domingo 6 de diciembre de 2009

CONTRA VIENTO Y MAREA

Cecilia Merchán, en la lucha contra la trata de mujeres

Por Natalia Marcet y Marcela Brito

Primera parte
El jueves 29 de octubre, a las 18, en el bar Conventillo, Concierto de Cuchillos, la diputada Cecilia Merchán, coordinadora honoraria del Colectivo Las Juanas, presentó el libro "Se trata de nosotras. La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual". Este libro es la primera edición de Las Juanas Editora, Colectivo Editorial.


En ese marco y conociendo la actividad desarrollada en la Red Multiplicarte, se realizó la siguiente entrevista.


-¿Qué es Multiplicarte?
-Es toda una acción de trabajo que llevamos adelante desde Las Juanas con el programa Juana Azurduy. Trabajamos con mujeres que pintan, mujeres que cantan, que bailan, que hacen videos. La intención es hacerlo con todas, que no solamente participe un grupo selecto, un grupo que esté preparado para ello, sino que podamos expresarnos desde lo que somos capaces de hacer, de decir. Hay mujeres que con un segundo grado o con muy poca formación académica escriben poemas y cuentos increíbles. Queremos recuperar todo eso y poner de manifiesto las diversas capacidades que tienen las mujeres.


-Yendo un poquito para atrás ¿Qué son Las Juanas?
-Nosotras nos bautizamos como las Juanas porque hacemos referencia a Juana Azurduy. Que es, para nosotras, un referente bien interesante. En primer lugar porque pudo romper con los estereotipos de su época. Fue una mujer que estaba preparada para el miriñaque y terminó encabezando la lucha contra el invasor: los españoles. No es que acompañó la lucha sino que la encabezó y eso nos parece de un valor muy importante. Es una mujer que luchó por la Unidad Latinoamericana y eso habla de lo que somos como mujeres, de nuestros proyectos, de lo que queremos de nuestra Latinoamérica, de nuestra Argentina. Pertenece a una época en la que hay muy poco reconocimiento histórico a la acción de las mujeres. Mujeres que fueron "invisibilizadas". Tomar a Juana Azurduy es, también, un poco provocador porque mucha gente nos dice: "Es boliviana". Hasta en eso nos parece interesante porque es boliviana vista desde hoy, desde límites que ya no existen. Es bueno jugar un poco con esto, derivado de las discriminaciones a las que está sujeta la mujer. Marca un ideal para nosotras. Incluso con el hecho de que ella era la Pacha Mama de los pobres. La identificación con la Tierra, con cierta maternidad que es muy fuerte en Latinoamérica. Ella unifica. Tenemos a las Madres de Plaza de Mayo, por ejemplo. Entonces de ahí en más, todas podemos ser Juana. Todas luchamos por romper los estereotipos, por una Latinoamérica unida. Además, tenemos el programa de fortalecimiento de los derechos de las mujeres, llamado también Juana Azurduy, que desarrollamos en distintos espacios, dentro del Estado también. Tenemos una editorial, llamada Las Juanas Editora. Conjuntamente con las Madres de Plaza de Mayo damos una cátedra libre, en diecisiete universidades, donde estudiamos y analizamos Historia de las Mujeres Latinoamericanas. En este momento, estamos trabajando sobre la salud de las mujeres, no solamente la salud vinculada a lo sexual sino a la integridad psicofísica. Por ejemplo, la alegría, la posibilidad de recuperar items tan importantes como el PAP o cuidarse los dientes, caminar, descansar. Nosotras decimos que defendiendo nuestra alegría "cuidamos nuestra salud".


