martes 5 de enero de 2010
ROSTRO DE MUJER
SARA JOFFRÉ
Por Laura D´Anna
Una vez terminada la mesa Mujer y Teatro en el marco del Festival Pirologías, organizado por la Compañía Nacional de Fósforos el 4 de diciembre último, Sara charló con nosotras en el remise que nos llevaba a ver una de las obras del Festival. La charla con esta mujer singular siguió por mail y en nuestras cabezas...
(Para saber más de esta dramaturga -a quien ningún quehacer teatral le es ajeno- consultar
http://www.librosperuanos.com/autores/sara_joffre.html)
¿Podrías presentarte?
Soy Sara Joffré, peruana, del puerto del Callao. A los dos años, en el colegio, me sacaron a bailar una canción que decía "mi hamaca es pura cera y está abajo de un palmar, más no te hagas ilusiones que en ella duermen papá y mamá". Era el año 1937, y se trataba de una canción de Lupe Velez, una actriz mejicana que se la llevaron a Hollywood, y le pasó lo que a todas las mejicanas que se las llevan a Hollywood...
Siempre en el colegio tuve la suerte de que las maestras nos hacían actuar. La primera vez fue para reemplazar a mi hermana, siete años más grande que yo: un día se olvidó el poema que tenía que recitar, y yo, sabía otro: La pobrecita harapienta. El poema se trataba de una niña pobre que no tenía ni un pan duro para comer. Al terminar el poema todas me vinieron a consolar, les impactó, creyeron que de verdad me iba a morir y me aplaudieron. Tenía siete años.
Desde entonces actué. Por otro lado, siempre me gustó escribir y me ganaba buenos comentarios de las señoritas acerca de mis composiciones. En 1956 terminé la secundaria, en ese momento uno se siente que no es nadie en el mundo: muy grande para pedir propina y muy chica para tener tu propia plata. Hay que empezar a buscar trabajo. Fui al Club del Teatro y concursé con una obra que no ganó, y luego hice otra obra que me trajo mucha suerte. Es una obra que a todas las mujeres las vuelve locas, las aloca, se llama En el jardín de Mónica. Ahí sí que habría que creer en el género, porque esa obra apasiona a las mujeres -dice Sara con un guiño y retrucando nuestra posición en la mesa Mujer y teatro, de donde veníamos.
¿Y de qué trata esa obra que tanto gusta a las mujeres?
De una niñita.
Con eso me gané un premio que junté con otra bolsa de viaje (yo quería ir a Londres y no sabía con qué iba a pagar el pasaje). Finalmente conseguimos la mitad del pasaje para ir en La reina del mar, un histórico barco que hizo muchísimos viajes y que ya hace muchísimos años que no viaja más. Ese era el penúltimo viaje, creo. Estuve un año en Europa: vi mucho teatro.
¿Cuántos años tenías?
Tenía 26 años. Recuerdo bien porque el año anterior, en el 60, por una pura casualidad, tuve la suerte de integrar un grupo de muchachos que yo ni conocía, y me fui a Cuba a celebrar el primer aniversario de la Revolución Cubana, eso fue muy importante para mí. Después regresé, me estrenaron mi obra, me gané los premios esos, etc. En Europa terminamos en un circo de Suecia.
¿Con quién ibas?
Con una amiga, también actriz, con la que después fundamos el Grupo de teatro Los Grillos, es el 63, lo fundamos con otros muchachos. Hacemos mucho teatro para niños, construímos un teatrito. Luego me fui quedando sola y cuando le iba a pasar el teatro a unos amigos del Grupo del Sol, éstos se murieron... El teatro era chiquitito como una casa.
No entiendo bien cómo fue que apareció de pronto César Vallejo en la conversación:
Vallejo, el poeta de Trujillo...
de Trujillo no, nació en Santiago de Chuco
"quiero laurearme pero me encebollo"
no, no es "quiero laurearme", y Sara trata de recordar esos versos
Qué gran poeta, ¿no?
¡El máximo!
¿Y después del viaje en barco a Londres, de la estadía en Europa con el circo incluído, de la creación del grupo Los Grillos?
En el año 1974, harta de oir que no existía el teatro peruano, armé una mesa, una reunión bajo el título "¿Existe el teatro peruano?" No salió nada de esa conversación, es muy difícil que salga algo de una conversación. Pero me convencí de lo que ya estaba un poco convencida. Yo me considero autora de teatro, en ese entonces era el gremio que menos se defendía, muy individualistas todos. Luego organicé la Fiesta del Teatro Peruano, cuya regla era que se hiciera teatro peruano en un sólo lugar, con autores peruanos y en un tiempo determinado para que la gente supiera donde podía ir a ver a los autores. Se hizo la primera Fiesta, luego la segunda. En la segunda vinieron de otras partes de Perú: de Cajamarca -la tierra en donde acabaron con Atahualpa-, de cerro del Pasco -una zona minera muy dejada a la suerte. Los de Cajamarca, que eran estudiantes universitarios nos pidieron que la muestra se hiciera allá, en Cajamarca. Yo se las dejé, era el año 1974. En el 78 ya en Cajamarca, concurre gente de más lugares de Perú. En Lima había toque de queda, ya empezaba Sendero a accionar. Pues ahora esa Fiesta se llama la Muestra Nacional de Teatro Peruano y este año 2009 ha vuelto a Lima, ya es la número 23. Antes de venir para acá me hicieron un homenaje muy bonito, yo les pedí que ya se olviden de mí...
