
Blanca Rizzo
Entre el arte y la política
Segunda parte
Por Laura D’Anna
LA MOVIDA DE LOS 80
¿Cómo fue tu participación en el under de los 80?
En los 80 participé de movidas inolvidables. Había un contexto político muy fuerte después de la dictadura que hacía esta clase de cosas posible.
El Grupo Escombros de La Plata con Héctor Pupo, J. C. Romero, D´Alessandro, Luis Pazos entre otros, organizó una movida que incluyó a más de 700 artistas: pintores, escultores y demás artistas plásticos que trabajaron con los desechos del lugar sobre una cantera abandonada de 400 m2 en las afueras de la ciudad. Arte efímero. A la noche, y bajo la luna llena, se prendió fuego a todo. Y la visión de ese fuego bajo la luna, enmarcado por banderas negras y rojas que eran movidas por zanquistas bailarines, no la olvido más. Yo fui la organizadora, por pedido de Coco Bedoya, del colectivo que salió desde Buenos Aires para La Plata.
Luego, en el año 90 o 91, se hizo otro evento parecido en una fábrica tomada en Avellaneda.
Todo este material me lo está pidiendo gente que está investigando esa época.
En el 89 participé, acá en Buenos Aires, en el evento que se llamó Bicicletas a la China, una denuncia de lo que fue la matanza de estudiantes en Tiananmen en junio de ese mismo año. Una tarde, en la ciudad de Buenos Aires, 200 personas en bicicleta iniciaban la perfomance. Ante el sonido de un gong, todas caían. En un momento de la “maratón”, justo en la esquina de Av. De Mayo y Florida, aparecí haciendo un solo de danza en la calle. Tenía la imagen de Isadora Duncan en la cabeza. Me había hecho una túnica con una tela roja que me había comprado. Me acuerdo que ese día salí del Banco donde trabajaba y me cambié en el baño de un bar. Esto ya es histórico, tiene 20 años.
Siento que fui una de las que introdujo la danza-performance en esa época en estos espacios. Antes no existía en estos medios. Krisha (la mujer de Miguel Abuelo) y yo. No tengo casi registros: no hay fotos ni videos casi. No había conciencia del registro.
Algo quedó registrado sin embargo. Cuando le hice la entrevista, Blanca me pasó un DVD con el maravilloso montaje de Bicicletas a la China. Año 1989. Cuando la vi aparecer, toda de rojo, danzando sobre el pavimento, veía no sólo a la Isadora que yo tenía en mi cabeza sino también a la Blanca niñita que se encerraba a bailar en el living de su casa con vestido largo y pelos ensortijados. Abierta. El living de la casa se derrumbó (o lo derrumbaron) y Blanca desde entonces danza (o hace danzar) de puertas abiertas de par en par, a todos.
Como en aquel under porteño del que formó parte, va a seguir eligiendo la calle como espacio de creación.
PERFORMERS EN ESPACIOS NO CONVENCIONALES: ENTRAR POR SORPRESA
¿Cuáles son los antecedentes de EL ENTRE?
Antes del Entre se fueron armando grupos de investigación basados en técnicas de improvisación y composición que devinieron en producciones performáticas en espacios no convencionales.
En el año 2002 el “Laboratorio de Improvisación e Investigación Escénica” con 12 integrantes entre ellos bailarines, actores, performers, mimos, clowns y músicos en Extensión Universitaria de la Facultad de Psicología (UBA).
En el año 2004 recibo el apoyo de Pro-danza y con bailarines del grupo anterior y nuevos realizamos un proceso con la mismas características de investigación que terminó con funciones en el Teatro del Viejo Palermo.
En el año 2005 y 2006 quedó conformado un grupo con Juan Manuel Iglesias y Carolina Cazzulino -Quarks-performers urbanos. Cuando empezamos estuvimos en un galpón de unos amigos pero era muy trabajoso acondicionarlo, ya que allí se realizaban fiestas. Como no teníamos plata nos fuimos a ensayar al campito donde esta la Flor de metal gigante, cerca de ATC. Volvimos desmoralizados, estaba lleno de espinas. Ese día subiendo con nuestras bicicletas descubrimos la rampa de la explanada de la Biblioteca Nacional y “nos la apropiamos”. Montamos e interpretamos la obra allí mismo. A partir de allí, quedó visible ese lugar. Horacio González, el director de la Biblioteca, nos dio posteriormente el permiso para trabajar allí.
Nos invitaron para ir a La Habana en movimiento, un festival de danza, pero no fuimos porque no teníamos con qué pagar los pasajes y fue imposible conseguirlos a pesar de las gestiones. Después salimos seleccionados en el Festival de Danza Contemporánea que se realizó en verano del 2007 y también entre 80 proyectos en el Festival “Nuevas Tendencias Coreográficas”. Fue mi momento de estar en el “circuito”. Yo venía de otro lado. El “circuito” no me interesó. Y volví a lo mío. Formé EL ENTRE. En el 2007 hicimos una convocatoria y acudieron muchos, se ve que nos conocían por Quarks. EL ENTRE es un grupo de investigación y producción performática en espacios no convencionales. Nace para intervenir facultades, espacios públicos, barrios periféricos, cárceles, como herramienta artística, política y de producción teórica.