-¿Para qué "Se trata de nosotras", un libro sobre la trata de personas, hoy, aquí y ahora?
-"Se trata de nosotras" es el primer libro del colectivo Las Juanas Editora. El libro versa sobre varios ejes y a cada uno de ellos los trabajamos con muchas mujeres. El de Salud lo trabajamos con más de 400.000 mujeres en distintas regiones de todo el país. En la Ley de Trata, en la cátedra de Historia de las Mujeres Latinoamericanas, también participaron numerosas mujeres. Al tema de la trata lo desconocíamos. Nos llevó muchas discusiones. Decidimos consultar a los que más saben, cosa que también ya hacíamos. Tomamos información de los trabajos previos. Nos encontramos con que la trata en sí, como problema, era el más oculto de los trabajos que habíamos hecho. El más denso y difícil de visibilizar. Nosotras trabajamos en el libro más de dos años. El año pasado apareció la telenovela "Vidas robadas", por TELEFE, y salió la ley que logramos votar en el Congreso, aunque no está reglamentada aún. Todas las leyes son letra muerta si el Estado no las cumple y especialmente si la sociedad no las hace cumplir. Respecto del libro, hicimos una compilación lo más abarcativa posible encarando el tema desde distintos puntos de vista e incluso permitiendo el disenso dentro del propio libro. Nosotras intentamos abordar en el libro un tema muy complejo a nivel teórico y a nivel de resolución cotidiana como es la trata de mujeres con fines de explotación sexual. A partir de la presentación del libro en pueblos, en ciudades, en barrios, en talleres, en encuentros con estudiantes, en escuelas, hemos logrado unificar, a partir de la movilización de la sensibilidad, a organizaciones e instituciones que logran liberar jóvenes de las redes de trata. Empiezan a tener un claro conocimiento de cómo hacerlo y se apoyan mutuamente. Redes que, por ejemplo, en Villa María, incluyen al Terciario de la Ciudad, a las Monjas Adoratrices, a las escuelas secundarias, a las organizaciones de mujeres, etc. Este último año doscientas mujeres fueron liberadas. Creemos que tiene que ver con la existencia de la ley, aunque no esté reglamentada aún. Fuimos a presentar el libro a Río Cuarto y a la semana se hizo una denuncia anónima. Nuestro libro ha vendido tres mil ejemplares, y a "Vidas robadas" la vio todo el país. Lo que nosotras hacemos tiene más que ver con la organización, y todo lo que vamos creando alrededor del libro.


-¿Quedan ciertas bases trabajando en los lugares a los que van?
-Sí, en la mayoría de los lugares que vamos. En Salta, por ejemplo, donde presentamos el libro, participaron todas las organizaciones. Nos contaron que las denuncias sobre trata se hacían en la universidad. La rectora es una mujer muy piola y logramos que se armara un Protocolo de Acción, donde se manifiesta cómo actuar ante una situación de trata. Todas las organizaciones se pusieron de acuerdo en cómo trabajar, en distribuir material y acordaron que siguen en la universidad para las denuncias. En cada lugar le van dando distinta forma, hay lugares donde no hay ninguna red. Nosotras decimos que a la Red de Tratas hay que oponerle muchas Redes de la Sociedad. Casi todos los lugares parecen impenetrables, digo parecen porque es como todo. ¿La pobreza es impenetrable? ¿Tenemos que seguir con la idea de que siempre hubo pobres y entonces que siga siendo así? ¿Como siempre hubo diferencias entre hombres y mujeres debe seguir siendo así? Creemos que no. Se empieza a visualizar la posibilidad de cambio y cuando eso pasa, las voluntades colectivas se hacen más fuertes. Nos animamos a una acción y después comienza el trabajo conjunto. El efecto de la acción de Mónica Molina, directora de la Secretaría de la Mujer de La Pampa, una compañera para nosotras en el trabajo, y en cómo lo lleva adelante, fue lograr el cierre de las whiskerías. En Santa Rosa, se demostró que si hay un interés por parte del Estado se puede llevar adelante una acción. Lo que parecía imposible se logra.


-¿Vos querés decir que es una decisión política?
-Todo es una decisión política. Decisión política del Estado, es decir, si es cómplice o no. Decisión política de los medios de si hacen "Vidas robadas" o si siguen mandando ochenta mil mensajitos de "vendo cola 2020". Es la decisión de la sociedad, de seguir estando como los monitos, así, tapándonos la boca, los ojos y los oídos, o si queremos organizarnos y hablar. Es una decisión. A Mónica Molina la amenazaron, a nuestras compañeras en Chajarí les rompieron el auto. No es fácil porque las redes de trata reaccionan.


-¿Qué pasa con el consumidor?
En nuestro libro tenemos un capítulo de Volnovich, un especialista en esto de poder ver desde el punto de vista del cliente, del por qué, que pasaría si no existiese este negocio infame, si no existiera una demanda. Trabajar en contra de la trata no es sólo trabajar en contra del delito en sí, sino trabajar en contra de una cantidad de prejuicios sociales sobre el lugar del hombre, de la mujer, respecto del cuerpo de la mujer, del placer, de dónde está el lugar del placer.