Yo considero que, en mi país, el teatro es de las pocas cosas que sí ha avanzado. Ahora sí que hay un buen número de autores peruanos, por ejemplo. ¿Era Brecht el que decía que lo que dejamos debe ser algo mejor que lo que encontramos, ¿no?
Hay mujeres muy fuertes que trabajan, no hay esa diferencia entre hombre y mujer. Cuando ustedes -alusión otra vez a la posición de Magdalenas en la mesa Mujer y Teatro- hablaban hoy de la vulnerabilidad... ¡la vulnerabilidad en el hombre es igualita! Hay un poeta peruano muy bueno que decía: "Para comerte un hombre en el Perú tienes que sacarle primero las espinas." Hombre es una palabra genérica. Qué bonita frase. Porque yo no puedo entender lo de la vulnerabilidad, a un hombre lo destruyes igualito que a una mujer, con dos palabras, así sea Tarzán, el Gordo, el Fuerte. Es que hay mucho en la víctima de crear a su victimario, esto también me lo dijo un gran poeta y escritor y propulsor de teatro, Sebastián Salazar Bondi, para que ella -hablando de una chica- sea víctima es porque ella colabora con su victimario. Y yo creo en eso. Ay, cuanto más vieja me pongo, más creo en eso...
Pero hay veces en que la ley y el número están de parte de los victimarios, y es más fácil, ¿eh?
Sí, pero tenemos que creer que se puede acabar con ellos, si no, tendríamos que matarnos, tendríamos que no haber nacido...
¿Con qué obstáculos te encontraste en tu carrera?
No me di cuenta. La verdad que lo que siempre he tenido es suerte
¿Has vivido de eso?
¿Del teatro o de la suerte?
De las dos cosas
Es que yo nací de pies, y hablando de brujería, dicen que los que nacen de pies tienen suerte.
¿Quiénes fueron tus maestros?
Los libros, la vida.
¿Cuál es tu actividad ahora?
Vagar, hacer lo que va saliendo, adoro la frase de una telenovela venezolana -el que hacia el libreto es un hombre de teatro-: "como va viniendo vamos viendo". Desde 1992, año en que me jubilé de mi trabajo (que adoraba) oficinesco y que fue como mi padre-madre para mí en lo económico y algo más, me la paso en festivales, escribo, concurso, vivo y vago todo lo que me da el pequeño cuerpo que tengo desde hace 74 añitos.
Te apasiona la historia, ¿no es cierto? Es notable en tu discurso...
Aquí era un especial para el españolito (aquí Sara hace alusión a una pregunta seguida de una larga autorespuesta que nos propinó un director español invitado al festival y que se encontraba en el público de la Mesa) y de la pera de agua y que no se les olvide que mucho de lo que tienen es una gran deuda con Latinoamérica y en esta ocasión más que nunca era bueno recordar de dónde les vino el oro. Y sí, cada vez me gusta más la historia, más que cualquier novela. La historia es tan rica, tan ilustrativa, tan demostradora... y sí, San Martín, Bolívar -no me importa lo que ahora puedan agregar sobre ellos- me fascinan, y son como símbolos. Pero claro, como diría Brecht, no cruzaron los Andes solos, y me encanta cantar "La Cucaracha" pensando en todos aquellos... tu me entiendes.
¿Cuáles son tus sueños?
Qué linda pregunta, cómo se ve que tu eres una soñadora... Yo soy muy prosaica, de noche sueño cosas simples, domésticas y de día miro la realidad de cada día y encontrarme con gente como ustedes sí podríamos decir que me hace soñar que somos parientes cercanos cada día más y que somos "buenos"...
¿Cómo podrían contactarse con vos?
Este mail, sarajoffre@yahoo.es , es mi único medio (y es bien bueno), lo reviso a diario casi siempre una sola vez en la mañana lo más temprano que puedo. Aunque pueda dar otra impresión, son bastante "rutinaria", es decir, me encanta sobre todo ser UNA MUY BUENA SECRETARIA, ja ja ja, ¡y también cocino!Sopa de verduras, cuando me lo piden.
También les doy la dirección de Virginia Vilchez (virginia@librosperuanos.com), la mujer que me ha descubierto como cocinera de sábados, ella me lleva a su casa y mi fama de cocineradesopadeverduras se está extendiendo. Ojo, ella tiene un informativo cultural y le pueden pedir todos los libros peruanos. Me concede una serie de privilegios como darme café e internet, así que ella también podría ser otro medio de encontrarme si me pierdo, de paso las presento.
Te viniste en ómnibus desde Lima, como vos decís, por la ruta de los libertadores...
Me vine por la ruta de los libertadores, claro que sí. La mayor parte de la gente que viaja es pobre, la mayoría mujeres. Como cinco de esas mujeres viajaban con hijo, una de ellas llevaba al más pequeño, un bebé. Este bebé lloraba porque tenía fiebre. Entre todas se despertó una solidaridad muy bonita, porque la mayor parte de las chicas que iban solas son del servicio doméstico, saben cuidar niños, todo. Pero al pobre lo estaban matando de tanto amor. Todas consolando, jugando, hamacando al bebé inquieto y molesto por tanto viaje. Me lo iban a matar, yo de pronto me lo agarro y le canto después de muchos años porque ya no me acordaba... (y ella, Sara, se pone a cantar)
Duérmete mi niño
duérmete por dios
a la ruru rito
duérmete pedazo de mi corazón
este niño quiere que le cante yo
cántele su madre que ella lo parió
y se quedó dormidito, eso fue tan bonito...