“Poner el cuerpo en una escena no preparada, es entrar en una zona de riesgo, de llamado de atención, de apertura mental y sensibilización del observador y por lo tanto es un hecho político aunque su base sea artística. He aquí el carácter performático de este grupo: irrumpir, asombrar, transformar, entrar por sorpresa, involucrar al otro, sacarlo de su comodidad, de lo que tenía pensado de antemano. EL ENTRE otorga así otro sentido a los espacios del tránsito cotidiano y sus lenguajes propios utilizando el lenguaje del cuerpo, un cuerpo expresivo, como instrumento social y disparador para estimular nuevas percepciones.” (carpeta de presentación del Grupo)
Fuimos a ver a EL ENTRE. Quedamos en encontrarnos, Ana Woolf y yo, el martes 1 de septiembre en la puerta de la facultad de Sociología para asistir a un FORO sobre ¿Qué cuerpo(s)? Reflexiones sobre la corporalidad en y desde experiencias colectivas (como parte de las actividades que el Grupo de Trabajo Sociología de las emociones y del cuerpo tenía previsto desarrollar en el marco del XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. ALAS)
Sabíamos que iba a estar Blanca Rizzo y que iba a entrar, en algún momento y por sorpresa en el aula donde transcurría el Congreso, el grupo EL ENTRE.
Y entró. Un muchacho desbocado atravesó la ronda de presentación del Foro y parecía dispuesto a romper todo, detrás venían los demás performers intentando atraparlo. Hasta aquí nada inesperado para Anita y para mí: la actuación. Ya sabíamos, los esperábamos. Pero hete aquí que un señor, fornido y decidido cual bombero voluntario que no medita ante el peligro y se lanza a salvarnos de las llamas, se levanta de entre los asistentes del Foro y se lanza vertiginosamente a intentar maniatar al “loco”, a sofrenar, a reprimir, a aquietar. Blanca -y no sé si alguien más- con un gesto seguro salió a contenerlo a él: con una mano firme le indicó en silencio que no había nada que temer, que eran los performers.
El señor, confesaría unos minutos más tarde, había trabajado durante mucho tiempo como enfermero en un neuropsiquiátrico. Su cuerpo reaccionó, “entró”. Lo confesaría con desconcierto y un poquito de vergüenza.
Todos quedamos temblando.
Al terminar la perfomance los artistas del ENTRE entregaban un sobre con papelitos que contenían palabras o grupos de palabras para que uno se arme el propio mapa de significados. Yo armé éste:
ESPERANZA: nuestro cuerpo nacional roto convoca identidades sumergidas (esas voces acalladas) para com-partir y con-movernos.
¿El Entre participó en el Festival de danza contemporánea de Concordia, tu ciudad natal?
Sí, y fue genial. Teníamos alojamiento, comida, cachet. Nos venían a buscar en la combi. Un lujo. Nunca en mi vida...
Me pregunto, ¿hasta dónde no debiera ser todo así?
Nosotros no sabemos cómo hacer plata. Y es raro, porque por un lado queremos ir a lugares no convencionales, pero a su vez esto te lleva a empantanamiento de no poder hacer un mango, de no estar en un circuito mucho más protegido. Es complicado... Hasta dónde radicalizo la historia y me banco lo que sea, y hasta dónde quiero el placer que significa estar en los circuitos de danza. Esto lo quiero estudiar y decidir en grupo. Hay gente que se fue porque se agotó, y yo misma también por momentos me agoto. Hay que abrir esta discusión.
Esto tiene que ser una decisión política...
De hecho yo estuve 6 años en COCOA, una asociación de coreógrafos asociados, trabajando por los derechos de nuestro hacer y colaboro como puedo con el trabajo que está haciendo un grupo de coreógrafas por la Ley Nacional de Danza mediante la cual se pueda crear por fin un Instituto Nacional de Danza, ya que no existe. Sé que esto no se va a solucionar ahora, pero se está trabajando. Y si sale, va a haber partidas presupuestarias para solventar proyectos. Nosotros nos la pasamos presentando proyectos para obtener subsidios, pero hasta ahora no obtuvimos nada. La performance ni siquiera está contemplada.
“La calle. Lugar donde conviven los olvidados, la exclusión y la inclusión, el llanto y la risa; la violencia y el juego, ese lugar común y ajeno donde convergen distintas realidades que inevitablemente dejan huellas, tan perceptibles como invisibles: las que dejan los cuerpos por hambre, por frío, por represión, y las que en ellos quedan.” (sinopsis de Cronotópicas de El entre)