digerida por el intenso baile, me obligaba a razonar equivocadamente "posterguemos posterguemos" me decía una voz de Pochita rechoncha estancada.
Laura decía: "Yo me voy... hago el número de la valija... me lo llevo a Manuel (su hijo) y lo hacemos igual...Yo no puedo fallar."

Ahora en la distancia la entiendo. Muchas veces la contingencia de la coyuntura nos hace perder de vista la importancia nodal de cada una de las situaciones que una atraviesa como una heroína en este viaje que es la vida. Laura, me disculpo, tenías razón... Ella tuvo la "visión".
Anyway. Esperaríamos si Marcela conseguía los papeles a las 8 de la mañana en Don Torcuato.
Llegué a casa. Ni me desvestí. Dormí con una pierna colgando de la cama tratando de estirarme y hacer espacio para las porciones de lemon pie aún sin digerir.
A las 7 de la mañana sonó el despertador. Era Marcela, la dueña de Yema y de Albino, nuestro auto-transporte. No había conseguido los papeles pero el nuevo dueño de Albino nos lo prestaba para hacer la "gira". Además Albino había despertado en forma, había arrancado. La partida a Villa Elisa era un hecho.
A llegar a lo de Laura, nos encontramos con que Manuel había estado ensayando su número de magia y su número en la valija para actuar en caso de que Viajeras no pudiese viajar. Cargamos y partimos. Como de costumbre, Peque era la copilota.

Al llegar a Villa Elisa, más tarde de lo pautado, todos los vecinos del barrio que Vivi había convocado, nos esperaban. Fue llegar y ver esas caritas, ver a León, el hijo de Vivi, deambulando por el parque. Laura tenía razón, había que venir.
No usaríamos las puertas. Usaríamos los árboles.
Nos preparamos y en menos de media hora salimos al ruedo. El calor derretía nuestras pieles, pero la felicidad de hacerlo y compartirlo con una comunidad de vecinos que se había autoconvocado un viernes a la mañana para asistir a una función de teatro era mejor que cualquier aire acondicionado. Esa función nos acondicionó el alma.
Al terminar, estábamos tan contentas que nos olvidamos de pasar la gorra. Una de las mamás, nos dijo "¿Y la gorra?" Entonces la pasamos.
Cuando todos los vecinos se fueron, nos quedamos comiendo empanadas que Vivi había hecho, berenjenas, y charlando, mientras León, el nene de Vivi, deambulaba desnudo por el parque.
Lo repetiríamos. Pero a partir de ahora con intercambios con las/los artistas de la comunidad.
Al subir al auto y regresar a Capital, nos reímos, nos dormimos y cantamos.
Las Viajeras habíamos jugado en el parque de Vivi, otra de las VIAJERAS, de las que miran de afuera y registran con sus manos de hada.
El último viaje de Viajeras de 2009, el último viaje de Viajeras estaba llegando a su fin. Albino, el auto de Marcela sería entregado. Y, como todo héroe, se retiraba con gloria de las lides de las giras de Viajeras.

Gracias Vivi, gracias Laura por no perder la visión.
Natalia Marcet