miércoles 1 de julio de 2009

UNA SAGA PEERGYNTINIANA (Parte II)


La máquina humana en búsqueda de la armonía del movimiento
Una Saga peergyntiniana escrita con los pies

Segunda parte

Los entrenamientos de Karate siguieron durante nueve meses. Al adquirir mayor dominio, más fuerza utilizaba.¡Y mis contenders también! Resultado: algunos golpes dados y otros recibidos que me señalaron que mi tránsito por el Karate Do allí finalizaba.Recuerdo una frase de un libro de cuentos de Rubén Cedeño, EL KARATECA DORADO:"... Después de endurecer las manos, brazos y piernas, la mejor fortaleza está en hacerlos flexibles. Después de haber realizado las más complicadas técnicas, la mejor destreza está en el arte de vencer sin combatir. Luego de haber obtenido todas las cintas, la mejor de ellas es la que llevas por dentro..."Por cierto, cuenta la historia de un karateca que había alcanzado la máxima graduación. Y deseaba aprender más. Del Maestro de los Maestros. Al presentarse ante él, la primer condición era que se sacara su magnífico cinturón negro y se colocara uno blanco, es decir, el cinturón de los que se inician. Confieso que en más de una ocasión, mientras mis compañeros y compañeras de karate realizaban sus "katas" (partituras de movimiento, a un determinado ritmo de conteo, dado por el sensei o profesor), mi mente los ubicaba en un escenario, con luces y música. Los imaginaba semidesnudos, con bellos ropajes. Escuchaba sus "kiai", transformados en palabras impetuosas, que nacían de sus entrañas. Un ritual. Una escena de nobles y guerreros, el pueblo decidiendo y marchando... Volvamos al ritmo. Mi inquietud era: al crear una secuencia de movimiento, ¿cómo responder desde mi interior a una forma visible apropiada? Es decir, ¿cómo entablar una relación armoniosa con los elementos externos que dan la forma? Debía experimentar la combinación de la velocidad con la intensidad, el tamaño y la fluídez de cada movimiento. Me preguntaba cómo sería, al decir de Laban, "estar en el propio cuerpo" conciente de la simultaneidad del flujo hacia adentro y hacia afuera.Y así, con esta mochila llena de preguntas, llegué al GYM del barrio. A la clase de Ritmos Latinos. La profesora se llama Mariel (como Mariela, pero en francés). Toma mis datos en una ficha y, ¡Oh, causalidad! Hemos nacido el mismo día. Veremos, con el tiempo, cuántas cosas en común tienen dos geminianas nacidas un 15 de junio.Tomo mi primer clase con Mariel. Estoy algo incómoda, más no me paralizo. Finaliza "el primer día". La profesora me pregunta si ya he tomado clases anteriormente. Le digo que no. Sólo una breve experiencia en un seminario de teatro (me refiero al de Ana Woolf).
Aquí se podría iniciar un sub capítulo denominado MARIELA gulliver DÍAZ EN EL PAÍS DE LOS GIGANTES. Esa fue la cabal imagen que tuve cuando las Magdas de Capital me admitieron para hacer mi primer seminario con ¡Ana Woolf! Hecho el puente a través de una amiga en común, Celia. Otra vez volver a preguntarme, por esa sensación antigua y conocida, de estar, quizá, en el lugar equivocado. "¿Qué haré allí? ¿Huiré? ¿Permaneceré estoicamente?".Más allá de las respuestas, lo que sí sabía es que habría un ANTES y un DESPUÉS. Determinante. Aquella experiencia llegaba cuando todo estaba dado para que así fuese.
Mencionaré sólo algunas "postales" de los dos seminarios (julio y noviembre de 2008), en Ciudad Evita.
* Las "caminatas" pisando arena sin dejar huella y sin mover el agua que llega hasta la cintura. Ana W. me explicó, muy sonriente, que era "genial" cómo lo hacía (porque le agregaba complicaciones innecesarias. Al menos eso es lo que yo entendí, si bien no entró en detalles acerca de lo que veía. O leía).
* Luego, durante el trabajo con ritmos latinos, ocupada en hacer las cosas de la mejor manera, Ana dijo: "Sonreí, Mariela, que es gratis". Tiene razón, aún quedan cosas gratis en la vida. Aunque para llegar a esa sonrisa, antes habría que caminar, bailar y andar por muchos lugares, aprendiendo, entendiendo y gozando.

"SÉ TU MISMA", me recuerda Peer Gynt. Volvamos al GYMnasio: las clases de Ritmos continuaban. Aunque aún no me conformaba la imagen que el espejo me devolvía, al menos el mundo interior se movía y bailaba, como podía, tratando de encontrarse con la composición espacial apropiada, en el marco de una repetición periódica.
En el mes de marzo de 2009 comenzamos con los ensayos para el festival llamado "Tierra de Danzas", que Mariel organiza anualmente. El elenco está formado por 15 mujeres. Allí estoy. Ensayamos una coreografía de ritmos latinos que dura aproximadamente 8 minutos, y otra de reggaeton, de menor duración.
Nos reunimos dos veces a la semana, a la noche. La mayoría hace años que están en el elenco acompañando a Mariel en sus delirios. Ellas son para mí, admirables magdas barriales. Me gusta compartir los ensayos, ayudar desde mis saberes, y ser ayudada por las más experimentadas, que con paciencia me enseñan y re enseñan los pasos que me resultan difíciles de seguir. Me gusta este lugar (gimnasio y hogar) colmado de niños, adolescentes y mujeres con ganas de bailar, y, en el mejor de los casos, llegar a ser "un solo cuerpo", en la unidad rítmica, en escena.
Ayer y hoy hubiera sido nuestro debut. Se ha suspendido, dada las medidas de prevención frente a la gripe A. Han cerrado el Teatro Municipal de Junín, La Ranchería.
La nueva fecha es el 11 de agosto.

Luego les cuento...