miércoles 1 de julio de 2009

ESTACIÓN JUNÍN. CRÓNICAS DE ALICIA

EN ESTA MARAVILLA DE PAIS
(O LA AVENTURA DE HACER TEATRO EN JUNIN)


Alicia empezó como un proyecto teatral, cuando La Fábrica, nuestra sala mantenida a todo pulmón desde hacia cinco años, comenzaba a apagar sus luces, en parte por causa del post Cromagnon, y en parte por otras cuestiones que son de otra historia.
Fue una tardecita, en la plazoleta más cercana, cerveza de por medio, un grupo de actrices, nosotras, empezamos a fantasear con la idea de hacer una versión de "Alicia en el país de las maravillas" el clásico de Lewis Carrol.
Podría ser un infantil, y la obra podría incluir títeres de todo tipo, muñecos, música en vivo y otros delirios con los cuales soñábamos hacía rato.
Pero había un problema, ninguna de nosotras había dirigido hasta entonces.
Y nos habíamos quedado solas.
El grupo de gente de teatro con el que habitualmente nos encontrábamos a hacer cosas estaba bastante disperso, sin espacio físico donde trabajar, sin brújula, digamos que no era nuestro mejor momento.
Pero pese a todo eso, habíamos decidido seguir…
Alicia, o el país de las maravillas, era el puerto a donde llegar, y Romina, la única en animarse a llevar el timón de nuestro barco.



I

Y ZARPAMOS…
Empezamos a tomar corredores, patios y otras habitaciones de nuestras casas, "para hacer teatro".
Por ese entonces, yo vivía en una casa vieja de villa Belgrano, un barrio de Junín, que está "de las vías para allá", alejado del centro, que queda del otro lado. Porque Junín esta dividido por las vías del ferrocarril, y Villa Belgrano es el Junín dos, se decía en una época, ya que todo lo interesante, el centro, el teatro, la plaza principal, la municipalidad, todo, estaba del otro lado.
Y de este, tierra de nadie, o mejor dicho de "malevos", donde para cruzar la vía tenías que "pagar peaje" contaba mi abuelo…, y casas enormes, especies de conventillos llenos de inmigrantes, imagino, que ahora nos dejarían sus enormes patios y galerías.
En un salón de una de esas casas, en ese momento mía, empezó a asomarse Alicia.
Romina ya traía sus ideas sobre la puesta, todos los títeres, los elementos de la utilería serían de papel, y solo utilizaríamos 3 colores, rojo, negro y blanco.
Empezamos a experimentar con papeles de diarios, y velas.
Y el momento mágico llegó.
Los esbozos de una escena aparecieron tímidamente iluminados por esas pequeñas llamas.
Cada una en su rincón, sola con el papel, construía una escena.
Y después, todas juntas, unimos las partes de una Alicia gigante como un rompecabezas.
Mi gata Ofelia con sus gatitos, recién nacidos y curiosos, fueron los únicos espectadores de esa otra obra que, por supuesto, no se volvió a repetir.

(esta historia continuará…)

Virginia Entesano (Grupo La Fábrica- Junín)